Baches y socavones


         El bache es un hoyo  en el pavimento de calles, carreteras o caminos, producido por el uso u otras causas, según el diccionario de la Real Academia (RAE). El socavón es el hundimiento del suelo producido por una oquedad subterránea. El pavimento de Melilla es ondulante.  Los coches oscilan sobre él como los trenes de cercanías, que registraban cualquier ondulación del terreno. Un mismo tramo de calle se puede componer de varios tipos de pavimento distintos (adoquines, cemento y asfalto). Al haber fracturado el pavimento para instalar las nuevas tuberías de conducción de agua, se han provocado todo tipo de desniveles.

           En donde en principio existía asfalto se rellenó luego con cemento, y en dónde había cemento se volvió a insertar el mismo material, pero como parches o remiendos. El resultado es un mosaico con ranuras por donde penetra el agua. Los distintos materiales y capas con niveles de resistencia y antigüedad diferentes hace que se produzcan ambos tipos de hoyos, esto es: baches y socavones. En esta ocasión hemos registrado los más grandes, aquellos en los que el hundimiento del suelo resulta peligroso y también dañino para amortiguadores y ruedas.

La derrota de Villalar


 

                El 23 de abril de 1521, en el pueblo de Villalar, se enfrentaron las tropas imperiales de Carlos I y las de la autoproclamada Junta de Comunidades de Castilla, a cuyo frente estaban los comuneros Padilla, Bravo y Maldonado.  La historia nos cuenta que las tropas del emperador Carlos I no tuvieron dificultades en hacerse con la victoria. Esto sí es cierto, porque es un hecho histórico.

                    Con el paso del tiempo se hizo un mito de todo. Los Comuneros acabaron convertidos en «santos» y la imagen del César Carlos quedó asociada a la del «mal hijo» que encerró a su madre, Juana la Loca, en el castillo de Tordesillas. La historia de la hija de los Reyes Católicos, esposa de Felipe el hermoso y madre del Emperador Carlos I,  acabó siendo falseada y convertida en un mito romántico. Todavía se la venera como la depositaria de las más nobles y rancias de las tradiciones de Castilla, las mismas de las que hicieron bandera Los Comuneros.

                         La historia pone de manifiesto  que quien ganó aquella batalla, Carlos I, en realidad la perdió, y que quienes fueron derrotados, Los Comuneros, a la larga resultaron vencedores, eso sí,  después de muertos.

                                       El otro modo de ver las cosas

                  Si en algún lugar las tradiciones son leyes, ese es Castilla, en donde todo es tan inamovible como las piedras de sus iglesias. Carlos de Gante, al llegar a España y ver el inmovilismo y atraso en que se hallaba con respecto a Europa, encargó un estudio a sus asesores flamencos, sobre las posibles causas. El dictamen fue que la dependencia  española del Vaticano, el tradicionalismo castellano, junto al predomino de la nobleza y la ausencia de un modelo económico moderno, lastraban el posible despegue de España.

                Nada hay más resistente a los cambios que el ser humano. Un rey criado en los Países Bajos, al que se acusaba de no conocer el español, fue rápido pasto del rechazo y de la deformación de su imagen. La realidad es que Carlos I hablaba varios idiomas, aprendió el español con facilidad, mientras que los españoles, casi 500 años después de aquella batalla, seguimos hablando solo uno.

                   Los Comuneros quisieron proclamar regente a su madre, la Reina Juana, quien había dado muestras de estar más sonada que los tambores de la torre del homenaje. Pero todo eso le daba igual al tradicionalismo castellano. El rey extranjero era el malo de aquella película.

                   Villalar de Los Comuneros, la reinvención de un mito

        Viví en Segovia durante los años de La Transición. Asistí al surgimientos del nacionalismo castellano, al surgimiento de la izquierda tradicionalista castellana y a la invención del mito de Villalar. Jamás fui a Villalar. En 1521, en Villalar triunfó el inmovilismo, aunque en apariencia fue derrotado. La nobleza cambió de bando poco antes de la batalla, pasándose al bando de Carlos I, aunque empezara apoyando a Los Comuneros.

                  Carlos de Gante, el César Carlos, sufrió una decepción profunda pese a su victoria sin paliativos, renunciando para siempre a cualquier cambio o modernización del país. En Europa triunfaba el erasmismo y nosotros nos quedamos con La Santa Inquisición (martillo de herejes, espada de Roma y  de Trento). Con el tiempo, sus ausencias de España empezaron a ser constantes y cada vez más prolongadas, convirtiendo años después a su hijo Felipe,  en un regente en la práctica.

                  Todo lo relativo a Villalar, la fundación del Estado castellano y la leyenda de los protomártires castellanos es una invención. En Segovia, encontrar los restos del comunero Juan Bravo, sería comparable al hallazgo de la tumba de Alejandro Magno. Hace ya años, mi hermano Fernando Delgado,  escribió un artículo situando  la posible presencia del cuerpo del comunero segoviano en Muñoveros. El alcalde afirmó que:  ese artículo era lo más grande que se había hecho nunca por el pueblo. El mito sigue en pie. A la leyenda le puso música el Nuevo Mester de Juglaría.

          Nota: el 24 de abril de 1921 fueron ejecutados en Villalar, los comuneros Juan Bravo, Juan de Padilla y Pedro Maldonado, entre otros.

la margarita del cabo


          La margarita del cabo, dimorfoteca o «matacrabras» es una planta de origen africano, en concreto de Sudáfrica. Florece entre la primavera y el comienzo del verano. Es un planta florífera muy resistente, de intenso color malva, que solo se abre de modo completo en días soleados. Hoy hemos visto dos colonias silvestres, una en el Parque Lobera y otra en la calle Altos de la Vía, este última más extensa. El color malva o morado es el color del Alminar, y también el de la ya pasada cuaresma. Hace ya tiempo que decidimos incorporar el mundo botánico a nuestras entradas. Paso a paso vamos conociendo y divulgando aquello que descubrimos. También son necesarias las entradas eminentemente visuales. Este color aporta equilibrio y calma a quien lo contempla, pero en una extensión moderada. También se le asocia con el predomínio de la experiencia espiritual.

La plaza inexistente


         Estamos en límite entre Batería Jota y Cabrerizas. Este es un espacio cuadrado delimitado por las calles Alcalde de Móstoles, Lepanto y Ramiro de Maeztu. La plaza como tal no existe.  Para el gobierno de la ciudad esto supone adentrarse en  «el más allá», en las tierras oscuras. Nadie recuerda cuándo se delimitó este espacio, si esto fue en su día una plaza completa o una obra inacabada.  La solución al enigma está en la datación del Centro de Salud de Cabrerizas, una obra llevada a cabo con gobiernos socialistas, como casi todas las grandes inversiones estatales, pero que por un mecanismo que nadie alcanza a comprender, siempre aprovechan «los otros», pero no los de Amenabar, sino los de la oposición política, los populares.  Se haga lo que se haga, siempre les beneficia, tanto cuando ejercen de oposición como de gobierno.

                La plaza no tiene nombre, ni está acabada, ni hemos conseguido saber por qué se realizó una cerca de metal, dentro del espacio acotado por el muro de obra. Todo es un enigma, incluso el de saber si el enlosado del suelo llegó a esta completo, o ha ido siendo aprovechado para otras obras menores. Aquí no ha habido nunca atracciones para juegos infantiles. La verja está desapareciendo. No existe puerta.  No hay recuerdo alguno de la presencia de miembros del Ejecutivo Local por esta zona, ni de futuros planes sobre esta inacabada plaza, que no se sabe si está dentro o fuera de los planes de desarrollo de los distritos 4º y 5º.

               Faltan árboles, los alcorques están desaparecidos, el suelo levantado. No hay mantenimiento de ningún tipo. La plaza, o lo que sea esto, está completamente abandonada.

Frente a la inmensa presencia del Cautivo


                Iglesia de San Pablo, barrio de La Trinidad de Málaga. Viernes de Dolores, día anterior al traslado del Cautivo a su trono procesional. Voy en busca de una imagen, cuyo solo nombre ya resulta atractivo.  Su campo magnético alcanza a mucha distancia, como las ondas gravitacionales, que no se ven pero son la fuerza más poderosa. El Cautivo es para Málaga mucho más de lo que puede llegar a escribirse nunca, mucho más de la inmensidad que ya hay escrita acerca de él.  Su magnetismo rebasa el humilde templo que lo alberga y atrae a personas de toda índole y nivel cultural y económico. Una vez que se le ve, ya no puede borrarse su imagen. Atrapa aun cuando no se sea creyente, aun cuando uno pretenda acercarse hasta su talla desde la distancia. Allí, en torno a él, hay algo casi imposible de explicar con palabras. Aproximarse a este fenómeno, que mueve a una ciudad entera,  es una tarea complicada, escribir algo desde una perspectiva distinta, resulta una de la labores más exigentes. No caer en los tópicos es casi tan difícil como escapar a la fuerza de la gravedad.

                                           ¿Qué es El Cautivo?

            He visto tallas artísticas primorosas a lo largo de la geografía española. He estado en catedrales y templos suntuosos. He conocido las magníficas mezquitas de Estambul y la incomparable sobriedad de la catedral de Santa Sofía. Sin embargo, todo eso queda difuminado por un templo, el de San Pablo, que sin albergan nada fuera de  lo común, aloja una talla artísticamente  correcta, que por sí sola y sin nada que la destaque por encima de ninguna otra, llena todo el espacio existente. Al Cautivo se llega mucho antes de que se esté ante la imagen. El Cautivo llama a su presencia.

                    Antes de verle ya se le intuye, pues se encuentra situado en una capilla inmediatamente a la izquierda de la entrada. Uno se encuentra de frente con los fieles que miran en una dirección opuesta a la de la entrada. Era la media tarde del viernes, no sé si por esa causa toda la nave de la iglesia estaba saturada de incienso. La densidad del ambiente provocaba una extraña sensación acogedora. Di un amplio giro por todo el templo antes de acercarme hasta él, y fotografiarle de frente, envuelto en la humareda del incienso.

              Hay miles de fotografías del Cautivo recorriendo el mundo. Es imposible buscar ángulos distintos o imágenes definitivas, porque ninguna satisface del todo, ninguna llegar a definir lo que allí sucede. Dentro de las ricas y poderosas cofradías de Málaga, destaca esta iglesia por la ausencia absoluta de lujos, aunque el verdadero lujo es la imagen. En otros templos  el oro y la magnificencia saltan  a la vista, pero aquí, la humildad del entorno  es completa. No es una cofradía rica dentro de una iglesia modesta, que las hay y mucho en la capital malacitana. Ese es un contraste que aquí no se observa, que no choca. La Trinidad es un barrio humilde.

                ¿Qué es pues El Cautivo?. Como decía Wittgenstein: lo inexpresable es lo místico. En ese punto, en donde ya nada puede decirse, es en donde empieza la verdad del Cautivo. ¿Qués es lo diferente?. Los chorros de incienso partiendo los rayos solares sobre la imagen, sobre los fieles y sobre el templo.

              PD: La primera persona que me habló de todo esto fue Pepe Vacca en 2006, quien ya dejó una rendija abierta en mi curiosidad. A partir de 2012, una colaboradora, Cruz de Malta, me proveyó de abundante información y fotografías sobre El Cautivo.

         Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/10/30/las-manos-atadas-del-cautivo/

La realidad de la precariedad laboral


 

                          Lo público frente a lo privado

    A la élite empresarial española se le llenan los dedos a la hora de escribir en contra del Sector Público. La realidad es que la mayor parte de ellos vive anclado a este sector económico, al igual que las ciámides a los grandes cetáceos. Son empresas que sin el amparo del sector público no existirían, al igual que esos pequeños moluscos adosados a la piel de las ballenas.

     La existencia del Sector Público es esencial para una sociedad, como espina dorsal de la actividad económica, como garantía de la protección de los ciudadanos y como árbitro de la regulación de la actividad económica privada. En los casos en los que ha habido desregulación absoluta, o el Sector Público era muy pequeño, solo se han producido grandes estafas (Lehman Brothers), con la consiguiente quiebra mundial, y la ausencia total de derechos laborales y desamparo de las personas frente a asistencias sociales básicas.

         La falta de vigilancia de los mecanismo del Estado sobre la Banca privada ha llevado a este importante sector de la actividad económica española,  al fraude masivo contra los ciudadanos y al rescate por parte del Estado. Los casos de grandes estafas han jalonado la vida pública a lo largo de las 20 últimos años. Fraudes masivos en la ayudas europeas, caso del lino, fraudes en las inversiones, planificación de infraestructuras innecesarias (aeropuertos), o la gran burbuja inmobiliaria tras poner a disposición de los constructores y especuladores enormes cantidades de suelo público, Ley de Aznar de 1999.

          La clase empresarial española es uno de los grandes problemas de nuestra actividad económica, de los que hay que hacer algunas obligadas excepciones, la pequeña empresa, la empresa familiar y los autónomos. Ya no hay sector de la actividad económica que no esté a salvo de la corrupción o de la prácticas maliciosas, incluido el mundo del fútbol y el sector público, al que ha acabado contaminando. Por definición, la actividad económica especulativa no puede regularse a sí misma, no contenerse en su voracidad.

                                      Despidos en Semana Santa

               No es que no se puede despedir en Semana Santa, de hecho se hace en cualquier época del año, y de modo masivo. Con las nuevas reformas laborales impuestas por el modelo neoliberal, despedir sale ya casi gratis. La precariedad laboral del mercado de trabajo es absoluta y las condiciones laborales son cada vez más leoninas. No hay ninguna línea, de las antaño infranqueables, que no se haya acabado rebasando en lo concerniente a los derechos de los trabajadores.

                    Esta escena se producía en Almería, frente a las instalaciones de un conocido hotel de la capital, en plena Semana Santa. Al menos hay quienes todavía mantienen en alza la bandera de la defensa de los trabajadores. Los tan denostados sindicatos, incluso por la propia clase trabajadora, son la última línea de defensa. Cuando caigan, y eso es lo que intentan los poderes económicos, no quedará absolutamente nadie que defienda a los trabajadores.

               Nota: cualquiera, de las partes implicadas,  que quiera dar una versión distinta sobre este suceso o denuncia, puede hacerlo.

La línea del Tajo


 

        La línea que dibuja el río Tajo dividió la España musulmana de la cristiana desde  el año 1085,  fecha en la que el Rey Alfonso VI conquistó la ciudad de Toledo.  Habían pasado 374 años desde la batalla de la Laguna de La Janda, en 711. A la frontera que dividía esos dos mundos se la denominaba como «la marca».  La línea del Tajo fue desde entonces una frontera muy estable  que se consolidó a lo largo de los siglos, pese a las expediciones de conquista en ambos sentidos. Serían necesarios otros dos siglos hasta que se estableciera una nueva marca o linde en otro río, el Guadalquivir, tras la caída de Córdoba en 1235 y Sevilla en 1248. Sin embargo, y pese a las múltiples fronteras que se puede establecer a lo largo de periodos históricos, la del Tajo fue una de las más decisivas.

          La cuenca del río Tajo divide la meseta. El mundo que se abre a ambos lados es muy diferente. El paso del río Tajo es equiparable al del Rubicón italiano. La suerte siempre está echada a ambos lados. No es fácil fotografiar las cosas desde un tren. Todo pasa a demasiada velocidad. En apenas dos semanas El Alminar rebasará la frontera de los tres años. Rebasaremos nuestra línea del Tajo.