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Nueva temporada de playa en Melilla


                       El próximo día 21 de junio se inicia la temporada de playa en Melilla, una ciudad en la que no hay ningún lugar al que escapar. El único recurso es la playa portuaria, anunciada oficialmente en la Feria de Turismo, y los asfixiantes Pinos. Todo es muy pequeño y su estado debería ser casi perfecto a lo largo de casi todo el año, salvo los periodos de temporales.

                                     La situación de las playas.

                  A las playas de la ciudad les falta arena. Los temporales se la llevan. Un gobierno atento y eficaz (él nuestro no lo es en ningún sentido), repondría la arena de la playa mediante el dragado, pero no creando hoyas, como sucedió hace siete  años en el que se ahogaron una mujer y su sobrino (juni0/2009), en la playa de San Lorenzo.

                       El marasmo de obras sin sentido al que han sometido a la ciudad le ha pasado factura electoral, pero ellos confiaban en que no sería así. Vivían en su permanente siesta mediática, que les presenta la realidad justo al contrario de como la padecen los melillenses. Año tras año, en este blog y en La Otra Melilla, dábamos cuenta del lamentable estado de nuestro escaso kilómetro de playas, y del apestoso estado de la desembocadura del Río de Oro. En esta ciudad, hasta el ejercicio de la crítica acaba convirtiéndose en una rutina. Siempre las mismas entradas, siempre en las mismas fechas, siempre los mismos temas. Hacer algo diferente, año tras año, sin abandonar y largarse, resulta un auténtico sacrificio y un ejercicio de autodisciplina extenuante.

                                 Demolición en La Hípica

             Pensaban seguir de esta manera nuevamente, un año más, una legislatura más, pero la pérdida de la mayoría absoluta en las urnas de mayo; les ha sorprendido del mismo modo que al dictador Batista la llegada de “los barbudos” a Sierra Maestra. No contaban con eso, y por este motivo, todo está en el más lamentable estado posible, a sólo cuatro días del inicio oficial de la temporada de playas.

             Ninguno de sus medios de propaganda ha informado ni fotografiado la situación de La Hípica, pero todos han recogido que tenemos de nuevo bandera azul. La situación de La Hípica, la mayor zona de privilegio feudal franquista de toda España, es indescriptible. Es mejor verlo con nuestros propios ojos.

           Una obra iniciada no se sabe cuando, y sin fecha probable de finalización. Una inmensa polvareda. Todo un ejercicio de conducción al límite. Aparcar entre escombros y basura, aunque resulta enternecedor el pasillo para que los usuarios de la piscina del Trébol, puedan seguir caminando hacia la playa sin perderse en medio de la obras. Algunas diferencias deben mantenerse. Algún día habrá que proponer una solución definitiva a los problemas urbanísticos, éticos y políticos, que sigue planteando La Hípica, en su existencia y concepción actual, aunque provenga de la Edad Media.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2011/06/17/el-estado-real-de-las-playas-de-melilla/

La playa puede esperar


              Melilla no vive del turismo, eso es una evidencia para Melilla entera. Los únicos usuarios de las playas de la ciudad son los propios melillenses, pero estos no les importan a nadie, al menos al Gobierno de Melilla. Es incomprensible que a día 2 de mayo,  las playas de la ciudad estén en este estado. Ahora, cuando ya sabemos lo que estaba pasando en la Consejería de Medio Ambiente,  entendemos el porqué del estado de las playas.

     En el mes de abril, en la localidad almeriense de Aguadulce, hace exactamente un mes, las playas estaban completamente operativas, en perfecto estado y con los chiringuitos a pleno rendimiento. En Aguadulce tienen un Puerto deportivo, con locales de copas, pizzerías, cafeterías y está en perfecto estado el año entero. No tienen ni de lejos, los problemas que dice tener la Autoridad Portuaria en Melilla. El problema en Melilla es de “esclerosis múltiple” del gobierno. La diferencia es que Aguadulce y Roquetas de Mar (el ayuntamiento matriz) sí viven del Turismo y no representan una farsa como en Melilla.

       Hoy para vergüenza de los melillenses, en un diario local, se suplicaba al gobierno de la ciudad, que tuviese a bien concedernos el que se adelantase en unos días, la temporada de playa. Hay que arrodillarse y postrarse ante esta manifiesta y clamorosa  incapacidad de gestión, incluso hasta para pedir que nos coloquen las sombrillas llenas de chinches, las hamacas viejas y que pongan en estado mínimamente operativo, las duchas , los aseos y los vestuarios playeros.

        No hace falta recordar, o tal vez sí, que el presente año, en FITUR 2012 (Feria Internacional del Turismo) , el producto destinado a ser la imagen de Melilla, era el ofrecer a la ciudad como destino de sol y playa.

       Nota: “Busque, compare y si encuentra algo mejor y puede, váyase allí“. Este sí parece ser nuestro principal lema. El esfuerzo de la Viceconsejería de Turismo, es absolutamente baldío, si lo que se encuentra el visitante es esto.