La poda implacable


        

           A lo largo de todo el año, asistimos en Melilla a la poda implacable de los árboles ornamentales. Además, pese a que las operaciones de poda deben seguir una rígidas normas, distinguiendo qué ramas o qué árboles necesitan ser podados, en nuestra ciudad se observa que se podan casi todos los árboles y de modo completo, y siempre por el método de la motosierra, en lo que denominaríamos poda «tipo tala».  Hay una poda de mantenimiento que consiste en redondear la copa de los árboles de modo «cuadrado», poco estética y que recuerda a las postales de Melilla en la época de Franco. 

       La poda es una herida al árbol, y cuanto más veces se poden, más oportunidades se dan a la planta para que entren dentro de ella agentes patógenos que acaben destruyéndola o infectándola. Es una realidad que la poda circular y completa que se lleva a cabo en Melilla, provoca que muchos de esos árboles no superen los trabajos de poda. El cementerio de árboles de la parte alta de la barriada del Tiro Nacional está cada vez más completo y en cualquier parte de la ciudad se aprecian los efectos de estas podas totales y permantentes. A mayor número de podas y a mayor intensidad, el riesgo de que el árbol desarrolle enfermedades se incrementa de modo considerable. En Melilla los árboles enfermos y que precisan tratamientos, son ya un hecho cotidiano, incluso entre los de más reciente plantación. Muchos, pese a ser ornamentales y recientes, ofrecen un aspecto lamentable.

         Si se hace una elección adecuada del tipo de árboles ornamentales que se requieren para una ciudad, los trabajos de poda deberían reducirse al mínimo:  “Las podas severas ( terciado, desmochado), no deben ser de uso corriente sino que sólo deben aplicarse cuando se decide una reformación de la copa”. Podar de modo constante y completo todos los árboles de la ciudad supone además, un gasto considerable. En estas cosas también tiene que empezar a decrecer el gasto y racionalización del dinero público.

          Entre los meses de marzo y abril es la época de anidación de los pájaros urbanos, por lo que seguir realizando los trabajos de poda en estos meses, supone alterarles completamente su habitat. No respetar la época de anidación del cernícalo primilla en Melilla La Vieja, supuso que perdiéramos para siempre esa colonia, que era la 2ª más importante de España. Luego vinieron las lamentaciones por el incremento de las gaviotas de patas amarillas. De todo lo que se pueda decir, lo más contundente es el refranero: «En abril, poda solo el ruín».  Seguir podando en mayo y en junio, como seguiremos viendo, es dejarnos sin sombra para el verano.

   Notas: (1)http://www.glacoxan.com/podadearboles.htm. (2) http://www.proyectoverde.com/poda

 

   

La parábola del manto


                         » A vosotros os ha sido dado a conocer los misterios del Reino de Dios, pero a los otros de fuera todo se les presenta en parábolas, para que: Mirando, miren y no vean; oyendo, oigan y no entiendan, son sea que se conviertan y sean perdonados».  Marcos 4, 11-13

            Cada viaje estacional a Almería, queda marcado en mi vida por una nueva búsqueda, o por una circustancia distinta. Llevo apenas un año escribiendo en el blog de El Alminar, sin embargo, llevo 6 años escribiendo de un modo regular y constante, los cinco anteriores en los periódicos de Melilla, en donde he dejado escritos varios cientos de artículos. He conocido cosas nuevas y también he profundizado en otras que ya sabía. A lo largo de la vida de cualquiera siempre se distinguen varias líneas que la recorren. En una época tendrán más intensidad unas que otras, pero a la larga, el tapiz que componen siempre cobra un sentido.

               La semana del manto de La Virgen de San Pedro

     Esta Semana Santa del año 2012 quedará por el encuentro con el maravilloso manto de la Virgen de Los Dolores de la parroquia almeriense de San Pedro, que a su vez había pertenecido a la Virgen de Los Dolores de San Agustín de Melilla. Era algo buscado y se ha podido culminar. Las imágenes ya están ahí para siempre, para la memoria de la Melilla actual y la pasada, que tan ingrata fue para con las cosas que componían su entramado religioso. Sé que muchos silenciaron lo ocurrido durante 30 años, que incluso hubieran preferido que jamás se hubiese vuelto a hablar de ello, pero eso es una de las cosas que no pueden impedir. El derecho a la memoria y al recuerdo. Quería hacer unas fotos de la Virgen y de su manto en plena procesión, tal y como la vieron los melillenses durante décadas. La localicé regresando a su templo, el de San Pedro, arropada por sus fieles, envuelta en incienso y  música.

              Retirando el manto de protección social

                Sin embargo la paradoja del manto de protección empieza ahora. Ayer, un nuevo e impetuoso colaborador, Alminarense, que ya ha dado nombre a todos los seguidores de la Comunidad de El Alminar, nos sumergía de lleno en lo que nos espera tras el letargo litúrgico semanosantero. Nos espera la crisis, que no es global sino Europea, que en España tiene el añadido del estallido de «la burbuja inmobiliaria». Nos espera un millón de parados más a final de año y el sentimiento de inseguridad para todos los trabajadores que hasta le fecha podían considerarse inamovibles, los de La Administración del Estado. Ese tipo de trabajo que casi nadie quería en los tiempos de bonanza, y a los que ahora casi todos desean ver caer, o al menos recortados en sus derechos y salarios.

                El nuevo gobierno ha decidido retirar el manto de protección que amparaba al último sector de trabajadores, el de los asalariados  estatales. Ha empezado a retirar también el manto de protección, casi sin que se note, al resto del paraguas social, el de la Sanidad, el de la Educación, el de los Servicios Sociales. La calidad de los servicios que proporcionaba el Estado, va a empeorar de modo irreversible en los próximos años. Sin embargo, los que están tomando esas medidas, no van a notar ninguna de las consecuencias de esas medidas. Están protegidos por la nomenclatura que constituyen, y por los privilegios que se han  ido concediendo a lo largo de décadas, y a los que no están dispuestos a renunciar.

           Todavía no he oído que vayan a reducirse a la mitad los sueldos de los políticos, y de su pléyade de cargos de libre designación,  en Ayuntamientos y diputaciones. El salario medio de un político es entre tres y cuatro veces más alto que el sueldo medio de cualquier trabajador español, por lo que reduciéndose a la mitad, seguiría siendo 1½ superior, o incluso el doble, que el asalariado medio de su ciudad. Esta sería medida de obligatoria e inmediata adopción.  Estas cosas deben empezar a ser exigidas por los ciudadanos. Debemos empezar a exigiarlas. No pueden obligar a hacer sacrificios a los ciudadanos, ya bastante y siempre sacrificados, y no hacer «ellos» y sus nomenclaturas ninguno.

      ¿Por qué mezclo lo sagrado con lo profano?. Por que está absolutamnete mezclado y relacionado. Ayer, Alminariense me sacó del letargo y ya le he dado una primera medida contra la crisis, como me pidiera Empirismo.

Alexander Solzhenitsyn


                              Un hombre frente a Stalin

    Recuerdo perfectamente su aparición en un programa de Televisión Española de la década de 1970. El presentador era José María Iñigo. En un momento de la entrevista, el presentador le preguntó  que cómo era la vida en una dictadura, a lo que Solszhenitsyn respondió: «De eso saben Vds, es lo mismo que con Franco». Recientemente en el programa de RNE en el que interviene José Mª Iñigo, reconoció que se quedó blanco con esa respuesta. No supo qué hacer, ni que decir. Recuerdo también, que el  primer libro de Solzhenitsin, entró en mi casa en un tambor de detergente Dixan, que regalaba su novela: » Un día en la vida de Iván Denisovich». Todavía la tengo. Todo el mundo tiene claro que Stalin era un tirano, a nadie se le ocurre ya defenderlo, salvo en Corea del Norte. Sin embargo, la mitad de este País duda que Franco lo fuera, un tirano, e incluso se le defiende y se consienten sus estatuas en la vía pública. Esa paradoja sigue causándome una gran perplejidad.

            La izquierda comunista siempre trató mal a Solzhenitsyn, y le clasificó como a un agente del capitalismo. Conforme ha pasado el tiempo y Rusia ha ido ajustando sus cuentas con el pasado stalinista, la figura de Alexander Solzhenitsyn se ha ido agigantando. Hace unos años compré una vieja edición de su genial novela: «El primer círculo», en la que habla de las relaciones de poder en el círculo del tirano, en el sometimiento de las gentes que rodeaban al círculo íntimo de Stalin, o de cualquier otro ejemplo de tiranía. El culto a la personalidad, la idiolatría que se ejerce en torno al jerarca.

                 Vladimir Putin calificó a Solzhenitsyn como «la conciencia moral de Rusia». Su hierática figura me recordó siempre a la figura del «starets», un  personaje que en la vieja Rusia podría ser el equivalente a un asceta, un santón. El que mejor refleja la figura del starets, es Dostoyevski en Los Hermanos Karamazov. Ludwig Wittgenstein quedó impresionado por la figura del starest y siempre quiso asemejarse al personaje de la inmortal obra de Dostoyevski, el starest Zosimo.

                 Reconozco que tenía una vieja cuenta pendiente con Solzhenitsyn. He ido leyendo cada uno de sus libros y me siguen produciendo asombro.  No solo por la precisión con la que reflejaba cada rasgo de la tiranía de Stalin y de la dictadura soviética, sino también por el modo en que fue recopilando y guardando esos datos. Estuvo doce años preso en un campo de trabajo del Archipiélago Gulag, en los que fue escribiendo y ocultando de manera milagrosa lo escrito. Una vez liberado, enterró sus escritos en el jardín de su casa, hasta que pudo publicarlo todo, una vez derrumbada la Unión Soviética. Nadie se ha enfrentado nunca a un tirano semejente, pero demostró la necesidad moral de hacer frente a la dictadura.

          En el capítulo XXI de: El primer círculo, describe así a Stalin, al que llamaba «el inmortal»: «Por su parte, el inmortal, excitado por grandes pensamientos, caminaba a largas zancadas por el despacho. ¿Descontentos?, quizá hubiera descontentos. Siempre los había habido y siempre los habría. Pero a través de sus conocimientos de historia universal, Stalin sabía que con el tiempo los hombres perdonan e incluso olvidan todo mal, y hasta llegan a recordarlo como un bién… Está bién. Construirse monumentos; todavía más altos, todavía más grandes. Lo que se llama propaganda monumental».

 

      

La ciudad del comercio cautivo


              Melilla, año 2012, sigue sin una gran superficie comercial. La llegada de los productos de consumo, de cualquier producto de consumo, está sometida en Melilla a la ley del embudo. Todo entra por un estrecho pasillo en el que dos o tres firmas comerciales se hacen cargo del transporte de la península a Melilla. Una vez dentro de la ciudad, se ponen en marcha las empresas de distribuciones comerciales. Se compre el producto en donde se compre, el beneficio recae siempre sobre las mismas personas, que son las que dirigen todo el volumen del comercio en Melilla. Las pequeñas tiendas son solo eso, autoempleos de subsistencia familiar. Tenemos uno de los comercios más anticuados de toda España. Toda la ciudad está dominada por monopolios, que sumados, totalizan casi  toda la actividad comercial de la ciudad. Cualquiera que viaje fuera de Melilla sabe de lo que hablo.

               En nuestra ciudad no se puede comprar cualquier cosa. Hay productos que nunca llegan. Se acaparan bajos comerciales en el centro de la ciudad, para impedir el acceso de la competencia en un determinado sector. Si no fuese por la instalación de las franquicias, el centro de Melilla estaría muerto. Subsisten un tipo de comercio, que hace años que ya no se ve en ninguna ciudad de España. Los melillenses no podemos escoger que comprar. Hay que atenerse a lo que hay en la ciudad, en sectores reservados, en donde es casi imposible la competencia, pese a que hay una Ley para la defensa de la competencia. ¿ A quién no le ha sucedido que hasta que no se acaba un determinado producto en los supermercados, no se reponen los nuevos?: ¿ Por qué hay muchas cosas que nadie trae a Melilla?. ¿ Por qué está todo tan controlado que hasta cuando se instala una determinada marca comercial, hay que hacer un sin numero extraño de recalificaciones y permisos?. ¿ Por qué si el IPSI  es menor que el IVA y el transporte está subvencionado una botella de agua mineral es más barata en la península que en Melilla?. ¿ Por qué ya nada es más barato en nuestra ciudad ?.

             No les gusta que lo recordemos, pero el punto 7 de la moción de censura que acabó con Ignacio Velázquez, estaba motivado en haber «intentado una Gran Superficie Comercial en Melilla». Los que están hoy en el gobierno dirigieron esa moción de censura, entre otros por ese motivo,  apadrinados por los Empresarios de Melilla y por la Asociación de Comerciantes. En 1997 declararon el boicot comercial a la Feria de Melilla y declararon un anticonstitucional cierre patronal. Defenderse con «artificios legales» de esa moción de censura, es la causa de la inhabilitación política de Ignacio Velázquez.

                      La situación comercial de la ciudad ya es irreversible. La economía española está basada en el consumo. Lo que nos han negado siempre a los melillenses. O vivir escenas propias de la España de Franco para comprar en un vulgar Lidl. Esa es nuestra modernidad. Con la crisis encima del país ya poco hay que hacer. La oportunidad se perdió hace 15 años

        

La cuestión de las imágenes


              Todos los años, cuando llega la Semana Santa y veo una imagen detrás de otra, ricamente adornadas, a veces excesivamente, surge en mí la misma reflexión. ¿A quíen se le tiene la devoción, a Dios y a la Virgen o a sus representaciónes?. Que nadie piense que la respuesta es fácil, pues esta cuestión llevó a una guerra abierta entre la Iglesia de Roma y la de Bizancio, que supuso a la larga, la ruptura absoluta entre las dos ramas principales de la Iglesia cristiana. Existe otra iglesia , muy santa también, defensora de la misma Fe en Jesucristo y que suele ser conocida como iglesia ortodoxa.

              Aunque no muchos lo conozcan, existe un patriarca, tan antiguo como el Papa de Roma y con la misma categoría ecuménica, que es el Patriarca de Constantinopla, con el título de «primero entre iguales». La prevalencia del Papa de romano, su doctrina de la infalibilidad pontificia, son en realidad,  casi una herejía doctrinal, inaceptable para el resto de las iglesias cristianas, a saber:   El Patriarca de Antioquía,  el Patriarca de Jerusalén,  el Patriarca de Moscú y de todas las Rusias, el Patriarca católico de Georgia,  el Patriarca de Serbia, el de Rumania, el de Bulgaria, el arzobispo de Chipre, de Atenas y de toda Grecia; el metropolitano de Polonia, el metropolitano de Praga y de toda Bohemia, y el arzobispo de Nueva York y de Norteamérica. 

       En toda la iglesia cristiana ortodoxa de Oriente no existe una sola imagen en volumen de Jusucristo, de la Virgen o de ninguno de sus santos. La Virgen no ostenta título alguno, salvo el de María Teótokos (madre de Dios). Es más, el 90 % del santoral romano no es ni siquiera aceptado por ninguna de las iglesias de Oriente. Desde que viajé a Grecia en 1998 y ví las iglesias ortodoxas, llenas de iconos y de velas, tuve la sensación íntima de que si alguien está más cerca de la herejía y casi de la idolatría, es la iglesia de Roma. La lucha entre iconódulos (partidarios de las imágenes) y los iconoclastas (defensensores de su eliminación), tuvo su abanderado más célebre en el emperador Bizantino León III el isaurio, en el siglo VIII. Dicen también que Constantinopla cayó abatida por sus inmumerables pecados, que siempre pesan más que las virtudes, que también fueron muchas.

         El mandato del Padre fue claro: «No haréis imagen alguna ni la adoraréis». Y Jesucristo dijo: «No he venido a abolir la Ley del Padre, si no a hacerla cumplir». La cuestión no es fácil y sigue abierta.  Aparte de la cuestión de las imágenes, existen otras diferencias doctrinales importantes. En las iglesias de Oriente no se acepta el dogma de la Inmaculada Concepción, ni la Asunción de la Virgen. Solo conmemoran «la dormición» de La Virgen. Muchas de las basílicas de Oriente llevan ese título, el de «la dormición». Si alguien me preguntase de qué posición me siento más próximo, diría sin dudar  que del de la cristiandad ortodoxa, más allá de la falta y debilidad  de mi Fe, en el sentido tradicional y romano del término.

             También reconozco la belleza de las imágenes y de la hermosa estética de muchas procesiones, e indudablemente, existe una manifestación de Fe real en ellas. Solo quiero decir que nunca hay una única visión,  y que Roma no es toda la cristiandad, ni su visión es única y excluyente.

              Nota: Web del Patriarcado de Constantinopla. http://www.patriarchate.org/index

Tras el manto de la Virgen de los Dolores


El manto que llegó de Melilla a La Virgen de los Dolores de San Pedro

        Dos años siguiendo el rastro de un manto del que solo tenía la referencia testimonial, proporcionada por Pepe Vacca en 2006. Me decía que era un manto hermoso, espléndido, que procedía a su vez de la Virgen de la Paloma de Málaga. Debió llegar a Melilla en la década de 1940, cuando se reflotó y puso en marcha la Semana Santa melillense. El manto lo lució siempre la Virgen de Los Dolores del barrio del Real, hasta que en 1980, la renaciente Semana Santa de Almería, viajó a nuestra ciudad en busca de tronos, enseres, ornamentos e incluso las propias tallas. Encontraron muchas cosas en Melilla, y la verdad es que le dieron a todo un uso santo. Con el paso del tiempo desaparecieron algunas cosas, se reformaron tronos, ornamentos, pero algo permaneció de modo espléndido, inigualable, porque la hermosura del manto impresiona.

           A pesar de sus 100 años de antigüedad, se ven como nuevas las espléndidas palomas bordadas que hablan del origen del manto, la Virgen de la Paloma de Málaga. Tiene un impresionante escudo de Alfonso XIII bordado en la espalda, que indica la secuencia temporal de su creación. El manto es largo y de una densa tela.  Su textura me recuerda a los tapices del Palacio Real de  San Ildefonso, en Segovia. Desprende el mismo aroma. Se nota el tiempo y las historias que acumula entre sus tramas.

             Me contaba Pepe Vacca que el manto había sido rebordado y restaurado por las Adoratrices de Melilla. Murió sin poder llegar a ver ninguna de las cosas de las que me había hablado y de las que yo desconocía todo. En 30 años nadie fue capaz de encontrar a la antigua virgen de Los Dolores del Real o al Nazareno de Vélez de La Gomera, hasta queen  unas navidades, las del 2008, encontré ambas tallas en la iglesia de La Concepción en Barlerma, localidad de la costa del poniente de Almería.

              El último de esos trabajos de localización era el de este singular, irrepetible y compartido manto (Málaga, Melilla y Almería).  En las navidades pasadas fue iglesia por iglesia de Almería en busca de las vírgenes dolorosas, hasta que en la parroquia de Santiago me informaron de que la virgen y el manto que buscaba, se encontraban en la iglesia de San Pedro. Curiosamente San Pedro tenía las llaves de mi última búsqueda, la que hoy ofrezco y comparto con Melilla. El manto de la Virgen de los Dolores de San Pedro solo lo usa en Semana Santa, en la procesión del Viernes Santo, a la que pienso asistir y buscar.

              Desde el Lunes hasta el Jueves Santo,  la Virgen de los Dolores se encuentra expuesta, con su trono y manto procesional, en la nave lateral de la iglesia, fuera de la capilla en donde pasa el resto del año. Había quedado en Navidad con los encargados de la parroquia de San Pedro, para fotografiar a placer, en Semana Santa,  a la Virgen y a su manto, encontrándome y cerrando con este encuentro, una busqueda que había prometido culminar hace ya más de cinco años.

Carta al director


 

                  Carta abierta a un Presidente ceñudo    

                                          Ignacio Velázquez Rivera  

     Podría haber calificado al Presidente Imbroda  con cualquiera de los miles de adjetivos que, por su manera de hacer política, adornan su personalidad, pero he preferido utilizar este pseudónimo de amenazador para que no dé la sensación de que me siento amedrentado ante  esa deposición que efectuó el otro día, por la que, simplemente, me desterraba de la Ciudad. La  frase que utilizó era de tinte apocalíptico, o sea, revelador: “éste no tiene cabida en Melilla”, refiriéndose a mi persona. Y digo revelador, porque nos enseña el obsesivo deseo de un presidente devorado por el miedo y el despotismo. Miedo a mi presencia y, por ende, hacedor de frases típicas de déspotas medievales: me expulsa, me arroja, me lanza, me despide, me destierra, me excluye, me echa, me prescribe una proscripción, un extrañamiento, tal como los señores feudales solían finiquitar sus cuitas con aquéllos que les quitaban, una veces la razón, otras veces a la dama y, siempre, el sueño.

Todo ello viene a cuento de la tergiversación de mis palabras, cuando dije que Melilla no se merecía un presidente que “le gusta” que un diputado y viceconsejero suyo llame “hijos de puta” a unos periodistas y “maricones y cornudas a sus compinches”, por otras que yo nunca dije: que Melilla no se merecía un presidente como Imbroda.

Pero a la vista de lo visto y oído, voy a tener que darle la razón, no para que no me aplique el extrañamiento, sino porque, efectivamente, Melilla no merece un presidente de tal jaez. Porque Imbroda tiene la mala costumbre o el mal quehacer de no saber separar el ámbito político de las demás esferas del hombre; el discernimiento no es una de sus mejores virtudes y, así, su vituperio lo extiende como una mancha que todo lo inunda en contra de los que no coinciden con su pensamiento, que es único y verdadero, con el intento de anular cualquier voz discrepante.

Yo quiero recordarle al Presidente Imbroda que he vivido 26 años en Melilla, que he sido Jefe del Servicio de Anestesia del Hospital Militar, Adjunto y Jefe de Sección del Hospital Comarcal, Responsable de la Unidad del Dolor, Tesorero del Colegio de Médicos, fundador de la Revista Ánfora Médica, jugador, entrenador, médico y presidente de un equipo de Baloncesto, Presidente de la ciudad durante siete años, ciudadano y promotor del pabellón deportivo que, actualmente, lleva el nombre de su hermano por decisión suya y que, para desmontar al GIL, partido que consideré nefasto para la Ciudad,  lo voté a él en dos ocasiones como Presidente de la Ciudad Autónoma, sin haberme arrepentido de ello. Fundé una familia, estando alguno de mis hijos aún trabajando en la ciudad, aunque otro de ellos tenga que emigrar a Alemania para trabajar, pues ya ha sufrido su política de persecución, de extrañamiento, al no renovarle el contrato que tenía desde hacía más de dos años.

Finalmente, quiero terminar diciéndole que mi decisión de trabajar como anestesiólogo en Melilla es personal y profesional, no política. Melilla necesita más especialistas en anestesiología, Sr. Imbroda. Actualmente, se están incumpliendo las mínimas normas de seguridad para atender las urgencias, pues se precisa un anestesiólogo de presencia física por cada 1.500 partos y no sé si sabe que en Melilla el pasado año hubo 2.600. Son normas de la SEDAR y la SEGO. En Antequera, por ejemplo, hay 9 anestesiólogos; en Motril, 9; en Ceuta, (sé que le irrita) 9; en Guadix, 6; y en Melilla, 5. Todas esas ciudades tienen un menor número de partos y una menor presión asistencial.

El acoso que está ejerciendo para desterrarme sólo contribuirá a que en Melilla disminuya, como ya sucede, la calidad asistencial. Su sectaria, cobarde y miserable venganza política sólo conseguirá que Melilla sea cada vez más pequeña a costa del agrandamiento de su soberbia y de su orgullo, Presidente ceñudo.

PD:  Por cierto, en mi rueda de prensa denuncié las subvenciones dadas a dedo a asociaciones afines y de los insultos vertidos contra periodistas y miembros de la oposición. Su respuesta: la descalificación y el mencionado  extrañamiento. Se califica por sí mismo.

 Nota de El Alminar de Melilla:  El que fuera primer Presidente de la Ciudad de Melilla, Ignacio Velázquez Rivera, nos ha remitido una carta que ya no le publican en ningún medio de comunicación escrito de Melilla. Las cosas han llegado en Melilla a este incalificable  extremo. En las normas del periodismo más elemental, se dice que para que algo sea publicable debe tener uno de estos dos requisitos: «calidad de la noticia o calidad de la persona». Un ex presidente de Melilla, debería tener derecho a que se publique una carta suya. En El Alminar hemos dicho que le daremos voz a los que no la tienen, o se la quitan, como es el caso. Por este motivo incluimos la carta de Ignacio Velázquez.