El perro abandonado


         En la distancia solo se percibía un punto negro, que de vez en cuando se movía. Parecía una bolsa o incluso un trapo. La suave brisa de la mañana parecía explicar ese movimiento.El pie de la muralla del antigua cuartel de Infantería de Melilla y más tarde de Regulares, no es un lugar accesible para nadie. Todo está cercado y abandonado desde hace más de una década. Nada ni nadie puede subir hasta ahí.

             Ya más cerca, el movimiento parecía cobrar forma. Era la cabeza de un perro abandonado y deprimido, metido en un lugar de la que difícilmente podrá salir, ni siquiera para alimentarse. Estaba tumbado, recibiendo el calor del Sol en las primeras horas de la mañana, que parecía reconfortarle en su desoladora soledad. En otros tiempos, y eso fue lo primero que pasó por mi cabeza, hubiese llamado a Maria Orlinda, la eterna defensora de los animales abandonados, que se desgastó en un inútil batalla contra las personas que abandona animales y que no son multadas por ello; y contra la rigidez de la maquinaria administrativa de Melilla, que la engañó mil y una veces, sobre todo en la última década, de la que abominaba sin ningún tapujo.

                   La misma administración que tala un árbol, con lo bello que resulta tener árboles de copas centenarias, es la que una y otra vez iba trasladando el refugio de animales, y negándole de modo cicatero las subvenciones.  Tener un refugio de animales abandonados, no es algo que haga brillar a nuestra clase política gobernante.  Allí no se pueden hacer fotos, porque los perros ladran constantemente y no suele oler bien. Son lugares incómodos, porque muestran las miserias humanas, la del abandono de las mascotas, la del sufrimiento gratuito de los animales. Es preferible cortar cintas de inaugración en cualquier otro lugar, o en el mismo.

          Quien no tienen perros, ni gatos, no puede abandonarlos. Tampoco llevarlos a hacer sus necesidades sobre los jardines o sobre las aceras. Esta culpa, esta falta de civismo, recae íntegramente sobre quienes abarrotan las tiendas de mascotas en navidades, o en cualquier otro periodo festivo y de gran consumo. Son muy bonitas las fotografías y vídeos de mascotas, pero la otra cara de la moneda es esta.

Donde nace el arco iris


          Las leyendas de los niños cuentan que en el lugar en el que nace el arco iris hay unos duendes, que custodian un tesoro, que algunos identifican con una olla llena de monedas de oro. Hemos visto muchos arcos iris, en muy distintos lugares. Incluso vimos un arco iris doble, hace no mucho tiempo. Sin embargo nos faltaba ver su nacimiento, el momento y punto exacto en el que arranca del terreno o del agua. Por lo general, este fenómeno óptico suele estar a grandes distancias  desde la posición del observador.

          Esta mañana no ha sucedido eso, el arco iris estaba prácticamente encima de la ciudad, era corto e intenso y hemos podido ver donde nace, en un lugar del mar muy próximo a Melilla, en el que el agua parece hervir. Tanto da que el arco iris provoque la evaporación del agua en la zona de contacto, o que éste surja, a modo de géiser óptico, desde esos vapores. Hemos encontrado el lugar en el que nace el arco iris.

El agente naranja: 3, 2, 1


Los tres ficus del edificio de Correos

    El edificio de Correos tenía tres ficus frondosos, aunque en principio fueron cuatro. Esos tres ficus habían extendido sus ramas y sus hojas por toda la acera sobre la que se encuentran. Estaban en perfecto estado. Las ramas no alteraban ni suponían peligro para la fachada, ni las raíces para el suelo. No ensuciaban la acera y proporcionaban una sombra abundante en los meses de calor, que en Melilla son la mitad del año, desde mayo hasta octubre.

   La Consejería de Medio Ambiente, o herboricida, según se la catalogue por su denominación o por sus actos, resulta perjudicial para el arbolado de la ciudad, pues lo somete a constantes y agresivas podas, que no detiene en ningún momento del año. Cuando se fijan en una zona verde, en perfecto estado de conservación, la somete sin más a un agresivo desmochado. Al igual que en Corea del Norte, o cualquier otra democracia popular de ese estilo, no atienden a consejos ni recomendaciones. Les da igual que se presente una queja, una reclamación, o un bono bus. Ellos podan u ordenan podar. Envían a su agente naranja, disfrazado de motosierra y proceden a la devastación del árbol o árboles. El resultado de esta última acción, que estamos siguiendo día a día, lo veremos en los próximos años. Nadie volverá a ver estos árboles, tal cual los vimos hasta el domingo pasado.

Monumento a Franco dictador


La mentira del salvador de Melilla

       Francisco Franco nunca salvó a Melilla. Es mentira todo lo que se cuenta sobre su estatua, e igualmente mentira lo que se dice en la placa del edifico de la calle Castillejos  1, en donde tiene la residencia oficial el coronel jefe de La Legión, y que un día habitara el entonces comandante Francisco Franco. Vamos a reproducir el texto íntegro de la moción aprobada por el Ayuntamiento de Melilla, el 4 de diciembre de 1975.

              4 de diciembre de 1975. Acuerdo del Ayuntamiento de Melilla

                           A nuestro insigne Caudillo Generalísimo Franco

     La limpia y brillante trayectoria de nuestro Generalísimo don Francisco Franco Bahamonde, desde los albores de su juventud hasta su fallecimiento el pasado día 20, y la gratitud y reconocimiento de todos los españoles a su sabia, inteligente y recta labor de gobierno realizada a lo largo  de casi 40 años de regir los destinos de la Patria, le han hecho merecedor a todas las condiciones humanas y por ello, y también en el recuerdo a todos los años servidos en distintos empleos en Marruecos, vinculados especialmente a Melilla en 1912 en las Fuerzas Regulares, y en 1921 en el Tercio de Extranjeros, este Ayuntamiento, en distintas fechas, le ha nombrado Hijo Adoptivo y Predilecto de Melilla, Alcalde Honorario y Perpetuo de la ciudad, y Medalla de Oro de la misma.

        Ante su inevitable desaparición, se hace necesario dejar constancia material para recuerdo de generaciones venideras -al margen de su presencia en la Historia- de tan egregia personalidad  y por ello, los concejales que suscriben, se honran de elevar a la consideración del Excmo. Pleno, la construcción de un monumento con la estatua de nuestro nuestro insigne Caudillo, creyendo interpretar con ello la voluntad de todos los melillenses.

       No hay otra interpretación posible. El monumento es a Franco dictador. Además el texto menciona otros honores al Generalísimo, que el Gobierno de la ciudad no reconoce, con objeto de evitar que se le desposean de ellos.

Imágenes de la iconoclastia


 Los vientos conciliares

            Escribiremos sobre la iconoclastia (1974-1989) todo lo que sea necesario, entre otras cosas para documentarla de manera gráfica y escrita. El Concilio Vaticano II abrió una rendija en una puerta que permanecía cerrada desde hacía siglos. Se reformó la liturgia, se arrinconó el latín, se abatieron las rejas que separaban el altar de la feligresía, se eliminaron los exornos, se desmocharon los confesionarios, se derrumbaron los púlpitos y los sacerdotes dejaron de vestir como tales.

           Cuando una puerta se abre, debe hacerse de modo completo y durante el suficiente tiempo, de lo contrario el que aprovecha la rendija es el diablo (como dijera PabloVI), y el gato se queda fuera. No se abordaron grandes cuestiones, como la del celibato; que es opcional en la Iglesia ortodoxa de Grecia, o en la del hereje Lutero. En la misma riada  y junto con los ornamentos sagrados, desaparecieron también los sacerdotes y los feligreses y todo quedó casi vacío. Juan XXIII, el Papa conciliar y ahora santo, murió sin poder cerrar la misma puerta que él había ordenado abrir. Interpretar la voluntad de Dios, resulta difícil incluso para aquel que es su Vicario por antonomasia, el obispo de Roma.

                  La crisis existente en la Iglesia de Roma, existe también en el ortodoxo Oriente, el el protestantismo de Inglaterra y en la iglesia de Lutero. Lo que está en juego es otra cosa, según dicen las lecturas de las que estamos empapándonos.

              Esta es la iglesia del Sagrado Corazón de Melilla, la Arciprestal, que padeció como pocas el rigor iconoclasta. Una día desaparecía un altar, otro el púlpito y al tercer día desaparecía un santo. Así todo. Hoy podemos mostrar  con una fotografía, el antes y el después.

Las podas de Atila


                     Medio ambiente devasta los ficus más frondosos de Melilla      

     Con el implacable rigor de Atila, de quien se decía que por donde sus caballos pasaban no volvía a crecer la hierba, las podas de la Consejería de Medio Ambiente se ciernen sobre el arbolado de la ciudad, sin importar estación, condición o edad del árbol.

        Conocedores de que esta vez la fechoría iba a tener consecuencias, se han preparado la excusa mediante una noticia preparada «ad hoc», publicada en un diario local. En el texto, un supuesto e inexistente ciudadano bendice la poda «porque ya tocaba».  El ciudadano, colocado apropiadamente en el lugar adecuado, justifica la poda y afirma que «los árboles la pedía a gritos», y  que sobrepasaban en altura al antiguo edifico de Correos. Nadie puede creerse semejante cosa.

        Los ficus de la calle Pablo Vallescá, de los más antiguos de la ciudad, están siendo objeto de un singular tratamiento por parte de la consejería medio ambiental, podándolos hasta casi el tronco, cortando tanto ramas principales como secundarias, de modo que los árboles pierden el 100% de su copa y frondosidad.

           Alcanzar el tamaño y frondosidad que tenía hasta el lunes, les ha costado a estos árboles más de tres décadas, lo que quiere decir que  hasta dentro de otros treinta años no volverán a ofrecer un aspecto similar, aunque es más probable que no lo vuelvan a tener nunca. Los ficus del edificio de Correos fueron podados en la década de 1980, y de los 4 existente entonces, uno se secó de modo irremisible. Ahora, en 2016, estos árboles tiene ya más de  décadas de vida, y no es probable que recuperen su frondosidad.

        Los ficus de hoja grande de Correos no superaban en altura al edificio, lo cual tampoco es algo que deba preocupar a nadie. Hay muchos árboles superiores en altura a muchos edificios, y no por ello se talan o podan de modo salvaje. En cuanto a su frondoso y selvático aspecto, tampoco supone mal alguno, ni resultan una amenaza para la ciudad. Bastaba con haberlos cuidado un poco, o hacerles caso con algo más de frecuencia.

        El primero, ya ha pasado a la historia, y los otros dos, si nada lo remedia, seguirán el mismo programa de deforestación que el primero. Es uno de los mayores despropósitos contra el arbolado, llevado a cabo por una consejería que debería proteger y cuidar la naturaleza en la ciudad, pero que solo parece estar al servicio del cemento.

      Nota:https://elalminardemelilla.com/2015/09/10/un-monumento-arboreo-de-melilla/

El deterioro de los barrios


       No pretendemos competir en este aspecto con el blog de La Otra Melilla, pero casi siempre dos blogs pueden ver más que uno solo, y uno puede llegar hasta donde el otro no alcanza. Estas estampas, por desgracia muy comunes en la ciudad, se encuentran casi en el extremo habitado de la ciudad, en el límite del Barrio del Industrial, justo en la calle Cabo Cañón Antonio Mesa. Aquí existió en tiempos una zona lúdica y un club de petanca, en terrenos que pertenecían al Acuartelamiento de Alcántara, y que hoy están en un estado lamentable.

         Hace dos décadas, las asociaciones de vecinos estaban pendientes de estas situaciones. El asociacionismo colaboraba en el mantenimiento del estado de la ciudad, y si se producía una degradación de este tipo, solían tener hilo directo con la Consejería correspondiente. Hoy, los barrios están atomizados. Como mucho se cuida de la urbanización, o de la zona aledaña, y lo que pase dos calles más allá, no importa ya a nadie.

                 Tampoco la gente ayuda demasiado. En Melilla se ensucia mucho, y también, ante un entorno así, los habitantes se vuelven más descuidados, con un sentimiento de desapego hacia la zona de residencia. Una cosas es que estas situaciones se produzcan una vez en semanas, y otra que esto permanezca en ese estado a lo largo de semanas, o incluso de meses. Hay demasiadas zonas degradadas en la ciudad, demasiadas zonas de sombra, demasiados deambulantes, demasiados sucesos extraños