La opinión de los 10.000


         Hace apenas unos días hemos rebasado los 10.000 comentarios, son 503 páginas digitales conteniendo opiniones de toda índole, algunas muy discrepantes. En un inmenso caudal de opinión libre, que han convertido al Alminar en lo que es. Hacer un blog está al alcance de casi todo el mundo, pero convertirlo en algo leído, en un lugar al que acudan las personas a leer cosas diferentes, que les resulten atractivas y sobre todo, que se sientan parte de él, es una labor que no está al alcance de todos. El Alminar ocupa una posición de referencia en la ciudad, por su persistencia y sobre todo por sus comentaristas. ¿Cuántos de esos 10.000 comentarios se corresponden con diferentes personas?. Es imposible saberlo, pero podría aventurar una cifra: 500.  Rebuscar entre las primeras páginas de comentarios, algo que solo puede hacer yo, es entrar en un mundo casi olvidado y que también resulta muy cercano, pues todavía no hemos llegado a los tres años de publicaciones.

      El primer comentario fue de Santos, un maestro en todos los sentidos, luego siguieron tres amigos, Esquembri,  Uno de Melilla y Laura, presentes en El Alminar desde entonces . Una de las primeras entradas ya trataba sobre los inmigrantes llegados a Melilla, y sobre el poblado de chabolas que edificaron en los márgenes del Río  de Oro. Escribimos muchas veces sobre las mismas cosas, pero es que las situaciones y los problemas persisten (1).

         Cada momento, cada etapa ha tenido sus comentaristas. Hay algunos/as muy activos/as en un determinado momento y luego desaparecen, como Dolores, que dejó firmados más de 150 comentarios y que no ha vuelto a aparecer desde septiembre del año pasado. De ese primer año del Alminar quedaron muchos nombres que no han vuelto a aparecer como: Lola, Isabel, ana, Paco, S.M., Fran, María, Nausícaa, Alicia, Juan, Israel o Amanda. Pasado ese primer año llegaron otros que se han hecho asiduos como Imparcial, Corona 71 y Cruz de Malta. Junto a ellos llegaron también los servidores del lado oscuro, representados por Señor Oscuro, y sus decenas de transformaciones. El enemigo (dicho solo de manera literaria), suele ser más persistente que el amigo, aunque como  el río Guadiana, aparece y desaparece constantemente.

       Unos comentaristas sustituyen a otros, algunos aparecen solo en un determinado número de temas o entradas. Son casi 1200 entradas presentadas al debate y expuestas a la crítica, en las que los temas relacionados con Melilla y su historia suelen llevarse siempre la palma de los comentarios, que se distribuyen a razón de 280 por mes. el intervalo horario preferida es el que media entre las 22h 00 y la media noche.

       En el último año, los comentaristas más activos son Cruz de Malta, Isa , Angel, Ego y Fernán, aparte del nuevo moderador Maestre de Puerta, al que apodaron como el can cerbero o el señor de la cizalla, y que ha asumido algunas de las funciones que durante dos años ha ejercido Hospitalario, el titular del blog.

                    Las podas, pese a ser muy criticadas, objeto de grandes polémicas y el motivo de la marcha de algunos, apenas han alcanzado el 2% de los comentarios. Es más el ruido y la polvareda que levantan, que el peso de las mismas.

Notas: https://elalminardemelilla.com/2011/05/26/poblado-africa/

El parque infantil Duquesa de La Victoria


                        El parque que antes era erial

       Una erial, según el diccionario de La Real Academia Española, es una tierra o campo sin cultivar ni labrar. El patio trasero de lo que fue el hospital de Cruz Roja nunca fue eso, era en un principio un jardín modernista, lleno de vegetación, que luego se convirtió en un jardín abandonado, eso sí, durante muchos años. Antes había vegetación, era un espacio verde, Ahora es cemento puro y duro, sin sombra, eso sí, con un parque infantil.

        Afortunadamente existe la memoria y las fotografías, para mostrar las cosas como eran, y como son ahora, o en qué las han transformado, para que las personas vean y comparen por sí mismas, sin la propaganda, sin los titulares esplendorosos que encubren una realidad muy gris, como la del cemento, la que ha asolado y enlosado un bello y fresco jardín abandonado.

                                    El estado del nuevo parque

       El nuevo parque infantil lleva inaugurado solo un mes y ya le faltan los columpios y la mesita Tuti Fruttii. No hay ni una pizca de sombra. Todo lo que se ha publicado es solo propaganda. Es un enorme enlosado, una víctima más de la especulación urbanística, disfrazada de atención y servicios al ciudadano. El suelo de goma, cuando llega el verano y el Sol cae a plomo sobre él, se torna hirviente y el olor a caucho quemado resulta hasta desagradable. Allí no hay protección ni para niños ni para adultos. Algunos o no saben lo que es un erial, o jamás se pasaron por el patio trasero del antiguo hospital de Cruz Roja.

        El jardín abandonado no era un erial, pero ésto tampoco es un parque ni una zona verde. Alguien intenta confundir a los ciudadanos, haciéndoles creer que lo que vemos es una cosa distinta de lo que en realidad es. Las fotos dan testimonio de lo que había, y de lo que hay.

 Nota: (1) https://elalminardemelilla.com/2013/02/14/cruz-roja-el-jardin-perdido/. (2)

http://elfarodigital.es/index.php?option=com_content&view=article&id=139691:la-magnifica-plaza-de-cruz-roja-deja-de-ser-un-paisaje-desolador&catid=141:sociedad&Itemid=882

Contenedores en medio de la calle


                      contenedores en medio de la calle

                                 Melilla, ciudad de accidentes

   La situación de estos contenedores en la vía pública raya en la temeridad, en el peligro público. Ya no es que su situación elimine aparcamientos públicos, como en otros casos, o que dificulten la visibilidad, como la mayor parte de las veces. En este caso parecen estar colocados como contenedores trampas, y parecen inducir de modo directo a causas accidentes. La calle es Carlos Ramírez de Arellano, justo en la esquina con la calle de Luis Morandeira, en el siglo pasado conocida como Bandera de Marruecos, la de Falange.

    En este caso, para poder salir de la calle y girar, hay que sacar el coche hasta casi interceptar el tráfico, practicamente a unos centímetros de la colisión. Es insólito lo que sucede y se ve en Melilla, en donde ya nadie gobierna nada. Somos los ciudadanos los que tenemos que alertarnos unos a otros, y buscar nuestra propia defensa y slavaguarda. Aquí ya ha dejado de funcionar todo. Hace no mucho la Dirección Provincial de Tráfico alertada del incremento de accidentes y de los atropellos graves de peatones. Son otros que ya predican en el desierto. En él acabaremos todos.

 

El rostro humano de la inmigración


                                 Medio millar de inmigrantes logra entrar hoy en Melilla

               La emigración es un fenómeno humano. Los inmigrantes son seres humanos, mujeres y hombres con una historia personal detrás. No son lo que quieren que veamos. No son invasores, no vienen a quedarse con nuestro falso mundo de oportunidades, ni a socavar nuestra democracia de cartón piedra. Si hay algo hipócrita en este mundo es la política occidental, esa patética falacia de la Comunidad Internacional. Europa ampara La Democracia y las decisiones populares, pero siempre y cuando los resultados no sean contrarios a sus intereses, caso del referéndum de Crimea. La Unión Europea amparó la creación de nuevos países en Europa del Este, la mayor parte absurdos, porque restaban fuerza a los sólidos países que existían antes, como Yugoslavia; y permitían crear nuevos mercados para sus insaciables negocios. La Unión Europea y la hipócrita Comunidad Internacional apoyaron una insurrección popular en Ucrania, pero condenan una votación legítima en Crimea y la califican de anexión.

                Con África sucede exactamente lo mismo. No hay país europeo que no haya obtenido y siga obteniéndolos, de los inmensos recursos naturales de África (oro, diamantes, petróleo, nuevos metales para la telefonía inteligente), pero se lleva las manos a la cabeza ante la inmigración y la califica de invasión o de problema. Se roba en el continente africano, se permiten guerras que acaban con miles de personas cada día, se claudica ante las hambrunas y las enfermedades  que entierran a pueblos enteros, pero no se quiere a ni un solo inmigrante ante las puertas europeas, y condenan a nuestra ciudad y a la de Ceuta, a la categoría de cuarto trastero.

               Nunca dejaré de ver a los inmigrantes con rostros humanos. No son «la masa amenazante» con la que pretenden asustarnos. Son seres humanos. Da igual de donde procedan, o sus nombres. Para ellos Melilla, la puerta de Europa, es el paraíso. Las campañas publicitarias son efectivas, pero en un sentido distinto al que fueron pensadas. Sean quienes sean, bienvenidos. De otras cosas, de determinar quiénes son, quién es merecedor de asilo y quién no, de atenderles; que se encarguen las autoridades, que para eso fueron elegidas y votadas.

                                           Hoy la niebla les ha amparado en la frontera. Dios, a veces, cubre con su mano a los más desfavorecidos.

La Autoridad Portuaria blinda su aparcamiento


                                                       Pagar por ir a trabajar

       Esta es un realidad en cualquier ciudad de España. Ir al trabajo cuesta dinero y no precisamente poco. En las grandes ciudades se utiliza el transporte público o el privado, con su consiguiente coste. En los pasados tiempos de bonanza económica era un coste que se podía asumir, pero la congelación y la depreciación de los salarios para la clase media, a las que se han añadido las subidas de impuestos, ha cambiado estos hábitos, y ya se detecta un descenso del uso de transporte público y de la utilización de los aparcamientos.

       Todo ha incrementado los costes del transporte, a lo que hay que añadir el precio del aparcamiento. En Melilla los únicos trabajadores que deben pagar por aparcar cerca del centro de trabajo son los funcionarios y trabajadores de Las Torres (14€ al mes), en un precio especial que ofrece la Autoridad Portuaria. Sin embargo, la caótica gestión del aparcamiento, hace que muchos días no funcionen las barreras de paso, o las máquinas de cobro del estacionamiento, lo ha permitido la utilización del aparcamiento como un «gratis total». En esta situación lleva ya cuatro meses, sin barreras y sin máquinas de tarifación. Todo se está sustituyendo y se está procediendo blindar el aparcamiento, con la instalación de nuevas barreras (las actuales eran inservibles los días de viento), nuevas máquinas y la colocación de un torno de acceso en la entrada más cercana a Las Torres. También se han instalado pivotes metálicos en las zonas de salida, en un duro acoso contra aquellos que aprovechan las constantes deficiencias para aparcar sin coste alguno. También es cierto que la Autoridad Portuaria ofrece 1/2 hora de aparcamiento gratuito. La guerra contra el «gratis total» popular es total, mientras que con el político no hay quien acabe. Los funcionarios y trabajadores abonados al parking portuario han intentando sin éxito que no se les cobre durante todos estos meses de duty free, pese a haber realizado la correspondiente reclamación.

                                                   Sin acceso para personas discapacitadas

        Hay algo en este aparcamiento en lo que nadie había reparado, y es en la ausencia de medidas que faciliten el aparcamiento de personas discapacitadas. No las había antes, pero con el torno, será imposible que nadie con discapacidad física entre o salga de allí. Quien desee aparcar y tenga dificultades de movilidad o lo haga en silla de ruedas, deberá buscar aparcamiento en las inmediaciones, si es que lo encuentra y aparcar a bastante distancia de Las Torres de La Administración Pública y Judicial.

        Siempre existe algo más y es que el borde de ladrillo que remata la superficie de aparcamiento, está ya resquebrajada. Todo la fila de ladrillos está ya desprendida del suelo y sostenida únicamente por la barra metálicas limitadoras del aparcamiento, aunque su función era únicamente la ornamental.

La librería Internacional



                        Donde duermen los libros

            Es un lugar diferente, propio de la personalidad de su propietario. La librería Internacional estuvo en sus orígenes en la calle del General Buceta. Es un lugar de intercambio de libros, también de compraventa, al menos nació con esa intención hace 6 años, pero la crisis arrasó con todo y se detuvo tanto la compra, como la venta. En este momento se encuentra situada en la calle de Carlos Rodríguez de Arellano, aunque no tiene nombre alguno que la identifique. En realidad es la librería de Wally o de Mohamed, según como se prefiera llamarle. Es un lugar único que frecuento con irregular asiduidad. Allí dejo libros que ya no voy a utilizar y también me llevo otros que me interesan en la actualidad. Además de rebuscar entre la pilas de libro o las estanterías, se charla y se debate con Oualid sobre el estado del Mundo, y más sobre su futuro que sobre su pasado, pues éste último lo conocen en mayor o menor medida casi todas las personas, y sobre el futuro poco se sabe. Aquí siempre se encuentra algo interesante o inesperado y también se pasa un rato desconectado de las prisas de la ciudad.

                                                               La estantería de las vanidades

                 Denomino por este nombre a la estantería en donde se agrupan todos los libros sobre Melilla o editados en la ciudad. No hay libro que se edite y no acabes aquí pasados algunos meses o años. Esta estantería es un buen indicador del interés que suscitan las publicaciones editadas en la ciudad. Si un libro no aparece, es que nadie se ha deshecho de él. A veces aparecen libros de los que ya nadie se acuerda, como el primer premio de poesía  Carmen Conde, la escritora y académica que residió en Melilla, titulado En el Jardín del Diván Dorado. Casi todas las obras de los que en su día fueron calificados como «poetas menores», los premiados del certamen Encarna León, e incluso gran parte de los de los galardonados con el premio Internacional de Poesía pueden encontrarse aquí. También he encontrado la obra del periodista Ricardo Crespo, que en su momento causó un gran revuelo en la ciudad, llegando a casi a ser calificado como persona non grata. Hoy, hojeadas sus páginas, no se entiende aquel gran alboroto.

                Todo pasará casi de igual manera. El manto del tiempo se extenderá y cubrirá con su silencio cualquier cosa que hoy nos parezca inolvidable y trascendental. Solo muy pocas cosas conseguirán atravesarlo y permanecer. De nada sirve alterarse ante una situación, por muy insoportable que nos parezca. El mundo permanecerá siempre y solo nos acabaremos nosotros. Lo que hoy es un escándalo no será recordado en el futuro, y lo que hoy es un éxito de ventas, se convertirá, tarde o temprano en un libro viejo, aunque algunos ya lo son, nada más publicarse; otros no.

San Lorenzo de las pateras


                                        

Nueva llegada de una patera a Melilla

         La realidad es tozuda, contra ella no se puede luchar porque seguirán sucediendo los acontecimientos. Con la realidad solo cabe actuar. La emigración es un fenómeno humano y no se puede luchar contra ella. La inmigración no es un problema y con ella solo cabe actuar. Dos días después de la visita del Ministro de Interior Fernández Díaz y sus promesas de blindar la frontera terrestre, los inmigrantes han vuelto a llegar, pero por mar. Las cosas son así y no hay manera de cambiarlas porque Melilla es una ciudad frontera, desde siempre.

         En la noche del viernes el programa de Hora 25 de la Cadena SER, que dirige y presenta la periodista Angels Barceló, se realizó en Melilla y entrevistaron a diferentes personas, José Palazón, el Delegado del Gobierno Abdelmalik El Barkani, el sacerdote jesuita Estaban Velázquez,  y el presidente de Melilla Juan José Imbroda, quien tuvo una buena oportunidad de explicar la situación y de posicionar a la ciudad ante el mundo y la desaprovechó. Estuvo a la defensiva desde el inicio, con su habitual estilo desabrido y acabó acusando a la periodista catalana de cosas ( dar lecciones de humanidad y de jalear la inmigración), de las que tuvo que desdecirse en directo.

          Las historias de la inmigración y de los inmigrantes son historias humanas. La clase política pretende presentar todo como un problema y esa no es la realidad. La inmigración es una realidad con la que hay que actuar. Ocurre que el Partido Popular hizo de ella un «ariete de guerra» contra el gobierno del socialista Rodríguez Zapatero, y solo ahora, cuando la situación les ha desbordado, reclaman o se muestran dispuestos a un «Pacto de Estado». Durante el periodo 2005-2010, cuando la inmigración hacia Melilla y Ceuta alcanzó cotas nunca vistas anteriormente (solo superadas en la actualidad); sembraron vientos políticos de enfrentamiento, que han acabado en los vendavales presentes.

         Las mafias que operan con el tráfico de personas sí son un problema, pero contra ellas no se actúa desde las playas y fronteras de Melilla o de Ceuta, sino desde la Unión Europea y eso es lo único que no han hecho. Los Comisarios europeas han manifestado que hasta la fecha, nadie les había informado de modo oficial sobre el problema que sufren desde hace dos décadas, ambas ciudades. Una vez más la realidad y sus hechos, le han dejado en evidencia.

        La patera llegaba esta mañana a la playa de San Lorenzo poco antes del mediodía, ante una gran expectación por parte de las personas que pasaban por allí.

          Nota: blog del sacerdote jesuita en Nador.

           http://peregrinacionentrelasdosorillas.blogspot.com.es/2014/03/esteban-velazquez-sacerdote-jesuita-en.html