Pilla la errata en la placa


                  ¿ Cómo se escribe el apellido Roger ?

  Ha pasado un año desde que se diera por concluida la rotulación de calles de Melilla y la puesta al día de nombres, de placas, de plazas. Se han realizado todo tipo de despropósitos y de denominaciones incomprensibles. Hemos visto de todo; calles sin puertas, ruptura de calles de dos denominaciones distintas, baile de números, cambiazo de pares a impares, plazas inexistentes, calles casi repetidas, puertas con tres números, erratas de bulto, denominaciones incorrectas, nombres a capricho, persistencia y empecinamiento en el error. Todo un catalogo magistral de faltas.

       En un principio pensamos en: La otra Melilla y el Alminar que todo era fruto de la ineficacia, o del hacer las cosas con prisas. Pero al ver día tras día que todo sigue igual o que incluso se incrementa, creo ahora que se trata de un juego, el de «pilla la errata en la placa». Es verdad que al principio nos lo pusieron fácil: «Ayul (Ayu) Lalchandani, Vara del (de) Rey, Hidalgo (de) Cisneros, Ildefonso Infante (Infantes), Marino (Mariño) de Rivera.

       En este caso que hoy presento, la errata ha sido de muy difícil localización. Se han empleado a fondo para volvernos locos y que no nos fijásemos en semejante errata. Ha sido un colocación perversa. En la calle Capitán Roger, del Barrio del Príncipe se han colocado cinco placas nuevas más la antigua, seis en total. De las cinco nuevas cuatro tienen la denominación correcta Capitán Roger (aunque sin el acento) y sola una tiene la denominación equivocada: Capitan Rojer.

     Reconozco que esta vez nos lo han puesto muy difícil. No hubiésemos encontrado la placa con la errata sin la ayuda de «los ángeles» que protegen al Alminar de Melilla.  Esperaremos a la siguiente prueba.

  Nota: Las cursivas, entre paréntesis, indican cual es la denominación correcta.

A veces rectifican y aciertan


Doble carril provisional en Gral. Astilleros

     A los dos siguiente de organizar el fenomenal atasco que  motivó una entrada de este blog, al cegar por obras uno de los carriles de la calle Gral. Astilleros (vial fundamental de la circulación en Melilla), la Consejería de Seguridad Ciudadana se puso «las pilas» o «las señales»,  e ideó una solución para evitar que todo el tráfico de salida del centro de la ciudad, hacia los barrios o hacia las frontera marroquí, quedara estrangulado en el embudo provocado por las obras junto a las viviendas de Minas del Rif.

         Lo ocurrido muestra la necesidad de evaluar previamente cualquier corte en el tráfico rodado, pero sobre todo, lo más importante, es que pone de manifiesto que la crítica constructiva es absolutamente necesaria. Toda la información existente en la ciudad ha quedado reducida a ruedas de prensa,  a informaciones suministradas por los distintos organismos e instituciones y a noticias de actos sociales.    De vez en cuando, en algún lugar o medio, aparece una carta crítica o alguna denuncia ciudadana. Esas gotas de agua en el desierto no pueden ser todo el contrapeso a la acción y a la gestión de un gobierno. Hay una labor de vigilancia, tan necesaria y democrática como la acción de gobierno. Todo lo demás lleva a la autocomplacencia y a la pérdida de contacto con la realidad.

El monolito de Arruit a día de hoy


       En estos últimos meses me han llegado muchas noticias sobre el abandono del monolito de Monte Arruit. Me consta que ha estado bien defendido por personas como Uno de Melilla, Imparcial, o Juan Jesús Aranda. No entré en el tema, porque creía que con esos defensores que he mencionado bastaban, que tarde o temprano reaccionarían las autoridades correspondientes y lo retirarían para impedir su deterioro, restaurarlo y trasladarlo finalmente a un lugar más custodiado. No quería mezclar temas y además, cada uno tiene su campo de actuación.

         He entrado con toda la carga posible y ante la situación de afrenta pública en la que se encuentra el monolito, que es fruto de una suscripción popular iniciada por El Telegrama de Rif, y que luego fue donada a la autoridad competente, como muy bien ha explicado Imparcial. Hace uno o dos años, se crearon dos asociaciones culturales de carácter militar, y entre cuyos objetivos se encontraba la defensa del patrimonio militar de Melilla. No se las ha visto ni oído en este asunto. Quizá el patrimonio militar que más preocupe defender sea la estatua de Franco o algunas de sus placas.

       Nota: He subido esa foto del inmenso osario de Monte Arruit. No la tengo en mayor tamaño ni resolución, pero es significativa y representativa. Sé que hay más, mas impactantes. Muy pocos las han visto y jamás se han publicado. Quizá algún día vean la luz. Arruit sigue siendo una herida no cerrada.

Pasos sobreelevados


                ¿ O rampas antitanque ?

  Los pasos sobreelevados se ven en todas las ciudades de España. Es la única forma de disminuir la velocidad en las ciudades y evitar atropellos de peatones. No hay objeción alguna que hacer. Las novedades tardan en llegar a nuestra ciudad, pero llegan. Sin embargo, para hacerlos sí hay unas normas que cumplir. Deben tener un perfil de ataque suave, con una pendiente máxima y no ser demasiado abruptos, además de estar convenientemente señalizados para que nadie se los encuentre por sorpresa.  El paso sobre elevado de la calle Ibáñez Marín es bastante exagerado, debería ser más suave y estar hecho con alquitrán en vez de cemento, pues este material puede acabar cuarteándose y resultar al final algo peligroso.

     Aunque se pase a la velocidad indicada (30 km/h), resulta  incómodo y molesto.Creo que se ha exagerado la pendiente, que resulta casi un escalón. Los he visto extremadamente salvajes en otras ciudades y también algunos muy suaves y cómodos, que obligan a reducir igualmente la velocidad. Con éste de la calle Ibáñez Marín estaríamos en un nivel intermedio entre el paso sobreelevado y la rampa antitanque. Desde luego al vehículo de Bomberos, le cuesta sortear el obstáculo, cualquier otro, ya sea Policía o Ambulancia, puede dejarse ahí la amortiguación.

 Nota: Añado las características que deben cumplir la bandas reductoras de velocidad, bandas transversales y pasos sobreelevados. En El Alminar criticamos y también damos soluciones.

http://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2008-17255

La tradición del Belén


                        El belén de la Diputación de Almería

Reproducir el ambiente de la aldea palestina de Belén y de su entorno en la época del nacimiento de Cristo, es una tradición de la cultura cristiana de Occidente. En la iglesia cristiana de Oriente, también conocida como Ortodoxa, no se puede representar a Jesucristo, a La Virgen María o a santo de ninguna clase, mediante imágenes. Estamos muy acostumbrado a ver todo desde nuestro especial prisma, pero como decía Wittgenstein: «Siempre hay otro modo de ver las cosas».

En la capital almeriense, la reproducción de la época del nacimiento de Jesús, mediante belenes artísticos, es una tradición consolidada y que aumenta día a día. El mantener estas tradiciones implica que se mantenga activa la industria artesanal relacionada con ella (figuras, edificios, decoración). Lo mismo que ocurre con la Semana Santa y todo lo relacionado con ella (inciensos,velas,túnicas,capirotes). En Almería todos los años se montan los belenes del Ayuntamiento, de la Diputación y los de las Cofradías y Hermandades de Semana Santa.

Todo esto tuvo un bajón en las décadas de 1970 y 1980, pero ahora el sector se ha reestructurado y aunque más pequeño, se ha asentado de manera sólida. La caída del Estado nacional-católico español tuvo ese efecto.

En Melilla todo esto está casi . Todo aquello que no se promociona ni se fomenta desde el Ayuntamiento, desaparece. No hay casi nadie que fomente o mantenga todas estas tradiciones por propia voluntad, salvo unos cuantos particulares y la Cofradía del Cautivo, que a semejanza de las peninsulares, mantiene su obra social independiente.

Terrazas contra aparcamientos


               

               La instalación de una terraza frente al Teatro Kursaal, llevará aparejada la pérdida de tres aparcamientos en el centro de Melilla. Habrá quien piense que tres no son muchas plazas, pero si vamos sumando las pérdidas por pasos de cebra excesivamente grandes, por los gigantescos chaflanes en algunas calles del centro, por la instalación de contenedores soterrados, y por la mala situación de los contenedores de vidrio y papel, o por la gente que aparca mal e invade dos plazas de aparcamientos, tenemos una situación que empeora día a día. Entre todos estos conceptos, creo que se ha perdido casi la media centena de plazas de aparcamientos en el centro de la ciudad.

           No entiendo esta política de autorizar la instalación de terrazas en zonas de dominio público o a costa del dominio público. Si se trata de burlar la Ley Antitabaco, me parece todavía peor, porque al final el humo del tabaco también acaba entrando en la cafetería. Cada uno tiene el local que tiene, y estas «ampliaciones» sui géneris, se hacen en perjuicio del ciudadano y de su espacio. No está el Centro de Melilla para perder más y más aparcamientos.

             Es una lucha soterrada del Ayuntamiento de Melilla contra la Ley antitabaco del presidente Zapatero, que apoyó Mariano Rajoy y que no va a derogar.

Monolito de los Ángeles Custodios


        En el nuevo espacio recuperado del Baluarte de San Fernando, que no hubiese habido que recuperar si hubiesen sido capaces de mantenerlo, existía un monolito dedicado a los Ángeles Custodios, Rafael, Miguel, Gabriel o cualquiera de ellos. Allí estuvo hasta la década de 1990 el cuartel de La Policía Nacional de Melilla. No recuerdo si ese monolito de mármol blanco se instaló en época de los alcaldes de La Democracia, o si fue instalado en épocas anteriores, cuando se reinterpretó todo el pasado de Melilla en claves místico imperiales. Es lo mismo. El caso es que el monolito estaba allí en la navidad del año pasado, en 2010, cuando realicé todos las fotografías con las que demostrar la falsificación de la zona. Estaba allí cuando se iniciaron la sobras de reconstrucción del Baluarte.

      Podría haber permanecido en ese lugar simplemente como elemento decorativo, pero estamos en la ciudad en donde se roban estatuas de la calle  o en donde desaparecen cañones de Melilla La Vieja, sin que nadie llegue a enterarse del  asunto. Aquí se prefiere un ladrillo con tal de que sea nuevo, antes que conservar cualquier elemento ornamental del pasado. A quien correspondiese, está claro que le sobraban todos los ángeles custodios. Realmente no necesitan ninguno.