El barco malo de Acciona


       Un nuevo concepto apareció en el mundo económico, el del «banco malo», como si lo hubiera bueno. Ya lo dijo León Trotsky: Solo hay una cosa peor que robar un barco, fundarlo.

      En nuestra ciudad  ha aparecido un nuevo concepto, el del barco malo, compuesto por casi las mismas letras. Casi podríamos decir que solo hay una cosa peor que hundir un barco, y es traerlo a las líneas marítimas de Melilla. El ideólogo de este concepto del barco malo es nuestro Presidente Imbroda, dos palabras ya inseparables, quien dijo hace unas pocas fechas: «el barco de Almería es malo como para hundirlo».  Ha sido dicho y hecho, no lo de hundirlo, que hubiese sido una acción mala, sino la de traerlo de nuevo a la línea marítima melillense, que resulta peor.

        Las acciones de Acciona para con Melilla, resultan de escasa consideración y aprecio, por no decir de puras y duras bofetadas. Por dos veces ha renunciado a presentar su opción en el concurso marítimo, dejándolo desierto. Estamos en situación de prórroga administrativa y con un futuro incierto y nada halagüeño. Durante todo el verano hemos visto pasar el barco rápido en dirección a Beni- Enzar y ahora, tras las presidenciales palabras, nos devuelven el barco malo.

                      Creo que hay relación de causa efecto en todo esto. Las campañas en contra de Acciona, la naviera de la familia Entrecanales, secundadas por el corifeo mediático de hace dos años, nos están pasando factura. Por si fuera poca toda esta situación, a finales de año venderán la naviera Trasmediterránea al mejor postor. Si en en algún lugar encaja mejor la expresión de: comulgar con ruedas de molino, es en todo lo concerniente al nuevo contrato marítimo con Melilla. Esto es lo que hay, aunque la prensa sometida ni siquiera pueda tratarlo.

La presencia de las garcillas


                Las aves están presentes en toda la ciudad. En contraste con las gaviotas, ruidosas, acechantes y casi hasta amenazadoras, estas garcillas resultan muy educadas. Hoy guardaban rigurosa cola frente a la pescadería del mercado del Barrio de La Victoria. Son silenciosas, no alborotan nada, al contrario que las palomas, que a pesar de la buena fama que tienen son también muy ruidosas. Las garcillas llevan unos años en la ciudad. Era frecuente verlas en la desembocadura del Río de Oro, y también en el pequeño humedal de Mariguari. La sequía y las obras en el cauce del río les han desprovisto de esos pequeños hábitats. Ahora deambulan por la ciudad en busca de comida o de alguna pequeña charca en donde beber e incluso limpiar su plumaje. A algunas se las ve algo sucias. Resultaba gracioso e incluso tierno, verlas guardar cola en espera de que el pescadero les lanzase algún trozo de pescado. Incluso en el desordenado Rastro de Melilla, las garcillas suelen ser muy respetuosas y pacientes. Las vemos muy a menudo. Tienen un aspecto delicado e incluso antiguo. Son las aves de los papiros egipcios.

             Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/07/17/la-marisma-del-rastro/

Dicho y derribado


A golpe de machota

     ¿Cuál es la lista de edificios a demoler o que ya tienen autorizada la demolición?. No hay semana sin derribo. En cualquier barrio de la ciudad cae una casa en cualquier momento. Demoler es a veces tan fácil como coger una machota y empezar a tirar el edifico, al menos las partes altas, la que pueden poner en peligro a los viandantes. En última instancia será la pala excavadora y el camión de escombros el que concluya la labor. Luego se retira todo y la casa nunca existió. La memoria queda perdida.

         En cuanto a las medidas de seguridad tampoco hay que obsesionarse con ellas. Basta con tener cuidado, golpear hacia adentro, coger el trozo de pared con las manos y retirarlo, mirando eso sí que no pase ningún ciudadano por las inmediaciones. Una cinta de bomberos rodeando la casa ayuda bastante.

         La antigua casa quedará en estado de solar hasta mejores tiempos, o quizá se inicie la construcción de modo inmediato, todo totalmente autorizado por la Consejería de Fomento, que es la que tiene más trabajo en estos tiempos. La lista de solares, la de casas viejas, vacías y camino de la ruina también. Desaparece una ciudad con un modelo determinado y aparece otra que no resulta reconocible.

         Alguien me dijo ya hace mucho tiempo, que no tenía interés alguno el hacer un seguimiento de los edificios viejos de la vieja Melilla, que eso no tenía el menor atractivo para casi nadie.

         Llevamos casi desde el principio del Alminar escribiendo de derribos, de inmuebles viejos, y de la seguridad de los trabajadores. Aunque ninguna como aquel del edificio del Tesorillo, fue un auténtico derribo a pelo.

       Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/10/01/la-piqueta-desfigura-melilla/

Escultura de una mujer desnuda


 

Nueva estatua junto al Auditorium Carvajal

    La entrada del Auditorium Carvajal está siendo remodelada desde hace tiempo. Se están llevando a cabo obras de adecentamiento y ornamentado de la zona. Aquí están los locales de ensayos de los grupos de teatro y de música de Melilla, también los almacenes de los vestuarios y utensilios de esos mismos grupos. En el pasado hubo bastantes robos de materiales, pero eso no es ninguna novedad en ninguna parte de la ciudad.

     Hasta ahora no había visto esta estatua, que representa a una mujer desnuda. No consta autor, título de la obra o su motivación artística. Es una escultura de corte y pose académica. El rostro no llega a estar definido, y tiene las piernas aparentemente rotas. Si la escultura está concebida así, podría representar o ser un símbolo del maltrato a las mujeres, pero eso es algo que estamos imaginando.

        La otra posibilidad, aunque más improbable, es que ya haya sido objeto del vandalismo urbano, o de la ira hacia las estatuas y representación artísticas de formas humanas. En un pasado muy remoto, hubo cuatro esculturas de sacerdotisas  desnudas en el tanatorio municipal, que fueron atacadas hasta su total aniquilación, en una investigación que todavía tenemos pendiente.

     También, hace dos o tres años,  fue robada y nunca recuperada, una figura femenina del escultor Mustafa Arruf en el Paseo Marítimo de Melilla. Por el momento dejamos abierta la duda y la especulación. No podemos afirmar nada, solo observar, mirar y dar cuenta de lo que sucede.

Las señales en Melilla


 

             Buscamos señales, aunque no todos/as. Todo el mundo cree tener razón y estar haciendo lo correcto, con lo cual las señales han dejado de ser útiles, o algo que se tenga en cuenta. Todos/as creen ser  sinceros/as  y en virtud de ese falso axioma, se escucha a diario como personas tenidas por educadas, o incluso tolerantes, se dirigen acusaciones atroces carentes de fundamento alguno. La gente suele confundir su verdad con la verdad total, y así ya es imposible debatir o hacer razonar a nadie sobre asunto alguno. Todo esto está sucediendo tanto en los foros de las redes sociales, como en las tertulias más afamadas de la radio o de la televisión. El nivel de la algarada va en constante aumento. Lo único que se buscan son los hechos que reafirmen en la creencia preexistente e inamovible, aunque todo, absolutamente todo, indice lo contrario. Es la ley de «sostenella y no enmendalla».

                        ¿Dónde están las señales en Melilla?

          Las señales en nuestra ciudad están en lo suelos, vueltas del revés, derrumbadas o apunto de derrumbarse. Sostenidas por los muros o por un fino equilibrio que desafía toda lógica científica. ¿Es este disloque de las señales un indicio de lo que está sucediendo en Melilla?. Sí, sin ninguna duda, aunque los medios de propaganda nos muestren la ciudad como la novela de Un mundo Feliz, de Aldous Huxley. La ciudad está tan inclinada, como alguna de las señales que se ven en las calles.

El bombero frente al semáforo


Bombero frente al semáforo

                Es la imagen del día y la de este temporal. Ignoro cuál es la secuencia de los hechos, si alguien advirtió del derrumbe del semáforo a los bomberos, o si éste pasaba por allí y ante el peligro decidió sostener él solo el semáforo, en espera de refuerzos o de una ayuda definitiva. El semáforo es el de la calle actor Tallaví, esquina músico Granados, junto al edificio Remartínez. La fuerza del viento desestabiliza y arranca de su base el poste semafórico, el bombero intenta detener su caída libre,  en un desesperado intento de evitar posibles daños sobre viandantes o vehículos. El esfuerzo se nota en su rostro. El semáforo al final se derrumbó, al parecer sin heridos ni percances reseñables, pero el peligro fue evidente, en especial para el bombero que intentó detenerlo. Un colaborador, que estaba allí, en su coche, es espera de poder pasar, nos ha remitido la fotografía.

El anuncio de lo inexistente


El anuncio inexistente

                      Este cartel anunciador de las mil y una excelencias de ocio y compras de nuestra ciudad, anuncia lo que ya no existe y lo que existe,  no lo anuncia. Desconocemos por completo quién gestiona este panel, o si ya solo es un resto de una campaña ya vencida y que nadie se atreve a quitar, entre otras cosas porque ya no pertenece a nadie. A bote pronto, y entre mucha información de dudosa utilidad, se identifican al menos una decena de establecimientos que han dejado de existir hace algunos años. Hemos señalado unos cuantos, pero dejo a los colaboradores y comentaristas del Alminar la identificación de algunos más. Existen dudas acerca de los talleres y establecimientos náuticos de Puerto Noray, pero al carecer de embarcación no puedo confirmarlo. Está situado en la plaza de Menéndez Pelayo. Todavía alguien lo mira, intentando extraer alguna información del mismo. Si las cosas no se vigilan y mantienen, aparte de perder la utilidad para la que fueron concebidas, se convierten en armatostes  en la vía pública.