El Cordero, la Luna y La Meca


           La cuestión de la fiesta de Aid el Kebir

Los musulmanes compone la comunidad de los creyentes, o Umma, sin embargo, al igual que los cristianos, albergan múltiples divisiones en su seno. La creencia en el Dios Único, no implica que haya una única manera de creer. El calendario religioso musulmán se rige por la Luna, y el cristiano por el Sol. Sin embargo, los tiempos no son exactos y por ello en el calendario solar hay que añadir un día extra cada cuatro años. El ciclo lunar no dura exactamente 30 días, sino 29, 53, por lo que debe completarse con un día extra cada determinado número de años.

Pese a todo, el calendario lunar es muy predecible y diferentes páginas web ofrecen información sobre el inicio del Ramadán, y sobre la celebración de la fiesta de Aid el Kebir, hasta el año 2017. Fue la necesidad de predecir el calendario lunar y los inicios exactos de cada mes de Ramadán y las celebraciones pascuales (aid el Fitr y aid el Kebir), la que desarrolló de modo extraordinario la astronomía árabe en la Edad Media, en el tiempo en que los árabes estuvieron asentados en Europa, y en otros lugares lejanos de su origen arábigo,  como Marruecos o «magreb al aqsa» (el poniente lejano).

             Ramadán en Marruecos (años 2014 y 2015)

             2014  (29 junio a 28 julio);  2015 (18 junio a 17 julio)

             Fiesta de Aid el Kebir del 2014 al 2017

2014 (4 de octubre); 2015 (23 de septiembre); 2016 (11 de septiembre); 2017 (1 de septiembre)

          La Meca, Marruecos y El Comendador de Los Creyentes

La Meca, Arabia Saudí , es el centro religioso del mundo árabe, y allí se marca el calendario que rige en la totalidad de la comunidad musulmana mundial, salvo en Marruecos, y en las ciudades de  Ceuta y Melilla, cuyas comunidades musulmanas se ciñen al calendario marroquí, porque están dentro del Magreb al-Aqsa ( el oriente lejano). ¿Cual es la razón?. Muy sencilla. Mohamed VI, además de Jefe del Estado Marroquí, es Emir-al Muminin (comendador de los creyentes), lo que en una equivalencia no demasiado exacta, le colocaría a la altura del Papa de los cristianos latinos, o de cualquiera de los dirigentes  de las iglesias cristianas ortodoxas autocéfalas de Oriente.

La explicación de todo esto es muy sencilla. La Luna debe verse de modo directo en algún punto del país en cuestión, no vale que otro, aunque sea un príncipe saudí, diga que la ha visto. La lejanía de Marruecos con respecto a Arabia Saudí es tal, que normalmente la Luna que aparece en Arabia Saudí un determinado día, solo es visible en Marruecos en el día posterior. Por esta razón el Ramadán marroquí siempre empieza un día más tarde. Si se es respetuoso con la tradición, la Luna debe verse, por lo que los marroquíes tienen razón al comenzar su celebración un día más tarde.

La Comunidad Musulmana de España sigue el calendario religioso saudí en sus celebraciones, aunque no vean el astro lunar, porque basan su relación en la creencia, en La Meca en este caso, y no en la observación directa, como Marruecos. Esto no es ni más ni menos que la vieja polémica por la que se separó el Califato Omeya de Córdoba, del Abasida de Bagdag allá por el siglo VIII dC. Observación directa frente a creencia ciega, o sea, la Fe.

 Melilla, las razones del error

Las razones son también muy simples: quienes deciden y asesoran no saben, y a los que saben no les pregunta nadie. Para acertar siempre, bastaría con añadir un día al calendario de la Comunidad Musulmana de España. El próximo 4 de octubre de 2014 tendremos el mismo problema.

Nota:  (1) http://www.cislamica.org/pensamiento/historia/emiralmuminin.html.

(2) Para saber  las próximas fechas del Ramadán y Aid el Kebir: http://www.cuandopasa.com/index.php?v=v7418c

El caso del coso taurino


 

     Melilla se desmorona, todas las ciudades se están desmoronando. Todo el crecimiento de las ciudades, incluidos los disparates, se financiaban con deuda. El problema de España es triple: la crisis, la corrupción y el despilfarro. Del primero de los escalones se sale, del segundo no,  y el tercero ya no existirá más. Esto quiere decir que aquellas ciudades que hayan gestionado mejor el dinero público aguantarán mejor el efecto «congelación de los ingresos». Aquellas que hayan despilfarrado no podrán ni siquiera reparar todo lo que se les vaya desmoronando. Por eso todavía se pasea por ciudades en donde las cosas se mantienen con relativa dignidad, y que aguantan el triple efecto con aparente calma, en un suave descenso. Melilla ha dispuesto de ríos, de aluviones, de auténticas mareas de dinero público, que no han dado el resultado apetecido o exigible al caudal de dinero invertido. La plaza de toros de Melilla, el coso taurino, al que no entiendo por qué se denominó como «mezquita del toreo», cuando las mezquitas no son redondas, y en el mundo musulmán no existe la tauromaquia, es un estrambote en el norte de África, atribuible solo al franquismo, al igual que su  melliza, la plaza de toros de Tanger.

Tenemos un coso taurino, en el que como máximo se celebra un solo festejo al año. No hay manera de rentabilizar, ni de sacar a flote semejante «coso», caso o cosa. Esta es la razón por la cual  la plaza de toros de Melilla se cae y es un gigante inerte. Es un resto del pasado franquista, por mucho que quieran inventar una afición más pretendida que real. No sirve para nada, salvo para alojar, malamente, los tronos de los pasos procesionales. Esto es la plaza de toros de Melilla, un almacén de materiales ya inservibles y deteriorados, una cubierta que está cada vez más desvencijada, y unas puertas apuntaladas y en estado inquietante.

Nota: de todo esto había escrito ya hace mucho tiempo. (1) https://elalminardemelilla.com/?s=plaza+de+toros

El trabajo del sacerdote Buxarrais


                 Pero alguno dirá: Tú tienes fe y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin las obras, y yo por mis obras, te probaré mi fe. Santiago 2, 18

                  Terribilis est locus iste  (Este lugar es terrible)

Este lugar es la capilla del Centro Asistencial, bajo la advocación de la Virgen de La Medalla Milagrosa.  Este el el lugar que escogió el entonces obispo de Málaga Ramón Buxarrais,  en el año 1991, para su retiro. Fue el primero que cumplió por entero la exhortación evangélica: «Deja todo lo que tienes y sígueme». Es el mayor ejemplo en Melilla de alguien que renunció a todo y venció al mundo. Afirmo que este es un lugar terrible porque aquí se convive con la muerte a diario. No es un lugar fácil para trabajar en él, ni siquiera para visitarlo, pero la mayor dureza es pasar allí las 24 horas del día, desde hace más de 22 años.

Aquí está forjando su fama de santo, el padre Buxarrais, Don Ramón, o monseñor, pues atiende por cualquiera de esos nombres. El padre Ramón oficia su misa diaria, cada mañana, desde hace dos años, para la media docena de internas y de alguna otra mujer que acude desde el mundo exterior. Desde hace 6 años soy testigo ocasional de lo que hace, y ese es el trabajo que tengo pendiente y al que tengo que dar forma. He visto y vivido muchas cosas que jamás pensé ver, en un lugar de gran humanidad y de insólita dureza, porque de aquí no se sale con vida, aunque hay mucha vida y experiencias acumulados dentro de él.

Es un lugar duro,  por mucho que la totalidad de los internos estén perfectamente atendidos, y el trato con los trabajadores sea casi familiar. También hay muchos voluntarios que acuden todos los días para atender a ancianos y ancianas, para darles un rato de charla o de compañía. Todas estas acciones, tanto voluntarias como laborales son loables, sin embargo, acabado el turno de trabajo o de visita, quien sea se va. El único que queda allí  es el padre Ramón Buxarrais, quien este diciembre cumplirá, D.m, 84 años. Es la parte final de la vida, esa que no aterra y en la que no queremos pensar, pero que está ahí. Hay personas terriblemente desvalidas, irreconocibles ya en lo que fueron algún día. Estar en ese lugar todos los días, sin faltar uno, no es algo al alcance de cualquiera, por eso no dejo de admirar y de manifestar la grandeza humana y el ejemplo de Monseñor Buxarrais. Mi papel únicamente es el de ser testigo, dando cumplimiento a la máxima  Pablo: «lo que veas, escríbelo en un libro».  El tiempo con el que contamos es finito, y quiero plasmar todo lo que allí he visto y todavía veo. Todas las semanas se deja de ver a alguien, bien porque ha pasado al pabellón de los no válidos, bien porque se ha marchado «al reino de los cielos». Hay también mucha tristeza y melancolía que se posan en las miradas del que por allí pasa.

El pasado 11 de septiembre se cumplieron 22 años desde su renuncia al episcopado malacitano. Nadie, ni siquiera él mismo, pensaba que iba a aguantar tanto, porque de Málaga se vino con graves dolencias físicas, que fueron agravándose con el paso y el peso de los años, y de las que ha sido intervenido en varias ocasiones.

Todo ejemplo necesita de un testimonio, aunque a él solo le baste con lo que hace, y con la recompensa del cariño y la gratitud de las personas que trata a diario. Al final Dios Padre, en el que cree firmemente, le ha concedido la suficiente perspectiva, para que compruebe por sí mismo, que lo que pareció «una excentricidad o incluso un abandono» en su momento, hoy es el más firme ejemplo de una iglesia que debe deshacerse de todos los fariseos que la pueblan, y que hacen en ella la misma labor que las rémoras en la piel de las ballenas, esto es, dificultar su movimiento.

Voy allí con cierta asiduidad, pero en frecuencias difícilmente observables y repetibles. Busco instantáneas y momentos poco observados. Conservo cientos de fotografías de monseñor Buxarrais en esta etapa de su vida, decenas de impresiones y reflexiones, pero todo eso es solo una parte ínfima del mosaico que compone la historia del Centro Asistencial, próximo ya a su centenario (1915), y tan solo un leve retazo de la figura humana y del ejemplo que allí deja el obispo emérito de Málaga, el padre Ramón.

Es la historia oculta, la que no se ve, la única que me interesa. Un testimonio desde fuera y a la vez dentro, que es la única manera de observar las cosas alterándolas lo menos posible. Un testimonio que sirva tanto al que esté dentro como al que se encuentre fuera, y quizá más este último que al primero. Tomás fue bendecido por creer tras haber visto, pero más alto es el mérito del que cree, pese a haber visto.

Locales nocturnos en Melilla


Este problema afecta a muchas ciudades que tiene locales de copas, pubes, o de ocio nocturno, en la parte baja de los edificios de viviendas. En eso nuestra ciudad es como todas. Ocurre que en muchos ciudades los gobiernos municipales están atentos y en otras no. En este último apartado nos encontramos en el segundo grupo. Melilla contaba con una zona de ocio nocturno que era el Puerto Deportivo, pero la autoridad Portuaria decidió cargársela, eso sí, con un plan de renovación que costó 1,2 millones de euros y que en realidad no ha supuesto cambio alguno, salvo malgastar el dinero. La consecuencia es que algunos de los locales de ocio nocturno allí instalados han buscado otros lugares en donde seguir ejerciendo su actividad, y han escogido el barrio del Real, que estaba tranquilo hasta hace poco. La realidad es que en donde hay un local nocturno, hay problemas, porque la gente entra y sale, y da mas voces según ha consumido más alcohol. Hay que respetar el derecho al descanso y el derecho al trabajo y este es el ámbito de actuación de la administración local.

En ninguna ciudad del mundo, los dueños de estos establecimientos solicitan no cumplir la ley o el reglamento de actividades molestas, salvo en Melilla, en donde la Asociación de Empresarios de Hostelería ha solicitado la flexibilización de las horas de apertura y cierre, o sea incumplirla, para limitar la reducción de beneficios, que no pérdidas. No es la misma cosa aunque los empresarios lo pretendan. Se puede intentar reducir el margen de beneficios, reducir el precio de la segunda consumición, no ofrecer «garrafón», pero nunca solicitar el «no cumplir los horarios de cierre y apertura». El derecho al trabajo y el derecho al descanso deben conciliarse, y no verse reducido el segundo-

La responsabilidad de todo esto es de la autoridad competente, en este caso la municipal, que debe velar por el cumplimiento riguroso del horario de cierre, porque los locales estén insonorizados, porque no se consuman bebidas alcohólicas en la calle y porque los paseos y bulevares no se conviertan en improvisados merenderos. Los dueños de los locales de copas y de ocio nocturno deben también velar porque los clientes no conviertan la calle en una ampliación de su negocio, porque no se aproveche el salir a la calle a fumar, para entablar ruidosas, interminables  y molestas charlas.

Todo lo que debería evitarse y vigilar, es lo que está ocurriendo en la calle Mar Chica, en el pub arrendado de un consejero del gobierno de Melilla. Cuando la autoridad no vigila, todo queda en mano de los vecinos y de los ciudadanos. Otro cercano también tiene los mismos problemas con sus vecinos.

Nota: (1) https://elalminardemelilla.com/2013/08/31/cuando-el-bar-es-la-calle/

(2) https://elalminardemelilla.com/2011/07/22/incidentes-junto-a-un-local-de-copas/

Galería y silo de San José


 

                     Suciedad, abandono y el gato muerto

Casi nadie visitó nunca el silo prehispánico (rifeño-musulmán), y la galería española del Baluarte de San José bajo, pero durante un tiempo, una azafata de «Melilla Monumental», se pasaba allí las mañanas de los domingos y festivos, en espera de que algún visitante despistado o algún turista ocasional de cruceros, cayese por las inmediaciones. Ambas cosas sucedían rara vez, y tampoco la visita resultaba demasiado atractiva. Era muy corto el espacio a visitar y casi nula la información proporcionada. La nomenclatura nunca se ha distinguido por mostrar lo mejor de lo que atesora. El yacimiento del Gobernador sigue hundiéndose en la miseria del olvido, así como todo el edificio, que iba a ser desde un «hotel encantado», hasta una posible sede múltiple de asociaciones desesperadas. Todo es propaganda y luego, como casi todo el mundo se olvida, y los medios de guerra no se ocupan de ello, salvo de los actos institucionales; la realidad queda sepultada por el espesor del plomo del silencio informativo.

Juro que no quería volver a ocuparme de estas cosas, que por nuestra parte (la del Alminar); las de  todo el gobierno de Melilla y su ineficaz gestión, que podría irse entera al Hades y no nos volveríamos a ocupar de ella.  Ayer, simplemente aparqué en el pasadizo del Mantelete y la calle de Santiago, y al pasar junto a la  otrora esplendorosa «galería y mina de San José», un inconfundible pestazo a animal muerto atrajo mi atención hacia la puerta del emblema turístico. Procedí a hacer las fotos y a identificar la causa del hedor infernal, que no era otra que la que había imaginado. La fotos, que son las pruebas, no mienten. Esta es la realidad turística de nuestra ciudad, mientras nuestro gobierno sigue a lo suyo, que es presentar la siguiente Semana Náutica, en el Club Marítimo de Barcelona.

PD: Esto es lo que queremos dejar de hacer en El Alminar, o dedicarnos a ello solo de manera esporádica, sin que la realidad nos infecte con su podredumbre. No es que no seamos capaces de hacerlo, podríamos hacerlo hasta 70 veces 7, es que no queremos hacerlo más. El hastío es absoluto.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/12/10/galerias-y-minas-de-melilla/

Desmoronamiento en la Estación Marítima


 

                                      Desplazamiento lateral del bordillo 

Este bordillo que delimita la zona de aparcamientos de la Estación Marítima se está desplazando hacia arriba y provocando también un empuje lateral, que amenaza con derrumbar la señal de tráfico y los pivotes y la cadena que delimitan la acera y la calzada. La mala impermeabilización del suelo, o las deficiencias en la construcción de la estación marítima más cara del mundo, provoca ya defectos a solo unos pocos años de estar finalizada. Es curioso como se repiten los modelos constructivos de una ciudad a otra, incluso el empleo de los mismos materiales. Esas piedras artificiales no dan buen resultado, eran más seguros los clásicos bordillos de granito, que por lo que se ve, han pasado a la historia. Es un tipo de material urbano que resulta vistoso el día de la inauguración, porque van enlucidos en diferentes colores, pero que se deteriora con demasiada rapidez.

Está claro que el origen del problema radica en el modelo de contratación con las obras públicas. La sucesión de contratas, adjudicaciones y los modificados de proyectos, encarecen las inversiones hasta más allá de lo razonable,  y provocan enormes fugas del dinero público, que acaba haciendo no rentable cualquier proyecto realizado. Todo acaba siendo deficitario, obliga a un mantenimiento constante y a una pérdida masiva del dinero disponible. A una reparación le sucede otra y así hasta el derroche infinito. Otro problema provocado por modelos de contratación, es que al ser varias las empresas que participan en la construcción, luego es casi imposible el atribuir responsabilidades en caso de que algo vaya mal, o la exigencia de las reparaciones menores, como esta, que deberían tener un «plazo de garantía».

La Odisea y la necesidad de renovarse


 

                 La Odisea y el viaje de Ulises

            Algunas cosas mantienen su nombre mucho tiempo después de que los humanos, mujeres y hombres,  ni siquiera recuerden por qué se llaman así.  La Odisea fue un gran viaje, el que realizó Ulises tras la conquista de Troya. Fue un viaje empujado por la necesidad del conocimiento, por el deseo de ir más allá de lo conocido, pero también fue un viaje impuesto por los dioses antiguos, en la esperanza de que pereciera en él. Pese a todo contó siempre con la protección de Atenea, una de las hijas de Zeus.  En toda experiencia  humana, en todo viaje, siempre se cuenta con todas las posibilidades, la de la destrucción, la del triunfo y también la de la mera supervivencia, que tampoco es mal premio. Para la inmortalidad no hay reglas ni leyes.

                   El Cabo de Gata y el arrecife de Las Sirenas

            Hoy por hoy,  nadie recuerda ni sabe el porque estos accidentes geográficos de la provincia de Almería se llaman así.  Los viejos geógrafos griegos y romanos ya los denominaban de esa forma, pero sin conocer el motivo. ¿Quiénes eran las sirenas, como era de atractivo su canto, por qué Ulises tuvo que amarrase al mástil para resistir a su llamada?. Parece claro que el canto de las sirenas es o era la adulación, con mucho, una de las más destructivas armas humanas. Sin embargo, en vez  de evitar a las sirenas, Ulises fue en su busca, pero advertido de su peligro, tomó las precauciones debidas. Era un hombre osado, audaz, pero prudente, y también un gran embaucador, el primer hacedor de patrañas de la antigüedad, como se dice en la propia Odisea; cuando explica todos los pormenores de su «insólito viaje», a su sorprendida mujer. Penélope jamás creyó en su muerte, y  resistió durante años, a toda la legión de embaucadores que pretendían desposarla, creyéndola ya viuda.

                El Cabo de Gata se encuentra en la provincia de Almería, eso lo sabe casi todo el mundo, muchos conocen la leyenda del viaje de Ulises, y solo muy pocos la existencia del arrecife de Las Sirenas. Es verdad que la geografía homérica es sumamente imprecisa en muchos puntos, que ciertos lugares solo los menciona porque seguramente escuchó hablar de ellos a los marinos que iban y regresaban por el Mediterráneo, que no conocía la existencia de todos aquellos lugares que mencionaban. Sin embargo, ciertos conocimientos sugieren que Homero vivía en una ciudad de la costa del Egeo, o incluso en una isla.

            A Homero, hasta el siglo XIX, los catedráticos de las sociedades históricas y geográficas lo conocían como «el viejo embustero», sin embargo, Heinrich Schiliemann, descubrió la ciudad de Troya, solo con el otro texto homérico de  La Ilíada en las manos, y su simple descripción y localización de la ciudad. La colina de Hisarlik en Turquía, era la única visible desde la isla de Ténedos, tal y como se afirma en el relato .

 La Odisea y El Alminar

                    No hemos regresado, pero tampoco hemos dejado de estar. La realidad es como una rueda de molino, que fabrica la mejor harina, pero también tritura cualquier cosa. La única manera de vencer al mundo es alejándose de él, pero tampoco es posible huir de la realidad. La hemos abandonado, pero solo parcialmente. La Odisea es la vida, y también la vida es una odisea constante. A veces hay puertos o lugares en donde refugiarse, y otros las tempestades nos encuentran en mar abierto. Nunca dejaremos de estar frente a ellas, por eso hay que aprovechar las calmas, que suelen alternarse con los vendavales. Buscamos una nueva sintonía, otra frecuencia, en la necesidad de la transformación, pero sin dejar de ser lo que somos, sin dejar de ser reconocibles.

El arrecife de Las Sirenas

            Para la presente entrada, cuento con dos fotos artísticas de Manuel Flores, mi cuñado, realizadas a pie de mar y que recogen perfectamente la magia y la leyenda del paraje. En un día en el que las brumas que envuelvan el arrecife, las fotos resultarían sobrecogedoras. Quizá Ulises nunca llegó tan lejos en su odisea, pero quién sabe.