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La producción de escombros


 

           El escombro es el desecho, broza y cascote que queda de una obra de albañilería o de un edificio arruinado o derribado, según la Real Academia de la Lengua Española. La producción de escombros es la principal actividad industrial de Melilla, hasta tal punto, que la gran escombrera, verdadera obra magna del último decenio en nuestra ciudad, después de la realización del nuevo paseo marítimo, está ya al borde del rebosamiento.

          Raro es la semana en que no se derribe un edificio, o surja una nueva montaña de cascotes en alguna parte de Melilla. El vicio por la producción de cascotes llega hasta tal punto, que obras recién inauguradas como las nueva barandillas y acerado del puente de Las Minas del Rif, registran ya una zanja, no sabemos si para realizar una reparación que no se tuvo en cuenta durante los 6 meses que ha durado la obra, o por la necesidad de producir más escombros. Las malas lenguas melillenses, contaban que no se le daba importancia al aumento constante de material derribado, porque se contaba con él para la cimentación de la ampliación del Puerto de Melilla., aunque otras versiones apuntaban a que ni derribando entera la ciudad, se conseguiría rellenar esa superficie, por lo que nos veríamos obligados a comprar miles de camiones de material de relleno y sedimentación.

            Lo que hoy vemos puede no estar mañana. Los edificios caen de una semana a otra. Sin recuerdos no somos nada, y caminamos hacia un mundo sin memoria. Las huellas del pasado se aniquilan con cada guerra. Desaparecen todo tipo de restos que nos vinculan con el pasado. Lo mismo sucede con las ciudades, aunque a pequeña escala, con las comunidades, con las personas. El arraigo desaparece porque casi nada es como fue, como lo recordábamos, al menos aquí, en Melilla, donde ya casi nada es reconocible.

              Los escombros se acumulan, todo se colmata. El estado de ruina es inmenso. Aumenta sin parar. No ha habido una gestión integral de la ciudad en esta última década. El desorden en la construcción es completo. Asistimos impasibles a la labor melillicida.

 

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La ciudad calcinada


 

                  En la hoguera de san Juan se quema una representación de algo. Es un instante efímero de evasión, en un mes de junio de 2018,  en el que un gobierno ardió como una tea en un solo día. Pasada la situación de conmoción por el segundo suceso, y el breve momento de la que se califica como la noche mágica, vuelve la dura y siempre ineludible realidad.

                 La ruina, como la nada de La Historia Interminable, se extiende por toda la zona histórica de la ciudad. La década de los 2000 millones de euros, no ha aliviado ninguno de los grandes problemas de Melilla, pese al maquillaje  que se lleva a cabo en otras zonas. Estos son barrios y calles por los que nadie transita, salvo los residentes. Aquí no hay planificación urbanística, accesibilidad ni ciudad sostenible.

                   Es el Barrio del Carmen, del que ya hemos escrito* (como casi de todo) y en el que se encuentra una de las calles más paupérrimas de la ciudad, la de Villalba y Angulo**. Una tercera parte o más de los barrios históricos se encuentra en situación de ruina. Las casas ruinosas habitadas se alternan como las cartas de una baraja, con las casas arruinadas deshabitadas. Los solares se eternizan en estado de abandono total, en espera de un Plan General de Ordenación Urbana, que lleva más de una década sin ser aprobado. Para un tercio de la población melillense no hay esperanza alguna. Todos los términos anteriormente citados no significan nada en su quehacer diario.

                   Este emblemático barrio se divide en dos partes, y su frontera en la Avenida de Castelar. Las casas, escaleras y pasadizos fotografiados hace dos años, siguen en el mismo estado pero con dos años más de deterioro, con el consiguiente riesgo de derrumbe. En este lado del Barrio del Carmen, el de las calles Explorador Badía, capitán Cossío, padre Lerchundi, general Barceló, o la ya mencionada del gobernador Villalba y Angulo, la situación física de deterioro es igual que la de la parte más cercana al centro de la ciudad. Nada cambia,  Melilla siempre puede esperar.   

  Notas:*https://elalminardemelilla.com/2016/04/22/el-barrio-del-carmen/ ;**https://elalminardemelilla.com/2016/04/28/la-calle-de-villalba-y-angulo/