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Valsaín, las ruinas del esplendor


 El Palacio de los Señores del Mundo

     Nadie duda de que los Austrias españoles ( Carlos I, Felipe II, Felipe III, Felipe IV, y Carlos II), fueron los Señores y Dueños del mundo a lo largo de 200 años, desde 1516 (año de la entronización de Carlos I), hasta la muerte de Carlos II en 1700.

      Valsaín es una localidad segoviana que pertenece al municipio del Real Sitio de San Ildefonso, o La Granja (término más popular con el que es conocido). Sus pocos habitantes llevan siglos allí establecidos, y tienen la misma y secular dedicación: la cría de caballos, la industria de la madera y el cuidado del monte. La zona es hoy ya un Espacio Natural Protegido de la Junta de Castilla y León.

                                 Carlos I de España en Valsaín

        Valsaín es un nombre conocido en toda Segovia y en los muchos visitantes que disfrutan de sus vacaciones en toda esta zona. Segovia fue la provincia de descanso de la Corte española, tanto con Austrias como con Borbones,  a lo largo de toda su historia y de Jefes de Estado, incluida la II República y el franquismo.

              La cuestión sería el intentar averiguar el por qué el Señor del Mundo, Carlos I, hizo construir en un lugar inhóspito, y del que no hay noticias de asentamientos anteriores, su primer palacio de caza y descanso en un paraje como el de Valsaín, al que imaginamos de muy difícil acceso en 1552, fecha en la que se inicia su construcción, por orden directa del monarca y emperador, a solo 4 años de su abdicación en 1556, fecha que coincidirá también con la de la terminación de las obras.  El arquitecto fue Luis de Vega y los decoradores Gaspar Becerra, Rómulo Cincinato, Juan Flores y Francisco Urbino.

             El Palacio Real de Valsaín, de gran tamaño y soberbia estructura, recibirá a todos los Austrias españoles, celebrándose allí grandes acontecimientos como el 4º matrimonio de Felipe II y Ana de Austria en 1570.  En 1566 nació entre sus muros la princesa Isabel Clara Eugenia, hija preferida de Felipe II, e hija de Isabel de Valois, fallecida  en Aranjuez en 1558.   Como ironía del destino hay que señalar que el palacio fue devastado por un incendio en 1700, el mismo año de la muerte del último Austria español. Se incendió o fue incendiado, que en España viene a ser lo mismo. Todo el conjunto palaciego pasó a manos privadas en 1869.

                                   Las ruinas olvidadas

         Si son muchos los que conocen el nombre, son menos los que saben qué fueron esos derruidos muros, esas abandonadas construcciones y capilla. Uno de los que sabían es mi hermano Fernando, que este verano nos llevó hasta allí. Pese a haber oído hablar antes de la ruinas del palacio, y haberlas visto desde una de las calles del núcleo diseminado de Valsaín, jamás me había acercado a verlas con detalle, ni a interesarme por su historia. La verdad también es que no hay absolutamente nada que las identifique. Tampoco existe mención alguna sobre su existencia, en los cientos de folletos turísticos de la provincia de Segovia o del Real Sitio de San Ildefonso.  En algún lugar debería mencionarse su situación, preferentemente a la entrada de la localidad, y debería indicarse qué es lo que fueron, y la catalogación  de lo existente.

          Existen todavía la capilla, la Casa de Oficios, el Patio de Vacas, La Torre Nueva, y los restos de los muros del Jardín de la Reina, así como arquerías, y abundantes detalles arquitectónicos del denominado “estilo de los austrias”. Hya un excelente artículo que explica con detalle todos los pormenores de este ya extinto palacio. Lo que queda merecería conservarse, explicarse y darse a conocer. Esto es Patrimonio Histórico español.

  Nota:http://www.elarcodepiedra.es/index_archivos/Palacio_Real_de_Valsain_Segovia.htm

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El convento olvidado del Real Sitio de San Ildefonso


               

               El Convento del Triunfo de la Inmaculada Concepción

 Enrique Delgado

     Algunas piedras guardan un mensaje, pero no siempre es posible interpretarlo o entenderlo. Las piedras no tienen prisa y pueden guardar su secreto durante años o siglos. Las ruinas de esta Iglesia conventual en el Real Sitio de San Ildefonso o La Granja, en Segovia, llevan más de 6 décadas en estado de abandono. Las impresionantes celosías de madera ocultan una historia a punto de perderse, incluso una de ellas se está hundiendo.  La enorme mole del convento, hecho con piedra de granito de Guadarrama, se mantiene incólume, pese a no haber recibido ninguna atención en los últimos 60 años. El altísimo campanario sigue vigilando y guardando celosamente los secretos de su historia y de su fundación. Lo más que aciertan a decir los habitantes del Real segoviano es que se trata de un convento, sin mayor detalle o especificación. Pese a todo, son una ruinas especialmente atractivas, casi orgullosas, en la esbeltez de las líneas que lo forman.

           Muchas cosas resultan  llamativas en esta historia, que nos persigue desde el año 2013, en el que por primera vez escribimos sobre ella. También es curiosa  la advocación de Nuestra Señora del Olvido, la virgen rectora de la Orden de la Inmaculada Concepción de María Santísima, fundada por la madre María de los Dolores y Patrocinio. Esta es la narración de una historia que hemos ido componiendo a lo largo de varios años, en la que un paso ha llegado solo después de otro, sin que haya sido posible saltarse nada. El olvido,  el del manto de Nuestra Señora del mismo nombre, ha cubierto y protegido estas ruinas a lo largo de años, localizadas en el Real Sitio de San Ildefonso. Ahora ha levantado su manto para que sea conocido  y no todo se pierda.

          Solo la aparición de un libro olvidado, editado en 1925, el de Sor María Isabel de Jesús,  ha permitido que conozcamos la historia completa de estas ruinas. Sor María Isabel, la francesilla, como la llamaba su venerada madre, compuso en sus últimos años una biografía completa de Sor María de los Dolores y Patrocinio. La riqueza de los datos recogidos da para muchos artículos, pero ahora solo nos centraremos en el convento.

                   Los conventos de la Madre Patrocinio

         Sor María de los Dolores y Patrocinio fue una reformadora de la Orden de las Concepcionistas, y en algunos textos se la compara con la labor de Santa Teresa, de hecho en ambientes canónicos se la llama la Santa Teresa del siglo XIX. Fue objeto de persecuciones por el Poder público, siendo desterrada varias veces en el interior de España (Talavera, Úbeda, Badajoz), y también enviada al exilio en Francia durante una década. Así mismo, fue objeto de martirio físico (golpes y palizas) para que se retractara de sus visiones, y de escarnio social con viñetas e historias difamatorias.

             Pese a todas estas trabas y reveses, no cesó en ningún momento en sus reformas y fundaciones: Torrelaguna en 1856, Aranjuez en 1557, San Ildefonso y El Pardo en 1559, 1561 en San Lorenzo de El Escorial y en Lozoya, en 1864 funda un convento en Manzanares, en San Sebastián en 1866. El fundado en Guadalajara en 1867 se convertirá en su sede permanente, en donde morirá el 27 de enero de 1891. Antes en 1868, tras el derrocamiento de Isabel II será exiliada a Francia al instaurarse la I República española tras un pronunciamiento militar. Las dos siguientes fundaciones e llevarán a cabo en Francia, Seine et Oise  en 1869, y en Beloc en 1871. Tras su regreso de Francia en 1877 reformará varios conventos; el convento de Las Puras en Almería, la del convento de San José en Madrid en 1877, y la de Corral de Almaguer en 1880. Fundará un convento en 1882 en Alcazar de San Juan en 1882, reformará el de Puebla de Alcazar en Badajoz en 1882 y el de Almonacid de Zorita en 1883. Las dos últimas reformas serán las de 1884 en Cabeza de Buey de Badajoz, y el del Santísimo en Granada.

                     8 de octubre de 1859 en La Granja de San Ildefonso

          Una Real Orden de 3 de agosto de 1859 dio el placet, a través del ministro de Gracia y Justicia,   a la  madre Patrocinio para fundar y poner en marcha el convento del Real Sitio de San Ildefonso, con la finalidad de mejorar la educación y conocimientos de la clase  menesterosa. será el siguiente en ser fundado tras el del Aranjuez, en un plan Real de fundaciones en los Reales Sitios.

               Sor María de los Dolores y Patrocinio llegó a La Granja de San Ildefonso el día 3 de octubre de 1859. Al día siguiente, 4 de octubre, se celebrará la primera misa en la iglesia del Convento del Triunfo de la Inmaculada Concepción, en honor de San Francisco de Asís, a la que asistieron todas la autoridades de la zona. El convento fue inaugurado solemnemente el día 8 de octubre, en presencia de la Reina de España Isabel II. Este que reproducimos a continuación, es el discurso inaugural de la madre Patrocinio y su opinión sobre el nuevo convento fundado, tras los agradecimientos protocolarios: El Convento  es muy bueno, con mucho mayor local que el de Aranjuez; la huerta no tan grande, pero tiene mucha fruta. Hay iglesia pequeña, algo más grande, como vez y media que la capilla. El coro bajo es anchísimo, de largo como el de Torrelaguna, ancho el doble por doble. Estas gentes son muy buenas y a todas nos ha probado bien. El día 10 tendremos la función de inauguración y establecimiento de la comunidad, a la que asistirán todas las autoridades, como el día de nuestro Padre San Francisco, y por la tarde tomarán el hábito dos o tres religiosas. Lo más esencial quedará concluido pronto, de modo que pienso dejar todo arreglado en debida forma, para marchar a primeros de noviembre. Los artistas y todos, por lo que se observa, trabajan aquí más con el corazón que con las manos, y tienen un respeto todos, grandes y pequeños, que no se observa en esa (Aranjuez). El administrador se porta admirablemente. Hemos encontrado muchas camas, mantas, vidriado y toda clase de muebles.

                                         El abrupto final

           Como puede comprobarse quedó muy satisfecha con el convento de San Ildefonso, que además contaba con unas dependencias conventuales. Los finales casi siempre suelen ser muy abruptos. Apenas 9 años después triunfaría la revolución y asonada militar que concluyó con el derrocamiento de Isabel II, su amiga y protectora. Apenas tuvo tiempo Sor Patrocinio de cruzar la frontera en dirección a Francia. Con la desamortización de Mendizabal en 1870, las monjas Concepcionistas franciscanas perderían la propiedad del convento para siempre. Las dependencias conventuales quedarán cerradas, y solo se usarán con posterioridad como hostal. La iglesia sin culto desde entonces, salvo por un breve espacio de tiempo en el que habitó una comunidad franciscana. Desde 1943 la iglesia es propiedad privada*.

             El artesonado de madera del techo, las decoraciones de los muros y otros elementos artísticos están en buen estado, solo presentan problemas las cubiertas. Todo permanece como testigo mudo de un tiempo ya pasado y casi olvidado.