Parque infantil arcáico


 

            Área infantil de Barrio de La Victoria

   Es el área de juegos infantiles más grande de Melilla, inaugurada en los tiempos de Gonzalo Hernandez hace unos 25 años. Ha recibido escasas renovaciones, los últimos balancines son de 1995. Los toboganes metálicos nos retraen al recuerdo de uno que existía en el Parque Lobera. El concepto de seguridad infantil ha cambiado mucho y hoy ya no hay metal en las zonas infantiles de juego. La vista de los columpios, los más abundantes de toda Melilla, proporciona una imagen antediluviana. El vetusto suelo de goma está muy endurecido y provoca grandes erosiones en los niños, cuando alguno se cae al suelo jugando.

          Sin embargo, la zona admite muchas posibilidades, porque es muy grande y atractiva y con la incorporación de las viviendas VPO de Lo Güeno y las viviendas de lujo colindante, la población infantil del Bº de La Victoria ha aumentado considerablemente. Un nuevo diseño  del espacio, una adecuación de los juegos infantiles y sobre todo, el aprovechamiento del viejo castillo del guardaparques, convertiría esta zona de juegos infantiles en una de las más codiciadas por los niños. También, podría ser una segunda plaza para los residentes en el Barrio, si se readaptase el castillo y aparte de los aseos, se instalase allí un ambigú o una pequeña cafetería.

       La inversión no sería grande y luciría mucho si se hace bién. Realzaría toda la zona y podría convertirse en un área emblemática de la ciudad, porque al estar elevada y aislada, no tiene el peligro ni el ruido del tráfico. Eso sí, instalen un poco de sombra y bancos más cómodos. Los actuales son parte nalgas.

Anábasis (la expedición)


Los 10.000 de Jenofonte y las 10.000 visitas

         La anábasis fue una expedición de liberación, la de los 10.000 mercenarios griegos incrustados en el ejército de Persia ( siglo V aC). Enfrascados en una guerra civil dentro del reino de Persia, los 10.000 griegos se quedaron abandonados a su suerte, sin jefes, en medio del inmenso territorio persa. El relato de Jenofonte narra las vicisitudes y desventuras de 10.000 hombres en busca de su futuro y de su libertad. Nadie les amparaba ya, el oro persa se iba camino de otras manos, debían buscar sus propios referentes.

           Nada es fácil en el mundo actual, en el que faltan los horizontes y decidirse a buscar la libertad propia no es un recurso fácil, ni algo al alcance de todos y a menudo no sirve de nada. El cardenal Caraffa lo dijo hace tiempo: «El pueblo desea ser engañado, luego sea engañado». Sobran ejemplos en este sentido. Sin embargo, hay que intentarlo, hay que intentar liberarse y aportar luz propia al mundo que no rodea. Todavía no hace 5 meses desde que emprendí la aventura de El Alminar de Melilla y hoy he querido hacer coincidir la cifra de 10.000 visitas, con el recuerdo de la expedición de los 10.000 de Jenofonte, que no solo era uno de los miembros de aquella expedición, sino que además lo narró, porque tan importante es participar en una cosa, como luego contar lo que ha sucedido, aunque los tiempos no parezcan propicios.

            La anábasis fue un viaje por el interior de Persia, pero también es un viaje por el interior de uno mismo. «Si tienes algo que decir, escríbelo», decía San Pablo, porque la palabra nunca vuelve de vacío. La prueba está aquí en El Alminar de Melilla y en muchos otros que se han atrevido y atreven a hacer lo mismo.

1997. Las paradojas del V Centenario


               ¿Razones contra el V Centenario?    

             Hay algunas facturas políticas que todavía se están pagando, o algunas cuentas que todavía se adeudan desde 1997. Hay una aparente calma, pero solo es aparente. En 1997 nos hicieron creer que existía una situación política insostenible, cuya causa empezaba y terminaba en Ignacio Velázquez y todos caímos en ese error, aunque nada podíamos hacer para evitarlo. Aquellos platos no se estaban cocinando a la vista del público. De la tremenda tensión que existe entre el PP y el PPL en Melilla es curioso señalar que los más beligerantes contra Ignacio Velázquez en la actualidad, son aquellos que eran miembros de su equipo de gobierno (Miguel Marín) y quienes le prestaron el apoyo mediático. Por contra, los más equilibrados  son quienes promovieron su censura (Conesa, Imbroda), destacando  siempre por su impenetrable silencio, quien formó y forma parte de ambos gobiernos, la muy influyente y poderosa Mª Antonia Garbín, la única de los políticos en activo, que acudió a entregar La Medalla de Oro al Rey en 1997.

         Hoy pienso que los motivos que se alegaron entonces para derribar y desalojar a Ignacio Velázquez de una forma tan traumática ( excesivos cargos en el gobierno, sueldos elevados, poca transparencia de sus actos gubernativos, ausencia de democracia en la Asamblea), era absolutamente falsos o los motivos reales no se conocieron entonces ni se conocen ahora.

                      Medalla de Oro al Rey de España

     Entonces no extrañó a nadie, que la votación para conceder la Medalla de Oro al Rey, la del V Centenario, se hiciese de modo secreto. No extrañó, y nadie pudo sospechar, intuir, que hubiera gato encerrado o una bola negra. Es todavía más extraño porque la Junta de Portavoces, decidió concederla mediante voto unánime, por eso el resultado de las votaciones fue si cabe, más escandaloso. La votación se realizó el día el 1 de septiembre de 1997 y el resultado arrojó 24 votos a favor y uno en contra (no abstención), sino en contra. Creo que el Rey de España es el único que ha recibido una votación negativa en las Medallas de Oro concedidas hasta la fecha. A día de hoy es imposible saber quién voto en contra, pero está claro que el voto era premeditado y por eso se pidió que la votación fuese secreta.

                  V Centenario de Melilla y viaje a La Zarzuela

           El Día de Melilla, si es que alguna vez lo hubo, se lo cargaron entre todos. El V Centenario de Melilla lo boicotearon unos cuantos y todos fuimos engañados en 1997.El Día de Melilla está muerto desde entonces. La UPM promovía entonces una oposición durísima, llegando a exigir la visita Real a Melilla y diciendo públicamente que: «El Rey no es una figura intocable». No lo es por supuesto, pero asombra leer, 14 años después aquellas críticas. Sin embargo, es posible hacerse una idea de lo sucedido, porque los periódicos de entonces eran muy intensos y con diferentes ópticas partidistas, por lo que lo que no era contado por unos, lo hacían los de la competencia.

      El 17 de septiembre de 1997, Ignacio Velázquez ofreció a los partidos el texto previo de su discurso y todos le dieron el placet, aunque criticaron su contenido. Hoy eso es impensable. Lo más curioso, lo paradójico es que el único ministro que vino a  Melilla en 1997 fue Mariano Rajoy,  y creo que es el único ministro que ha estado presente en un 17 de septiembre. ¿Volverá alguna vez como presidente del Gobierno de España?. Los entonces concejales de UPM acudieron al acto del 17 de septiembre, pero como parte del público, no en la tribuna.

                  Medalla y el No al Rey

       A pesar del voto en contra, a pesar del boicot a los actos institucionales del V Centenario, quedaba la cuestión de entregar la Medalla al Monarca en el Palacio de La Zarzuela, acto al que fue invitada toda La Corporación municipal. Pienso que hubiesen ido todos, pero UPM se adelantó y dijo que: » No iría a La Zarzuela». Esto hizo dudar al PSOE que finalmente tampoco acudió y a CpM, que no habían fijado su postura pero que a la vista del posicionamiento de los distintos grupos, decidieron también rechazar la invitación. Visto aquello, hoy resultan vacuas las acusaciones de estar más o menos a favor del 17 de Septiembre. No hay nadie que no haya hecho lo posible por hundirlo.

     PD : Las críticas al Monarca por no venir a Melilla, con encendidos artículos de opinión publicados, resultan llamativas, porque entonces, como hoy, se sabe, que los viajes del Monarca son autorizados por el Presidente del Gobierno, entonces José Mª Aznar, que ni permitió el viaje del Rey, ni vino él nunca a Melilla como presidente del Gobierno.   Sólo José Luis Rodriguez Zapatero, todavía presidente del Gobierno de España, autorizó la visita Real de 2007 y es el único presidente que ha venido a Melilla, después del viaje de Adolfo Suárez. Pero tampoco nos dimos cuenta en 1997 de que estábamos cayendo en una trampa.

El Día de La Conquista de Melilla (II)


   

 

 

        Enrique Delgado (El Faro de Melilla,19/09/2009)  

           Melilla, un día cualquiera del verano de 1497

    – Yo, Abu Hassan ben Urtedi Am’lil, último alcaide de Malila reuní a los consejeros y notables de la ciudad para comunicarles la noticia de que otro grupo de “rrumis” venidos de Castilla habían recorrido la villa y hecho muchas preguntas. Entre ellos había sido reconocido el Capitán Francisco Ramírez de Madrid “el artillero”, consejero de Los Reyes Cristianos, secretario del Rey Fernando, conquistador de Cambil, Alhabar, Málaga y Salobreña.

       Los “rrumis” siempre creían pasar desapercibidos vistiendo las chilabas y hablando ese pulcro árabe de la Corte de Al-Ándalus, pero aquí, en Malila, en donde siempre se ha hablado la lengua amazik, la lengua de los mazikes, resultaban perfectamente reconocibles. Además, siempre resultaba curiosa la presencia de los mudos junto al que hablaba árabe y actuaba de intérprete, e intentábamos adivinar cuantos mudos aparecerían en la siguiente visita.

Sin embargo, la presencia del “artillero” entre el grupo de ojeadores hizo que cundiese el desánimo entre la población… Todos conocían cómo había conseguido la rendición de Mahomad Lentin, alcaide de los castillos gemelos de Cambil y Alhabar, llevando hasta la misma base de las murallas su artillería.

    La población se ha reunido en La Alafía comentando las noticias, extendiendo los rumores y esperando una declaración. La traición del año 900 de la hégira llenó de desesperación e impaciencia a todos, desde ese momento la gente empezó a abandonar la ciudad. Nadie preparaba las defensas del puerto o reforzaba las murallas, edificadas por Abderrahman III. Todos pensaban en irse y en poner a salvo sus pertenencias.Hasta las alfombras, los muebles, los libros sagrados y el minbar de la mezquita estaban siendo trasladados a la más segura de Lal-la Zarzut, en el monte de las higueras, que parecía más fácil de defender y desde el que tendríamos siempre a la vista a los castellanos y sus gentes.El Rey de Fes no nos prometió nada. Dijo que no podía guardar de modo permanente la costa y que aun así, los cristianos podían desembarcar en cualquier lugar y tomar al asalto la ciudad. Prometió dejar un destacamento de 30 hombres. Nada de esto pareció suficiente a los pobladores de Malila, que comenzó a abandonar la ciudad, derrumbando y prendiendo fuego a sus casas antes que dejar nada en manos de los cristianos. Durante muchas semanas las hogueras y los humos eran constantes. Nosotros decidimos arruinar los adarves de los muros y todos los parapetos de defensa. Todos nos refugiamos en los aduares y montes cercanos. Volvíamos a la ciudad por el día y la abandonamos antes de la oración del Asr (3ª de las oraciones musulmanas).
Gibraltar, 10 de septiembre de 1496. Diario de Ramírez de Madrid

– Desde hace días tenemos todo preparado. Al final ese caprichoso de Colón se ha salido con la suya. Hemos conseguido las 10 carabelas y otras muchas naves, pero a costa de que Los Reyes no financien la expedición ni se hagan cargo de la ciudad que vamos a conquistar. Por lo menos hemos conseguido retrasar su 3er viaje a Las Indias. Partimos con la flota desde Yebel al Tariq (Gibrlatar) y no desde Sanlucar.

        – Allí, delante de Los Reyes tuvo el valor de decir que harían falta más barcos para la conquista de Melilla que para proseguir “el descubrimiento de Las Indias”. ¡Y lo llama descubrimiento, ese embaucador genovés, cuando todos conocen dónde le vendieron los mapas! ¿O es que acaso no pudo engañar con esos mismos mapas al Rey Juan de Portugal? Pero la Reina Isabel no fue capaz de desairarle y sólo le hizo aceptar un retraso.

           El viento de levante ha parado, si tenemos suerte con una semana de poniente estaremos a la vista de la costa y desembarcadero de Melilla. Los últimos informes que tenemos de allí son buenos. Parece que han desalojado la ciudad y sólo un pequeño destacamento la guarnece. Han cometido un gran error. Si renuncian a impedir nuestro desembarco, entonces habrán perdido Melilla para siempre. De todas formas poco podrán hacer. Con una sola descarga de nuestra artillería, cualquier intención de defensa quedará desaparecida. El sarraceno que defiende aquella costa, ya no es el que nos encontramos en la frontera de Al-Ándalus.

Melilla sin transporte público


              Declaración de Melilla por la movilidad sostenible   

    Entre el 16 y 21 de septiembre, Melilla se ha adherido a la Semana Europea de la movilidad sostenible. Melilla ha editado dípticos y ha publicitado todo la propaganda posible, pero la realidad es muy tozuda y la propaganda sólo es eso. Melilla es probablemente la única ciudad de España que carece de un transporte público, pues no hay nada parecido a una empresa municipal de transportes.  Nuestra ciudad tiene los mismos problemas que cualquier otra de España, pero también carece de muchas cosas que son habituales en el resto del País.  

         El transporte público en Melilla no existe. Los autobuses melillenses (COA), no cumplen con las expectativas que se esperarían de un medio de transporte que intentase evitar, en lo mas posible, el uso del vehículo privado. En la mayor parte de los casos, los melillenses tenemos que esperar de pie y al raso la llegada de los autobuses (COA). Las pocas marquesinas existentes, o están muy deterioradas o carecen de asientos. La COA tiene tres lineas de transporte fronterizo ( Beni Enzar, Barrio Chino y Mariguari) y sólo dos de las que podrían denominarse como urbanas ( Cabrerizas y Victoria/Real). Los horarios son imposibles y la frecuencia de paso es demasiado larga. No hay información alguna en las paradas acerca del recorrido  o de los horarios. También hay barrios y nuevas zonas residenciales sin línea de autobús. La COA vive en realidad de la subvención municipal, por lo que  resulta inexplicable no acometer la municipalización del servicio de transporte público en Melilla.

           Y por si esto no fuera bastante, en la última encuesta sobre el servicio de taxis, resultó que Melilla es la ciudad de España con los taxis menos seguros. Carecen de cinturones de seguridad en los asientos traseros, no disponen de sillas de seguridad para niños. En su mayoría son automóviles absolutamente obsoletos y carecen de cualquier comodidad como el «aire acondicionado».

            Para tener todas estas cosas, habría que sentarse en los despachos y gestionar la ciudad y eso es lo que se echa en falta en Melilla. No somos diferentes en cuanto a problemas, pero sí en cuanto a carencias y en cuanto a resultados.

El día de La Conquista de Melilla ( I )


 

 

 

           Diario de Francisco Ramírez de Madrid.  Relato novelado de la conquista de Melilla.

         Enrique Delgado ( El Faro de Melilla, 18/09/2009)

          –Me llamo Francisco Ramírez de Madrid, Secretario Real, también conocido como «el artillero». Estoy al frente de la armada que va a conquistar Melilla. Son 10 carabelas y siete naves, una con un tren de artillería. Las hemos cargado con 5.000 infantes, un grupo de caballería y maestros para edificar. Llevamos harina, vino, tocinos y aceite. Artillería, lanzas, ballestas, espingardas, otras armas y toda clase de munición. Cal, madera y toda clase de artesanos.

             ¡Espero que haya alguien defendiendo la ciudad, si no, sería muy aburrido!

         – Hace unos pocos meses reconocimos la ciudad, todavía había gente en ella y mucha en los alrededores. ¡Es bonita la mezquita de Melilla!.  Nos confundieron con mercaderes, íbamos disfrazados. Pedro, el contable de Medina Sidonia, apunta cualquier dato que pueda ser provechoso. Mi compañero, el capitán Martín Galindo está preocupado, dice que todo está rodeado de “moros alárabes y que antes será carnicería de nuestra gente que población de cristianos”.

    -Intento tranquilizarle, le recuerdo que hemos participado en las conquistas de Almería, Málaga y Granada, y que Ramiro López nos prestará su invento de “falso amurallamiento”, idea que leyó en las coplas de Jorge Manrique.

    -Se nos acercan pobladores de Malila y nos preguntan: ¿Que cuándo van a venir los castellanos? Nos hacemos los distraídos y preguntamos que dónde han oído semejante dislate. Nos dicen  que hace no mucho vino un capitán castellano (debían estarse refiriendo al chiflado de Hernando de Zafra), que prometió dinero y tierras en la antigua Al-Andalus a aquellos que decidieran entregar Malila al Rey Católico._

    ¡Maldito sea ese viejo chiflado de Zafra!. Es así cómo se enteraron los malilíes (melillenses), de que íbamos a venir a cumplir lo pactado en Tordesillas en 1494. Todo esto complicará las cosas. Martín Galindo ya dice que enviará un informe negativo al Rey Católico. A Pedro le da igual, él y su hermano Bartolomé solo desean  gloria y cuanto mayor sea la empresa, más abultada será la factura que pasará al Rey. ¡Nos va a cobrar hasta los clavos!

– Tras pasar toda la tarde reconociendo la zona de Malila, decidimos quitarnos el polvo y la suciedad en uno de los muchos baños de esta ciudad. Es una de las cosas que tiene, más bien pocas. En el hamman (baño) un antiguo residente de Garnata (Granada), que llegó a Cazaza con Boabdil, nos relata cómo acabó el intento de compra de la ciudad por parte del viejo zorro de Zafra.

   Todo fue descubierto Los alcaides traidores y sus familias habían dado referencia de cómo tomar la ciudad y dónde eran sus defensas más débiles. También refirieron cual era el mejor desembarcadero. Al parecer uno de los que iba con ellos se enteró de toda la maquinación y lo relató al Rey de Fes, que vino hasta Malila con una pequeña escolta y decidió expulsarlos de la ciudad, tras matar a alguno de los conjurados. Pero también se enteró de la firme decisión de los castellanos de conquistar la villa y de la poderosa flota que pensaban enviar a apoderarse de la ciudad.

           Desde ese momento sus habitantes vivieron en un temor constante y todos sospechaban de todos, pues seguían creyendo que había traidores entre sus filas. Todos daban ya la conquista como segura. Algunos abandonaron la ciudad y también decidieron derrumbar los adarves de la muralla para que no nos fuese útil y quemaron cualquier cosa que nos pudiera ser útil en caso de tener que asaltarla y conquistarla.

            Todos estos datos y esta inspección nos fue de gran provecho, pero pensamos que debíamos cambiar los planes y hacer la flota más grande. Ahora habrá que convencer al Rey Fernando y sobre todo, a la Reina Isabel,  de que le quite sus barcos al engreído de Colón. Le dejaré ese trabajo a mi esposa, Beatriz Galindo: “La latina”.

    PD: Este relato novelado de la conquista de Melilla, lo publiqué en el diario El Faro durante tres días consecutivos (18,19 y 20 de septiembre de 2009). Lo quise hacer coincidir con los al menos tres primeros días del «verdadero desembarco», que se produjo en estas costas en 1497. Escogí a Ramírez de Madrid por su impresionante hoja de servicios y la altura histórica del personaje.  Con respecto al original, he realizado unas escasas modificaciones de estilo y corregido algunas erratas.

     Foto: http://malagapedia.wikanda.es/wiki/Portada

Cierra el kiosco de Diego


      El mundo que conocemos va variando cada día, sin que podamos hacer nada por evitarlo. ¿Cuántas cosas de una ciudad que recordamos ya no están?, ¿cuántas cosas nuevas ya no tienen significado para nosotros?.    El kiosco de Diego ha cerrado, el día 20 de septiembre fue su último día de actividad. Con el se cierra un punto de referencia y de encuentro de la calle Duquesa de La Victoria, porque Diego era su kiosquero desde hace 20 años.  En el kiosco de Diego se acudía a comprar la prensa, a charlar un rato en los días de calor, o en los de lluvia. Se acudía a encontrarse con algún amigo o se utilizaba como punto de enlace. Si necesitabas dejarle algo a otra persona, no existía mejor forma de hacerlo que decirle: «Te lo dejo en el kiosco de Diego».

           Diego ha cerrado y con el todos sus amigos, todos los que le echaban una mano en el negocio, los que acudían allí a diario a pasar la mañana, quedarán, quedaremos dispersos por la ciudad, sin que exista otro sitio igual, ni alternativa posible. Hay personas a las que la vida le muestra su cara más hosca y Diego era uno de ellas, pero nunca perdió ni su buen humor ni su cordialidad.