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La alcazaba de Tabernas


                                        527º  aniversario de la rendición de Almería

                      El 26 de diciembre de 1489, los Reyes Católicos partieron de madrugada desde la alcazel aba de Tabernas en dirección a Almería. En los primeros días del mes, el Rey Fernando y Muhammad XII al Zagal, concretaron todos los acuerdos necesarios para la rendición y entrega de la penúltima ciudad del todavía reino musulmán hispano de Granada. En la capital almeriense ya todo estaba en orden. El primer ejército del mundo controlaba las calles de la capital almeriense, para recibir a sus Majestades Católicas. El ciclo histórico iniciado en 711 estaba a punto de cerrarse. Granada ya estaba aislada y sin apoyos posibles.

                    Esta vez hemos estado en el día exacto, en el último día de la provincia musulmana de Almería. El lugar es mágico, incomparable. Hay lugares a los que siempre será preciso volver una vez más. El cerro bajo el que se encuentran los restos de la alcazaba de Tabernas se desmorona por la acción erosiva del agua y del aire sobre un suelo descarnado. La historia desaparece también con ellos. Una plaga está acabando con las chumberas del sur peninsular, apagando sin remedio los ´”últimos ecos moros”. Las chumberas se están viendo afectadas por un tipo de cochinilla, que las está secando sin remedio, y cuyo origen se sitúa en la región de Murcia.

                       Jerónimo Munzer, el viajero alemán que se vio atraído por el acontecimiento histórico de la Guerra de Granada, fue el último que conoció la villa de Tabernas como población musulmana. La espléndida iglesia tomó el nombre de La Encarnación, porque una Cédula Real obligaba a poner bajo esa advocación, a las mezquitas que pasaban al culto cristiano. La historia es así, tiene sus giros y sus cambios de dirección.

                        Han ocurrido otras muchas cosas en estos pocos días de necesario detenimiento y descanso. Hay que retornar una y otra vez al punto de partida para poder continuar. Volveremos a dar cuenta de todo ello.

La iglesia de Santiago de Málaga


La antigua mezquita de Málaga     

    El 18 de agosto de 1487, tras un asedio de tres meses y once días, las tropas cristianas de Fernando e Isabel entraban en la hasta entonces ciudad musulmana de Rayya. El asedio de Málaga fue muy duro, tanto que en algún momento se pensó que no podría ser conquistada en aquel primer asalto. La caída del Reino Nazarí de Garnata (Granada), fue el mayor acontecimiento político de la época. Tanta fue su atracción, que viajeros de todos los países acudieron a presenciar aquella guerra y a penetrar, por primera vez, en las ciudades recién conquistadas. Jerónimo Munzer fue un viajero alemán  que dejó un inmejorable testimonio: “Viaje por España y Portugal”.

       El relato de la conquista de Málaga describe perfectamente la dureza del asedio: “ La situación, el puerto y los dos inexpugnables castillos (Alcazaba y Gibralfaro), hicieron de Málaga una ciudad fortísima. El Rey (Fernando), le puso sitio por tierra y mar durante tres meses íntegros, le impidió acceso por tierra y por mar y la redujo a tal hambre, que al centinela de la muralla se le daban dos onzas de pan al día”.

           Las normas de la época eran claras, sólo se podían salvar propiedades y vidas en caso de no ofrecer resistencia. Si la ciudad se tomaba mediante rendición o pacto, muchas cosas quedaban en pie y a los habitantes que quisiesen, se les respetaban vidas y oficios. No fue este el caso de Málaga, por lo que tras la conquista, fue reducida a un solar y sus habitantes vendidos como esclavos , mientras que el resto de la ciudad  era sometido al saqueo. Esas eran las leyes de guerra en aquella época. Aparte cuenta Munzer, que pocos meses después hubo en gran terremoto que acabó por tirar abajo lo que aun quedara en pie.

       Según el relato de Munzer,  eso mismo es lo que hicieron “los sarracenos” cuando conquistaron la ciudad en 711/712, por lo que sería una ciudad de la que hubo constancia de que ofreció resistencia a la invasión árabe.

        La iglesia de Santiago era la antigua mezquita mayor de Málaga y debió ser readaptada al culto cristiano para celebrar allí la 1ª misa, costumbre habitual de Los Reyes Católicos en las ciudades recién conquistadas. Del resto de las mezquitas no queda noticia alguna. De la de Málaga, Jerónimo Munzer, no ofrece noticias, salvo que Los Católicos instalarón allí un altar dedicado a San Juan Bautista. También habla Munzer  de “otra” preciosísima mezquita de 114 columnas exentas, y que sitúa,  en lo que entonces era el Palacio Episcopal.

      La iglesia de Santiago, donde fuera bautizado Pablo Picasso, sede de la Cofradía de Jesús el Rico, fue la mezquita mayor de la Málaga  musulmana. Su llamativo campanario recuerda, en su base, a un alminar, aunque dicen que todo el conjunto pertenece al arte mudéjar (musulmanes que permanecieron en territorio cristiano), y que por tanto utiliza elementos decorativos del arte musulmán. El caso es que la torre no estaba integrada en la iglesia, sino que  acabó uniéndose al templo, tras las sucesivas ampliaciones de éste.

           Lo más lógico pues, es que la torre mudéjar de la iglesia más antigua de Málaga, esté situada en el mismo lugar en que estuvo el alminar de la mezquita, y que su base o parte del alminar esté empotrado dentro de la torre (como sucede en Córdoba).