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La iglesia descarnada de La Purísima


        Una Real Cédula de los Reyes Católicos obligaba a que las iglesias mezquitas conquistadas a los sarracenos , se dedicasen a la advocación de la Encarnación, aunque también pudieran escogerse otros titulares, como Santiago, San Miguel, o Juan el Bautista en Almería. Lo más importante para los castellanos establecidos en Melilla desde 1497 era reedificar las defensas y los edificios para la guarnición, almacenes de provisiones y municiones. Es más que probable que la planta de la antigua mezquita fuese adaptada al culto de Cristo, y se le otorgase el nombre de San Miguel. No había tiempo para más. Su orientación era sobre el eje este -oeste, obligatorio en las mezquitas. La actual iglesia patronal está en el eje norte-sur. Los restos de San Miguel, si es que aparecen, estarán en dirección distinta a la de la planta de la iglesia. No va a cambiar ninguna fecha en cuanto a la historia del templo histórico de Melilla.

       Si hubo una época destructiva y funesta para la historia de Melilla fue la franquista, época en la que se edificó la mentira histórica que asfixia cualquier investigación que se pretenda científica. En esta época se alteró toda la historia, barriendo y eliminando todo lo que no les interesaba. Las sospechas sobre la iglesia de la Purísima Concepción se dirigen hacia las criptas y bóvedas que se construyeron a la vez que el templo, y que serían accesibles en sus inicios. En ellas se enterraban a los personajes notables de la ciudad, a sus hombres y mujeres más representativos, a los religiosos, a los alcaldes, a los gobernadores y sus esposas. Solo hay dos opciones, que los alcaldes franquistas eliminasen los restos históricos de las criptas y los llevasen en secreto a los osarios, o que todavía permanezcan allí sepultados, en cuyo caso, la solución es la misma. Levantar la solería de la Iglesia, que data de finales del siglo XIX (1885), como mucho y buscar la historia real que yace allí sepultada.

         Serán necesarios al menos dos años para ese fin. Se hace necesario e imprescindible dejar el histórico templo en las mejores condiciones posibles. Como puede comprobarse en las fotografías, está hecho con materiales muy pobres y fácilmente deleznables frente a la adversa climatología del promontorio fundacional. Aquí no hay granito como el de la Sierra de Guadarrama que cobija al Generalísimo. Ladrillo, piedra de cantería y materiales reutilizados de lo que encontrase los españoles en el final del siglo XV.

         No volveremos a ver la iglesia que fue, pocos la verán en el estado actual. Lo que nos devolverán en 2018 será un templo con una imagen nueva, más acorde con su historia real. La verdad histórica está bajo ese suelo, que se hace necesario abrir. En las obras de 1991/1996 hubo pocos testigos y relatos de lo que allí se hizo. Ahora la verdad nos pertenece a todos.

La doble visión


                              El templo Patronal de Melilla

            La doble cara, los dos modos de ver las cosas.  Siempre hay una vista frontal y otra posterior, pero no siempre puede trazarse un eje imaginario y ver las cosas, a la vez, de un modo distinto. Es el mismo edificio, pero visto desde puntos opuestos. No siempre puede hacerse. A menudo nos tenemos que contentar con ver todo desde el mismo lugar, porque elevarse por encima de las cosas es muy difícil, encontrar un punto desde el que se vea todo es difícil.  Estamos siempre pegados al terreno.  Otras veces tardamos mucho tiempo en tener una perspectiva distinta. Nada se manifiesta tal y como es desde el principio y las cosas, al igual que las personas pueden cambiar.

              Mirando el presente podemos estar solo viendo el pasado. Una imagen a que a nosotros nos dice algo, o nos provoca una determinada sensación, puede no decirle nada a otra persona. Habrá quien aquí solo vea una foto bonita y a quienes esto le llene la cabeza de recuerdos.

              Este es el presente del templo de la imagen patronal de Melilla, en donde vemos que las tejas de la cubierta están algo deterioradas, pero también es el pasado de la ciudad. En torno a esta iglesia se tejió la historia de la ciudad, pero con la expansión de la misma hacia el campo exterior dejó de tener el papel central en la vida religiosa y cívica de la urbe. Todavía hay quien cuida de esta iglesia, a la que alguno quiere cerrar. En la pasada Semana Santa no hubo oficios religiosos propios del tiempo (triduos). Los monjes capuchinos que la regentaban se fueron hace mucho. Dijeron que en las antiguas dependencias de los frailes iban a hacer una hospedería. Un Vicario quiso hacerse allí su residencia. El caso es que todo sigue sin uso y sin ideas. En lo que deciden algo podrían abrirse para visitas.

                Hay quienes recuerdan las décadas de 1960 a 1980 como un periodo idílico en la vida de Melilla y pretende un retorno nostálgico a ese pasado. La realidad es que hoy la mitad de la población es de confesión musulmana  y de la otra mitad, apenas una cuarta parte vincula el hecho religioso a su vida. Lo que algunos recuerdan ya no existe. Estamos en un presente distinto al que le corresponderá un futuro distinto, pero no sabemos cual.

             Entre ambas imágenes existe medio año de diferencia, pero eso no se aprecia salvo que se diga. Mostrar las cosas de modo compelto requiere su tiempo, pero no siempre es posible. Siempre hay otro modo de ver las cosas, pero no siempre está anuestro alcance.

El mundo de la Patrona de Melilla


               El mundo que rodea a todo lo religioso en Melilla es un entorno menguante, pese al innegable esfuerzo de todas aquellas personas que se dedican desde hace décadas, a que eso no sea así. Este año será importante para intentar discernir cual será el futuro de todas estas tradiciones. Por primera vez desde hace varios años la procesión de la imagen de la Virgen de La Victoria coincidirá con la semana de la Feria de Melilla, abandonado ya el ensueño de transformar la Feria en una semana dedicada al mar. También hay una nueva Junta de Gobierno en la más representativa de las cofradías melillenses, al de La Victoria. Este año es uan mujer la que se encuentra al frente de la misma, Mª Piedad Castellanos.

             Son muchas las cosas que se han hecho evidentes en los carteles y la propaganda de en torno a la Feria de Melilla. La 1ª es que este año sí pone la leyenda de: “Fiestas en honor de la Virgen de La Victoria”. La 2ª es una mayor presencia mediática de la Cofradía, cuyas actividades han llegado a todos lados. Otra 3ª cuestión e importante, es que este año no se han oído los lamentos públicos por la posíble falta de porteadores, cosa que daba una imágen pésima y que afortunadamente ha desaparecido. La acertada decisión de los nuevos responsables de la Cofradía, al incorporar un trono procesional más pequeño y con una necesidad menor de porteadores, ha provocado este cambio de actitud.

         Los preparativos del Templo Patronal para la misa de conmemorativa de mañana a las 12h 00, han concentrado una gran cantidad de voluntarios. La procesión se iniciará mañana a las 18 h 30 con el traslado de la imagen desde su Templo hasta la Puerta de la Marina para iniciar el desfile solemne y de autoridades, por la calles del centro de la ciudad, entrando en el recorrido oficial a partir de las 19h 30.

      Todo parece correcto, lleno de ánimo y buena disposición. Ya solo falta que el público acuda a la procesión y tanto esfuerzo se vea recompensado. La dedicación del día 7 a la ofrenda floral, abierta al pueblo de Melilla, parece evitar las trifulcas posteriores sobre a quién le han dejado poner flores y a quién no, otro de los cásicos de la solemnidad de la Virgen de La  Victoria, lo que ha constituido  otra decisión acertada.

                               Día 8 de septiembre

       12h 00: Misa solemne en el Templo Patronal de La Purísima Concepción.

       18h 30: Inicio de la procesión de Gloria desde las puertas del Templo