El caso del coso taurino


 

     Melilla se desmorona, todas las ciudades se están desmoronando. Todo el crecimiento de las ciudades, incluidos los disparates, se financiaban con deuda. El problema de España es triple: la crisis, la corrupción y el despilfarro. Del primero de los escalones se sale, del segundo no,  y el tercero ya no existirá más. Esto quiere decir que aquellas ciudades que hayan gestionado mejor el dinero público aguantarán mejor el efecto “congelación de los ingresos”. Aquellas que hayan despilfarrado no podrán ni siquiera reparar todo lo que se les vaya desmoronando. Por eso todavía se pasea por ciudades en donde las cosas se mantienen con relativa dignidad, y que aguantan el triple efecto con aparente calma, en un suave descenso. Melilla ha dispuesto de ríos, de aluviones, de auténticas mareas de dinero público, que no han dado el resultado apetecido o exigible al caudal de dinero invertido. La plaza de toros de Melilla, el coso taurino, al que no entiendo por qué se denominó como “mezquita del toreo”, cuando las mezquitas no son redondas, y en el mundo musulmán no existe la tauromaquia, es un estrambote en el norte de África, atribuible solo al franquismo, al igual que su  melliza, la plaza de toros de Tanger.

Tenemos un coso taurino, en el que como máximo se celebra un solo festejo al año. No hay manera de rentabilizar, ni de sacar a flote semejante “coso”, caso o cosa. Esta es la razón por la cual  la plaza de toros de Melilla se cae y es un gigante inerte. Es un resto del pasado franquista, por mucho que quieran inventar una afición más pretendida que real. No sirve para nada, salvo para alojar, malamente, los tronos de los pasos procesionales. Esto es la plaza de toros de Melilla, un almacén de materiales ya inservibles y deteriorados, una cubierta que está cada vez más desvencijada, y unas puertas apuntaladas y en estado inquietante.

Nota: de todo esto había escrito ya hace mucho tiempo. (1) https://elalminardemelilla.com/?s=plaza+de+toros

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2 Respuestas a “El caso del coso taurino

  1. Hará un par de años, buscando unos documentos de familiares ya fallecidos en Melilla, en los juzgados me dijeron que en la plaza de toros había una pequeña oficina o almacén donde se custodiaba esa información. Me pareció un lugar inapropiado para eso pero contacté con personas que llevaban esos documentos y efectivamente me confirmaron que sí, que era posible que allí estuvieran los certificados que buscaba, pero que nada estaba catalogado, ni informatizado, y que habría que buscar uno por uno, y que no disponían de personal suficiente. Una lástima, porque me pareció interesante lo que buscaba.

  2. De todos modos, no sabía que este fuese el lugar de almacenaje de los tronos de Semana Santa. Algo increíble. No había visto cosa semejante en la vida. Es bonita la Plaza de toros de Melilla, aunque deteriorada eso sí. Recuerdo haber acudido allí a algún que otro concierto en mi juventud, el último fue el de los malagueños Danza Invisible.

Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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