Archivo diario: 4 noviembre, 2014

El revienta bancos


           Hay toda una larga lista de categorías para  los destructores del mobiliario urbano: liquidadores de papeleras, reventadores de bancos, picabolos, destructores de farolas, arrasadores de edificios, embadurnadores de paredes, podadores de estatuas. Todos pueden agruparse bajo el colectivo de “las termitas”. Cada uno de los integrantes de esta lista de categorías, que dista mucho de ser exhaustiva, hace su labor de manera concienzuda.  Lo que no se entiende es que los gestores una ciudad, su gobierno municipal, no realice la suya, que es la de velar por evitar que todo eso se lleve a cabo. La ecuación de la gestión en Melilla es:  invertir, inaugurar y abandonar.

                    Para partir ese banco hace falta un golpe de gran magnitud. Lo más grave del caso es que esta zona es de acceso limitado. Solo se puede entrar a determinadas horas del día y por la noche es un recinto sin acceso. Estos bancos llevan así todo el verano. Quizá ni se arreglen, ¿para qué hacerlo?. ¿Para qué denunciar nada?. Esto es la Plaza de Armas de Melilla. Casi nadie viene hasta aquí.

Del paso seco al mojado


 

 

                     Melilla, ciudad de peatones

       Si Melilla desapareciese mañana, podríamos reproducirla de modo exacto gracias a los miles de fotografías existentes y almacenadas durante estos últimos años, no solo en los archivos del Alminar, sino también en el de otros blogs como el de La Otra Melilla. Gracias a esta labor, nunca reconocida, podemos mostrar la diferencia de las cosas, entre un asfixiante día de calor u otro de lluvia, como el de hoy.  Este es el paso de cebra de la calle Seijas Lozano, junto al Conservatorio de Música, ya de difícil tránsito en un día seco, pero intransitable en un día lluvioso. Los baches, hoyos y oquedades que nos pueden hacer caer en condiciones normales, son lagos infranqueables con la lluvia. El paso no se puede atravesar , y hay que dar saltos forzados, como los canguros.

         Los pasos de peatones son vitales, como su nombre indica, para los transeúntes, muchos de los cuales se mueven con dificultades o son personas mayores. Si están en este estado, la labor de caminar sin caer se torna muy dificultosa. En nuestro apartado: Melilla ciudad de peatones, vamos a mostrar todos aquellos obstáculos, trampas y dificultades, con las que se puede topar un peatón en nuestra ciudad.

      Nuestro consejo es siempre el mismo: ante cualquier caída provocada por el deficiente estado de las aceras, firme o calzadas, reclamar siempre los daños corporales al Ayuntamiento.