Es la imagen del día y la de este temporal. Ignoro cuál es la secuencia de los hechos, si alguien advirtió del derrumbe del semáforo a los bomberos, o si éste pasaba por allí y ante el peligro decidió sostener él solo el semáforo, en espera de refuerzos o de una ayuda definitiva. El semáforo es el de la calle actor Tallaví, esquina músico Granados, junto al edificio Remartínez. La fuerza del viento desestabiliza y arranca de su base el poste semafórico, el bombero intenta detener su caída libre, en un desesperado intento de evitar posibles daños sobre viandantes o vehículos. El esfuerzo se nota en su rostro. El semáforo al final se derrumbó, al parecer sin heridos ni percances reseñables, pero el peligro fue evidente, en especial para el bombero que intentó detenerlo. Un colaborador, que estaba allí, en su coche, es espera de poder pasar, nos ha remitido la fotografía.
El viento provoca daños en toda Melilla
- Aparcamientos puerto deportivo
- Derrumbe del aluminio
El viento dobla la uralita como papel de aluminio
Cuenta los exégetas del Generalísimo, que cuando le presentaron la maqueta de la Cruz de los Caídos le informaron de que habían calculado su estabilidad para más de 100 años, a lo que el siempre escueto Caudillo añadió: «que sean mil». Esta es la cifra de la supervivencia postrera de una obra, 1000 años, que solo han conseguido los constructores de pirámides, los romanos y los edificadores de catedrales. Ninguna obra moderna alcanzará una cifra semenjante. El Valle de Los Caídos ya se cae y no llegará ni siquiera a la mitad de esa cifra.
La primera vez que un vendaval levantó como láminas de papel de aluminio el techo de la Estación Marítima en 2009, el portuario presidente melillense, el singular Don Arturo dijo que: los nuevos anclajes resistirán vientos de al menos 500 km/h, los del planeta Jupiter. Si estas cosas ocurren con los vientos terrestres, no queremos ni imaginar cómo puede quedar todo, si alguna vez nos cayeran encima los huracanados vientos existentes en el mayor de los planetas del Sistema Solar.
La reflexión y la imagen solo pretende poner el acento en la futilidad de las obras humanas. La sucesión de temporales está arrasando con medio país. Paseos marítimos, diques, espigones, casas, muros, y la mayor parte de las obras de embellecimiento costeras, están desapareciendo o quedando seriamente afectadas con la llegada de un vendaval tras de otro. Esta es la segunda vez que el viento dobla las láminas de alumino de los aparcamientos de Puerto Noray.
La situación de las Torres del V Centenario, duplica la fuerza del viento en esta zona, provocando remolinos y túneles de viento muy peligrosos. Esto también lo hemos escrito.
Nota: (1) https://elalminardemelilla.com/2013/06/01/un-millon-para-el-mejor-proyecto/. (2) https://elalminardemelilla.com/2012/01/18/el-viento-y-las-torres-del-v-centenario/. (3) http://www.diariosur.es/20090311/melilla/esteban-afirma-nueva-cubierta-20090311.html
El desangelado carnaval de Melilla
El mundo, el demonio y la carne
Según el catecismo de la Doctrina Cristiana de Ripalda, en vigor durante el franquismo, los enemigos del alma eran y son tres: el mundo, el demonio y la carne. Para vencer a estos tres terribles enemigos, se oponían una legión de virtudes teologales y cardinales, mandamientos, tanto los de la Ley de Dios como los de La Santa Madre Iglesia, dones del Espíritu Santo, Bienaventuranzas y las tres potencias del alma: memoria, entendimiento y voluntad; en oposición directa a tan presentes y extendidos enemigos. Todo era y resultaba poco, para conseguir la incierta derrota del diablo, que no ha llegado a producirse de modo claro, si nos atenemos a los hechos.
El Carnaval es eso, la fiesta de la carne, de la carnalidad, despreocupada de cualquier máxima moral y desposeída de cualquier límite. Esto tampoco quiere decir que se pueda hacer cualquier cosa. Siempre será constante la lucha entre los enemigos del alma y sus potencias. El Mundo ha cambiado mucho y hoy es difícil hacer frente a los nuevos problemas, con viejas máximas. Las fiestas de Carnaval son ya solo un recuerdo de lo que en su día fueron y de sus motivaciones, y perviven en lugares con mucha tradición, apoyo popular y respaldo mediático. Melilla ya no es el caso. Lo que hoy queda y vemos es solo un pálido reflejo de lo que fueron. La oposición entre Carnaval y Cuaresma, que se inicia el próximo día 5 con el Miércoles de Ceniza, solo es entendible en la mitad de la población melillense. Hay una fina capa de contacto intercultural, pero nada más, y eso no es suficiente para mantener con cierto vigor, todo lo relacionado con los carnavales. La sensación es que se cumple el expediente y se pasa a lo siguiente, a lo que toque. Las cosas, para ser algo, tiene que tener alma, o sea, contenido. El vacío que presentaba La Avenida, describe por sí solo la situación. La división entre los dos mundos es patente y a la vez inevitable
El frío, la lluvia a veces y casi siempre el viento, han estado presentes en los carnavales. Este año se han visto demasiados pocos disfraces, poca gente en el desfile, y un desfile lento para hacerlo parecer más largo, pero sobre todo, una tipo de desfile que tanto puede ser de Carnaval, de Halloween o de la Semana Medieval. La mezcla ya es absoluta y la confusión casi total.
Hay un viejo mundo que se derrumba, a veces de modo forzado, sin que surjan nuevos modelos procedentes de la cultura popular, y no de la imposición del universo cultural y consumista norteamericano. La aculturación y colonización de nuestro mundo empieza a ser total. ¿Qué imágenes nos quedan del carnaval melillense?. Algo de colorido, la voluntad de los participantes, la vistosidad de alguna carroza y de algunos trajes , la presencia siempre inquietante del señor oscuro, y la carnalidad, que este año corría a cargo del mundo masculino.
El deterioro del mobiliario urbano
- Papelera en La Avenida
- Corrosión en las farolas
- Palo en García Cabrelles
- Resto en Avd. de La Democracia
- Papelera y farola
- Trozo de herrumbre
El mobiliario urbano debe estar pensado para cada tipo de ciudad. No es lo mismo instalar papeleras y banco de metal en Cuenca, que en una ciudad de costa como la nuestra, con un viento de levante muy agresivo y un ambiente salino que corroe el metal. Una farola de hierro galvanizado puede durar 100 años en Madrid y acabar convirtiéndose en atractivo turístico, y no tener una vida superior a 10 años en Melilla.
Hay una parte de deterioro del mobiliario urbano que se puede achacar al vandalismo o al mal uso, sin embargo, otra parte es solo responsabilidad de los agentes ambientales, la corrosión natural. Una manera de paliar esos efectos es pensar el mobiliario adecuado para cada ciudad, evitando aquellos materiales inadecuados para este entorno. Para esto sería necesario estar pendiente de las cosas, gestionar, no volver a repetir los elementos urbanos que no hayan dado resultado, etc.
Lo que realmente pasa es que todo es negocio: la instalación, el mantenimiento, el repintando, el nuevo pedido de mobiliario urbano. A un pedido le sucede otro y así el dinero se derrocha de modo constante. Si las cosas se pensasen bien, durarían mucho tiempo, y se gastaría la décima parte.
Cambiar, rediseñar, nuevas obras, rotondas. Todo es negocio, incluso hasta el de los árboles. Los árboles se ponen sin pensar en los ambientes de cada ciudad, porque también hay un tipo de árboles que deterioran el pavimento, o que producen alergias, pero claro, luego está el negocio de la tala y el podado.
Finalmente está la labor de retirar los restos del mobiliario urbano deteriorado para evitar los accidentes de los ciudadanos/as. Las personas se caen en las calles, se lesionan, y la mayoría de ellas no reclaman los daños al Ayuntamiento, cuando tienen la obligación de hacerse cargo de ellos. Una labor interesante, sería la de facilitar al ciudadano/a, los formularios de reclamaciones por accidentes en la vía pública. Claro que todo esto sería si tuviésemos Gobierno.
Nota: los precios de las cosas. (1) http://www.benito.com/prod/cat/TAF_MU_2011_ES.pdf
(2)http://www.20minutos.es/noticia/2072164/0/arboles-ciudades/planificacion-urbanistica/errores/
Principio y fin en febrero
Un mundo que ya no existe
Febrero siempre ha sido un mes importante en El Alminar, y también duro. Es el mes central del invierno, el más frío, pese a San Blas. En el presente año, hemos ido de menos a más. Justo un día después de la primera entrada del mes, en la que aludíamos a las purificaciones, se producía un acontecimiento en mi entorno personal más cercano, que iba a resultar determinante en el desarrollo de este corto, pero siempre decisivo mes. Laura, compañera de trabajo y una de las piedras angulares del complejo y a la vez delicado entramado del Alminar, era cesada en su relación laboral, y 11 años de relación personal y laboral diaria desaparecían en un solo instante, como el humo en medio de un monte, aunque queda la amistad y todo lo compartido.Ha sido muy difícil sobreponerse a un acontecimiento así, pero la vida obliga a continuar en el modo que sea. También todo tiene sus compensaciones y la historia del descubrimiento casual del «Cristo milagroso» de Melilla ha supuesto un hito en este mes tormentoso de febrero, incluido el aspecto climatológico . Ahora es necesario adaptar todo a las nuevas circunstancias.
Es pues hora de hacer un repaso a todas aquellas cosas que hemos conocido, que han sido parte importante de nuestras vidas, y que ahora ya resultan difíciles de explicar. Febrero ha sido un mes de sorpresas y de grandes finales, como el de la investigación de «la operación ópera» en Melilla, cuyas devastadoras y apocalípticas consecuencias todavía ni siquiera se han mostrado, ni puesto de manifiesto. Esto es el principio del fin, de muchos.
Durante 7 décadas, de 1917 a 1989 (fecha de la caída del muro de Berlín), los malogrados Estados socialistas intentaron ser un dique a la perenne dominación de la voracidad del sistema capitalista, cuyo último paso es el extremismo neoliberal. Hoy resulta imposible explicar a sobrinos o hijos de no más de 20 años, qué fue la Unión Soviética y su determinante en la derrota del nazismo en la II Guerra Mundial.
Estados como la República Democrática de Alemania, Checoslovaquia, la República socialista de Rumanía, Bulgaria, o la siempre recordada República Federal de Yugoslavia y su jefe de Estado, el mariscal Tito. Pero no solo eso ha caído, la lista de países desaparecidos y en vías de desaparición es interminable. También están las monedas nacionales, como los dracmas griegos, las liras italianas o los escudos portugueses.
Son tantas y tantas cosas vistas y desaparecidas en tan solo dos décadas, que lo que parece es que hablamos de otro mundo y de otro tiempo. Somos jóvenes, o de mediana edad, pero ya acumulamos mucho pasado. Pese a todo, en el mes de febrero rebasaremos las 24000 visitas, superando las 23.999 del pasado mes de enero, y eso pese a ser el más corto del año. Febrero se convertirá en el tercer mes con más visitas de la historia del Alminar, cuando dentro de unas horas, rebasemos la media noche.
Los gorriones al Sol
- Gorriones al sol de febrero
- Gorriones agrupados
Esta curiosa y tierna imagen se produce en la jaula de las palomas del parque forestal a la caída del Sol. Decenas de gorriones aprovechan sus últimos rayos para calentarse. Las todavía frías tardes de febrero animan al encuentro en grupo y a buscar un lugar bajo los rayos solares. Los gorriones se agrupan en los primeros instantes de la mañana y en los últimos momentos de la tarde. Es considerada como el ave más humanizada de todas, pues está perfectamente integrada en el habitat humano. Sin embargo, está reduciéndose su número de modo significativo, sin que los científicos se pongan muy de acuerdo sobre las causas. Yo voy a aventurar una explicación para el entorno urbano, y es el de la poda salvaje y constante que se lleva a cabo en nuestra ciudad, en la que no se respetan las épocas de anidación , que son varias a lo largo del año, incluidos los meses más crudos del otoño y del invierno, como es el caso.
Nota: http://www.sierradebaza.org/Fichas_fauna/00_Aves/09-04_gorrion/gorrion.htm
El telón de la ópera cae en Melilla
Todos los hombres y mujeres del Presidente Imbroda
El telón de la Operación Ópera (búsqueda de presuntos indicios de corrupción administrativa en los contratos menores de Melilla), se levantó el 12 de septiembre del año pasado. Miembros de la Unidad Central Operativa, encargada de la investigación del crímen organizado y los delitos económicos (UCO) de la Guardia Civil interrogaba y detenía a consejeros y funcionarios del Ayuntamiento de Melilla, registraban dependencias oficiales e incautaban ordenadores y documentación de todo clase y tipo. La acción sorpresa se saldó con la imputación de varios altos cargos de la Ciudad Autónoma de Melilla. Por supuesto todos negaron todo. Todos eran inocentes «en el sentido de la acusación». Desde aquel día, una espada de Damocles pendía sobre la cabeza colectiva del Gobierno de La Ciudad, como gusta llamarse a sí misma.
En la mañana de hoy, 26 de febrero de 2014, 6 decenas de agentes de la UCO, desde las nueve de la mañana, volvían a desplegarse de manera coordinada, uniforme y simultanea, sobre domicilios particulares, empresas privadas, y consejerías administrativas del acosado Gobierno de Melilla. Esto parece constituir el episodio final, la caída definitiva del telón sobre los imputados y las investigaciones judiciales de la Operación Ópera, cuyo libreto se abrió hace casi seis meses.
Episodio final de un régimen
Todo melillense, cualquier ciudadano/a, tiene derecho a que sus autoridades le provean de medios económicos, un empleo, o de una vivienda, para poder desarrollar su vida y garantizar el sustento de su familia. Lo que no puede tolerarse es la existencia de redes paralelas que convierten los derechos en favores. La igualdad de oportunidades se vacía de contenido en un sociedad, la melillense, con unos de los mayores índices de paro y pobreza de todo el Estado.
Todas estas prácticas (fragmentación de contratos, abuso de la contratación directa, subvenciones sin concurso público), vienen siendo señaladas como reprochables por el Tribunal de Cuentas desde hace más de cinco años. Hasta la fecha no se ha sustanciado ninguna en condenas judiciales o ha tomado la forma de delito contra la Administración Pública, pero en algún momento todo eso puede cambiar. Los cargos de servicio públicos deben tener su remuneración y también su límite en cuanto al número, pero lo que no puede ocurrir es que el azar de ser elegido en una lista electoral, se convierta en una suerte de lotería que cambie la vida de las personas.
Lo que tampoco puede ser es que un régimen suceda a otro y que la sustitución siempre supere al precedente, sin hacer por ello bueno al anterior. La situación es límite. Los Idus de marzo están muy cerca y un modo de entender y de ejercer la política debe acabarse para siempre. La transparencia en los concursos públicos, la igualdad de oportunidades debe ser ya una norma que nadie pueda saltarse. El mundo de las empresas rémoras, subsidiadas a la actividad pública debe acabarse. La presunción de inocencia es absoluta, pero la situación política y social de la ciudad es irresistible. Melilla no puede soportar un registro en su Ayuntamiento cada seis meses, o el elevado número de cargos públicos imputados en delitos de diversa índole. Al menos tres ex alcaldes están fuera de la política por inhabilitaciones judiciales.
Nota: http://www.intelpage.info/unidad-central-operativa-uco.html



























