La luz de Atón


“Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es válido. Hay otro que da testimonio de mí y sé que es válido el testimonio que da de mí. Vosotros enviásteis mensajeros a Juan y el ha dado testimonio de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre. Si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisísteis gozar un instante de su luz”. Juan 5, 31-47

El 28 de febrero de 1998 publiqué un artículo sobre Akhenatón, el faraón seguidor de la luz, e instaurador de la primera experiencia monoteísta. La semana pasada apareció en Melilla un nuevo semanario, denominado La Luz de Melilla, que dirige mi amigo Miguel Gómez Bernardi, del que escribimos hace mucho en El Alminar. Hoy nos devuelve la cita haciendo mención del Alminar, y dando a conocer nuestro trabajo.
Muchas gracias. Ahora sí, esto es Alfa y Omega.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/05/19/miguel-gomez-bernardi/

La caída de los mercados en Melilla


La visita, recomendada por el Gobierno de Melilla, a los mercados de la ciudad produce una impresión desoladora. La ciudad oficial y la de la propaganda gozan de muy buena salud, la real se hunde poco a poco y sin remedio. La venta de pescados, frutas, verduras, e incluso pan, en las calles lleva años agujereando como una termita a la red de mercados de Melilla: Central, Real, Barrio de La Victoria, Cabrerizas y Buen Acuerdo, Todos tienen cada día más mármol libre y disponible. Solo resiste todavía parte de la venta de pescado, algunas fruterías y puestos de verduras y las carnicerías. En este último sector se está produciendo una gran inversión, pues cada vez proliferan más la carnicerías «halal», las de productos de carne tratada según el rito islámico, y resulta cada vez más difícil encontrar una carnicería en donde se pueda encontrar productos del cerdo, animal impuro para las otras religiones del Libro. Las carnicerías «cristianas» están ubicadas en los mercados o en los supermercados, salvo tres que están en el centro de la ciudad, por lo que a la mitad de la tarde, resulta una odisea encontrar un «hueso de jamón» para hacer un caldo.
Hay una ausencia de control sobre determinados sectores económicos, en donde se permite el florecimiento constantes de «fruterías», con bajísimos márgenes de beneficios, en detrimento de las tiendas o puestos de los mercados municipales, y de las tiendas de barrio. Hay también una ausencia de control sobre el comercio que es objeto de la licencia, que inicialmente es una cosa, y con el paso del tiempo acaba vendiendo absolutamente de todo, lo que supone una competencia desleal con respecto a la pequeña tienda o el puesto de mercado, que solo vende aquel producto para el que tiene la licencia en vigor.
La venta de alimentos en la calle resulta un mal imposible de erradicar, es más, incluso parece haberse tirado ya la toalla en este aspecto. La situación del Rastro y de sus calles es tercermundista, en lo que respecta a la venta y el corte de pescado en la vía pública. Nada de esto es propio del tipo de ciudad que se intenta ofrecer al mundo. Hay que recordar que la fuente del Bombillo y la Mezquita Central, son lugares de visita turística. Hay situaciones dantescas en los alrededores de estos dos emblemáticos lugares.
Yo soy un usuario y comprador en los mercados, de todos. Jamás he comprado un solo kilogramo de nada en las calles y he de reconocer que «las cañaillas» que se venden junto al mercado del Real, son una de las mayores tentaciones existentes. Sin la cañailla, el producto sin el cual no hubiese existido Rusadir, no hubiese venido nadie hasta aquí, y menos un pueblo tan comercial como los fenicios.
La cañailla debería ser uno de los emblemas de la ciudad y figurar en su escudo. El color púrpura debería ser también parte de la bandera de la ciudad. Es el auténtico sabor de Melilla, por encima del invento del «rape a la rusadir».

Las luces del Ramadán


El Ramadán es el mes sagrado de los musulmanes, tiempo de ayuno, sacrificio y reflexión. El calendario musulmán se rige por la luna, de modo que su ciclo dura 32 años ( cada ese tiempo, el Ramadán vuelve a coinncidir con el calendario occidental), y se adelanta unos 13 días cada año, con respecto al calendario solar, vigente en el mundo desde la época de los romanos, aunque antes que ellos los egipcios y los persas, también se regían por el calendario solar.
El sacrificio del ayuno (no se puede comer ni beber nada), se realiza desde la salida del Sol a las 06h 56´, hasta su puesta, marcada por el rezo de la tarde o al Magrib, a las 21h 47´, momento en el que se realiza la ruptura del ayuno. En éste mes, se debe reflexionar sobre la propia vida, y también sobre las de los más desfavorecidos. Especialmente en el mes del Ramadán, las mezquitas, sobre todo la Central, ofrecen cientos de platos de comida para los pobres, a partir de «la ruptura del ayuno». Empresarios panaderos ofrecen gratis el pan, y otras personas hacen donaciones monetarias, unas de las obligaciones de los musulmanes, junto con los rezos diarios y el viaje a La Meca.
Hace años, exactamente 32, los mismo que han pasado desde que llegué a Melilla, todo el ambiente del Ramadán se concentraba en El Rastro. Hace esos años, la población melillense no estaba tan mezclada y el desarrollo de los barrios no era el mismo. La vida nocturna del Ramadán se concentra hoy en el barrio del Real, en las mezquitas, abarrotadas en el rezo de la noche o al isha, y en la casas.
Es hora de pensar también en los pobres. No se trata de dar limosna solo en determinada época, o de hacerlo solo por que queda bien. La pobreza, hablar de ella, no es demagogia. Hay ricos muy ricos, que deberían ser generosos, pero no solamente un día, o dar de lo que sobra. Eso no es nada, es solo un acto, pero nada más. No se trata solo de cumplir la letra de la ley, sin ni siquiera llegar hasta el fondo.

Cambiar de acera en Melilla


                 Cambiar de acera era una antigua expresión equivalente a la actual de salir del armario. Como decía Wittgenstein: el significado es el uso en el lenguaje. Hoy por hoy, la primera de las expresiones ha acabado significando la literalidad de la expresión, sin dobles sentido. En Melilla, cambiarse de acera significa únicamente cambiarse de acera, y más vale hacerlo rápido y seguir la recomendación, salvo que se quiera que un edificio se nos venga encima de modo inmediato. La demolición y derribo de edificios está alcanzando proporciones épicas en nuestra ciudad. Nunca se vio venirse abajo tanto y en tan poco tiempo. El estado de cambio es tal y tan rápido, que resulta difícil seguir la secuencia de hechos, pese a contar con un blog como «La otra Melilla», cuya actividad es parecida a la de un satélite en órbita geoestacionaria sobre Melilla. Si alguna foto no se encuentra allí, es que no existe. Hemos asistido a demoliciones en todos los lugares de la ciudad. La última es esta, de la calle García Margallo, con fachada a la calle Gran Capitán. En este caso, el espeluznante estado del inmueble desde hace más de 10 años, hacía aconsejable su derribo. No pueden existir edificios en ese estado, en el mismo centro de Melilla, en lo que se supone que es el «triángulo modernista», el escaparate a visitar por una cifra cada vez más numerosa de turistas, que siguen arribando a Melilla en domingo, siendo esta la ciudad con menos cosas que hacer y con más lugares y comercios cerrados, sumando Europa (continente en el que no estamos)  y África (continente al que no se reconoce pertenecer).

       Cuando vea este aviso frente a vd., no lo dude y cambie de acera.

El Alminar es objeto de una demanda


Hemos escrito mucho y de muchas cosas, a lo largo de dos años. Tanto como más de 960 artículos , que han recibido 7600 comentarios. En todos los casos hemos escrito con absoluto respeto y sin hacer la más mínima intromisión en la vida de las personas. Analizamos y criticamos los actos públicos de aquellos que  ostentan cargos de representación pública. Hemos respetado tanto la esfera privada de las personas, que muchas veces, pese a que se trata de cargos públicos, en diferentes grados de representación, que ni siquiera escribimos el nombre. Decía Mariano José de larra: que escribir en España es llorar.

 Diego Hurtado de Mendoza, escribía en la mitad de siglo XVI: es muy sabido, y muy antiguo en el mundo el odio a la verdad, y muy ordinario padecer trabajos, y contradicciones los que las dicen, y aún más los que la escriben.

Miguel de Cervantes murió en la pobreza y demandado por el fisco, Góngora no vio nunca publicado un verso en su vida y así podríamos proseguir hasta llenar El Alminar, setenta veces siete.

En El Alminar de Melilla han escrito comentarios diputados y senadores de España, como Julio Bassets y Miguel Ángel Roldán. Hemos publicado una carta a todo un expresidente de Melilla, Ignacio Velázquez, que ningún otro medio de comunicación le quiso publicar. Hemos sido también el último recurso del nonagenario profesor y escritor José Mª Antón, para resolver su situación de postergamiento en la cultura local, con el grupo de teatro Concord, felizmente resuelta.

Hemos tenido muchos quebraderos de cabeza, un trabajo inmenso y ni un solo euro de beneficio. No hemos dañado nunca el honor de nadie, porque esa es una norma de este blog. Las personas se respetan y no se juzgan , y solo se someten a la luz pública sus actos públicos, aquellos que tienen trascendencia para la ciudadanía.

Un blog abierto

El Alminar de Melilla es un blog abierto, con una amplia zona de comentarios y un nivel de poda exiguo. Quien se ha sentido molesto por alguna información, ha escrito para corregirla, pero también hay que decir que han sido los menos, porque no escribimos para molestar a  nadie. Hemos cortado muchos debates en los que se producía el enconamiento personal. Quien no ha escrito aquí es porque no lo ha considerado necesario, no ha querido hacer uso de su legítimo derecho de réplica, o porque no siquiera ha querido tenernos en consideración; pero no porque no pueda hacerlo.

El próximo día 18 de julio (vaya día), Imparcial y Hospitalario hemos sido citado para una acto de conciliación, previo a la demanda. Como somos respetuosos con los actos judiciales y las personas, no hablaremos todavía del aquello que nos ha llevado a esta situación, pero cuando lo demos a conocer y podamos hablar de ello, más de un lector quedará sorprendido por aquello de los que nos acusan.

Nota: también nos congratulamos de albergar entre nuestros comentaristas, al escritor más prolífico, más premiado y menos reconocido en su ciudad, como es José Luis Navarro.

Mustafa Aberchán en Jerusalén


Agravio institucional a Melilla en Israel

El silencio imperante en una ciudad en la que todo el mundo opina u opinamos de todo, ya es indicativo de que ha ocurrido algo más serio de lo habitual. Los únicos que se han atrevido a opinar son aquellos que bendicen y corroboran «la incalificable» conducta de alguna autoridad israelí. A estas alturas no sabemos quién fue la persona o personas que impideron la entrada de la expedición melillense en Israel, encabezada por Mustafa Hameh Moh, conocido entre nosotros como Aberchán (el negro). Mustafa Aberchán ha sido presidente de Melilla entre el año 1999 y el 2000. Es diputado de la Asamblea de Melilla desde 1995. Es médico cirujano del Hospital Comarcal y presidente de una agrupación política llamada Coalición por Melilla. No es una persona cualquiera, tiene un rango institucional y nunca se le debería haber impedido la entrada en Israel.

La expedición de Coalición por Melilla iba además integrada por otro diputado local, y por otras personas de la ciudad, sin perfil «alborotador» alguno, por el cual, un país democrático como Israel; pueda impedir la entrada de ninguno de sus componentes. Se están leyendo pocas, pero ruidosas manipulaciones en estos días, incluído un  editorial de un medio que ni siquiera mencionaremos, con expresiones inadmisibles dirigidas hacia Mustafa Aberchán.

El que piense que Israel es un país al que se puede acceder sin más, desconoce por completo lo que dice. A este país se viaja con un visado que debe ser tramitado antes de desplazarse hasta allí. Los que quieran saber como se viaja hasta Israel, solo deben preguntar al sacerdote o «pater» de la iglesia castrense, para saber cuales son los requisitos. El Padre Francisco José Sierra Vilchez, ya ha realizado 50 viajes a Tierra Santa.

Coalición por Melilla está financiando varios proyectos de cooperación internacional que está desarrolando en Cisjordánia. La expedición melillense iba a visitar el desarrollo y situación de esos  proyectos. Los trámites del viaje se habían desarrollado durante casi un año. Algunos de los integrantes, solo iban a visitar la Mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén.

Detenidos en los calabozos del Aeropuerto de Tel Aviv

Los expedicionarios melillenses, tras comunicárseles que no podían entrar en Israel, deberían haber sido expulsados sin más del país, sin embargo, estuvieron casi 20 horas retenidos en los calabozos del aeropuerto. Fueron interrogados varias veces, y algunos de ellos «registrados», más allá de lo que permite y exige la dignidad de las personas.

Es lógico y normal, que a través del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, se pida conocer quién fue la autoridad que «cerró» los pasos al expresidente de Melilla. No se puede atrubuir la responsabilidad de los sucedido a todo el Gobierno israelí, o al propio Estado. Muchas veces ocurren cosas de estas, porque algún mando intermedio se ofusca, y lleva a cabo una venganza o acción personal, que acabe comprometiendo al país que representa.

Melilla mantiene una Casa en la ciudad de Jerusalén y son innumerables los viajes que se han realizado en ambos sentidos. La Junta de Portavoces o el rango que se determine de la Asamblea de Melilla, debe solicitar, en nombre de la ciudad, y a través del Ministerio español de Exteriores, dirigido por García Margallo, una explicación y si cabe, una disculpa por lo sucedido en Tel Aviv.

PD: Desde hace mucho, Jerusalén es una ciudad física, pero también es una ciudad espiritual. Ir a Jerusalén es algo más que visitar cualquier otro lugar. Esta vez, ni Aberchán ni ninguno de los melillenses españoles han llegado hasta ella. No puede admitirse una inseguridad jurídica de este calibre, en un país que exige visado previo. La libre circulación de personas documentadas y acreditadas, y entre países que han firmado tratados internacionales, no admiten situaciones como la sucedida.

Subastan la antigua sede de Cultura


           Melilla no da descanso, no ofrece tregua. En cualquier momento, alguien te comenta una noticia inesperada y sorprendente. algo que no imaginabas que fuera posible. En pleno centro de la ciudad, la que fuera antigua sede de la Dirección Provincial de Cultura, está en procedimiento de subasta pública desde el pasado mes de marzo. Su precio de salida rondaba los 400.000€ y quedó desierto el procedimiento. No hubo oferta alguna, pero lo que es peor, es que no fue comunicado de modo público, pese a que el anuncio sí fue publicado en el Boletín Oficial de Melilla. Lo que demuestra es que cuando algo se quiere hacer pasar casi desapercibido, casi se consigue. Dicen que el edificio está en ruinas, pero eso no es cierto, pues fue magníficamente restaurado en la década de 1980, cuando el profesor José Luis Fernández de La Torre, se encontraba al frente de esa dirección provincial. Tiene una importante decoración mural, que convertiría en intocable este edificio, en casi cualquier lugar del mundo.
             Sin embargo, el interés especulativo no se detiene ante nada. En una ciudad con terreno limitado, el negocio es el suelo y también el aumento de edificabilidad. En este edificio, se pretende transformar su calificación y licencia de uso, para aumentar la superficie edificable en dos nuevas plantas, más el voladizo y un ático con retranqueo. O sea, multiplica como mínimo por cuatro, la inversión realizada mediante la subasta pública.
Pese al jugoso bocado que ofrece la propuesta, los ricos no son conocidos por dilapidar su dinero, así que ese primer intento de subasta, tras quedar desierto, ha dado paso a otro por una cantidad sensiblemente menor, y cercana a los 300.000€.
              La operación ya está bendecida, con unanimidad, por los componentes de la Comisión de Patrimonio de Melilla.