Cultura, y la imagen del Gobierno


    

     ¿Puede una sola Consejería sostener toda la imagen de un gobierno? La respuesta es un sí rotundo. En medio de unas circunstancias atroces, las peores posibles, solo la Consejería de Cultura y su titular: Elena Fernández Treviño, ha mantenido una actividad constante, de gran transcendencia para la ciudad, en momentos en los que los que cualquier otra, hubiese cogido el hatillo y se hubiese largado a casa. En algunos momentos ha llegado a dar la sensación de que ella y su consejería, eran todo el gobierno. Su capacidad para trascender sobre acontecimientos paralizantes, produce asombro, así como su capacidad de trabajo. En algunos instantes, en los que nada podía hacerse debido a las restricciones, aparecía la consejera de Cultura, y por cualquier rendija, calle o esquina, te organizaba una actividad.

      Reducida al mínimo posible, Elena Fernández Treviño no ha suspendido nunca las actividades del Día de Melilla, incluso en el año 2020, cuando una tormenta infernal descargó únicamente en el espacio temporal de la propia conmemoración y la reorganizó apenas dos semanas después. Las actividades culturales de ese verano supusieron un rayo de esperanza, en una ciudad que estaba conmocionada tras los duros meses de confinamiento y restricciones.

En la primera ocasión que pudo, se cargó la estatua de Franco, algo que parecía un objetivo solo reservado a los titanes. Si no ha demolido el monumento del 17 de Julio en la plaza Héroes de España, es poque no le ha acompañado el resto del gobierno, y porque no ha tenido tiempo físico. Si no ha realizado más actividades, hasta llenar Melilla entera, es porque está atada y limitada por los presupuestos, y muy vigilada por otras consejerías, que son las que deciden el reparto del dinero. El gran mérito es organizar mucho con poco, y acertar.

    El nuevo espacio conmemorativo de la Plaza de las Culturas es idea suya, más diáfano y visible que el de la Plaza de Armas, porque ella siempre prioriza la Cultura, y comprenda perfectamente las Armas, porque parte de su familia pertenece a ellas. Nombres que han recibido la Medalla de Oro en su mandato ( Mariano Remartínez, Carlota Leret, Carlos Baeza, Javier Imbroda) solo han sido posibles gracias a su sensibilidad hacia cualquier comentario o sugerencia que se le haga, bien de modo directo, o en cualquier parte de la red universal.

La Cultura, con Elena Fernández Treviño, ha brillado en estos cuatro años, y eso es mérito suyo, y también de quién la designó para esa labor, Gloria Rojas. En los últimos tiempos ha topado con la iglesia, la de Melilla la Vieja, aunque sea un asunto pendiente del pasado. Sin embargo, quien la conoce, sabe o intuye, que incluso de ese atolladero, saldrá con el mayor brillo posible, tanto el suyo, como el de su ciudad. Nunca se da por vencida y tiene una perseverancia a prueba de cualquier bomba.

Ayer, en la plaza de Estopiñan, el ex presidente Juan José Imbroda, la señalaba directamente. Estaba solo acompañada por Francisca Maeso, la consejera sanitaria. Desde 2019, estamos escribiendo que la vicepresidenta primera Dunia Almansouri, otra joya de este gobierno, debería estar ahí con ellas, dada su representación institucional.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2020/09/17/rayos-y-centellas-sobre-el-17-de-septiembre/

La Patrona, de nuevo en las calles


      Una situación insólita ha concluido en la calurosa tarde del 8 de septiembre de 2022. La Virgen de la Victoria, uno de los símbolos más importantes de la ciudad, ha vuelto a procesionar por las calles del centro de Melilla, tras cuatro años de ausencia. En 2018 y 2019 motivos climatológicos impidieron la procesión, y en los dos años siguientes (2020 y 2021) las restricciones provocadas por la pandemia de la Covid-19, exigieron su permanencia en el interior del templo.

    Los símbolos no pueden estar tanto tiempo ausentes de los lugares en los que tienen su sentido. Este año no hubo foto de familia y autoridades, en los escalones de la iglesia Arciprestal del Sagrado Corazón. Las puertas permanecieron cerradas hasta el mismo instante de la salida procesional. Todo ha sido más solemne. Las agrupaciones de la Guardia Civil y de Regulares, escoltas naturales de la Patrona Coronada de Melillla, esperaban al pie del templo la salida procesional, los primeros para abrir la procesión, los segundos para cerrarla, y en medio la Banda de Música.

   La imagen de la Virgen de La Victoria lleva asentanda en el templo del Sagrado Corazón desde 2016, cuando se iniciaron las obras de rehabilitación del templo de la Purísima, en Melilla la Vieja. En su momento supuso una conmoción, pero la imagen está mejor asentanda en el centro de la ciudad y es más accesible a todos.

El recorrido de la procesión patronal es más corto y cómodo para todos, aunque este año cambió el sentido del recorrido, en dirección a la plaza de España, para recorrer la avenida en sentido ascendente. Ese cambio provocó que la imagen de la Ntra. Sra. de la Victoria girase sobre las cabezas del público y fieles allí congregados, como si quisiese integrarse con la gente.

Todo parece reintegrarse lentamente a su sitio. La gente ha sufrido mucho en estos dos últimos años. Se necesita un poco de calma, pese a la incertidumbre. Los melillenses quedaron satisfechos y amparados por la presencia de su Patrona, una vez más, en las calles de la que es su ciudad, desde 1497.

   

Las caras de Melilla


Enrique Delgado Jiménez

Son 33 inmuebles y componen un grupo de 144 caras o rostros humanos. No son todas las que estuvieron, porque en el tiempo del Alminar (11 años) hemos vistos desaparecer al menos 10 de ellas. Su presencia se extiende desde la calle Alta, en Melilla la Vieja o Pueblo, hasta la calle Cataluña, en el barrio del Real, aunque estas son las más comprometidas, y su desaparición es prácticamente segura. Curiosamente, son las más parecidas entre sí, pese a que las de la calle Alta son las más pequeñas de todas, pero parecer proceder de un molde o patrón común. El predominio es de las figuras femeninas, 112, y una presencia testimonial de figuras masculinas, 4. Las caras o rostros infantiles son 28, de los que niños parecen ser 16, frente a 12 figuras niñas. Los rostros de los infantes son de dos tipos, salvo las dos niñas de la calle Millán Astray, que se diferencian claramente del resto y parecen dormir.

Hay otros grupos de pequeñas figuras (victorias aladas y una divinidad oriental), en las calles Alonso Martín nº 15 y Carlos Ramírez de Arellano nº 13 (9 y 16 respectivamente). No hay figuras completas, salvo los niños colgantes del edificio Melul, en la avenida principal. Todas las caras miran hacia el frente, salvo algunas del edificio de La Reconquista, que miran hacia el Sol poniente y a su lado derecho. Algunas, las que están sobre los portales, parecen realizar una leve inclinación hacia adelante, como saludo o señal de respeto. Suelen estar situadas muy altas, en las columnas de las azoteas, y en las esquinas de los edificios, por lo que muchas no son conocidas.

Además de un motivo ornamental, tienen un valor simbólico, cuyo valor ya nos es desconocido, o en desuso. Es un claro componente del neoclasicismo imperante en las primeras décadas del siglo XX. También aportan un matiz orientalista a las edificaciones. Las hemos visto en Segovia, en Almería, en Palacios Reales, en Catedrales, pero el alto número existente en Melilla, las convierte en algo atractivo. Están hechas de materiales pobres, como el cemento o el yeso. No parece haber ninguna labrada. Muchas están ocultas por el mismo tono de color de la fachada, que las oculta e invisibiliza. Otras están deslucidas por el cableado, y desconocemos si originalmente tuvieron alguna policromía espacial. La ponemos en un primer catálogo, diferenciadas del resto del universo decorativo modernista (monos, dragones, leones, grifos, monstruos). Si estuviesen pintadas en colores distintos del resto de las fachadas, resaltadas, e incluso identificadas, serían uno de los grandes atractivos del modernismo melillense, incluso para los propios ciudadanos, que las desconocen casi en su totalidad.

Calle/plaza/avenida /Figura /Situación /Unidades

Alta nº10 mujer estable 6

Álvaro de Bazán nº36 mujer estable 6

Antonio Falcón nº10 mujer peligro 2

Cabo Ruíz Rodríguez nº 42 niños estable 3

Capitán Viñals nº 2 hombre riesgo 4

Cardenal Cisneros nº 1 mujer estable 10

Cardenal Cisneros nº 10 mujer estable 3

Cataluña nº 36 mujer peligro 5

Duquesa de la Victoria nº 11 niñas estable 5

Duquesa de la Victoria nº 10 niño estable 1

Duquesa de la Victoria nº 15 mujer estable 2

Duquesa de la Victoria nº 20 mujer estable 1

Duquesa de la Victoria nº 30 niñas estable 4

FernándezCuevas nº 4 niña estable 1

García Cabrelles 34 mujer riesgo 4

García Cabrelles nº 1 mujer estable 6

General Pareja nº 12 mujer estable 5

General Polavieja nº  35 mujer estable 6

General Polavieja nº 34 y 36 mujer estable 6

Gran Capitán nº 35 mujer riesgo 4

Juan Carlos I Rey nº 9 mujer estable 6

León nº 14 niños estable 3

López Moreno nº 12 mujer estable 1

Lopez Moreno nº 16 mujer peligro 10

López Moreno nº20 mujer estable 1

Martín de Córdoba nº 16 niños estable 9

Menéndez Pelayo nº 3 mujer estable 15

Miguel Zazo nº 35  mujer estable 2

Millán Astray  nº 10 niñas estable 2

Reyes Católicos nº 1 mujer estable 8

Reyes Católicos nº 2 mujer estable 2

Sor Alegría  nº 9 mujer riesgo 1

La estratégia de las obras


Acumulación de obras y caos

Las obras estratégicas no pueden discutirse, porque son necesarias para el desarrollo de una ciudad, pero también hay obras tácticas, y obras electorales. Las tácticas serían aquellas que se realizan en determinados barrios y zonas abandonadas durante legislaturas, y que sirven para incorporarlos o igualarlos con el resto del territorio que recibe más atención y cuidados. Las electorales son el clásico asfaltado, y el repintando de la señalización vial, deteriorados e invisibles durante años. Las obras se diseñan y planifican, para que no coincidan todas a la vez, o en el tiempo inmediato a las elecciones. ¿Funcionan como truco electoral las obras tácticas? Hay quienes piensan que sí, y de hecho ocurre en muchas ciudades. En algún lugar debe existir en algún manual de gestión, que aconseja la reaparición de la señalización vial en tiempos preelectorales.

En El Alminar creemos que su incidencia sobre la intención del voto ciudadano es escasa, y que su acumulación excesiva por todo un territorio impacta negativamente sobre el voto, y que cuanto más próximas están a la jornada electoral, impactan en sentido contrario sobre el gobierno ejerciente, Las calles recién pintadas, y las obras sin acabar, en la jornada electoral, recuerdan los años de sufrimiento en una ciudad mal gestionada. La acumulación de «40 actuaciones» por parte del gobierno anterior, previas, a las elecciones de mayo de 2019, influyó de modo negativo sobre la candidatura electoral, situación que se sumó al cansancio por la misma lista y los mismos nombres, durante 20 años consecutivos. Parece que vamos hacia lo mismo, sin remisión alguna.

La tormenta de obras sobre Melilla

La gente, la ciudadanía, vota en de contra las obras, tantos las vigentes y que no considera indispensables, como las que debieron hacerse y sí lo eran. No lo podemos decir más claro. La estrategia de obras sobre una ciudad es algo que difícilmente se ve, tanto por el propio ciudadano como por el que las lleva a cabo por un periodo corto de años. El diseño actual de Melilla, el que se está alterando y modificando legislatura a legislatura, fue llevado a cabo hace un siglo, y gracias a él vivimos y nos movemos, aunque cada vez con más dificultad.

La estrategia no se ve y la táctica se sufre. No ponemos en duda la necesidad de las obras, pero sí la acumulación de todas las categorías, en un mismo lapso de tiempo y a escasos días de iniciarse el curso escolar, y del regreso de gran parte de los melillenses que todavía están fuera. También está asombrando la extraordinaria duración de las mismas, de las que algunas parecen eternas, pese a que se trata de calles pequeñas.

En Melilla todo son vías principales o arterias de comunicación, por lo que resulta muy difícil prever vías alternativas. A solo 10 días de la apertura de los colegios y de la puesta en marcha de toda la ciudad, hay un obra que da pánico, y es la de la carretera de Alfonso XIII, por la que circula la mitad del tráfico melillense. Lleva eternizada desde el mes de junio, con un avance lentísimo. Tres institutos y tres colegios esperan. La tormenta ya está en el horizonte.

En la calle Alta


En la calle Alta de Melilla, junto al Archivo Histórico, se perpetró, hace dos décadas, una de las mayores falsificaciones históricas de la ciudad, al convertir un puente viejo, que no medieval, en una ficha de juego de Exin Castillos.

No podemos llamar Edad Media a ningún periodo histórico de la ciudad, porque en el mundo musulmán no existió esa etapa y los cristianos llegaron con el Renacimiento. Por eso no se puede llamar medieval a nada existente en nuestra ciudad vieja. Melila se reedifica sobre y desde la antigua ciudad califal, administrada por el Reino de Fez.

Museo histórico de Melilla

Visitarlo produce desolación, tanto por la escasez de lo expuesto, como por la descompensación de las etapas históricas, que no permiten hacerse una clara idea de la evolución de la ciudad. Hay muy poco expuesto. Los hallazgos escasean, y si los hay, se ocultan. En este blog descubrimos la existencia de una piedra tallada con el. nombre de Carlos I, a la que no se dio importancia alguna. Desde 2016 se sabe que existe un arco ojival de piedra tallada, dentro de la Iglesia de la Purísima Concepción, y nadie se atreve a interpretarlo. Nosotros lo haremos.

La casa de la calle Alta

¿Qué pasa en esa casa? Nada, y ese es el problema. La parcela de una antigua casa ya desaparecida, está siendo preparada para una nueva edificación. Es una zona de máximo interés arqueológico. En un vistazo superficial, lo único que podemos hacer, comprobamos la existencia abundante del «ladrillo rojo», junto a la piedra caliza y otros materiales modernos. En el suelo podían observarse fragmentos de tejas, iguales a las tres tejas árabes que el Museo nunca ha vuelto a exponer, y de las que tenemos localizadas varias, dentro de las murallas de Melilla. La parcela tiene lo que se denomina «potencia arqueológica», o sea, que hay varios metros de suelo bajo la supercie visible.

¿Hay algún plan para excavar este solar antes de edificar? Lo desconocemos. Algunos saben, pero nadie contesta. La información emitida sigue siendo casi nula, en el Área 51 melillense. Desde El Alminar seguimos vigilando.

La demanda del día


Esto sucede todos los días desde hace muchos años, para quienes visitan, por circunstancias relacionadas con la salud, los centros de atención primaria, antes ambulatorios.

La pandemia ha agotado tanto a los profesionales sanitarios, que casi nadie se lo ha pensado, y muchos han optado por la jubilación al cumplir la edad reglamentaria, algo que se ha notado mucho en el Centro de Salud Este. La sensación existente es de que no se han cubierto la totalidad de las bajas. Las cifras globales, dicen que faltas médicos/a de familia y DUEs. Eso también afirman los sindicatos del sector sanitario. La realidad también dice que cada médico de familia, y su correspondiente enfermera/o, tienen más cupo de pacientes a los que atender. La realidad también dice, que no las cifras oficiales, que Melilla oferta contratos más cortos al personal sanitario que Andalucía, y que por eso no se cubren todas las necesidades.

Esta situación provoca que pese a la atención telefónica y al sistema de cita previa, el problema sea el de la atención o demanda del día, en caso de encontrarse mal, o de necesitar la vigilancia médica. Así cada día, desde hace mucho, incluso antes de la pandemia, los pacientes empiezan a llegar a los centros de salud a las 7h 30′ de la mañana, o incluso antes.

Solo hay que esperar y aguantar un rato, sin desesperarse, porque unos minutos antes de la apertura y del comienzo de la atención al público, los vigilantes y celadores han impreso suficiente tiques de cita, para repartirlo entres los demandantes. Como en la parábola, los de consulta médica a la derecha y los de analíticas a la izquierda.

A las 8h 00′ todos los funcionarios/as y trabajadores/as del centro llevan ya un buen tiempo dentro. La gente se queja pero ellas y ellos ya están. El sistema ha aguantado la presión, incluso la última oleada de «no vacunados», gracias a los trabajadores del Sistema de Salud.

Colapso en los transportes


Malas prácticas en los transportes

En junio de 2021 se presentó en nuestra ciudad el «verdadero contrato del siglo» del transporte marítimo, el primero tras la pandemia de la Covid, y tras la extinción de las comunicaciones aéreas y marítimas. La cuestión es que Balearia presentó su buque estrella, el Hypatia, y poco después lo sustituyó por el Bahama-Mama, antes Alhucemas. Hay una costumbre de las navieras que es la de renombrar los buques, y hacerlos pasar por nuevos. Esto ya ha ocurrido muchas veces.

Sin embargo hay otra costumbre, que se percibe menos, y es la de dar el cambiazo a los buques. Balearia ha retirado al Bahama de la línea con Melilla y lo ha derivado a Nador-Benienzar. A cambio nos ha dejado otros dos Barcos, el Sicilia y el Nápoles, que son buques de carga adaptados para pasaje y vehículos. Todo esto se puede rastrear en las páginas de las navieras. La realidad si es que Balearia ha recibido la aportación más sustanciosa de toda la historia marítima de nuestra ciudad, desde la conquista española en 1497. Todas estas alteraciones, cambios de horario, de frecuencias y hasta de buques, sí podrían ser vigiladas por Marina Mercante y el Ministerio de Fomento. Por cierto: ¿Alguien sabe qué pasó en el accidente del buque de la naviera de la familia Matutes contra el carguero?

Hay otras cuestiones que no han sido vigiladas por nadie, como la desaparición de los barcos rápidos, que aliviaban las tensiones de la «operación salida de Melilla», o de la OPE (Paso del Estrecho), porque Balearia está obteniendo el importe íntegro de los pasajes, más el importe de la adjudicación del contrato de transportes, casi monopolio, tras la desaparición de ARMAS, y casi de Trasmediterránea y FRS. La compañía centenaria a quedado reducida a buques fantasma y a una presencia testimonial. Todo esto también está documentado en El Alminar. Hay más cuestiones, como la reducción de personal dentro de los buques. Una vez que salen de puerto, las zonas comunes, tiendas, cafeterías, sala de televisión; o están cerradas o atendidas por un solo encargado. Salir a buscar un almohada, una manta, o que el camarote está helado, provoca la sensación de caminar por las entrañas de la Perla Negra. No hay nadie, solo fantasmas. Esto tampoco es vigilado por nadie. Algún día hablaremos sobre los cambios de banderas de navegación, o de otras cosas.

El espacio aéreo

En la navegación por el espacio aéreo ocurren prácticas y situaciones similares, como la del overbooking, o lo que es lo mismo, vender un 10% más de billetes que de pasajeros a transportar. ¿Qué quieren asegurarse con eso, por qué dicen a pasajeros con billetes en la mano, que a lo mejor no pueden volar, y por qué luego hay asientos vacíos en la aeronave? ¿Quién o quiénes compra billetes que no usan? ¿Hay billetes de avión con tarifas de autobús urbano? Esto también debe ser vigilado, porque no se ha hecho nunca.

Nos hemos vuelto a quedar con una sola compañía aérea, tras la triste desaparición de Air Europa, que con sus 6 vuelos diarios, aliviaba la presión en días y épocas de mayor frecuencia viajera, porque el melillense, puede tener que salir o entrar de la ciudad por razones imprevistas, que pueden ser muchas y variadas a lo largo del año, y casi siempre relacionadas con la salud. ¿Quién acapara los bonos turísticos, por qué se regala dinero y subvenciones a cambio de casi nada? ¿Qué resultados aportó aquella investigación que aireó el ex ministro Ábalos? ¿Por qué todo se oculta en Melilla? ¿Por qué la prioridad no es el melillense que sale o entra? Todo esto también debe ser vigilado, porque no se ha hecho nunca.

La cuestión definitiva es que no hay ningún organismo, ni comisión encargada de vigilar nada. No se exigen horario, ni refuerzos en circunstancias especiales, ni se consigue que llegue otras compañías a Melilla. Y aquí entra también el subarriendo de los vuelos y líneas a compañías de marca blanca. Todos son aviones e igualmente pilotos capacitados, pero esto también debe ser vigilado, porque no se ha hecho nunca.

Lo único que no pueden ser vigiladas, son las circunstancias de la situación geográfica de Melilla, con un volcán extinto de un casi un kilómetro de altura a sus espaldas y las condiciones climatológicas. Todo lo demás es solo gestión, que tampoco se ha hecho nunca.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2021/07/03/el-cambiazo-del-hypatia/