Pateras en Melilla


  A las 10h 30´de la mañana arribaba a nuestras costas una nueva patera, con al menos doce inmigrantes. El desembarco se produjo en la playa de San Lorenzo, junto al Paseo Marítimo Francisco Mir Merlanga. Es la zona de desembarco habitual. En la misma acera les estaban esperando los servicios de emergencias y efectivos de las Fuerzas de Seguridad del Estado. No se ha producido incidente alguno. Los inmigrantes desembarcaron con total normalidad y al advertir la presencia de las ambulancias  y de las fuerzas policiales, fueron directamente hacia ellos, para ser atendidos e identificados. Todos se tendieron en el suelo y fueron cubiertos con mantas térmicas.

    Las fotografías hablan por sí solas y desmienten muchas cosas. El desembarco ha sido completamente pacífico y no se ha producido incidente alguno. Ninguno se ha resistido a la identificación y se han dirigido voluntariamente hacia donde les esperaban, para ser atendidos de los síntomas de hipotermia, y posteriormente trasladados al Centro de Estancia de Inmigrantes (CETI).

    El año 2013, que está a punto de cerrarse, marca un cenit en cuanto a la entrada de inmigrantes en nuestra ciudad, con una cifra próxima a los 3000, rebasando ampliamente las cifras de la otrora famosa crisis del año 2005, cuando el Partido Popular, entonces en la oposición, consideró insoportable e insostenible la situación de Melilla. Los hechos demuestran que cualquier situación siempre se puede rebasar, y que no ocurre absolutamente nada con la ciudad.

Hotel Puerta Alafía


               La Puerta de La Alafía o Baluarte de las cinco palabras está a escasos 200 mts. de la Plaza de Las Culturas, tiene un mirador frente a Melilla La Vieja. Es un punto de referencia turístico, que sin embargo no ha conseguido nunca estar en estado óptimo, ni siquiera visitable. El túnel del baluarte no ha estado nunca abierto. El problema que hemos escrito en la entrada anterior se hubiese evitado poniendo la verja por delante del acceso a la parte baja. Una colaboradora del Alminar nos envía estas dos fotos que completan la entrada y que muestran de manera definitiva en qué estado de abandono se encuentra este emblemático lugar. No hay mucho más que decir, salvo ver y asombrarse de esta incomprensible situación. Un gobierno «cargado de cargos» (36 entre consejeros, viceconsejeros y directores generales), que muestran una incapacidad absoluta para la gestión y el mantenimiento de sus propias obras.

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El paraíso homeless de la Puerta de La Alafía

                La vieja puerta de La Alafía, la única puerta de la Melilla musulmana que sobrevivió a las constantes remodelaciones y derrumbes que sufrieron las murallas de la ciudad, fue rehabilitada en 2007  por «siendo presidente Imbroda», que es el texto introductorio de cualquier placa. Resulta curioso como en todas las placas resulta más importante mencionar bajo que advocación fue remodelado o rehabilitado el lugar, que el propio objeto en sí. Siempre se menciona a «siendo presidente» y al consejero de oficio.

                 En el mes de mayo de 2011, el incipiente Alminar de Melilla, visitó el lugar y dimos cuenta, noticia y testimonio del lamentable estado del lugar, y de su estado de manifiesto deterioro. Solamente dos años después, repitiendo la visita con un grupo de amigos, no solo hemos podido comprobar que no se ha hecho nada, sino que el deterioro es ya absoluto, la situación es de cochambre sin paliativos, y del terreno y de la puerta, se han adueñado los sin techo y los merodeadores. Hay una constelación de entidades, altamente remuneradas, que deben velar para que estas cosas no ocurran o al menos, advertir de su situación: Consejería de Cultura, Fundación Melilla Monumental, Consejerías de Medio Ambiente y Obras, Amigos de los Museos, Defensores del Patrimonio e Historia Militar, Protectores de todos Los Recintos fortificados, y así hasta el infinito.

                Está claro que una vez hecha la foto inaugural, publicado y editado el correspondiente folleto o libro en donde no falta nombre alguno de «los rehabilitadores», todo el mundo se olvida del lugar y de volver a pasar por el mismo. Las reclamaciones deben presentarse al «maestro armero» o lo que es lo mismo, en el Centro de Interpretación de Melilla La Vieja.

                                                      Baluarte de la única palabra: Cochambre

             En la década de 1960, cuando se reinventó la historia de Melilla, de la que ahora intentan renegar, se bautizó a esta puerta como «baluarte de las cinco palabras», de las que ni siquiera me voy a molestar en buscar cuales eran, porque jamás se ha llamado así. Todo era un invento. Hoy, a sólo 6 años de haber sido rehabilitado y falsificado históricamente el lugar, solo se el conoce por una palabra, la de cochambre, que una vez pronunciada o escrita, hace que sobren todas las demás. La Melilla real es esta, el resto es solo propaganda y mentira.

           Todo ha desaparecido, incluido la malla de la barandilla. El lugar es una vivienda homeless y la reja de acceso al túnel es el inodoro al aire libre. Las deposiciones y excrementos humanos dan buena cuenta de ello. Algo de vergüenza sintieron cuando publiqué el resultado de mi primera visita en 2011, porque una mano amiga retiró la placa conmemorativa de «siendo presidente».

Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/05/19/238/

La palabra y el verbo


Rendir culto a la palabra y al verbo es tanto como rendirle culto a Dios, y nosotros no pretendemos tanto; pero la palabra y el verbo son utilizados por todos y con fines totalmente opuestos, por tanto, hay que tener mucho cuidado cuando se defiende a la palabra y al verbo, por encima de cualquier cosa. El significado de una palabra es su uso en el lenguaje, como dijera Wittgenstein, y las palabras también sirven para ocultar cosas. Por encima de todo están las personas, mujeres y hombres, y las palabras y el verbo se utilizan para la comunicación, pero hay mucha gente que no pretende comunicar nada sino buscar el enfrentamiento, la discordia. La palabra es la que utilizó el diablo, para engañar a la mujer y al hombre y esto, aunque se una fábula es también cierto. La cizaña crece junto al trigo y separar ambas cosas es harto difícil, porque muchas veces los perfiles de las cosas no están definidos. El mundo tiene colores pero también muchos matices y tonos. No todos ven lo mismo y no hay más ciego que el que no quiere ver, o aquel que solo ve lo que él quiere ver.  Nadie tiene obligación de escribir aquí, ni siquiera yo mismo.

El Alminar es un templo de la palabra y del verbo y aquí no buscamos crear pensadores de ningún tipo, ni tampoco desterrar a los que se han sometido, solo mostrar las cosas tal cual las vemos, o contar de otro modo lo que vemos todos y todas. En un templo se pueden encender velas, pero no prenderle fuego. Solo bastar salir a la calle y observar el desierto en el que se ha convertido la libertad de expresión, para darse cuenta de que tipo de refugio y amparo ofrecen blogs como éste. En cualquier caso, se es muy libre para rechazar tanto El Alminar, como cualquier otro blog. Si hay algo que nunca permitiremos es que se defienda aquí aquello a lo que combatimos, aunque siempre con la palabra y el verbo. Hay gente que no busca confrontar las ideas o abrirse a otras percepciones, sino justamente lo contrario, o sea: reafirmar sus posturas independientemente de que lo que vea sea justo lo contrario de lo que afirma.

Los poderosos, las élites financieras, el Poder, tienen muchos medios para defenderse, de hecho lo hacen constantemente, mientras que nosotros contamos con muy poco, y muy pocos lugares para defendernos de ellos. Esto es algo que ya formulara Engels, la lucha de los pobres lucharan contra los pobres, la de los trabajadores contra los trabajadores y que acabará dejando expedito el camino a los «amos del mundo y de las ciudades».

Esto es solo una modesta puerta entreabierta, un poco de luz que se abre paso con dificultad entre las nubes.

Los Talleres Montes


El derribo de un edificio de Enrique Nieto, con placa firmada en la fachada y la construcción de un aparcamiento subterráneo en la plaza de  La Goleta, vuelve a poner sobre la mesa la cuestión de los Talleres Montes, objeto de un litigio judicial para la procedencia o no, de la declaración de ruina. Han pasado ya tres años desde que se iniciara el expediente de ruina y dos desde el cercado de la mayor parte del edificio, sin que se haya tomado una decisión definitiva al respecto.  En el año 201o escribí un artículo defendiendo la necesidad de conservar la fachada y hoy, tres años después, someto el asunto al debate público. ¿Debe conservarse la fachada o solo ciertos aspectos ornamentales en la futura construcción?. ¿Debe autorizarse una nueva edificación o se debería aprovechar el solar para uso público?. En su momento escribí que el Ayuntamiento no estuvo diligente cuando el solar o el edifico salió a la venta pública. Debería haber intervenido y hacer uso de sus prerrogativas sobre el terreno. El antiguo barrio del Industrial tiene saturación de viviendas y escaso uso del suelo en utilidades públicas. Era y es un solar ideal para un nuevo colegio, parque o aparcamientos públicos.

Lo que resulta a todas luces incomprensible es que se siga permitiendo una actividad comercial parcial en una parte del edificio, mientras que el resto está cercado y cerrado. Allí había unos garajes, que han cerrado por las malas condiciones de la cubierta.  Sin embargo, todavía continúan su actividad comercial un negocio de restauración, una tienda de repuestos y un comercio de alimentación, sin salida de emergencia conocida, algo obligado según la Ley.

¿Si ocurriese algún accidente o derrumbe allí dentro, de quién sería la responsabilidad?. No es una cuestión que no deba ser tenida en cuenta. La fachada es de bloques de asperón (el material más endeble existente), ya muestra síntomas de agotamiento del material. La fachada se sostiene por el entramado de columnas  de ladrillo a lo largo de toda la fachada con apariencia sólida. La cubierta es de uralita,  sostenida por un entramado de vigas de hierro, que podrían encontrarse en un estado crítico. Los tabiques de los antiguos talleres, son de escasa calidad y no aportan solidez al edificio.

El inmueble presenta un aspecto lamentable y de poca salubridad. Han pasado tres años y no se ha buscado solución alguna, ni a la conservación de la fachada, ni al futuro del edificio, ni respecto al de la actividad comercial residual que allí continua. Cualquier día podría surgir un problema serio. Ahora ya solo queda decidir qué hacer con este inmueble. Ya da igual que sea una obra de Enrique Nieto.

C7, tocado. D7, hundido.


Era una casa con firma de Enrique Nieto. Si se autoriza el derribo total ya deja de ser una casa de Enrique Nieto. Que se obligue al propietario del inmueble a rehacerlo dándole un aire similar tampoco se entiende, porque se le ha autorizado el derribo total. Lo que surja de aquí ya me da igual, porque no será Enrique Nieto. Si no se conserva la fachada, el resto no vale nada. ¿por qué no se derribó la fachada del Cine Nacional, que no valía nada y se permitió el vaciado de su interior?. Este es un buen precedente que podría utilizar la familia propietaria de los Talleres Montes, un edificio en ruinas del que no se entiende que se permita albergar actividad comercial en su interior.  Los Talleres Montes también se pueden derribar, dándole un «airecillo niestista» a lo que construyan. Si El Modernismo es una farsa, que lo sea por entero. Lo que tiene valor en el centro de la ciudad lo tiene en la periferia, o a la inversa. Lo que no tiene valor en los suburbios, tampoco lo tiene en el interior de la urbe.

Antes pensaba de otra forma con respecto a los Talleres Montes. Tras ver esto he cambiado de opinión y creo que debe seguir el camino de la piqueta y la demoledora.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2013/12/04/melilla-se-cae-y-la-tiran/

La explosión naranja


Llevo varios días pasando por la calle Sor Alegría (vírgenes, santas y monjas), una de las tres categorías casi imprescindibles para que una mujer de nombre a una calle en Melilla; observando la explosión de color naranja de los naranjos amargos. Están cuajados de frutos maduros, que pronto comenzarán a caer por su propio peso o a estropearse directamente en las propias ramas del árbol. El caso es que el color naranja fue en un tiempo el color del Partido Popular y se fue también el color de moda en la derecha en Europa, como la CDU de Angela Merckel. La emergencia del naranja se produjo en Ucrania y su ya olvidada revolución naranja, cuando este territorio decidió escindirse definitivamente de la Federación Rusa y desgajarse definitivamente del territorio al que siempre había pertenecido. Por poner un ejemplo aproximado, sería algo parecido a que cualquiera de las dos Castillas decidiese independizarse del resto de España.

Con la caída de la Unión Soviética en 1999 y de todos los países de la Europa del Este, el mundo creyó liberarse del yugo que lo sojuzgaba, y se pasó por alto que los sistemas políticos comunistas apenas habían existido durante casi un siglo. Lo que esclaviza al mundo, desde siempre, es la burguesía, sus modos de producción y el sistema capitalista. Con el desmoronamiento de los Estados socialistas, el capitalismo, y su versión más despiadada y brutal, el neoliberalismo, ya no encontraron barreras que pudieran hacerle frente o retrasar su avance. A lo largo de la última década hemos visto como se destruían las últimas líneas de defensas de los trabajadores: sindicatos y partidos alternativos de izquierdas. Cuando ya todo esté desmochado, el retroceso hasta el trabajo esclavo, la ausencia de derechos y la falta de libertades será casi absoluta. El capital está volviendo hacia las élites que siempre lo detentaron y la desaparición del colchón de la clase media nos dejará a merced del darwinismo social. Los ricos concentran cada vez más dinero y poder en sus manos y los pobres cada vez son más.

El caso es que la revolución naranja ucraniana ha quedado asociado a la corrupción más absoluta, con sus principales lideres encarcelados o retirados por prácticas corruptas. El azul simboliza el frío, es el color del invierno y Mariano Rajoy lo prefirió, desterrando para siempre el color naranja. Ha sido toda una señal y un síntoma. Casi toda la información sobre el cambio del PP al color naranja está desaparecida. No es fácil encontrarla en internet. Es una etapa que está siendo borrada.

Con el color naranja hay que tener cuidado, pues un poco resulta estimulante, pero demasiado puede ser considerado agresivo, pues del efecto estimulante, que dicen que tiene, hasta  el de la exaltación solo hay un paso.  El color naranja es utilizado en algunas advertencias de tráfico (mercancías peligrosas), y en las zonas de exposición a la radiación de los hospitales.