Tercer aniversario del Alminar


                                      ¡Feliz aniversario!

Los rostros de Siria


       Un día tras de otro, o cuando toca, los medios de comunicación mundiales nos sacuden con noticias de los horrores de la guerra en Siria. Cualquier guerra es un horror, pero la producción y venta de armamento es uno de los cuatro grandes negocios mundiales. Lo que nadie nos cuenta es quiénes o qué intereses económicos fomentan estas guerras, que causan miles de muertes, la destrucción completa de países y millones de personas desplazadas. No es posible que de repente, en las calles de ciudades como las nuestras, ya sea en Siria o en Ucrania, aparezcan milicias armadas hasta los dientes y se desencadenen guerras civiles.

      Melilla está en el mundo y nuestra ciudad está en la ruta de las expediciones fenicias desde hace 4000 años: no es posible pretender que cualquier conflicto que suceda en determinadas partes del mundo, no nos acabe afectando de alguna manera. Unas decenas de refugiados sirios (mujeres, hombres y niños/as), apenas son nada en comparación con el millón de refugiados que están en el territorio de Turquía, o los cientos de miles que se desplazan hacia Jordania.

          La mitad del Mundo está incendiada y la otra mitad se beneficia, de alguna manera,  de esa situación. La ecuación es más fácil de lo que parece: si una mitad del mundo tiene problemas, la otra debe tener las soluciones. Todos quieren ir a Brasil al Mundial de fútbol, pero sin que los desheredados de las favelas causen problemas. Hacer negocios de los Emiratos Árabes es bonito y noticiable, pero pocos quieren hacerse cargo de los desheredados del conflicto de Siria.

             Un campamentos de ciudadanos sirios está refugiado en el interior del cementerio musulmán, otro en las inmediaciones del CETI (Centro de Estancia de Inmigrantes), y otra parte en su interior.

                 Esta concentración o llamada de atención, se producía esta mañana al mediodía, en la plaza de España. Los sirios son refugiados de manual.

Cierre después de un siglo de historia


La droguería Vicente Martínez cierra tras un siglo de actividad

         Todo el edificio es propiedad de la familia Martínez, muy vinculada a la historia de la ciudad e integrada siempre en su actividad económica. Tanto el edificio como el diseño de la tienda de productos de droguería es obra del arquitecto Enrique Nieto. Todo fue construido en 1914, hace exactamente un siglo. La tienda siempre se ha dedicado a la misma actividad desde el momento de su apertura, y desde entonces nunca ha dejado de pertenecer a la familia. Todo esto puede cambiar a partir del miércoles, último día de abril, cuando a las ocho de la tarde cese en su actividad centenaria. El cambio del modelo económico de Melilla y la proliferación de comercios del mismo tipo ha modificado todo el panorama del denominado como «comercio tradicional». Los tiempos actuales exigen una constante evolución, y una necesaria adaptación a cualquier novedad. La gestión económica debe ser impecable para sobrevivir en un mundo tan competitivo, marcado por las normas del voraz mercado del liberalismo. La historia, el pasado, los trabajadores:  no cuentan nada en un mundo así. Es el darwinismo económico, sus implacables leyes y su falta de escrúpulos. Hay muy poca gente en la ciudad que no haya entrada al menos una vez a comprar aquí. Era la tienda de las cosas imposibles de encontrar en otro lado. Tenía marcas características y ya casi históricas. Hasta la tarde del miércoles se puede comprar algún producto, muy rebajado en una tienda que ya resultaba cara, aunque sea al menos por tener un último recuerdo de su existencia. Los propietarios del comercio, son varios herederos, no tienen decidido que ocurrirá en el futuro comercial de la droguería, aunque en principio parecen estar decididos a que la futura actividad mantenga las características esenciales del comercio. Aun así, el dinero no siente nostalgia por nada y en nuestra ciudad ya hemos visto caer y desaparecer lugares emblemáticos, como la cafetería California, o Casa Solís. La lista sería interminable e inútil reproducirla. La droguería fue fundada por Vicente Martínez Martín, del que el establecimiento lleva el nombre.

 

 

 

 

 

 

La realidad de la precariedad laboral


 

                          Lo público frente a lo privado

    A la élite empresarial española se le llenan los dedos a la hora de escribir en contra del Sector Público. La realidad es que la mayor parte de ellos vive anclado a este sector económico, al igual que las ciámides a los grandes cetáceos. Son empresas que sin el amparo del sector público no existirían, al igual que esos pequeños moluscos adosados a la piel de las ballenas.

     La existencia del Sector Público es esencial para una sociedad, como espina dorsal de la actividad económica, como garantía de la protección de los ciudadanos y como árbitro de la regulación de la actividad económica privada. En los casos en los que ha habido desregulación absoluta, o el Sector Público era muy pequeño, solo se han producido grandes estafas (Lehman Brothers), con la consiguiente quiebra mundial, y la ausencia total de derechos laborales y desamparo de las personas frente a asistencias sociales básicas.

         La falta de vigilancia de los mecanismo del Estado sobre la Banca privada ha llevado a este importante sector de la actividad económica española,  al fraude masivo contra los ciudadanos y al rescate por parte del Estado. Los casos de grandes estafas han jalonado la vida pública a lo largo de las 20 últimos años. Fraudes masivos en la ayudas europeas, caso del lino, fraudes en las inversiones, planificación de infraestructuras innecesarias (aeropuertos), o la gran burbuja inmobiliaria tras poner a disposición de los constructores y especuladores enormes cantidades de suelo público, Ley de Aznar de 1999.

          La clase empresarial española es uno de los grandes problemas de nuestra actividad económica, de los que hay que hacer algunas obligadas excepciones, la pequeña empresa, la empresa familiar y los autónomos. Ya no hay sector de la actividad económica que no esté a salvo de la corrupción o de la prácticas maliciosas, incluido el mundo del fútbol y el sector público, al que ha acabado contaminando. Por definición, la actividad económica especulativa no puede regularse a sí misma, no contenerse en su voracidad.

                                      Despidos en Semana Santa

               No es que no se puede despedir en Semana Santa, de hecho se hace en cualquier época del año, y de modo masivo. Con las nuevas reformas laborales impuestas por el modelo neoliberal, despedir sale ya casi gratis. La precariedad laboral del mercado de trabajo es absoluta y las condiciones laborales son cada vez más leoninas. No hay ninguna línea, de las antaño infranqueables, que no se haya acabado rebasando en lo concerniente a los derechos de los trabajadores.

                    Esta escena se producía en Almería, frente a las instalaciones de un conocido hotel de la capital, en plena Semana Santa. Al menos hay quienes todavía mantienen en alza la bandera de la defensa de los trabajadores. Los tan denostados sindicatos, incluso por la propia clase trabajadora, son la última línea de defensa. Cuando caigan, y eso es lo que intentan los poderes económicos, no quedará absolutamente nadie que defienda a los trabajadores.

               Nota: cualquiera, de las partes implicadas,  que quiera dar una versión distinta sobre este suceso o denuncia, puede hacerlo.

Los números contra el cáncer


               Es una enfermedad que nos rodea, que afecta o puede afectar a cualquiera. Todos conocemos casos de quienes han vencido en esa batalla, quienes están luchando ahora y también de quienes, desgraciadamente,  fueron vencidos por la enfermedad. Vivimos tiempos de recortes en Sanidad, en donde desde el Ministerio, se estimula a los médicos para que «ahorren» pruebas que pudieran salvar vidas, o que reduzca el gasto a base de economizar medicinas con los pacientes. Mientras tanto, seguimos sin ver ni una sola medida que acabe con los derroches, con los privilegios de los gestores, o con el mal uso del dinero público en las contratas que surten a hospitales y ambulatorios. Se sigue derrochando donde no se debe, y se restringe el gasto en aquello que es imprescindible para la salud de los pacientes. Un diagnóstico a tiempo no solo salva vidas, sino que además evita costosos tratamientos posteriores, que en ocasiones no alcanzan el final deseado, que es salvar la vida del paciente.

                      La mayor parte de los tratamientos a pacientes con cáncer de Melilla, se realizan en la ciudad de Málaga o Almería. Por ello es importante que asociaciones como la AECC (Asociación Española Contra el Cáncer) de Melilla, sigan existiendo, y poniendo a disposición de muchos pacientes melillenses, tanto sus voluntarios en la ciudad, como su red de pisos en la capital malagueña. No destacaremos ningún nombre sobre otro, porque todos, hombres y mujeres, son importantes y sobre todo, voluntarios.

El monumento franquista de Melilla


 

  Cuestiones sobre el monumento de La Victoria

        Melilla solo erigió  un monumento franquista,  concebido y calificable como tal. El resto son placas, escudos y nombres de calles.  El monumento franquista de Melilla es el que está situado en la Avenida, en la que se denominó como plaza de los Héroes de España, franquistas, por supuesto.

             No es posible convertirlo en en otra cosa, quitando solamente los exornos falangistas, porque el monumento no puede cambiarse. Está concebido como una ofensa a los defensores de la legalidad de republicana. Es una piedra tóxica que envenena la memoria de la ciudad. La única manera de eliminar su perturbadora influencia, es echarlo abajo por completo, tal y como está solicitando Coalición por Melilla en estos días, y en su momento el Partido Socialista.

               La pervivencia del franquismo residual y sociológico

        No es posible otorgar la eximente de desconocimiento a los miembros del Gobierno de Melilla, que en estos días se están pronunciando acerca de este monumento, intentando solventar su obligación legal de derribarlo, a cambio de retirar los símbolos de Falange. Ellos saben que allí había un quiosco de un concejal republicano del Ayuntamiento, Julio Caro de Córdoba, que fue asesinado en las calles de la ciudad, y que el monumento se erigió con el único fin de borrar cualquier rastro del pasado. Conocen esta verdad, así como toda la ciudad. Así pues, a los que se manifiestan por la pervivencia de este monumento, solo se les puede encuadrar en el ámbito de ese franquismo sociológico y residual, que existe en nuestra ciudad.

      Nota:  https://elalminardemelilla.com/2011/07/18/el-monumento-del-17-de-julio-en-melilla/

        Lo único que merece ser preservado de este monumento, es el grupo escultórico. El resto es deleznable, por mucho que su diseño esté firmado por Enrique Nieto, del que por cierto, se ha permitido demoler edificios mucho más representativos que este mamotreto.

La patella ferruginea de Melilla


                                   Cuando la naturaleza detiene el imperio del cemento

      «La ampliación del Puerto de Melilla será una realidad con Mariano Rajoy». ¿Se acuerdan de esta frase?, nosotros sí.  La realidad ya se ha visto cual es, no nos vamos a detener a explicarla. Se trataba de un gran engaño, uno más. Hoy ya solo es un espantapájaros abandonado en medio de un campo yermo o en barbecho. Algún golpe de viento vuelve a agitarlo y da la sensación de estar vivo. Todo lo más asusta a  un pájaro descuidado.

                   La patella ferruginea de Melilla o lapa gigante  es un gasterópodo marino, endémico en nuestras costas y en el Mediterráneo  occidental. También hay mucho escrito sobre ella. El caso es que este pequeño molusco univalvo, aunque grande para sus especie;  ha detenido él solo la quimérica ampliación del Puerto de Melilla, que algunos se llegaron casi hasta creer. La naturaleza a veces obtiene algunas victorias, aunque eso sí, ayudada por grupos ecologistas locales como Guelaya, o la plataforma de Equo.

                 Melilla tiene la 2ª población más importante del todo el Mediterráneo de la lapa ferruginea o gigante, aunque esto no son cosas que interesen a los reyes del cemento en nuestra ciudad. Es una especie absolutamente protegida que aquí se querían cargar. Hoy ha hecho un buen día de calma de levante en nuestra ciudad. Muchos melillenses hemos podido pasear por el espigón del dique sur, otros darse baños, pescar o mojarse por primera vez las aguas marinas. El agua estaba todavía limpia después de tantos días de viento de poniente y se podían realizar bonitas fotografías, que aporten un poco de calma en el siempre complicado ambiente político de la ciudad. Siempre es necesario poner un dique entre los siempre presentes problemas cotidianos y el espíritu. A veces hay que detener el curso de las cosas a nuestro alrededor, aunque solo sea por un instante.

               Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/05/12/entre-la-realidad-y-la-quimera/