Archivo diario: 2 noviembre, 2014

El ángel del silencio en Melilla


 

 

                      Desde la mirada del ángel

        Mostrar lo mismo pero desde un punto de vista diferente. Mirar en donde otros han mirado y ver lo que otros no han visto. En el día 2 de noviembre, el de los difuntos, en la hora tórrida, nos hemos acercado al cementerio de Melilla, vacío ya casi de gente y sobre todo de autoridades. Un ardiente Sol de noviembre se desplomaba de modo homogéneo sobre la filas del campo santo melillense.

          El ángel de África vigila solemne y silencioso todo el área del cementerio de Melilla. Su imponente figura se ve desde cualquier punto. Su protección alada, la del silencio, se extiende de modo uniforme, tanto sobre aquellos de los que se recuerda el nombre, como de los héroes anónimos y forzados que durante décadas fueron enviados a las Guerras de Marruecos o a las de Melilla, que es la otra denominación por las que son conocidas.

          Las Guerra de Marruecos alteraron la política española durante casi un siglo, desde 186o hasta 1956, año en el que Marruecos accedió a su independencia. El último actos funerario solemne fue el traslado de los restos de los héroes y mártires anónimos desde el camposanto de Monte Arruit, al cementerio de nuestra ciudad en 1949.

            Las dos inmensas fosas comunes que cubre con su mirada, son las que están frente al Mausoleo de las Campañas de África, extendidas bajo sus alas y frente a su incansable mirada. Albergan miles de cuerpos anónimos de soldados españoles, héroes forzados traídos hasta aquí bajo los símbolos y emblemas de La Patria, pero que solo vinieron a defender los intereses económicos de unos , de todos aquellos  que se hicieron ricos en las campañas de Marruecos, territorio que a la postre hubo que abandonar por completo. Tanto esfuerzo, tanta sangre del pueblo, tanto sufrimiento, para reposar aquí, en silencio absoluto y anónimo, amparados al menos, por el Ángel de África.

                                           La señal del ángel 

              La enorme figura de bronce recibía hoy el brillante Sol de noviembre con tanta intensidad, que su ala izquierda, la orientada hacia el Oeste, mostraba hoy un intenso color blanco, hasta casi hacerla parecer irreal. Un extraño efecto óptico que nunca había visto. Aquí ya solo reina el silencio inalterado, bajo la mirada del ángel.