La candidata Dunia Al Mansouri


            

            

     Dunia Al Mansouri Umpierrez es Vicepresidenta 2ª de la Asamblea de Melilla desde el año 2011, y diputada local de Coalición por Melilla desde 2007. Es una mujer del «aparato» de la formación cepemista, en la que milita desde 1998, casi desde su origen. Su sola presencia desmiente muchos de los tópicos y estereotipos que figuran en el acervo común de la ciudadanía y del votante melillense, sobre CpM, presente en la escena política de la ciudad desde 1995.

     Hay una barrera que no suele traspasarse con respecto a la formación cepemista, a la que se identifica como una formación de base religiosa, pese a que su discurso político se encuadra dentro del terreno de la izquierda, en defensa de los desfavorecidos y de los pobres, proclive siempre a pactar con formaciones de izquierda. Durante dos legislaturas, mantuvieron un acuerdo programático con la Izquierda Unida de LLamazares. Pocos se acuerdan de que Mustafa Aberchán  fue Presidente de la ciudad de Melilla entre 1999 y 2000, caracterizándose por un talante moderado en su acción de gobierno. El único error de aquellas elecciones, las autonómicas de 1999, solo puede ser achacado a los 7402 melillenses que decidieron dar su voto al GIL (Grupo Independiente Liberal), lo que provocó una convulsión política no prevista.

       La realidad política de Melilla, dice que ninguna formación de izquierdas jamás podrá alcanzar la victoria por sí misma, salvo que cuente con el apoyo tácito o el acuerdo explícito con  CpM. Para los acuerdos en las elecciones locales sucede lo mismo. El horizonte gris de los 3 escaños, es lo máximo a lo que puede aspirar cualquier opción de izquierdas que no cuente con los cepemistas.

                          El disputado voto de la circunscripción de Melilla

               Estamos frente a una repetición de elecciones, como la del año 1989, pero por causas diferentes. En aquella ocasión el Partido Socialista alcanzó la victoria electoral, pero una denuncia del Partido Popular, muy bien llevada en los tribunales, forzó la repetición electoral en junio de 1990 (la información electoral del Ministerio del Interior no informa de este caso y ofrece los datos finales, como referentes a octubre de 1989).

          Como si la historia ofreciera a veces una compensación, la alianza electoral entre el Partido Socialista y Coalición por Melilla, otorga la posibilidad de rectificar el reparto de escaños del pasado 20 de diciembre, abriendo la posibilidad de que una  formación de izquierdas obtenga la victoria electoral, y representación parlamentaria. Algo que no sucede desde hace casi 30 años.  El acuerdo para la colaboración electoral entre ambas formaciones, fue ratificado por el 80% de la militancia socialista.  Dunia Al Mansouri fue propuesta como candidata por un Comité abierto de su partido.

                                La utilidad de un acuerdo

       No era el único acuerdo posible, como reconocen en el entorno de Coalición, pero los socialistas fueron los únicos que se atrevieron a dar este paso. Dunia  Al Mansouri solo se muestra dolida con Podemos, formación que les dispensó un trato muy descortés en los intentos de acuerdo para las elecciones del 20 de diciembre, legislatura que ha resultado fallida. Mustafa Aberchán se reunió con Juan Carlos Monedero, pero la posible vía de acuerdo fue rota desde la propia ciudad.

                                  Sin mancha política

           Dunia Al Mansouri llegó a la política desde su puesto de trabajo en Telefónica, que es anterior a su aparición en la escena política de la ciudad. Está en situación de excedencia por acceso a a cargos de representación pública desde 2012. No está implicada, ni incursa en procedimiento judicial alguno, del llamado Caso del voto por Correo de 2008. Solo declaró en diligencias informativas, a raíz de denuncias presentadas por el Partido Popular, tras las elecciones locales del año 2011, relacionadas con las llamadas telefónicas de una empresa de marketing electoral, que realizaba llamadas automáticas animando a la participación electoral, desde una base de datos.

        La querella por presuntas injurias que le presentara el entonces Vicepresidente Miguel Marín, fue ganada por Dunia al Manosuri en 1ª Instancia, y luego revocada en una sentencia opuesta de la Audiencia Provincial. El asunto, que está admitido en amparo por el Tribunal Constitucional, que ha suspendido la ejecución de la sentencia, como pedía la parte acusadora, no incumple el código ético del PSOE, según manifiesta la propia Dunia. Se trataría de uno de los objetivos de la derecha melillense, que trata por todos los medios de manchar el expediente político, de aquellos a los que considera que le pudieran poner en aprietos electorales. El Partido Popular está acostumbrado a concurrir a las elecciones generales sin competición alguno, de ahí que me hayan hecho objetivo de su campaña previa de acoso político.

   Nota:https://elalminardemelilla.com/2011/06/16/1989-el-pp-celebro-la-repeticion-de-elecciones/

Los amigos del Alminar de Melilla


                               A la derecha del Padre

       ¡Cuidado no nos acontezca esa ignorancia rayana en la demencia, no infrecuente, en nuestra mísera condición, que llega a tomar a un enemigo por amigo y viceversa! ¿Qué consuelo nos queda en una sociedad humana como ésta, plagada de errores y de penalidades, sino la lealtad no fingida y el mutuo afecto de los buenos y auténticos amigos?. San Agustín

      Dicho por cualquier otra persona, podrían añadirse matices a esta cita, pero habiendo salido de la boca de San Agustín, el santo de pasado crápula, no cabe discrepancia alguna. San Agustín es uno de  los más grandes padres de la Iglesia, porque hablaba desde la experiencia y desde el conocimiento de la causa. Sus Confesiones, es uno de los más grandes libros jamás escritos, dicho por una mente brillante como la de Ludwig Wittgenstein. Sabemos que los amigos del Alminar son numerosos y sus apoyos ocultos también. Hace ya mucho que buscábamos esta foto, porque con ella podemos decir más de lo que somos capaces de expresar.

         José Luis Blasco, Imparcial, no es solo un amigo personal, desde hace exactamente 30 años, sino que además es uno de las más leales y firmes comentaristas del Alminar. Junto a Uno de Melilla, presentes en el blog desde sus orígenes. Su primer comentario se remonta al mes de agosto del año 2011.

        Cuando conocí a José Luis Blasco, era Presidente de la Asociación de Estudios Melillenses, el único al que nunca han entregado la medalla de oro de una asociación a la que sacó de las cenizas. Pese a ser un hombre de Fe, de la verdadera, de la agustiniana, y antigua fraile capuchino, jamás le han designado para ser pregonero de la Semana Santa de Melilla. Es el mayor conocedor de la historia religiosa cristiana de Melilla, sin dudas de ningún tipo, y jamás ha recibido distinción alguna de una Iglesia, de la que jamás ha discrepado, pese a algunas ofensas y desdenes recibidos. Hombres sin fe ni obras,  han recibido honores y distinciones, sin otro mérito que el de la cercanía al poder político y eclesial reinante. Su papel, en este modesto blog, es semejante al  del Cirineo, por voluntad propia.

           En 2013, dígito de persecuciones,  al igual que la Orden del Temple, me acompañó en el camino que conduce a la hoguera inquisitorial, y al banquillo de los acusados de la querella civil con la que quisieron achicharrarnos, por el simple motivo de haber dicho y escrito una verdad como un templo, a saber, que la Santa Madre Iglesia solo admite en las juntas de gobierno de las cofradías, asociaciones públicas de fieles sometidas al Código de Derecho Canónico, a personas solteras, viudas o unidas bajo el matrimonio canónico. Se cuentan por centenares los casos de personas destituidas, u obligadas a renunciar a sus cargos en cofradías, por no estar en concordancia su estado civil con lo exigido por la Iglesia. Una absurda norma jurídica permite la vigencia del anuncio de una querella por cuatro años, por lo que hasta el 2017 no nos veremos libres de la amenaza de ser procesados.

          Jose Luis Blasco recogió en la sede de la Asociación de Estudios Melillenses, la imagen de la Patrona de Melilla, Virgen de La Victoria, y al Santo Sepulcro, en las obras realizadas por el Ministerio de Cultura en 1993, bajo la dirección de José Luis Fernández de La Torre. Nada de esto figura en las efemérides religiosas de la ciudad, ni existen fotografías que lo inmortalicen y acrediten. Aquella restauración del Templo Patronal lo salvó del hundimiento y de la desaparición física. Las misas se celebran durante meses en el almacén de San Juan. En aquellos años, la iglesia patronal era una ruina casi desierta, atendida solo por José Luis Blasco, fray Jesús Cortijosa y los pocos capuchinos que ya quedaban en la ciudad.

      He aprendido al lado de José Luis Blasco más acerca de la Fe y de la religiosidad común, que de muchos de los que copan los pasillos de la Iglesia, e incluso de algunos de sus representantes. Por él sé que la historia real y no narrada, es mucho mas abundante e interesante, que la reflejada de modo oficial. Para entender esto hay que leer la parábola del fariseo y del publicano, escrita únicamente por Lucas en su capítulo 18.

         «Cuando el Hijo del hombre llegué en su gloria, se sentará en el trono real, y reunirá ante sí a todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras, y pondrá a las ovejas a su derecha, y a las cabras a su izquierda». Mateo 25, 33

Lézard


          Un nuevo poema de Fernando Arrabal, el más grande hijo de Melilla en su historia española, el gurugueño más insigne, el mirobrigense adoptivo; para el Alminar de Melilla. Además, nos envía dos fotografías, dos poemas plásticos, para ilustrarlo. Está escrito en su lengua de adopción, el francés. Dos detalles del genio de las letras, que le unen, inmortalmente, al Alminar.

Lézard

…ce soir
encore!
place de la république
rdv?
19:59′?
où?
café cote d’azur?
6 rue du Château d’eau?
toi (vous) et moi?
avec «viva la muerte»?
avec mes cafards domestiques?
avec le lézard agrafé à la crevasse au mur?
paniquement
pataphysiquement
arrabalaïquement
en clef de fa

La santificación de Manuel Gonzalez, obispo de Palencia


               

Manuel González, el obispo sin misericordia  

      Manuel González García, nacido en Sevilla,  fue nombrado obispo auxiliar de Málaga el 16 de enero de 1916, o lo que es lo mismo, obispo de Olimpo. Como obispo de Olimpo fue nombrado senador por el arzobispado de Granada para la Legislatura de 1918/19. En 1920 fue ya nombrado obispo residente de Málaga, cargo que ocuparía hasta su expulsión de la ciudad en 1931, tras los desórdenes populares de mayo, que acabarían con el incendio del Palacio Episcopal y prácticamente de todas las iglesias de la ciudad.

       El obispo Manuel González  se refugió primero en Ronda, luego en Gibraltar y finalmente en Madrid, desde donde dirigiría la diócesis de Málaga hasta su nombramiento como obispo de Palencia en 1935. ¿Por qué ocurrió todo aquello en Málaga, por qué el Vaticano o la Santa Sede nunca autorizó su regreso a la ciudad?. Pese a los varios y buenos libros leídos sobre la incendiaria primavera de Málaga en 1931, no he encontrado una respuesta satisfactoria sobre estos sucesos, ni sobre ese supuesto peligro para la vida del obispo, que hizo que la Santa Sede le impidiera el retorno a la capital malacitana.

           Para estos dos preguntas no hay respuesta, pero probablemente sería durante este «exilio» de 4 años, en el que engendraría el rencor que luego mostraría en la ciudad de Palencia, y que le llevarían a señalar con el dedo a mi abuela Ubaldina García Díaz, y a otras mujeres maestras, que a los pocos días de la apertura del curso escolar,  acabaron sus días en la carretera de Palencia a Burgos, asesinadas en la finca de Campo Ramírez, en donde todavía hoy permanecen enterradas y sin localizar. Era una información que guardaba, para el día en que La Iglesia decidiera hacer santo a este hombre.

                              La imborrable huella del obispo de Palencia

          Los 4 años de exilio diocesano en Madrid le llevaron, casi con toda probabilidad, a alguna forma de compromiso con la conspiración contra La República, ya fuese de manera personal o espiritual. Durante todo ese tiempo se llenó de un sentimiento de rencor que plasmaría en sus cartas pastorales, tras el intento de golpe de Estado del 18 de Julio. Si no llegó más lejos, es porque la muerte lo abatió de manera fulminante en 1940. Sin embargo, en los primeros meses de la sublevación militar, sus acciones y declaraciones públicas, hicieron que maestras y maestros palentinos fueran objeto de las acciones criminales de Falange. No todos los obispos y sacerdotes españoles se comportaron de esta manera, de igual modo que no se puede achacar a La República todos los crímenes e incendios cometidos por masas incontroladas, fundamentalmente del campo anarquista.

    Hubo muchos religiosos/as y obispos asesinados y perseguidos (como los obipos de Guadix y Almería), pero no es el caso del futuro santo Manuel González, que en ningún momento, ni siquiera en Málaga, fue objeto de persecución personal. Lo sucedido en la capital malagueña no tiene todavía explicación, y debe buscársela.

    La asociación para La Recuperación de la Memoria Histórica de Palencia ha editado ya tres libros sobre la feroz represión ejercida en la ciudad, y especialmente sobre el magisterio de la provincia. En uno de ellos (1), no quedan dudas sobre la implicación personal del obispo Manuel González, quien emitió una circular a los sacerdotes palentinos, para que realizaran los preceptivos informes personales para los Comités de Depuración de Responsabilidades Políticas, es más, exigió que se enviaran primero al obispado para centralizarlos y poder asegurarse de que se llevaban a cabo.  En el libro de Eufemio Lorenzo Sanz: Represión y depuración de los maestros en Palencia, queda claro que muchos sacerdotes fueron reticentes a obedercele, y que el próximo santo les exigía una y otra vez la obligatoriedad de remitirle los escritos.

                  Apertura del curso en Palencia, 1936. Ubaldina García frente al obispo

          El 1 de septiembre de 1936 se inicia el curso escolar en Palencia, ciudad que ya estaba encuadrada en el nuevo Estado nacional Católico franquista. El obispo Manuel González ya no necesita fingir más y da rienda suelta a su rencor. El curso se reinicia bajo el lema de «la restauración del crucifijo». Ubaldina García, como directora de la escuela Modesto Lafuente,  acude al acto acompañada de su hija, Mª Luisa, mi tía. Delante de todos, el obispo Manuel González la acusa, y así lo recoge la prensa, de haber retirado los crucifijos y de obligar a entrar a los niños en la clase con el saludo de «no hay dios». También sería asesinada salvajemente la maestra Sofia Polo.

       Las afirmaciones del obispo son falsas y mendaces, pero hace que la muchedumbre increpe e insulte a mi abuela y a su hija. Ambas son llevadas al Gobierno Civil de Palencia. Me consta que se produce una reunión en su interior en los días posteriores, a la que acuden mi abuelo Esteban, el delegado del Instituto de Estadística de Palencia, la hija mayor de  Ubaldina, mi tía Carmen, y otras autoridades. Sé, por los testimonios familiares, que la reunión fue violentísima, y que destacó por su feroz rencor, el obispo Manuel González. En homilías posteriores y en otros escritos, el obispo dejó muy clara su afinidad política con el Estado nacional católico, su falta de misericordia y su rencor hacia las republicanas.

          El 7 de septiembre, un grupo de personas entre las que se encuentran Ubaldina García Isabel Esteban Nieto, maestra de Brañosera, son trasladadas hacia Burgos. La camioneta se detiene en Quintana del Puente. Allí, al atardecer, son todas asesinadas. La fosa sigue sin ser localizada.

125 aniversario de la muerte de Sor Patrocinio


        El 27 de enero de 1891, fallecía en Guadalajara, a los 80 años de edad, Sor Mª de los Dolores y Patrocinio, conocida en su tiempo como la monja de Las Llagas. En la muerte alcanzaba al fin el reposo que nadie le había concedido en vida. Ha pasado ya mucho tiempo, demasiado para poder acercarnos ya a su época, pero sí a las personas que la conocieron en vida, y que dejaron testimonios escritos sobre ella, o incluso muy próximos al tiempo de su fallecimiento, cuando su recuerdo estaba todavía sin apagar.

            Hay fechas que se repiten de modo enigmático en una vida. Nació y murió un día 27. Murió en enero, en el mismo mes que nació a la vida en Cristo, o sea, que ingresó como novicia, en la comunidad del Caballero de Gracia. Nació en 1811, y murió en 1891. Ambas cifras empiezan y acaban en 1.

                           Nacimiento de la futura madre Patrocinio

             María Josefa Dolores Anastasia de Quiroga Capopardo, nació el 27 de abril de 1811 en el pinar de San Clemente de La Mancha, siendo abandonada por su madre inmediatamente. Los padres huían por separado de la invasión francesa.  La niña sobrevivió de modo milagroso, y a los tres días pasó por el lugar su propio padre, Diego de Quiroga, no sabemos si en su busca o de modo casual, como explica la cronista y secretaria personal, Sor María Isabel de Jesús. El caso es que unos llantos infantiles permitieron al padre encontrar a su hija recién nacida, que puso al cuidado de su abuela, Romana del Castillo. Este hecho tiene una difícil explicación, y sentará las bases de una tormentosa relación entre madre e hija. La pequeña Lolita, o Dolores, será la cenicienta de la familia, y su madre se convertirá en la malvada madrastra, que la atormentará hasta el final, aunque en su momento postrero, solicitará el perdón de su hija.

                     Ingreso en el convento y persecución de Olózaga

              Tras la reposición en el Trono de España de Fernando VII, Diego de Quiroga, padre de «Dolores», recuperará su cargo de funcionario de Palacio, pero una muerte repentina  dejó en desprotección casi total a la familia. Para una joven viuda con cinco hijos, la existencia se tornaba muy dura. La única posibilidad de mantener la posición social era un nuevo matrimonio o el de una de las hijas. Según las crónicas y fotos disponibles, Dolores era una mujer muy bien parecida y de mirada profunda y cautivadora por lo que la madre concibió para ella unas expectativas muy diferentes, de las que la propia niña manifestaba para sí misma.

                    Con tan solo 17 años, un 19 de enero de 1929, Dolores, apadrinada por la duquesa de Benavente, ingresó en el convento del Caballero de Gracia de Madrid, para profesar como novicia, con el nombre de María de los Dolores y Patrocinio. Dotada de una vida espiritual intensa y de gran inteligencia social y política, alcanzó pronto gran fama, tanto por la aparición de «llagas» en su cuerpo, en los mismos lugares que las de Cristo, como por lo atinado de sus profecías y consejos.

       Con la notoriedad pública llegó la atención de la gente, con ella la de la Regente María Cristina y su hija Isabel, y con ellos, justo detrás, la obsesión del diablo, en este caso Salustiano de Olózaga, solo seis años mayor que ella. Era un hombre acostumbrado a conseguir todo, incluso por la fuerza. Se obsesionó con ella de manera enfermiza. Hombre de Estado, diputado, gobernador civil de Madrid, Liberal, intrigante, Presidente del Consejo de Ministros, implicado en uno de los sucesos más escabrosos de la política española, y del que los historiadores pasan de puntillas. No dudó en utilizar los poderes del Estado en su contra, en contra de una mujer a la que se acusó de absolutamente todo, incluso del intento de asesinato de Isabel II, a manos del sacerdote demente conocido como «el cura Merino«.

       Hemos encontrado testimonios sobre su vida, libros y artículos de prensa. Testimonios poco conocidos, e incluso su propia obra, unos ejercicios espirituales a la Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordia, de más de 600 páginas, en una edición personal pagada por la propia Reina Isabel (Reina y súbdita, amiga y confidente). Dos mujeres zarandeadas por el violento mundo de los hombres.

                Si Salustiano Olózaga, político indigno donde los haya fue su particular demonio (empleamos los términos de la época), su hermano Juan Antonio Quiroga será su personal ángel de la guarda, que la defenderá en el Congreso de los Diputados, aunque nadie tendrá la capacidad de evitarle destierros y sufrimientos, ni siquiera la propia Reina, en un país y época dominada por los espadones: Espartero, Narváez y otros muchos. La propia hermana de la Reina Isabel II, Luisa Fernanda se convertirá en una de sus  peores enemigas, junto con su marido, Antonio de Orleans, duques de Montepensier, instalados en Sevilla, ciudad a la que convirtieron en capital de la intriga política. Su vida y los acontecimientos que la rodearon, son un ejemplo de cómo se ha hecho la política en España.

             Su nombre salió a la luz pública en 1835, cuando por orden del gobernador civil de Madrid, Salustiano Olózaga, y con el permiso del Ministro de  Gracia y Justicia, la fuerza pública entró en su convento para arrestarla, bajo la supervisión del juez Modesto Alcazar. La orden era «curar a la fuerza» sus llagas en manos y pies y examinarlas. La prensa de la época se llenó de opiniones e interpretaciones del suceso. Hasta ese momento, su vida como monja solo era conocida en el ámbito eclesiástico y popular. A partir de ese momento todo fue de dominio público, en un país acostumbrado a usar la religión, ya sea a favor o en contra, como ariete político. Fue uno de los más grandes ejemplos de prevaricación administrativa y abuso de autoridad, por aprte del Estado,  aunque ninguno de esos  delitos no estaban contemplados entonces, por ser moneda común en el ejercicio político de aquellos tiempos.

          Desde 1835 hasta su exilio en Francia en 1868, tras «La Revolución» (auspiciada entre otros por el propio Olózaga), y deposición del trono de Isabel II, su vida será un torbellino de destierros en el propio país, y bajo acusaciones de todo tipo. Unos la acusaban de nombrar ministros y otros querían usar su supuesta influencia sobre la Reina Isabel, que la propia monarca  desmentirá en una carta fechada en 1904, unos meses antes de su muerte. En España, de muy poco sirve decir la verdad. Entre 1868 y 1877 permanecerá exiliada en Francia, en donde ya había estado desterrada entre e 1825 y 1853.

            A Sor Mª de los Dolores y Patrocinio se la permitirá regresar en 1877, y ya permanecerá en el convento de Guadalajara hasta su fallecimiento en 1891. La Restauración Borbónica de 1875 aflojará la tensión en torno a La monja de las llagas, pero no con respecto a Isabell II que morirá en París. Sus influencia y vida religiosa desaparecerá del espacio público y sobre su nombre empezará a cubrirse con el manto del olvido.

                   En 1925, tras la muerte de la que fuera su secretaria personal, Sor Isabel de Jesús (la francesita), su recuerdo volverá a cobrar actualidad, al iniciarse su causa de beatificación, promovida desde la Diócesis Primada de España, la de Toledo. Un escritor laico, Benjamín Jarnés, realizará una excelente biografía en ese mismo año. El texto de Jarnés pretende ser una visión científica, leteraria y equilibrada sobre la persona de Sor Patrocinio, pero acabará cautivado por la potencia de su ejemplo y sobre todo, por la virulencia de las fuerzas que se aliaron en su contra.

      La madre Isabel de Jesús lo escribió todo de modo claro y preciso, en una visión hagiográfica, pero de la que se extraen con facilidad la realidad de los hechos. Los biógrafos externos, como Jarnés,  quedaron atemorizados y sorprendidos ante la revelación de algunos hechos, que llegan hasta uno de los asuntos más sórdidos y tenebrosos de la historia de España, el ya mencionado «incidente Olózaga».

        Hay mucho más que contar y escribir, pero debe hacerse de modo ordenado. La puerta está ya abierta. El eco de lo sucedido está preservados por las silenciosas piedras del convento de Guadalajara, el de las Concepcionistas Franciscanas en el que reposa, y por otros sumidos en el silencio, como el del Real Sitio de San Ildefonso en Segovia.

      Todo se ha mantenido a salvo, aguardando el tiempo de ser contado sin apasionamientos, sin prejuicios, retirando la hojarasca y la maleza con la que se ha cubierto su nombre y su vida, que se desarrolló en un siglo feroz. Aun así, hay que conducirse con cuidado, porque las fuerzas que la acecharon, tanto a favor como en su contra, permanecen aletargadas esperando el momento de volver a entrar en conflicto.

El viaje a la memoria de Betty Bergés


                           Betty Berges y Marie Noëlle firman y participan en El Alminar como «las francesas». Viven en Lyon, designada como la capital de «La Resistencia» de Francia contra la invasión nazi. Las dos han venido a Melilla, la ciudad de la resistencia franquista, para recorrer los lugares en los que pasó sus últimos meses de vida el sargento legionario José María Fernández Cloux (Juan Antonio Bergés del Palacio), fusilado en el Campo de Tiro de Rostrogordo el 5 de marzo de 1938. Han hecho coincidir su viaje con esa fecha, aunque Betty ya estuvo en nuestra ciudad en 1991, acompañando a su madre: María de Los Ángeles Bergés Ronda, que curiosamente, falleció el mismo día que su padre, un 5 de marzo, pero del año 1999.

                         Llegaron a Melilla, la ciudad de la desmemoria, y recorrieron diversos lugares, acompañadas por personas muy buenas, como ellas mismas dicen, y que las llevaron hasta el antiguo campo de concentración de Zeluán y a Taouima, en donde se encontraba el acuartelamiento del Tercio en el momento del Alzamiento del 18 de julio, en 1936.

                         Han visitado el siniestro Fuerte de Rostrogordo, lugar en el que pasaban los represaliados del franquismo sus últimas horas de vida, en espera de ser conducidos al cercano espaldón del campo de tiro, lugar en el que se ejecutaba a los presos condenados a muerte. Incomprensiblemente para ellas, Betty y Marie, en ninguno de los lugares que han visitado existe placa alguna que recuerde la memoria de los represaliados, hombres y mujeres, que defendieron la legítima legalidad de la II República. Ni siquiera en las fosas comunes, en las que se sabe que están enterrada las victimas del franquismo, existen modo alguno de recordarlo. Ellas pusieron un pequeño texto escrito, sobre la fosa común de las víctimas civiles.

                     La desmemoria de las víctimas de la represión franquista en Melilla es completamente intencionada, y cuenta con cómplices y colaboradores. De un lado están y estamos los hijos y nietos de los vencidos, de los olvidados, del otro están los hijos y nietos de los vencedores, los enterradores de la memoria.

                Cuando empecé a escribir sobre la represión franquista en Melilla, nunca imaginé una resistencia tan feroz a reconocer la memoria de los vencidos, de los republicanos, y han pasado ya 15 años desde aquel inicio. En principio pensé que era solo desidia, desinterés. Hoy ya sé que es intencionado ese ejercicio de olvido. También sé que supone un total y consciente acuerdo con el franquismo. Ya no concedo el beneficio de la duda. Toda esta beligerancia contra personas que intentan rescatar la digna memoria de sus familiares represaliados, contra mujeres como Betty Bergés o Carlota Leret, solo puede hacerse desde la connivencia intelectual con el pasado franquista.

Juan Carlos Monedero. Ética al servicio del Estado


         

  Creció primero la avidez de dinero, después la de poder. Esta fue la fuente de todos los males, pues la avaricia destruyó la lealtad, la honradez y las demás virtudes.. La ambición forzó a muchos hombres a hacerse falsos. Al principio estos vicios crecían poco a poco y se castigaban algunas veces. Después, el contagio se extendió como la peste y el poder se convirtió en cruel e intolerable. Todos robaban, todos saqueaban, el uno codiciaba una casa, el otro unas tierras. Desde que las riquezas empezaron a convertirse en un honor, la pobreza empezó a ser tenida como oprobio, y empezó a considerarse la honradez como malevolencia. Tras las riquezas, invadieron a la juventud la lujuria, y la avaricia juntamente como la soberbia: robaban, gastaban, daban poco valor a lo suyo, ansiaban lo ajeno, tenían confundidos el pudor, la vergüenza y todo lo divino y lo humano y carecían de escrúpulos y de mesura.  Salustio, La Conjuración de Catilina.       

               Curso urgente de política para gente decente

         ¿Cómo hacerse oír dentro del ruido circundante?, se preguntaba Wittgenstein en los albores del siglo XX. Un siglo después, el profesor Juan Carlos Monedero lo intenta,  justo cuando las redes sociales han multiplicado ese ruido por mil, y la denominada como «televisión de entretenimiento» y sus programas  asolan cualquier atisbo de propuesta moral o ética, tanto al servicio  de la persona, como de la del Estado. Ha escogido pues, el momento más difícil y la situación más complicada, pero también es el momento decisivo, aquel en el que un verdadero servidor del Estado ya no puede renunciar  a salir a campo abierto. O se intenta la regeneración de la sociedad, del propio individuo, de la vocación del servicio público y del Estado mismo, en este momento, o la amoralidad del neoliberalismo, del tanto tienes tanto vales, nos tragará a todos sin remedio.  Es un ahora o nunca, como en las frases de Salustio, único libro que no cita el profesor Monedero.

                            Las 100 propuestas de Juan Carlos Monedero

              Tener memoria significa ser fiel a los acontecimientos, solo cuando hay memoria los mentirosos tienen menos oportunidades*. Para ello tiene que existir quien relate las cosas, quien se atreva a escribirlas, y no es fácil en un mundo opaco*, como dice Monedero, u oscuro, como decimos en El Alminar. Cuando alguien mete una luz tan potente como la propuesta en el libro «Curso Urgente de política para gente decente», es normal que los murciélagos, acostumbrados a la oscuridad,  se alteren, y sus ensordecedores gritos impidan toda comunicación. En una situación así, no cabe bajar la linterna, sino mantenerla encendida en la misma dirección, apuntando siempre al fondo de la cueva.

         El libro de profesor de La Complutense resulta todo lo contrario de lo que a primera vista parece. Es un curso acelerado, urgente, de mínimos, pero su análisis se extiende a un lado y otro de lo que vemos, parte desde el principio, desde los propios fundamentos del pensamiento. Es muy denso, obliga a detenerse constantemente para pensar. No resulta un libro fácil, y sus propuestas ascienden entre las rocas escarpadas del desastre social y humano que nos rodea. Hay pocos lugares a los que asirse.

                             Toda revolución nace del dolor

        La crisis que afecta al mundo es integral: financiera, laboral. alimentaria, ecológica, energética. Afecta a la manera de organizarnos, a la manera de pensar, a la manera de pensar la economía. Para tanto roto no hay alternativa pensada ni probada*. Las revoluciones surgen solo desde la necesidad de poner freno a los desmanes de la historia, en una determinada época, cometidos por las clases dirigentes. Las revoluciones surgen desde el dolor al que se somete a una sociedad. El capitalismo condena  a dos tercios de la humanidad a la exclusión, a la marginalidad y a la violencia*, y dentro del tercio restante, el 1% de de la población que vive en las sociedades desarrolladas, acumula tanta riqueza como el resto.

     Este es el panorama social frente al que nos encontramos, y al que hay que enfrentarse. La avaricia, la codicia, la amoralidad del capitalismo y su modelo social, no conocen límites ni hartazgo, una vez que ha abierto su particular caja de Pandora. ¿Cómo o qué es ser decente en un mundo así?, en el mundo del precariado, de la quiebra social, en el que hemos asimilado que solo los mejores y más productivos son merecedores de exageradas recompensas monetarias (futbolistas de élite, dividendos y stock options en las cúpulas bancarias y de empresas).

        Espartaco se rebeló frente al Imperio de Roma y sus legiones, desde el dolor más profundo y desde la falta total de opciones. Solo cuando se carece de todo y ya no hay nada que perder, deja de existir el miedo, como ha ocurrido en Grecia. Cuando los poderosos ya no puede amenazar con nada, entonces dejan de serlo. Soberbia es la cita de Helder Cámara: «Si cuido de los pobres me llaman santo, si pregunto por qué lo son me llaman comunista».

               Acción política frente a desactivación social

      La actividad política es consustancial al ser humano, que es un ser político, pero casi sin darnos cuenta, a lo largo de décadas, la sociedad fue siendo desactivada, y los términos fueron invertidos. El adjetivo apolítico adquirió un carácter positivo, cuando en realidad era todo lo contrario. Significaba dejar la política, la sociedad, la gestión de la cosa pública,  en manos de los políticos profesionales. A la vista de cómo nos ha ido, y del estado en el que han dejado el Estado, podemos darnos cuenta del error tan grande al que hemos sido inducidos.   Si la sociedad está politizada, siempre está despierta, en vigilia para evitar estos comportamientos. Hacer de la corresponsabilidad una obligación. Ignorar no es un derecho*.

       ¿Cómo se ha llegado al desarme y la desactivación política de la sociedad?. De muchas maneras, pero principalmente con la industria del ocio televisivo, la televisión basura, el mundo feliz de las series de éxito, los reality shows, la verdadera industria del Gran Hermano orwelliano, el soma de Un Mundo Feliz. El poder de la industria audiovisual es tan poderoso – aveces sutil, a veces ordinario y vulgar- que logra presentar su veneno como medicina*.

                 ¿Se puede proponer una ética después de Wiitgenstein?

     Se puede y se debe. Todo está en el libro de Monedero, desde San Agustín hasta Gandhi, incluyendo a Bénjamin, Lukacs o Unamuno.  La revolución social que propone es la última antes de que nos conviertan en esclavos, en precarios. Es la rebelión social del nuevo Espartaco frente al Imperio del neoliberalismo, desbocado desde el tandem Reagan/Thatcher. Es la última oportunidad de recuperar la política para los ciudadanos, para reactivar conciencia la adormecida ante los desmanes y el desfalco del Estado. El modelo socialista se desvaneció con la caída del Muro de Berlín, y nos quedamos sin alternativas, mientras que las derechas quedaron indemnes y lo presentaron como su gran logro.

      La izquierda es  empatía radical en movimiento. Que socialismo es amor está en el Sermón de la Montaña. El amor es ética. Es amor porque es la afirmación de la empatía como criterio de la organización social. Cuando hay víctimas no puede haber negociación ni compresión hacia el poderoso*.

       Se nos propone pues el establecimiento de una ética al servicio del Estado y una ética del servidor público. No es extraño que ante una propuesta de semejante envergadura, se desate el molino satánico* en su contra. Los mismos contra los que luchó Don Quijote.

Nota: * Todas las citas son del libro de Juan Carlos Monedero