Arrancando árboles


            Una rotonda innecesaria en Duquesa de La Victoria. Obras continuadas por todas partes. Negocios permanentes. Un reloj de Sol de 50.000€, vanidad humana en estado puro. Todas pretenden ser obras monumentales, para perpetuar una memoria, que empezará a desaparecer en el mismo instante en el que deje el Poder. Desfiguración del paisaje urbano tal y como lo hemos conocido. No pensaba escribir de esto ni casi de nada más. Un colaborador me ha enviado una fotografía del primero de los 10 árboles que serán arrancados en los próximos días, para la mayor gloria y extensión del cemento. Se hacen esfuerzos para perpetuar nombres, que hoy ya no son nada. Solo dejar constancia. Ya no merece más la pena, ni tan siquiera el esfuerzo. Ya hemos escrito de esto. Todo da igual.

¿Bandera o trapo?


Son símbolos, pero si se colocan deben cuidarse. Para observar una imagen así hay que hacer tres cosas: la primera viajar en COA (autobuses de Melilla) o coche, la segunda pasearse por el extrarradio de la ciudad, y la tercera volver a los lugares después de haber sido inaugurados. Ellos, nuestros gobernantes, no hacen ninguna de estas tres cosas. Nunca vuelven a un lugar que hayan inaugurado, no suele pasear por otras zonas que no sean sus urbanizaciones y los lugares de ocio y restauración que frecuentan, y sobre todo, no viajan en COA. El extrarradio de la ciudad es una zona inhóspita y desconocida para «ellos». Es una zona de riesgo a la que solo acuden en ocasiones especiales y después de que haya sido peinada y adecentada para la ocasión. Cuando la visitan, acompañados de sus séquitos y medios de propaganda, deben sentir una sensación parecida a la de los descubridores del «Nuevo Mundo». Cuando pasa la visita o la inauguración y ya todo se pierde en el recuerdo de la hemeroteca, todo vuelve a su estado inicial y el lento retorno de la degradación toma las riendas de lo que es su reino, el de la entropía.

La bandera de España en jirones, todo un símbolo de lo que sucede.

Obras en el mismo lugar


¿Cuántas veces se puede realizar una obra en un mismo punto?

En diciembre de 2011 respondimos que tres veces, por aquello de no hay dos sin tres, pero ahora, dos años después, podemos decir que una más, porque no hay mesas de tres patas. En diciembre de 2011 escribía que este punto parecía estar tocado por una especie de maldición, hoy ya lo afirmo. Es la cuarta vez en el plazo de dos años que revientan este lugar para volver a realizar allí obras. No sabemos si la última vez dejaron allí algo enterrado y ahora lo están buscando, o es justo lo contrario: que olvidaron meter allí alguna cosa y la van a introducir ahora. Total, que volvemos a tener caos y saturación de tráfico en una vía importante de la ciudad y como siempre sin aviso previo.

Esta vez pedimos que para aliviar el colapso inevitable de la calle de Luis de Ostariz, corten o modifiquen  la regulación semafórica en la intersección con la calle del Hospital Militar, para evitar el salvaje atasco de los coches que circulan por la carretera del Aeropuerto hasta la rotonda de acceso al Parque Forestal.

Notas: (1) https://elalminardemelilla.com/2011/12/14/tres-veces-en-un-solo-mes/. (2) https://elalminardemelilla.com/2011/11/08/trafico-cortado-entre-aeropuerto-y-huerta-salama/. (3) https://elalminardemelilla.com/2011/11/23/proliferacion-de-obras-proliferacion-de-accidentes/

Colocación de contenedores I


Al igual que en la serie sobre «las mejores aceras de Melilla», en donde ya vamos por el nº 7*, o aquellos que versan sobre la «ilógica» colocación de los postes (eléctricos y telefónicos), en donde hemos alcanzado el capítulo 5, aunque el número de entradas escritas sobre «los postes» es mucho mayor que la que refleja este ordinal (https://elalminardemelilla.com/2011/10/26/seguimos-con-los-postes-electricos-y-telefonicos-v/). Ahora procedemos a abrir un nuevo serial sobre la situación anómala de los contenedores en la vía pública, en los que podemos distinguir tres categorías: los que entorpecen el paso de los peatones, los que dificultan la visibilidad del tráfico, y aquellos que fomentan la suciedad. Todas estas situaciones resultan peligrosas y afean el aspecto de Melilla. En esta ciudad nada parece tener solución, porque desde hace un lustro ya no hay gestión de ningún tipo. Hay un gobierno a la deriva, que ya solo busca mantenerse, aunque sea con respiración asistida, cualquier cosa con acercarse lo más posible al horizonte de mayo de 2015, que no alcanzarán en ningún caso.

La acera de Cándido Lobera es una de las más difíciles de por sí, y podría haber entrado en la categoría de las mejores aceras, pero también es verdad que esa pequeña colina resulta un accidente natural insoslayable. Lo que no tienen nombre ni perdón, es la absurda, peligrosa y dantesca situación de estos contenedores, que convierten en un ejercicio imposible el transitar por la acera, además del peligro que supone la opción de salir a la calzada o su alternativa, la de comerse los asquerosos olores que emanan de los mismos.

PD: Se está procediendo a una reordenación interna del Alminar, colocación de nuevas etiquetas y agrupación de temas.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2013/10/14/las-mejores-aceras-de-melilla-vii/

Las dimensiones del caos


La rotonda de la Avenida de La Democracia

Ayer advertimos de la inminencia del caos que iban a provocar las obras de la nueva rotonda de la avenida de La Democracia y hoy nos hemos acercado para ver su magnitud.  Lo increíble es que el ciudadano no tuviera información de nada, ni de las posibles vías de escape, de itinerarios alternativos, ni de todos los accesos que iban  a quedar cortados o colapsados por las obras, que son muchos más de los que informaron en un anuncio que casi nadie leyó, en los periódicos del sábado. Ni siquiera los que leyeron el anuncio, entre los que me incluyo, pudieron o pudimos hacernos una idea de la magnitud de la magnitud del corte de tráfico, ni de todo lo que implica.

Es una manera de hacer las cosas que refleja una falta de coordinación entre consejerías, falta de previsión en las acciones del gobierno, y falta de información al ciudadano/a.  La suma de todo esto es una falta de consideración y de respeto total. Las obras van a durar meses y las zonas afectadas son muchas.

Hemos identificados zonas de colapso que no habían sido señaladas ni previstas:

(1) Los vehículos procedentes de la calle Villegas se encuentra con que no pueden girar hacia la izquierda en la avenida de La Democracia porque esta cortada.

(2) Los vehículos que abandonan la avenida de La Marina española y acceden a la plaza Fernández de Castro en dirección centro, se encuentran el acceso cortado en el tramo final de la plaza de Velázquez.

(3) Los vehículos que proceden de la calle alcalde Antonio Díez y giran hacia la plaza de toros en dirección centro, también se encuentra la plaza de Velázquez cortada.

(4) La única vía de escape a este colapso es la calle Querol, hacia general Aizpuru y vuelta a empezar, o hacia la calle Villegas pero solo en dirección Plaza de España.

Las obras implican el traslado y desmonte del quiosco de la Avenida de Duquesa de La Victoria y la demolición de parte del bulevar de la avenida. Resulta incomprensible que nada de esto se hubiese previsto. Las obras alteras la circulación en todo el barrio de Concepción Arenal y no se ha  informado de nada a los ciudadanos. Deberían haberse rectificados los sentidos de circulación en algunas calles e incluso volver  a un doble sentido provisional en Luis de Sotomayor.

Los reyes de las rotondas


  En el interior de la rotonda del aeropuerto

Pasarán a la historia como los reyes de las rotondas. Las hicieron sin orden ni concierto por toda la ciudad, algunas a precio de verdadero oro, e incluso algunas no se llegaron a hacer. Se gastaron varios millones de euros en un túnel en la carretera de Alfonso XIII (https://elalminardemelilla.com/2011/12/19/el-tunel-de-todos-los-atascos/) , que no sirve para nada, porque lo que resolvió el problema del tráfico es la «mega rotonda» que hay por encima https://elalminardemelilla.com/2011/07/13/la-mega-rotonda-de-alfonso-xiii/). Todo eso ya está contado. El despilfarro ha sido monumental, y por lo que se ve, tienen la intención de «morir gastando».

La rotonda provisional del Parque Forestal

Si en algún lugar de la ciudad ha habido una atomización de contratos menores, ese fue el Parque Forestal de Melilla. Aquí se hizo de todo con tal de hacer de todo. Se invirtió y gastó una cantidad cercana a los 10 millones de euros y el resultado es bastante «ajustado», tanto en aspecto como en resultado total. Con una calificación de suficiente satisfactorio pueden darse por contentos.

Luego vino la partición del parque en dos mitades, la construcción de un nuevo vial ( https://elalminardemelilla.com/2012/03/02/nuevo-vial-del-parque-forestal/), la conexión con la carretera del aeropuerto y la intersección con el acceso al barrio del Real y a la carretera de Hardú, y ya no pudieron ni supieron  resolver tanto. Crearon tal ramal de conexiones imposible que tuvieron que recurrir a una «solución provisional», que mezcla el concepto de rotonda con el de Scalextric. Han pasado los años desde aquella solución temporal, y la zona mas bien parece algo cochambrosa, pero han conseguido algo único, que es la rotonda visitable.

Es mejor no decir nada. Entramos en ella, lo vimos todo, hicimos las fotografías y ahora que cada cual juzgue por sí mismo. Tal es el gobierno, tal es la gestión. Las rotondas es uno de mis asuntos preferidos, pero no he llegado a comprenderlas, las de Melilla.

La historia interminable en Melilla


                             La Nada devora la ciudad

Como en la novela de La historia interminable, la nada se va extendiendo y devora toda la ciudad. El mundo de la fantasía iba desapareciendo por que ya nadie tenía ideas, ni siquiera para dar un nuevo nombre el Reino y así salvarlo. Por este motivo, la nada se iba extendiendo y devorándolo todo, incluidos a los gigantes como rocas y sus enormes apisonadoras con las que recorrían todo el Reino de La Fantasía. Fue una gran novela que cautivó a millones de personas. Todos querían ser Bastian, el niño que con su atenta lectura se introdujo en la historia y acabó salvado al reino en riesgo de desaparición, proporcionando un nuevo nombre.

En Melilla, el reino de la fantasía para algunos, y de la pesadilla para otros, todo desaparece, pero a diferencia de la novela, aquí no va a aparecer nadie con un palabra mágica para salvarnos. Aquí no existe La Nada, más bien hay de todo. Aquí existe una palabra y se llama desidia, que acaba con todo, apenas a 6 meses de haber sido instaladas las cosas.

Una foto muestra el flamante aspecto que presentaba una emblemática hélice al ser instalada como monumento en el mes de abril. La otra fotografía muestra el mismo lugar y objeto, pero ya en proceso de aniquilación por la desidia y la falta de vigilancia. No hay nada más que decir.