Sello y paradoja del partido comunista


El partido comunista que pretendió ser Uno, pero fue más que Trino, tiene un sello, una marca indeleble que lo distingue. Casi al mismo tiempo que su origen empezaron las disensiones que separaron el extenso campo del marxismo, en decenas de facciones irreconciliables, en las que siempre existían más caínes que abeles. Hay que considerar al comunismo como a una creencia, con sus dogmas impuestos desde Moscú, y como la alternativa en la Tierra al catolicismo de Roma, en la que el Kremlin ejerció, sin exageración alguna, como el Vaticano rojo. La base de la creencia se dirigía hacia un más acá frente al más allá católico, y el paraíso prometido era la dictadura del proletariado. No solo era una alternativa al capitalismo imperante, era algo más. A la trinidad de Marx, Engels y Lenin, se unió la figura de Mao, que resultaría la única sobreviviente.

El comunismo o si se quiere, la desviada plasmación de la doctrina de Marx en forma de estados socialistas, la mayor parte ya desaparecidos, no significó libertad nunca. Quien mejor lo conoce y analiza es John Gray, uno de los mejores pensadores y analistas del mundo moderno, en su obra Misa Negra. El recurso a la comparación religiosa es inevitable con esta nueva fe, que apenas duró un siglo. El sello que distinguió la práctica o aplicación de la dictadura del proletariado fue «el uso del terror» come método, en proporciones antes nunca vistas. Los zares eran tiranos, esto es una verdad inobjetable, pero también que la etapa final de la feroz represión zarista, 14.000 fusilados, sería ampliamente superada por la primera gran oleada del terror bolchevique (100.000), hasta que con la llegada de Iosif Stalin, se alcanzara la mayor magnitud conocida hasta ese momento, cuando en solo un año (1938) y con las cifras más bajas, se fusiló a 328.000 personas, Todos los partidos comunistas se sovietizaron y hasta 1956 fueron estalinistas.

Es la aparición del fascismo la que provoca el gran choque entre los dos totalitarismos del siglo XX, con el nazismo como máximo y perverso exponente. En esta etapa, los partidos comunistas actuaron en defensa de las democracias, aunque su idea de ella fuese distinta. Las democracias pueden ser cuestionadas todo lo que se quiera, y las hay de baja calidad, y de bajo rango, pero en los países de sistemas comunistas, todo era mentira. Sin embargo, las aportaciones de los pensadores y pensadoras comunistas a las democracias fueron muy notables, aunque no todos hayan sido aceptados. No puede decirse lo mismo del fascismo, en el que todo es absolutamente nocivo para la sociedad humana.

Oficialmente equiparados en cuanto totalitarismos; no puede decirse lo mismo del pensamiento marxista, su filosofía, su teoría política y económica, que gozan todavía de cierta vigencia y desarrollo. Hay filósofos/as marxistas, políticos, personajes, e incluso héroes, que todavía siguen siendo objeto de veneración, como Rosa Luxemburgo, Antonio Gramsci, Karl Liebknecht, Sophie School (la rosa blanca), y el español Andreu Nin.

El sello comunista y su paradoja

La emisión de un sello extemporáneo, del que es lo único que puede decirse, ha dado lugar a una absurda acción judicial, como es la paralización de la distribución de un sello de Correos, y su posterior puesta en libertad de venta. Efectivamente un juzgado no puede juzgar la ideología comunista, y solo revisar si la emisión del sello cumplía la normativa legal, como así era. El sello del centenario (1921-2021) al que el propio partido no hizo demasiado caso, incluye también la parte estalinista el Partido Comunista de España, que es la menos resaltable. Hubiese sido preferible conmemorar el 55 aniversario de la legalización del PCE en marzo de 1978, que se cumplió este mismo año. La presencia del PCE en la Democracia de España, le dio legitimidad, aunque fuese de la mano de Santiago Carrillo, el rostro más emblemático, por muchas razones, de los comunistas españoles. Carrillo desligó al PCE del estalinismo, de la propia Unión Soviética, y precursor de su modernización política, o adaptación a los nuevos tiempos, aunque negras sombras le hayan perseguido siempre.

La paradoja del comunismo es esa, que aunque haya auspiciado los peores regímenes políticos posibles, exceptuando a la Alemania nazi, mujeres y hombres bajo estas ideas, han contribuido de modo notorio al progreso del pensamiento humano, y al desarrollo de los derechos colectivos. La paradoja es también que esas mismas personalidades fueron perseguidas y asesinadas por regímenes fascistas, por los socialdemócratas alemanes, pero sobre todo, por los propios regímenes comunistas. Quienes han creado más mártires comunistas han sido los Estados comunistas.

Valla y frontera en Melilla


Historia de una frontera

Un disparo de cañón (El Caminante) realizado en 1862 delimitó el territorio de la ciudad de Melilla. Hasta ese momento y desde 1497, la frontera de la ciudad se encontraba en lo que fue el edificio del Banco de España, en pleno centro urbano y a más de dos kilómetros del perímetro fronterizo actual. La delimitación del territorio se acuerda y lleva a cabo en la 2ª mitad del siglo XIX, nunca antes. El terreno se marca con una serie de hitos, o pequeñas torres, que todavía existen, pero no se lleva a cabo ninguna otra obra material. Es solo una delimitación básica. En la década de 1970, tras una epidemia de cólera, se instala una rústica alambrada, que es la que permanecerá hasta 1995.

Lo que se denominó como obras de impermeabilización fronteriza, con cargo a los fondos FEDER (Fondos Europeos de Desarrollo, se iniciaron en 1995, con el gobierno de Felipe González y con Manuel Céspedes como delegado del gobierno. Se construyó la carretera perimetral, una valla o alambrada de poco más de dos metros, y una serie de torretas de vigilancia dotadas de cámaras de seguridad, que fueron robadas. A partir de 1996 el perímetro no ha parado de ser reforzado nunca, y las crisis migratorias han sido constantes. Por la ciudad de Melilla han pasado desde entonces más de 20.000 personas, de todas las nacionalidades imaginables. Los inmigrantes han sido atendidos siempre, y en casi su totalidad obtuvieron el permiso de residencia. Los ciudadanos melillenses recuerdan todas y cada una de las oleadas migratorias, bien pacíficas o en avalanchas, y siempre bajo el incesante ruido de los rotores de los helicópteros. En casi 3 décadas de inmigración constante, nunca se había producido una tragedia como la del pasado 24 de junio, día de san Juan. Pese a la campaña desatada por un sector de la izquierda más intransigente, se ha impuesto el término de tragedia y no el de «masacre», que lucía en su camiseta la diputada María Dantas de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), en su visita a la ciudad la semana pasada, como integrante de la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados.

Es normal que todos estos datos no sean conocidos al otro lado del Mediterráneo, y en realidades tan alejadas de nuestra ciudad como puedan ser el País Vasco, representando por el diputado de Bildu, Jon Iñarritu, y Cataluña. Sin embargo, la obligación de un parlamentario es recabar de modo exacto la información, ya que cualquier organismo o institución tiene el deber de facilitársela, como máximos representantes de la soberanía popular. Sin embargo, son muchas las imprecisiones que puede leerse en los medios de comunicación que en los medios informativos (El País, Público, La Vanguardia) que están marcando el paso en torno a los sucesos del pasado junio, en la frontera entre Marruecos y Melilla (España).

Salto, frontera, la Comisión y el ministro Marlaska

¿Mintió el ministro Marlaska y ocultó información sobre lo sucedido en la frontera entre Melilla y Marruecos? Lo primero que hay que decir es que todo gobierno se defiende a sí mismo, aunque sea de una manera paupérrima como lo está haciendo. Si no es por el video de la cadena pública del Reino Unido (BBC), aquí no se hubiese abierto comisión informativa alguna, y no se hubiese facilitado información a los grupos parlamentarios,

Lo segundo es que sin la colaboración de la parte marroquí, que nunca se tendrá, lo que sabremos será siempre la mitad de esa verdad que se pretende averiguar. Lo que muestra el vídeo de la BBC, y otros muchos grabados desde el propio territorio marroquí, es que «la larga marcha» de los 5000 inmigrantes hacia Melilla, se origina en Marruecos, y que el trágico salto que acabó con la vida de al menos 23 personas, se produce desde el lado marroquí de la valla. El diputado Jon Iñarritu reproduce en su cuenta de Twitter, un croquis publicado en el diario El País, en el que sitúa el lugar en donde se produjeron la mayoría de las muertes del 24 de junio. Toda esa zona a la que se denomina patio interior, así como los pasillos inmediatos a los tornos y las puertas, es territorio marroquí, sin ningún género de dudas. Ese terreno procede de la franja denominada como «tierra de nadie», que Marruecos nunca reconoció y que ocupó en toda su extensión, a lo largo de todo el perímetro melillense. En realidad es que Marruecos ni siquiera reconoce a Melilla o Ceuta.

Solo los vídeos de la parte marroquí, podrían aclarar la totalidad de lo sucedido, el número exacto de muertes, y los puntos exactos en que se produjeron, aunque con los vídeos que ya se conocen, y en Melilla son muchos, las dudas son más bien pocas. Otra cosa es si una vez forzada las puertas de acceso, y accediendo a la zona intermedia, hubo allí fallecidos o heridos, pero sin que todavía puede considerarse como territorio melillense. Los heridos de este lado del territorio fueron trasladados al Hospital Comarcal, y todos los que pisaron este lado del vallado, el español, fueron de modo directo al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes. Es en esa zona difusa de terreno, en donde está el conflicto que ahora debate e intenta dilucidar la Comisión del Congreso de los Diputados.

Fotografías e hitos fronterizos

Una fotografía obtenida en un desaparecido foro de antiguos reclutas en Melilla, muestra de modo formidable la realidad de la frontera africana entre España y Marruecos. En ella se ve un hito fronterizo de la antigua muga, que quedó al otro lado tras erigirse el vallado. El hito todavía existe y hemos podido localizarlo. España renunció a unos pocos cientos de miles de m2 de terreno, al levantar el actual vallado fronterizo. ¿Mintió Marlaska por encima de sus posibilidades? como dice el diputado vasco. No nos atreveríamos a decir tanto, pero no tan poco. Lo que no hay es caso «masacre de Melilla», sin restar ni un solo ápice a la tragedia. Mientras tanto, en Melilla solo hay silencio.

José Manuel Cabo, la personalidad total


Es difícil encontrar en una ciudad a alguien que haya abarcado tanto, y que haya estado presente y dejado huella en casi todos los ámbitos de la sociedad. Quien no pertenezca a su entorno familiar, lo ha conocido como amigo, como alumno, como conferenciante, como científico, como compañero de trabajo, como profesor, como catedrático, como activista ecologista, social, político y cultural.

Aunque se dice coloquialmente que nadie es insustituible, lo que es cierto en parte, es también un hecho que hay «personas irremplazables» para una sociedad, y José Manuel Cabo Hernández, era una de ellas. Todos/as podemos ser sustituidos, aunque no en lo personal, en algún momento dado, pero los lugares vacíos que deja José Cabo, son tan numerosos, que difícilmente serán reemplazados. Su repentina desaparición, tras regresar de un viaje ese mismo día, y asistir a una conferencia de la que era impulsor, sobre clima y migraciones, ha conmocionado a Melilla. Todo ha sido demasiado abrupto e inevitablemente definitivo.

Tras jubilarse como doctor y profesor de la Universidad de Granada en Melilla, se encontraba en una etapa óptima en lo personal, y de gran actividad pública. Difícilmente se puede encontrar a alguien que se considerase enemigo, rival o adversario suyo. José Cabo era una persona que solo hacía amigos/as, y que actuaba con una limpieza absoluta. No hay nadie que pueda testimoniar una sola falta, por leve que sea, y esto dice mucho de la personalidad que hoy ha desaparecido. Era la personalidad total, expansiva y continuamente creativa.

El grupo ecologista Guelaya, del que era presidente, la ya extinta asociación cultural Ateneo, COCISSFRA (Colectivo Ciudadano para la Supresión de Símbolos Franquistas), el grupo local SEO Birdlife, el Movimiento en Defensa del Arbolado en Melilla o la formación política Podemos, le recuerdan bien como fundador, o como integrante de las mismas. No existía un solo segmento de la actividad en defensa de la naturaleza, de los derechos y defensa de los inmigrantes, y de la lucha y concienciación contra el cambio climático, en el que no estuviese presente. Su ausencia se hará muy notoria por muchas cosas, y por tantas causas

José Manuel Cabo era un melillense comprometido con su ciudad, a la que nunca pensó abandonar, tras el fin de su actividad laboral. Tras sus viajes académicos o de ocio, en los que siempre encontraba una motivación científica, regresaba puntualmente a su ciudad natal y vital. Esto es algo que cada vez se echa cada vez más en falta, la vinculación afectiva y efectiva con la ciudad. El concepto de Melilla no solo como tierra de paso, sino como misión y dedicación. La ciudad que tanto aporta a muchas personas, merece recibir una dedicación equivalente. La dedicación de José Cabo con su ciudad era completa, tanta que por una de esas cabriolas del destino, su regreso a Melilla coincide con el de su fallecimiento.

Permanecerá aquí con nosotros, y en todos y cada uno de los espacios en los que se proyectaba. Su trabajo científico queda ya ahí como legado, aunque hubiese precisado de 20 años más. Sin embargo, el azar o el destino le han sido esquivos. En nuestros muchos debates sobre la influencia del destino en los aconteceres humanos, de los misterios, y la posible interpretación de los signos en los acontecimientos que nos rodean, él siempre respondía de modo invariable: «Mi trabajo consiste en negar todo eso». Pese a todo, este inesperado final precisa de una explicación, que encontraremos o no.

De momento, ya tenemos un nombre más para el nuevo callejero melillense, para el nuevo pabellón deportivo de la Universidad, si es que la ciudad nos sigue importando del mismo modo en que le importaba a José Cabo. ¡Que descanse en paz por siempre!

Don Juan en los infiernos


¿Qué condenó a don Juan, al Tenorio? Mentir, una vez tras otra, faltar a la palabra dada, romper promesas y juramentos, incluso cuando se tiene una última oportunidad para arrepentirse y renegar de las mentiras. Esto es lo peor y lo que condena a cualquiera. Después de la mentira ya no hay más. Es el final. Se puede seguir vivo, disfrutando de oropeles, continuar en el devenir diario, pero ya se está condenado. En el mundo protestante, porque don Juan es un mito católico, es lo peor, lo que finiquita una carrera personal o política. Peor que el pecado o la falta cometida, lo que realmente condena es el mentir sobre los hechos, la declaración falsa. En los Estados Unidos es una obligación el decir la verdad, ante el requerimiento judicial, o de cualquier estamento institucional, por lo que el perjurio resulta fulminante, incluso aunque se sea el propio Presidente. En la tradición católica romana se es más laxo con esta cuestión, o incluso con la propia falta.

No queremos decir nada con esto, solo que el regreso de Tenorio, de don Juan, como cada mes de noviembre, a manos de Sibila Teatro, nos da una oportunidad para reflexionar, algo que es parte de la esencia del Alminar. Sin reflexión no habríamos rebasado la frontera de los 11 años. Si embargo, el Tenorio es también muchas cosas más. Es la necesaria certeza de que toda obra humana tiene principio y final, y de la importancia del mismo. En la obra de Tirso de Molina, don Juan va camino de las llamas del infierno, mientras que en la de José de Zorrilla, don Juan accede a redimir todas sus faltas en el Purgatorio, aceptando pues esa última oportunidad. Hasta el siglo XIX existía mucha preocupación sobre estos temas, pero en el siglo XX todo cambió, y al vivirse el infierno sobre la propia Tierra dejó de tenerse confianza en el Más Allá.

La política quedó excluida de la categoría de la mentira, aunque la verdad política equivalga casi a una. Sin embargo, lo que buscamos es la categoría, para que se entienda mejor lo que queremos decir, con esta reflexión. Hasta el último momento, hasta casi el día de antes, Vladimir Putin, negó que fuese a invadir Ucrania, e incluso negó que tuviese intención de hacerlo. Esa es la categoría máxima de la mentira, y es por ello que es ya un dirigente condenado, aunque no le veamos pagar por ello. Esta evidencia de mentira categórica, debería servir para que nadie intentase justificarle, o para hacerle merecedor del rechazo más absoluto, tanto individual como colectivo, pero ya hemos dicho, que la política parece estar excluida de la posibilidad de la mentira. Lo que condenó a Willian Jefferson Clinton, no fue la falta cometida, sino la mentira. Por eso ya no es creíble, y precisó de ser salvado por su sucesor, Barak Obama. En España, el máximo referente de la mentira categórica es José Mª Aznar, con ocasión de los atentandos islamistas del 11 de marzo de 2004. Unos años antes colaboró en otra mentira universal, la de la Guerra del Golfo de 2001, junto a George W. Bush y Anthony Blair.

El mito de Don Juan en noviembre

La compañía teatral Sibila teatro optó en por la versión de Tirso, y mandó a su don Juan a las llamas del infierno. A veces se puede escoger el final, pero en otras ocasiones, es el final el que te escoge. No es algo que puede decidirse siempre. Por eso hay que actuar siempre, de modo en que tengamos presente, que el final puede presentarse en cualquier momento. La inmortalidad solo es posible si hay un final. La sibila era una mujer sabia y a menudo profética, como Casandra, la que acompaña desde el inicio al Alminar, que decía siempre la verdad, pero a la que los dioses condenaron a no ser creída.

Planta Desalinizadora de agua


Suministra o revienta, el insólito caso del agua en Melilla

La planta Desalinizadora de agua de Melilla ha reventado. Está desconectada y sin funcionamiento. Una avería: «un reventón en un filtro» ha dejado a los 4 módulos sin servicio. La información emitida nos es precisamente muy exacta y técnica. El verbo reventar hace alusión a: deshacer o desbaratar algo aplastándolo con violencia. Sugiere más una explosión que otra cosa. En la otra acepción, como verbo intransitivo hace referencia a abrirse por no poder soportar la presión interior. También parece indicar algo que explota y se parte o raja, deshaciéndolo. De le escasa información sobre lo que sucede en esta Planta, viene quejándose desde hace mucho tiempo la asociación Ecologista Guelaya.

La planta Desalinizadora es responsabilidad de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, aunque la gestión y mantenimiento esté bajo otra empresa. El número de avería y la importancia de las mismas, hasta el presente y definitivo «reventón», sitúa el vector de sospecha sobre el mantenimiento y cuidado de la planta. A la hora de dirimir o exigir responsabilidades, es importante la atribución del problema, porque a lo mejor, lo que hay que hacer es revertir el mantenimiento y la gestión del agua, sobre una empresa pública o sobre la propia Administración de Melilla. La externalización solo trae negocio y beneficio al gestor, y problemas y gastos a la parte pública.

Un colaborador del blog nos remitía en días pasados estas reflexiones: Queremos saber cuántos metros cúbicos de agua han entrado en la red y cuántos metros cúbicos han salido de la red facturados. ¿Y cuántos han sido los cobrados, y dónde están los metros cúbicos no facturados, y quién cobra los cargos realizados a los ciudadanos? Porque hay una diferencia abismal entre la cantidad consumida por los ciudadanos (120m3), y la que indican las cifras de producción de agua, en torno a los 300m3, por persona y año. Un hogar medio melillense, de entre 3 y 4 integrantes, consume anualmente la primera cifra, que es la que se le factura. A día de hoy, la casi totalidad de los hogares melillenses cuentan ya con contador individual de consumo de agua, por lo que la discrepancia o diferencia no se sostiene con ninguna explicación racional. No pueden existir tantas piscinas privadas, ni las familias tienen el día entero los grifos abiertos, todo lo contrario. El recurrente recurso a las fugas tampoco se sostiene, porque si la pérdida de agua fuese el triple de la consumida, el suelo de la ciudad estaría permanentemente encharcado y todos los bajos inundados, y no es el caso. La posible población oculta debería ser de 100.000 personas, a añadir a los 80.000 empadronados, lo que tampoco parece creíble, ni digno de ser tenido en cuenta.

Ya tenemos 4º módulo, tras instalarse unas tuberías nuevas el año pasado, por parte de la Consejería de Medio Ambiente, que no es la responsable de la gestión de la planta, aunque sí de todo lo demas. Justo cuando deberíamos tener el máximo rendimiento, se produce el estallido más severo y casi definitivo. ¿Qué ha ocurrido, esto es lo que habrá que investigar y explicar? La opacidad es más espesa que nunca, justo cuando estamos oficialmente en la era administrativa de la transparencia. Aquí hay muchas cuestiones que resolver, y ninguna se dirige a lugares claros, sino todo lo contrario. La anterior administración decía que el gasto medio por hogar era de 316m3 y Guelaya afirmaba que el consumo oficial, que no real, era de 396m3. Tanto una cifra como otra, darían a entender que los melillenses pasamos el día entero sumergidos en el agua, Ambas cifras son míticas.

La otra cuestión pendiente sería la del embalse de Las Adelfas, inversión estratégica para proporcionar agua a Melilla durante 10 días, en caso de corte total de suministro, o incluso un mes si tuviese que producirse un corte táctico, debido a un sabotaje o un cataclismo en la planta Desalinizadora. ¿Por qué no está lleno nunca? ¿Por qué no está integrado en la red de suministro de agua?

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Cierra el museo de Arte Contemporáneo


En el más estricto silencio y secreto, en total opacidad informativa, ha cerrado después de una década, el Museo de Arte Contemporáneo, que también conocíamos como Museo García Ibáñez, por albergar parte de la colección pictórica del celebérrimo pintor almeriense, también apodado como «el leonardo de Olula del Río», su localidad natal, y que acoge la parte más importante de su obra, la más rupturista e iconoclasta. Conocemos también que ha cumplido el contrato de 10 años con el artista almeriense, pero no sabemos si hubo o no, algún interés en renovar su permanencia, tanto por una parte como por otra. Hemos vuelto a la cultura del soplo: «me han dicho que..», «a ver si tú te enteras de algo..». Sin embargo, de lo único que puede hacerse es darse con la puerta en las narices, como único modo de comprobar algo. Si está cerrado es que está cerrado, pero en la puerta no comunican situación o noticia alguna. Es más, sigue informando del horario de apertura normal.

Después de ser rehabilitada, la Casa del Reloj está perfectamente vacía, como la Casa del Gobernador, como toda la calle de San Miguel, y como la propia Iglesia de la Purísima, de la que no se han vuelto a tener noticias, pese a los magnos descubrimientos que alberga en su interior. Pero hay que volver al Museo García Ibáñez.

Fue un intento tímido de albergar y exponer la obra de los artistas melillenses como Victorio Manchón, Eduardo Morillas o Vicente Maeso, bajo el reclamo de la obra del pintor almeriense. Sin embargo, no se prosiguió en esa línea, no se recopiló nada más, y como escribimos hace 10 años, «solo se expuso lo más anodino de su transgresora obra artística». Tampoco se prosiguió en la idea de hacer un museo de artistas melillenses, o de toda la obra pictórica recopilada por el Ayuntamiento de Melilla. Se suponía que este oneroso contrato iba a ser el punto de arranque de esa colección, de esa recopilación, y de esa catalogación, que todavía no está hecha. Una nueva etapa más cierra, y con ella otra ocasión perdida. La situación de Melilla la Vieja empieza a ser desoladora. No hay mucho más que decir.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2012/11/18/museo-garcia-ibanez-en-melilla/

El enigma de «las caras del Real»


Quedaban solo 5 de todas las existentes en la fachada del edificio de viviendas comunales de la calle Cataluña, del barrio del Real. Antes de su total desaparición eran al menos 7, pero es de suponer que serían algunas más, porque existían otras puertas, pero sin adornos. Era un edificio de planta baja, de viviendas modestas, que se extendía también a la calle posterior, la de Orense. Los últimos vecinos abandonaron el inmueble en 2011, en el primer año del Alminar.

El último día que estuvieron sobre la fachada, fue el 21 de septiembre. Entre ese día y el anterior, la empresa distribuidora de Electricidad en Melilla, GASELEC, realizó los trabajos de retirada del cableado eléctrico, trabajo previo a la demolición del edificio, que ya se encuentra totalmente arruinado. Quienes retiraron las últimas 5 caras ornamentales, hicieron coincidir sus trabajos con los de la empresa eléctrica.

Nadie se percató de nada. Los vecinos de la calle vieron o creen recordar a albañiles, que hicieron un trabajo de retirada, del que apenas quedan escombros en el suelo. Unos piensan que fueron 3 las que pudieron retirarse, y otros que 4. Los moldes de cemento o de yeso con el que estaban conformadas, estaban ya muy fragmentados, por lo que ninguna pudo ser sacada de la pared de modo completos. Si el trabajo fue de retirada, se realizó con esmero. Si fue de eliminación, también.

La base de ladrillos sobre la que se encontraban adosadas sigue limpia, y sin signos de golpes o de desprendimientos. Está claro que fueron extraídas sin demasiada dificultad. ¿Enteras? Es casi imposible. En las últimas fotos realizadas se aprecia claramente su mal estado de conservación. Entre los escasos escombros, no hay siquiera rastro de las coronas vegetales con las que estaban adornadas. Lo que quiere decir que el trabajo, fuese el que fuese, se realizó con minuciosidad. Nadie ha sido capaz de ofrecer una explicación definitiva sobre su último destino (conservación o eliminación). Sabemos solo la fecha.

Por su importancia y porque constituyeron un símbolo, le damos un espacio definitivo e intemporal en el blog. Gracias a ellas renació el interés por la ornamentación modernista de los edificios de la ciudad. Son las 5 de últimas, las que aguantaron un siglo. Esperamos volver a verlas, o bien las originales, las que pudiesen salvarse, o al menos una reproducción de ellas, aunque por su estado final, no deben albergarse demasiadas esperanzas.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2022/08/31/las-caras-de-melilla/