Ni Franco, ni Astray, salvaron a Melilla


   El Regimiento de Infantería de La Corona

Cada 20 de septiembre La Legión celebra su aniversario y como es un cuerpo de sobra conocido, no vamos ni a glosar sus méritos ni a señalar su deméritos, entre otras cosas porque La Legión de 2011 nada tiene que ver con la fundada en 1920 y hoy es un cuerpo muy respetado dentro de Las Fuerzas Armadas españolas,  que se ha ganado un prestigio nuevo y el derecho a una nueva imagen, con su participación en las Misiones Internacionales de pacificación, en las que está colaborando.

Independientemente de que «todo» forme parte de su historia, en nada favorece a La Legión mostrar la vinculación obsesiva con personajes como Franco y Astray, o intentar justificar su bárbaro incidente con el Rector de La Universidad D. Miguel de Unamuno. Tampoco se le deben atribuir méritos que no son suyos, como el de la protección de Melilla en 1921, o que al menos no lo son en su totalidad, porque ese hecho, lo compartieron con otras muchas unidades del Ejército español.

El olvido del Regimiento de La Corona en 1921

En 1921 Francisco Franco era un soldado-oficial mas, de los 50.000 militares que había en la ciudad a a finales de agosto de 1921.   Por tanto el pretendido mérito del comandante Franco en la supuesta salvación de Melilla, cae por su propio peso cuando se repasa el “Telegrama del Rif “ de 1921.

En los días de la llegada de los diferentes regimientos y ejércitos que acudían a Melilla a proteger la ciudad (que no a salvarla), nunca se menciona a Franco, porque no era nadie destacable en ese momento.

 Los primeros en llegar a Melilla fueron el  Batallón nº 71 del Regimiento de La Corona con base en Almería y los tabores de Regulares de Ceuta. Son estos dos  cuerpos de ejército los primeros que desembarcaron en Melilla, para protegerla de un posible cerco por las tropas de Ab-Del-Krim.

También tuvieron el honor de llegar entre los primeros los batallones de Infantería de Borbón, Extremadura y Granada y por supuesto “El Tercio de Extranjeros”, que es verdad que concitó un especial entusiasmo.

Este reciente y casi desconocido Cuerpo, el Tercio de Extranjeros,que envió a Melilla a sus dos primeras banderas, llegó a la ciudad en el transatlántico “Ciudad de Cádiz”, con la espectacularidad que le caracteriza. Del Tercio  se destacaba en la noticia, que al frente del mismo se encontraba el Tte. Coronel Millán, al que también se le denomina como Millán Terreros o Sr. Millán. Las diferentes denominaciones se debe a que, pese a todo, no era especialmente conocido. A Franco ni se le menciona.

El batallón de La Corona sí fue el primero, y está absolutamente olvidado en Melilla, pero no en Marruecos, cosas del destino, en donde una población cercana a Alhucemas, tomo el nombre del Regimiento, al quedar establecido en las inmediaciones y todavía se llama Courona, pero  de Franco, en julio de 1921, ni rastro.

La historia del Regimiento

El regimiento de la Corona es de los más antiguos de España, pues fue creado en 1566 con el nombre de Tercio Nuevo de Nápoles. El apelativo de «Nuevo» se le puso para diferenciarle de las Compañías Viejas del Mar de Nápoles, que en 1537 constituyeron la primera Infantería de Marina española.

El Tercio Nuevo de Nápoles era uno de los denominados Grandes Tercios Viejos y fue una de las unidades creadas para combatir en batallas navales y en acciones de desembarco; su función era, pues, de Infantería de Marina, y su escenario de actuación el Mediterráneo. En 1633 adoptó el nombre de Tercio Fijo de la Mar de Nápoles, y en 1718 el de Regimiento de Infantería de la Corona. Historia Militar de España. Tenían su base en Almería, en el acuartelamiento que hay debajo de la alcazaba árabe y sobre el lugar en el que se encontraba la antigua mezquita mayor de Almería.

(http://www.ingenierosdelrey.com/unidades/infanteria/delacorona.htm

  PD: El olvido del Regimiento de La Corona en Melilla está a punto de acabar, porque un amante de la historia está finalizando un libro en el que glosa la historia de este Regimiento y su especial contribución a la defensa de Melilla en 1921. El Regimiento de Infantería de La Corona fue  desembarcado  y destinado inmediatamente  a cubrir la 1ª línea de defensa de Melilla, teniendo un 80% de bajas. Su acción fue todo, menos testimonial, sin embargo, la fama y el mérito se le siguen atribuyendo a otros.

          «Era una unidad de reclutas, que superó en combate a otras unidades  profesionales»: La historia secreta de Annual, Juan Pando.

      

La memoria seguirá esperando en Melilla


 

       Presentación del libro de José Luis Navarro sobre Carlota O’Neill

    A los títulos de «muy valerosa», «muy humanitaria» y «muy caritativa» ciudad de Melilla, se debería añadir el de «muy olvidadiza», pues nuestra ciudad se caracteriza por tener una memoria muy parcial y sesgada, en la que se olvida de modo deliberado a quienes contribuyeron a hacer de Melilla lo que es hoy, por mucho que algunos se empeñen en tapar esa memoria.

                En los últimos tiempos asistimos a un particular florecimientos de nombres absurdos en nuestras calles ( Tirolína, Globo, Casiopea, Osa Mayor) o a otros sin vinculación con la historia de la ciudad (Consejo de Europa, plaza de los poetas, calle de las rimas), mientras se siguen postergando los verdaderos nombres que contribuyeron a forjar la memoria de Melilla. como es el caso de la escritora Carlota O’Neill, sin cuyo libro: «una mujer en la guerra de Melilla», nada sabríamos de la represión franquista en Melilla.

            Sin embargo, los gobernantes de Melilla siguen rellenando el callejero a golpe de ocurrencias, o de nombres sin mayores méritos que los de cualquier otro melillense, pero que no generan un posicionamiento específico o político acerca de la memoria de los melillenses.

              Después de mucha presión, de varias visitas de Carlota Leret O´Neill a Melilla, de varios libros de distintos autores recuperando la memoria de Carlota O´Neill, el Gobierno de Melilla accedió a concederle su nombre a una calle, y lo que pareció un gesto de reconocimiento, aunque tardío, resulta ser casi una burla o una broma de mal gusto, a tenor de las fotografías que publico.

       30 de septiembre, presentación del libro

         José Luis Navarro, el escritor melillense más premiado (después del poeta Miguel Fernández)  y menos reconocido en Melilla, vuelve a intentar un nuevo ejercicio de «la memoria» sobre la escritora Carlota O ‘Neill. En esta ocasión presenta a los lectores melillenses un relato novelado sobre su vida,  que es realmente un guión cinematográfico. No pudo llegar a buen puerto la película, pero sí la obra escrita, editada por la editorial melillense GEEPP (Gestión y Edición de Publicaciones Profesionales), y que será dada a conocer el día 30 de septiembre. La presentación correrá a cargo del historiador  Vicente Moga.

            Mientras tanto, la memoria, la que conforma una ciudad, seguirá esperando.

   

Mustafa Aberchán frente a la Patrona de Melilla


     

 El presidente Mustafa Aberchán en la misa de La Patrona

       Mustafa Aberchán fue el primer alcalde rifeño de confesión musulmana, que accedía a la categoría de Alcalde de Melilla, 502 años después de que el último caid bereber fuera depuesto por La Conquista española de 1497. El hecho, independientemente del juicio político que merezca su presidencia, adquirió la categoría de «histórico» por sí mismo. Han  pasado sólo once  años y muchos melillenses, o no lo recuerdan o ni siquiera lo conocen, pero tiene una magnitud histórica que no decaerá con el paso del tiempo. Hay hechos que pasan a la historia por sí mismos y éste es uno de ellos.

         La historia política de Mustafa Aberchán como presidente y alcalde de Melilla fue la «lucha contra un caballo desbocado», del que sabes que tarde o temprano acabará tirándote de la montura, por lo que se trata de limitar los daños en la caída. Sin embargo, ese año escaso de 1999/2000,  estuvo plagado de actos muy significativos, que merecen ser recordados, interpretados y valorados con las luces de la perspectiva.

          El primero y más importante fue la presencia de un alcalde de confesión musulmana en un acto litúrgico cristiano, frente a La Patrona de Melilla, el 8 de septiembre de 1999. No creo que haya un caso similar en toda la historia moderna ( yo no he encontrado ninguno equivalente),salvo la presencia en actos ecuménicos de clérigos de diferentes religiones. Sin embargo, la «ofrenda» de Mustafa Aberchán a La Virgen de La Victoria ( la que ayudo a los cristianos en La Reconquista), en nombre de todos los melillenses, fue un hecho histórico que debería permanecer en el «haber» de Mustafa Aberchan, sean cuales sean los errores que haya podido cometer después.

       Revisada la prensa local, sólo El Faro comprendió la trascendencia del acto y valoró sin tapujos la ofrenda de Aberchán, calificándola como «emotivo discurso del Alcalde de Melilla». El resto de la prensa fue más bien cicatera en el elogio y se enredó con las críticas del fraile capuchino Fray Cejudo, a la clase política de Melilla. La homilía del fraile capuchino fue duramente criticada por parte de la oposición políticaEl diario Melilla Hoy publicó con posterioridad una entrevista con Aberchán, en la que explicaba sus motivaciones para la realización de la ofrenda ante La Virgen de La Victoria. El presidente Aberchán delegaría la representación  de la Presidencia en La procesión de La Virgen, en uno de los miembros de su gobierno, concretamente en José Mejías, Consejero de Economía.

      Pocos días después Mustafa Aberchán conmemoraba y presidía el día de Melilla. Su discurso, que intentó ser alternativo y novedoso, fue duramente criticado por casi todos los medios de comunicación, en un sana discrepancia que ahora mismo, en 2011, ya no existe.  Mustafa Aberchán no colocó ninguna corona de laurel bajo la estatua de Pedro de Estopiñán (al que las crónicas atribuyen la conquista de Melilla) y ese fue la única acción que varió un guión que se ha repetido desde 1991, cuando se recuperó el acto institucional del Día de Melilla.

   La conclusión de todo esto es que Mustafa Aberchán hizo todo esto porque entre cristianos y musulmanes existe un espacio común, que permite asistir a oficios religiosos mutuos sin que se resientan las creencias más íntimas, pero igualmente, cualquier día, otro presidente/alcalde de Melilla de confesión musulmana, podría no acudir a realizar la ofrenda y debería ser aceptado como igualmente normal y lógico, sin pensar que estamos ante el final de Melilla. Creo que doce años después, no se ha valorado suficientemente aquel gesto sumamente ecléctico de Mustafa Aberchan.

 PD (modificada a 20/09/2011): En aras de la precisión histórica voy a añadir algunos datos sobre este interesante 17 de septiembre de 1999. El entonces Presidente Mustafa Aberchán pidió al asesor de Presidencia Jesús Ayala el diseño de un Día de Melilla que respetara al efeméride, pero que no conmemorara La Conquista, por eso, aquel 17/09/1999 fue rebautizado como Día de La Autonomía de Melilla y en ningún momento del discurso presidencial se hizo la más mínima alusión a Pedro de Estopiñán y tampoco se le hizo la hasta ese momento tradicional ofrenda de laurel. Una fina finta que pretendía preservar el Día de Melilla, pero no conmemorar el indudable hecho bélico que supuso la Conquista, porque si no hubo muertes ese día, sí se produjo un encuentro bélico en apenas una semana y a partir de ahí, sin parar durante cuatro siglos.

       Lo que tampoco hizo el Presidente Aberchán es la ofrenda floral a La Patrona, porque como él mismo dice en la entrevista reproducida del diario Melilla Hoy: «En ceremonias religiosas, tan malo es pasarse como no llegar». También delegó su presencia en la procesión ritual del 8 de septiembre.     Mustafa Aberchán nunca retiró el crucifijo que hasta ese momento presidía la Mesa de La Asamblea de Melilla, y durante su presidencia fue desplazado hacia la zona de las vicepresidencias, pero estando igualmente presente.  En la actualidad, ese crucifijo, ya no puede verse por lado alguno.

¿ Qué fue de de los capuchinos en Melilla ?


         De los Padres Capuchinos (orden menor franciscana), se decía que habían llegado a Melilla junto con la expedición de Bartolomé y Pedro de Estopiñán y que eran tan antiguos en la ciudad como la Compañía de Mar, la unidad mas antigua del ejército español. Tras la última averiguaciones que realicé para el artículo sobre «La Patrona de Melilla», es probable que en la expedición del La Conquista también vinieran franciscanos de la Orden Mínima, o quizá sólo ellos. Esto podría explicar la resistencia de los capuchinos a considerar a La Virgen de La Victoria como Patrona de Melilla, pese a que la 1ª ermita fundada en la ciudad llevaba su advocación. Los capuchinos no consentían otro patronazgo que el de La Inmaculada e impusieron ese nombre al nuevo templo de Melilla. Es único en toda España, que el templo Patronal no esté dedicado a la propia virgen patrona y sin embargo lo esté a La Purísima Concepción, con la que estaban obsesionados los franciscanos, en todas sus variantes.

            En 1997 y con motivo del V Centenario de Melilla, los Padres Capuchinos recibieron la Medalla de Oro de Melilla, creo que junto a la Cia de Mar. Años mas tarde recibieron orden de repliegue por parte de los Superiores de su Orden y abandonaron para siempre Melilla, pero no se llevaron la Medalla de Oro, sino que la dejaron prendida en el manto de La Patrona (por alguna razón no se la quisieron llevar a su Casa Central). Pese a todo, cada 17 de septiembre después de su marcha, acudían a la ciudad a presidir la misa conmemorativa de La Conquista. Desde hace ya tres años ni siquiera acuden a Melilla a esa protocolaria visita y ni siquiera se les cursa invitación porque ya no responden. Tampoco la Casa de Medina Sidonia tiene la más mínima relación con lo que fuera su «ciudad ducal» y  a la que se honra en el escudo melillense, dicen que hace muchos años,acudieron allí gentes de Melilla como investigadores y «desaparecieron» documentos  del archivo.

        Desde luego en nuestra ciudad hubo en el pasado, una rara habilidad para hacer desaparecer documentos de los Archivos Oficiales y de hecho, muchos archivos personales, ocultos, tienen más documentación, fotografías, que los propios archivos y muchas de esas cosas, sólo pudieron salir de expolios de Archivos Oficiales, en los años turbios de «La transición».   Todo eso está perdido para la historia de Melilla.     

Melilla sin excavaciones arqueológicas


                                Casa de Oficios, empiezan sin excavar

           Ya han colocado la 1ª piedra de los próximas 26 viviendas de protección oficial que se construirán aquí. No dudamos que ya tienen la certificación negativa de la inexistencia de restos arqueológicos. También tendrán la aprobación de La Comisión de Patrimonio (  la voz de su amo ), pero lo aconsejable era excavar aquí. Razones sobran. No se entienden esas urgencias cuando se trata de solares públicos. En Melilla sólo hay una excavación en vigor, la de la Casa del Gobernador  y llevan diez años (2001-2011) en la misma parcela. Este mismo lunes 19 de septiembre empiezan las obras.

                       Esto es zona roja según la Carta Arqueológica, que sólo es ridículamente secreta en la ciudad de Melilla, y que en los Museos de Andalucía se puede comprar la de cualquier ciudad por sólo 10€.

                     Siempre que ha habido obras en la zona de la calle Villegas o sus inmediaciones, como la antigua Casa de Socorro, han aparecido restos. Aquí los hay seguro porque está claro que el extinto Cerro de San Lorenzo era un monte funerario, del estilo de los kurgan tártaros, de fundación ¿ fenicia? o «cartaginesa»  y  que luego las diferentes culturas que pasaron por la zona lo siguieron utilizando del mismo modo (romanos, árabes), hasta que los ingenieros militares lo dinamitaron en 1920. Quedó un resto que fue machacado antes de 1990 y que albergaba restos de estructuras antiguas muy importantes.

            En Málaga, en Sevilla, ciudades en donde se están realizando obras para las líneas de metro, están apareciendo restos de un modo constante. La diferencia es que en ambas ciudades se excava durante un tiempo determinado antes de que empiecen las obras y si no se encuentran restos o son de escasa importancia, se concede la licencia de obras. En Melilla como mucho se realizan sondeos o prospecciones, que son intervenciones muy limitadas, tanto en superficie como en profundidad, además de aleatorias, por lo que la posibilidad de encontrar algo en en ese tipo de intervención, es muy limitada. La única intervención sugura es la excavación. El caso más sintomático es el del Cine Nacional, en donde se hicieron los sondeos y al final, al excavar en profundidad para hacer la cimentación es cuando apareció el célebre «muerto del Kursaal».

        En el caso del solar de la antigua Casa de Oficios ha habido tiempo de sobra para excavar, de haber querido, pues ha estado en la situación de solar casi dos años. Por mucho que se alegue que allí estaba el antiguo matadero y que el suelo estaba ya posiblemente removido, si se excava en profundidad, seguro que aparece algo y probablemente, aunque no quieran, aparecerán cosas y tendremos un nuevo escándalo.

 

Mantenimiento de edificios y fachadas


               Edificio emblemático de la calle Villegas

      Despues de muchos años de desidia e inacción, parece que el Gobierno de Melilla se decide a publicar o a hacer cumplir «la ordenanza de mantenimientos de edificios y fachadas» en el Centro Modernista de Melilla. La exigencia del adecentamiento es obligación del Gobierno Local, pero el mantenimiento es cosa y debe correr a cargo de los propietarios, y si no lo hacen, exigírseles y si tampoco se reacciona así, entonces queda la multa o la expropiación. Se da el caso de que en Melilla La Vieja se han expropiado recientemente casi una decena de viejas y pequeñas viviendas, pero claro, una cosa es : «ser fuerte con el débil» y otra muy distinta la firmeza frente al poderoso. La mayor parte de los edificios del centro de Melilla están en manos de no más de 20 propietarios, pero gran poder económico y social.

            Hay decenas de edificios que presentan un lamentable estado exterior, como éste de la calle Villegas/Querol, que para mayor escarnio es obra de Enrique Nieto (1947), el arquitecto «tótem» de Melilla y del Modernismo, las marcas más representativas de la ciudad.

        Sin embargo, este edificio, que está frente a la Consejería de Educación, Juventud y Mujer, lleva deteriorándose años, sin que nadie exija al propietario una reparación inmediata. En la primera planta del edificio estuvo durante más de tres décadas, la Dirección Provincial del INE ( Instituto Nacional de Estadística).

En busca del Día de Melilla


       

 

          En busca del Día de Melilla

      Enrique Delgado

           Melilla nunca tuvo día propio, porque nadie celebró esa efeméride durante los casi 4 siglos que duró “el encierro de la población española” dentro de los cuatro recintos amurallados. Lo primero que habría que diferenciar es entre Día de Melilla y efeméride de la conquista. En las duras vicisitudes del encierro entre las murallas no hubo jamás un solo día de descanso, como para pensar en celebrar un acontecimiento al que denominar Día de Melilla. En cuanto a la fecha de la conquista, era solo un oscuro dato perdido en la noche de los tiempos, porque la mayor parte de las crónicas se referían sólo “al mes de septiembre” pero sin concretar día de conquista. Luego estaba la división entre los autores que databan la “ocupación” de la ciudad  en 1496 y los que lo hacían en 1497. Sólo un autor se refiere al mes de octubre y curiosamente, el que da la fecha del 17 de septiembre la sitúa en 1496.

           Aquí ya tenemos claramente mostrado que Día de Melilla y fecha de la conquista son cuestiones distintas, por tanto, cabría preguntarse si es conveniente celebrar el aniversario de la conquista como el Día de Melilla.

          Melilla tuvo muchos “días” a lo largo de su historia. El terremoto el día 5 de agosto de 1660, Ntra. Sra. de Las Nieves, se acordó celebrar conmemorar ese día. Al levantarse el Sitio de Melilla el día 19 de 1175 se declaró ese día como festivo. Tras  proclamarse a la Virgen de La Victoria como Patrona de Melilla en febrero de 1756, su festividad del 8 de septiembre, fue más día de Melilla que otros muchos anteriores.

           La peor etapa fue sin duda la del franquismo, con su desierto ideológico y cultural, con su permanente afán de revancha sobre los vencidos. Durante esa funesta etapa, los días de celebración por antonomasia eran el 1 de abril (aniversario de La Victoria) y el 18 de julio, conmemoración del Alzamiento. Tras la caída de La Dictadura y su paso a La Democracia en 6 de Diciembre de 1978, la nueva y restaurada Melilla democrática estaba yerma de festividades y de contenido histórico y social.           Entre 1979 y 1983 no se celebró nada parecido al Día de Melilla, salvo algún que otro artículo de refritos que aparecía el día 17 de septiembre y a veces ni siquiera eso.

                          En busca del día de Melilla

        Poco años antes de la victoria socialista en las elecciones municipales de 1983, los pocos afiliados del PNEM (Partido Nacionalista Español de Melilla), encendía unas luminarias en las laderas de La Alcazaba y la denominaban como “Noche de las luces”, pretendiendo recordar el desembarco de las huestes de Estopiñán en la ensenada de Los Galápagos. Fue una idea original y personal de Amalio Jiménez.  Esto constituiría el embrión de lo que acabaría denominándose como “La Movida Azul”. En 1983 y 1984 no se conmemoró nada y tampoco aparecieron artículos recordando La Conquista,

             Sin embargo, el concejal socialista Francisco Narváez, “Culi”, recogió la onda y en 1985 presentó: “La Movida Azul”, lo que constituyó el mayor éxito de público y conmemorativo de la historia de Melilla, Esto sólo sería superado por la celebración del V Centenario en 1997.

         Como no era día festivo en 1985, el acto de La Bandera se celebró a media tarde y en la antigua plaza de Estopiñán, que estaba abarrotada de público. Se repartió cerveza y vino a discreción y centenares de bollos de chorizo. Fue una tarde noche festiva, lúdica y muy exitosa. En 1986, siguiendo en la línea trazada el año anterior,  se presentó como “homenaje a la bandera de Melilla”, combinando el aspecto institucional y el lúdico, por lo que se empezaron  recibir las primeras críticas y desafecciones. Las más duras críticas fueron las de UPM, que estimando la parte institucional, rechazaba por completo la festiva, a la que llegó a calificar de “parida”, aunque  también hay que hacer constar que la UPM fue la 1ª formación política en solicitar que el 17 de septiembre fuera festivo.

            La celebración de 1986 fue un gran fiasco y el público, masivo el año anterior, dio de lado este año a la efeméride. En ese mismo año, el Colectivo musulmán de Melilla se opone por 1ª vez a la conmemoración del acto de la  conquista como Día de Melilla. Los años siguientes obtendrían  calificativos tales como: Deslucido Día de Melilla, triste conmemoración, descafeinado acto institucional, triste espectáculo”.         El Día de Melilla está hundido en 1990 y sólo el inasequible PNEM de Amalio Jiménez acude ante el monolito de Pedro de Estopiñan. Al menos queda la constancia de que los socialistas intentaron recuperar “el Día”, aunque el dulce duró solo un año.

            La refundación del Día de Melilla

      En 1991 el PP de Ignacio Velázquez Rivera gana las elecciones en Melilla y se dará la paradoja de que sea un ceutí, la persona que mas crea y afiance la celebración del Día de Melilla. Todo lo que hoy se celebra, es obra suya. El 17 de septiembre de 1991 un joven Ignacio Velázquez se decide por un perfil institucional y a medio día hace reflotar la conmemoración de La Conquista. Ignacio Velázquez será designado como “melillense del año” y posteriormente como “melillense de la década”. Luego introducirá profundos cambios, como el traslado de la estatua de Estopiñan a Melilla La Vieja, por lo que será casi tildado de traidor y acusado de “esconder” a Estopiñan.        Sufrirá también el mayor de los desaires históricos, al ser boicoteado precisamente en la conmemoración del V Centenario (1997), el más importante de todos, aunque sólo con él, vinieron Ministros del Estado a la efeméride, curiosamente: Mariano Rajoy.

   Ignacio Velázquez lo declarará como festivo por 1ª vez en la historia y recuperará la tradición de otorgar las medallas de Oro de la ciudad. La primera será para el Rey de España y la segunda para el melillense Fernando Arrabal. También trasladará la celebración de la mañana a la tarde, institucionalizará el desfile representativo de las Fuerzas Armadas de Melilla y conformará un guión del que nadie ha vuelto a salirse hasta ahora, salvo, claro está, la irrepetible y mágica  celebración del Día de Melilla de 1999, con Mustafa Aberchán como Presidente de Melilla.