El partido Parque Forestal


        La foto muestra claramente la obra que dividirá la zona verde de la antigua Granja Agrícola, en dos mitades irreconciliables. Habrá un punto y aparte en la historia de este mal llamado Parque Forestal, después de que se consume esta barbaridad medioambiental. La carretera que divide el Parque, va a costar la cantidad de 812.000€ y no tendrá ninguna utilidad práctica, porque a esta obra se añadirá otra, la de conectar la parte baja con la carretera del Aeropuerto, la demolición del vallado que marcaba el antiguo perímetro de La Granja Agrícola y la realización de una 3ª rotonda, para regular el nuevo flujo de tráfico, en un espacio de apenas 300 mts. Seguimos instalados en la era del derroche, de la obra faraónica sea útil o no. No tiene sentido nada de lo que está sucediendo en Melilla y esto supone una agresión del imperio del cemento, sobre un área verde que debería haber tenido otro planteamiento, mucho menos costoso, mucho más respetuoso con la flora y vegetación autóctona de Melilla y del entorno geográfico en el que se halla inmersa.

            El Parque Forestal se está llenando de plantas y flores tropicales (maceterismo puro y duro) y eso ya era malo, pero sucumbir ante el cemento, el alquitrán, los coches y su contaminación, era lo peor que podía pasar y ya ha ocurrido. Y aquí, nadie ha pensado instalar un sendero para bicicletas.

   Notas anteriores : https://elalminardemelilla.com/2011/09/12/la-particion-dle-parque-forestal/

Verdín peligroso en el Parque Hernández


            La ciudad está llenas de zonas en donde cualquier ciudadano se puede accidentar, debido a la mala conservación de pavimentos, aceras o de cualquier otra zona de tránsito. De hecho, son decenas los ciudadanos que se caen a diario en las calles, aunque son muchos menos los que luego reclaman «esos daños corporales» al Ayuntamiento, que es el responsable civil subsidiario de este tipo de accidentes. La Dirección General de Administración Pública o la de Sanidad y Consumo, deberían hacer una campaña pública en la que se animase al ciudadano a «denunciar» cualquier incidencia peligrosa que vea en las calles y aparte, informarle de sus derechos, el de recibir asistencia médica con cargo al municipio y el de reclamar daños corporales. Pero eso sería en el caso de que existiese una Administración preocupada por los ciudadanos.

                         Verdín peligroso en el Parque Hernández

       El verdín se forma en zonas muy húmedas y en presencia de agua, justo lo que ocurre en esta parte del «remozado» Parque Hernández. Lo que iba a ser «el paseo del agua» se ha convertido en un gran y permanente charco, que afea esta zona del Parque y que además carece de valor estético. Por si fuera poco, esta zona ya de por sí umbría, se encuentra mojada constantemente y se ha creado una fina y peligrosa capa deslizante de verdín. Por aquí pasea la gente y sobre todo niños y el riesgo de caídas, que de hecho se producen, convierte este malogrado «paseo del agua», en algo verdaderamente peligroso.

El Papa Luciani. Juan Pablo I


33 años desde su muerte, 33 días de pontificado

         Para acordarse de este hombre hay que tener al menos 40 años, porque han pasado 33 años desde su muerte, un 28 de septiembre de 1978, y su «papado» fue efímero, sólo treinta y tres días. Sin embargo, hay luces que son imposibles de apagar y pese a la brevedad de su paso por el Trono de San Pedro, muy pocos han olvidado al Papa Albino Luciani. ¿ Qué ocurrió con él ?. Es muy difícil de saber, pero diremos que el asunto se resuelve en dos mitades tan exactas, como divergentes: «O fue asesinado o murió aplastado por el peso del Papado».

       En agosto de 1978 había muerto su predecesor, el Papa Pablo VI, el que dijo que: «El humo de Satanás se ha colado por una rendija y ha llegado hasta la misma silla de Pedro». ¿ Qué quiso decir Pablo VI con esta tremenda frase?. Nunca lo sabremos y hay diferentes interpretaciones. En aquellos años, la Lógia Masónica Propaganda 2, se había infiltrado en el Estado italiano y había contaminado hasta el mismísimo Vaticano, en el que al menos 4 cardenales de La Santa Iglesia tenían algún tipo de vinculación con La Logia P2. Pocos años después, bajo el pontificado de Juan Pablo II estallaría el escándalo de las finanzas vaticanas, la quiebra del banco Ambrosiano, la del Instituto para la Obras de La Fe, IOR, y la destitución del Cardenal americano Marzinkus, implicado hasta los tuétanos en el desvío y blanqueo de dinero con fines poco lícitos.

                   La muerte de un Papa

      La conmoción mediática por la muerte de un Papa a sólo 33 días de haber sido elegido, fue tremenda. Nadie salía de su asombro y a partir de ahí y hasta la finiquitación del caso del Banco Ambrosiano, la cascada de muertes en el Estado Vaticano y en sus proximidades fue incesante. Desde ese 28 de septiembre de hace 33 años (mítica cifra por considerarse en la antigüedad que esa era la edad de Cristo al morir), la especulaciones no se han detenido jamás.

        En defensa de la teoría del asesinato destacan el escritor inglés David Yalop y su «En nombre de Dios» y el sacerdote español Jesús López Sáez, que en 1990 publicó su primer libro: «Se pedirá cuenta» y recientemente el 2º, «Juan Pablo I, Caso abierto».

       Sosteniendo la teoría de la muerte natural, solo John Cornwell y su libro: «Como un ladrón en la noche». Leídos todos, la verdad es que resultan más convincentes los tres primeros, aunque es difícil aceptar cualquiera de las dos versiones contrapuestas, sin que surjan infinidad de dudas y preguntas.

     La más sólida de las dudas que se me ocurren acerca de la teoría del asesinato, es que incluso aceptando que la Logia P2 quisiera deshacerse del Papa Luciani, 33 días es un periodo muy breve de tiempo  para preparar una conspiración que acabe con un Jefe de Estado, porque eso es también un Papa. Acceder a una habitación papal y derramar en su «cafetito» vespertino, un tipo de veneno incoloro, insípido, y que luego no deje rastros sobre el cadáver, no es cosa que se pueda hacer en un plazo tan corto. Si difícil es matar a cualquier persona por este procedimiento, tanto más debe serlo el preparar una conspiración para acabar con un Pontífice, dada la dificultad intrínseca del hecho y el número mínimo de personas que deben estar implicadas en algo así.

       En cuanto a que el peso del Papado, tesis defendida por Cornwell, le venciera, podríamos decir que ya quisiéramos cualquiera de nosotros tener el mismo número de ayudantes que tiene un Papa, para soportar ese tipo de carga. En cuanto a que «viese o tuviese conocimiento» de algo horrible dentro del Vaticano, debemos decir que si alguien está acostumbrado a mirar al diablo y a sus efectos, cara a cara, estos son los cardenales de La Santa Madre Iglesia, por lo que no parece probable que el Papa Luciani falleciera al tener conocimiento de «cualquier desmán», por mucho calibre que éste tuviese.

      Como dice el sacerdote español Jesús López Sáez, éste es efectivamente «un caso abierto», pero también, insisto, en que hay luces que por muy débiles que sean, no se apagan nunca y la de Luciani parece una de ellas.  Ya lo dice la oración:  Santa Mª, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.  Amén.

El Día de la Conquista de Melilla, y (III)


                Melilla, septiembre de 1496, o era 1497. Diario de Ramírez de Madrid

Enrique Delgado (El Faro de Melilla, 20/09/2009)

– Hemos retenido los barcos durante casi un día para desembarcar por la noche y así evitar alertas que complicasen la situación. La flota estaba en posición y rumbo, pero lejos de la visual de la costa de Melilla. El tiempo se ha mantenido bien. Las noches de poniente son siempre frías en esta época del año.

– En la hora prima del 17 iniciamos la maniobra de desembarco. Las carabelas permanecen ancladas, pero con las embarcaciones de menor calado nos aproximamos al peñón rocoso y lo rodeamos a poniente y levante. Iniciamos el desembarco y asalto a La Alafía y subimos rápidamente hasta la explanada. Pero algo resulta extraño, no hay nadie, todo está deshabitado y abandonado. Nadie guarnece nada. ¿Es esto conquistar?. Todo está muy oscuro pero hay un penetrante olor a madera quemada. Hay mucha ceniza y escombro. Avanzamos con dificultad pero sin resistencia.  Las naves se alinean en la costa, hasta treinta.

– Hemos tomado las posiciones elevadas y encendido hogueras. La oscuridad era absoluta. Hemos creado un perímetro de defensa y asegurado las dos zonas de desembarco, que se comunican entre sí por un estrecho pasadizo. El trasiego es constante, de hombres, de materiales. Las órdenes de mando resuenan por la silenciosa bahía. Nadie puede penetrar en el perímetro sin encontrar la muerte.

– De vez en cuando se oye algún disparo de arcabuz. Serán los centinelas disparando a las sombras. No se ve a nadie pero nos sentimos observados y de repente, entre las ruinas de las casas de La Alafía, lo descubrimos. Debía ser el único lugareño que no había abandonado la villa vieja. Con 10 mosquetes apuntándole a la cabeza.

-¡Es sorprendente esta tierra de Berbería, nunca hay lugar en donde no haya alguien observándolo todo sin hacer comentario alguno¡. Su sonrisa y el “Salam rrumis” y el : «Os esperábamos», que nos dedicó le sirvió de seguro de vida. Con dificultad nos explicó que todos se fueron de la ciudad, que el Rey de Fes tomó gran enojo por ello y ordenó retirar la guardia, derrumbando antes lo poco que aun seguía en pie.

-Por eso la hemos hallado vacía. Él es un anciano. Lleva viviendo entre estos muros toda su vida y no quiere abandonarlos. Dice que no tiene nada que temer, ni de nosotros ni de nadie. Que sus días estarán cumplidos si esa es la voluntad de su Dios. Lo dejamos con nosotros. Poco a poco, desde las cuevas naturales de Melilla van apareciendo otros pobladores.

                              Amanecida en Melilla

– El doble desembarco ha dado resultado, pero con la amanecida, el estado de la villa vieja resulta desolador. Todo está destruido. No han querido dejarnos nada útil. No tenemos siquiera un techo donde guarecernos. Fortificamos a toda prisa los derruidos muros y los “enmaderamientos de vigas trabadas” están resultando mucho más necesarios de lo esperado.

– Melilla está rodeada de colinas que a estas horas están llenas de gente contemplando nuestras tareas. La verdad es que contemplar los más de 30 barcos en la costa, rodeando la ciudad y los 5.000 hombres trabajando a toda
prisa, debe resultarles un espectáculo impresionante.

– La 1ª línea de defensa permanece inmóvil y sin perder de vista a la gente que nos rodea. El redoble de tambores, que aprendimos de Almanzor (la paz sea con él) comunica a los lugareños nuestra presencia y hace saltar a los pájaros de los árboles. La artillería realiza una salva de disparos que atruena todo el contorno y parece aumentar su estruendo con las colinas circundantes y de repente, ya no hay nadie mirando.

– Pedro el esforzado contable de Medina Sidonia trabaja más que nadie, está en todos los lugares, dando órdenes y organizando los trabajos. Parece que ha calculado el coste de la fortificación de Melilla en 5 millones de maravedíes. Tiene prisa por dejar todo consolidado y abandonar este lugar lo más rápido posible. Ya ha nombrado alcaide y capitán de Melilla a Gómez Suárez…

– Hemos reducido el perímetro a habitar. No poblaremos el peñón rocoso. Que tiene buenas fortificaciones, un castillo, amurallamiento y algunas casas. Nos quedaremos en La Alafía, aunque dejaremos vigías en La Roca para mantener la vista de los movimientos del enemigo.

– En apenas una semana han llegado las tropas del Rey de Fes, pero ya tenemos la ciudad muy fortificada. Se instalan en los contornos más cercanos y nos hostilizan grandemente. Nos provocan los primeros heridos y muertos. Nosotros por nuestra parte barremos con nuestra artillería sus avanzadas y vemos como saltan por los aires. No pueden acercarse demasiado. Más parece que están comprobando nuestra fuerza que intentando sacarnos de aquí. Muy mermada, la pequeña tropa de los fesíes decide abandonar Melilla.

– Estamos aquí. Todo está asegurado. La ciudad parece ahora recia. Tiene víveres, municiones y tropa suficiente para aguantar cualquier intento de asalto. En el último día del mes de septiembre embarcamos con rumbo a España, para dar la noticia de la conquista de esta tierra y de nuestra hazaña y también porque le tenemos que devolver sus naves a Colón.

Lecturas: ‘El León Africano’, de Amin Maaluf. ‘Descripción de África’, de Juan León el Africano y la de igual título de Abu Obeid El Bekri. ‘Crónicas de una fortificación’, de Joaquín Rodríguez Puget. ‘El Secretario Real Francisco Ramírez de Madrid’, de Pedro Porras Arboledas.

   PD: La foto de Gibraltar es de Carlos Esquembri.

Nota: Biografía de Ramírez de Madrid de Pedro Porras Arboleda,http://e-spacio.uned.es/fez/eserv.php?pid=bibliuned:ETF683C382E-3E62-E29F-1AA1-E09A29AD17EC&dsID=PDF

Calor en el Mercado Central


          En Melilla los días de calor y de humedad sofocante quintuplican a los de frío, por eso cuando se construyó e inauguró el nuevo edificio del Mercado Central, se pensó en la ventilación natural, lo que constituía una buena idea. Para ello, en ambos laterales del Mercado Central se dejaron abiertos unos ventanales que mantenían fresco el interior del mercado, sin necesidad del «insano y excesivamente costoso aire aocndicionado». Las corrientes de aire natural proporcionaban una temperatura agradable en la gran sala del mercado.

          Sin embargo, un día, alguien dijo que se pasaba frío en algunos días de invierno y sin pensar en que ese sistema estaba pensado para evitar el calor, pusieron ventanas correderas a ambos lados del mercado. ¿ Qué Consejería fue ?. Nadie lo sabe, pero seguro que hubo un sustancioso contrato de ventanas correderas de aluminio blanco. El caso es que ahora la circulación de aire se ha reducido a la mitad y el calor y la sensación de humedad es asfixiante en los días de verano y en los de viento de levante. En invierno no sé que pasará. No ha sido ni una feliz idea ni una brillante ejecución. Es solo gasto.

El extraño caso del patio del cura


        El llamado Patio del Cura, amplísimo solar en la parte trasera de la iglesia de Sta. Mª Micaela, finca registral 12252, fue cedida por el Estado a la Ciudad Autónoma en 1996, según RD 339/96 de 26 de febrero.
         Ese inmenso solar consta de un edificio, zona arbolada, patio y campo de deportes. El edificio ha tenido varios usos a lo largo de las décadas. Allí se hacían las fiestas del Barrio de La Victoria, los bailes, competiciones deportivas
         El Estado se lo dio a la Ciudad, a Ignacio Velázquez en 1996.         
         En 1999, Juan José Imbroda (Consejero de Economía del Gobierno cuatripartito), presidido por Enrique Palacios) cede gratuitamente todo el solar, inmueble y zona forestal al Obispado de Málaga.

       Es usual que las Administraciones no suelan saber qué hacer con solares transferidos y menos la de Ignacio Velázquez en 1996, en plena descomposición y muy acosada por entonces la Unión del Pueblo Melillense, que le acusaba de corrupción, de despilfarro, de prepotencia, de excesivos sueldos, de exceso de altos cargos. El solar queda abandonado durante 1996 y 1997. En 1998 Velázquez convoca el “abortado Pleno de la censura”, y cae como presidente de la Ciudad Autónoma.

      Enrique Palacios se hace cargo del Gobierno más funesto de la historia de Melilla, el llamado “cuatripartito” y las Consejerías se convierten en Taifas, en las que nadie sabía lo que hacía el otro, pero tampoco se preguntaba. En 1999 el Consejero de Economía Imbroda. sorprendió a propios y extraños, presentando un expediente de cesión al Obispado. Tres años después de la cesión del Estado a la Ciudad de Melilla, el terreno es regalado al Obispado de Málaga sin obtener una sólo peseta (era la moneda de la época) de beneficio y los melillenses y el Barrio de La Victoria perdimos una zona de esparcimiento, en la que incluso se podría haber construido un nuevo colegio, una guardería amplia o cualquier otra cosa que sirviese a todos.

       Las fotos son de 2009. Hoy el patio solo se usa para entrar a las zonas en donde se imparte la catequesis. El deterioro, dos años después, debe ser mucho mayor. ¿Todo es extraño y sin explicación lógica en Melilla?. Tras muchos años de seguimiento, de investigación, de colaboración y de aportaciones a la realidad política, cultural y social de nuestra ciudad, empiezo a pensar que sí, que lo inexplicable es intrínseco a las acciones de nuestros gobiernos. Que nada es lo que parece y que siempre hay una razón oculta detrás de decisiones aparentemente transparentes. Esta no tiene explicación alguna once años después.

La lucha contra el vandalismo urbano


 

 

 

              El deterioro de una plaza nueva

       Esta plaza fue inaugurada en el mes de enero del presente año. Un mes después el diario El Faro ya informaba de que uno de los bancos de piedra había aparecido reventado. Se pidió vigilancia y al mes se destinó allí a un vigilante en el horario de juego de los niños, mas que nada para impedir el «uso inapropiado» de los columpios y juegos infantiles.

         La afluencia de jóvenes de otras zonas convirtió la acera colindante con la urbanización «Géminis» en un frecuentado campo de fútbol que ocasiona grandes molestias a los vecinos en las horas de la siesta. Algunos balonazos rompieron una farola y los muros empezaron a llenarse de grafitis.

       Más tarde empezaron a desaparecer las bonitas papeleras metálicas, muy cotizadas en las fundiciones próximas a Melilla. Hoy otro banco ha aparecido destruido por «implosión». Una de dos, o esa piedra artificial es poco resistente, o se golpea con mazas los bancos. Urge empezar a colocar cámaras de seguridad. Dentro de poco ya no quedará nada. El vandalismo urbano se adueña de las ciudades.  Sin remedio.

 PD: ¿Qué le ocurrió al banco de piedra?

 Implosión: Acción de romperse hacia dentro con estruendo las paredes de una cavidad cuya presión es inferior a la externa..

Explosión:  Rotura violenta de algo por un aumento rápido de la presión interior