Archivo diario: 16 diciembre, 2015

La Iglesia se aleja del Partido Popular


                      Lejos, muy lejos quedan los tiempos en los que la Iglesia católica de España, sugería en las hojas parroquiales del domingo, el voto para partidos de inspiración católica. No había que ser muy lúcido para deducir que se trataba de una clara recomendación del voto para la derecha popular, integrada en el grupo de los partidos democristianos europeos. Queda claro que una cosa es predicar y otra dar trigo. El Partido Popular ha predicado mucho, pero más bien ha quitado el trigo, el pan y la sal a los más desfavorecidos.

                       La revista Vida Nueva está editada por el Grupo Editorial PPC, uno de las más poderosos del mundo editorial católico y de América latina. La revista es el órgano de expresión de los Misioneros Claretianos. En su revista nº 2966 del 4 de diciembre, le dedica un duro editorial al Partido Popular, y un artículo de fondo en el que expresa de modo claro que las políticas populares, han dejado  desprotegidas a las clases sociales más desamparadas, y que han dañado a los más desfavorecidos.

                                  “No debemos nada al PP”

                  La frase, clara como la luz de un relámpago, muestra el alejamiento de La Iglesia con el partido que aglutina el voto de las clases conservadoras españolas. El editorial se titula: De la decepción a la lección aprendida. La Iglesia, cuando quiere habla muy claro. En el editorial reprocha al Partido Popular haber prolongado un  mes la legislatura, para añadir luego lo siguiente:  Este abismo financiero se salvó a costa del empleo y de los recortes en materia social y sanitaria. Ha sido La Iglesia- como servidora de los pobres- quien ha velado por deshahuciados, parados, familias sin recursos. El reproche es muy duro, para un partido que se proclama cristiano.

          En esta ocasión, La Iglesia se desmarca de la intención del voto dirigida hacia la derecha popular: Frente a la tentación y el riesgo de la identificación del voto católico con un pensamiento único, desde La Conferencia Episcopal se ha aprendido la lección Prueba de ello es que esta vez no hay testimonio gráfico alguno  de Rajoy o Pedro Sánchez con el que fuera presidente del Episcopado, el cardenal Rouco Varela.  Mientras La Iglesia se desmarca de la adscripción a partido político alguno, en Melilla, la derecha popular no solo inició su campaña frente a la iglesia Arciprestal, sino que además, los estamentos de la iglesia local aparece en actos públicos junto a las autoridades melillenses, inaugurando un Belén dentro del Ayuntamiento, una entidad administrativa aconfesional y multicultural. La mezcla de religión y poder político en la ciudad, promovida también  por las cofradías, resulta desalentadora desde cualquier punto de vista.

        “No le debemos nada al PP, no ha hecho nada por La Iglesia“, dice el articulista, José Lorenzo, que afirmó un obispo en la última sesión plenaria de La Conferencia Episcopal. Estos reproches eran dirigidos en materia doctrinal católica, y con respecto a los temas estrellas que el PP prometió combatir en defensa de los principios católicos y que el Partido Popular incluyó en su programa electoral de 2011. Le reprocha el haberlos incluido (por motivos electorales, conocedores de que era imposible llevarlos a cabo).

           La corrupción generalizada, que ha afectado duramente la partido en el gobierno: “sembró la desconfianza en la clase dirigente entre quienes estaban pasando penurias. A este desánimo contribuían las declaraciones gubernamentales que afirmaban que España salía de la crisis económica. Aunque fuera verdad, quienes no notaban esa bonanza se sentían engañados y defraudados, la desesperanza prendió singularmente en quienes sufrían los efectos del paro de larga duración, y la supresión de ayudas sociales.. Afectaba por tanto, a familias enteras, menores y jóvenes. Afortunadamente La iglesia ha paliado esa situación, tanto en la vertiente económica como la anímica”. 

          La Iglesia católica lleva a cabo una acción social que debería corresponder al Estado, gracias a las contribuciones de los españoles en el IRPF, el trabajo de los voluntarios/as, y las donaciones particulares y anónimas, que crecen de modo constantes, realizadas de modo directo, o a través de las campañas de recogidas de recogidas de alimentos. La solidaridad de las personas, para con los  colectivos desprotegidos por la acción del gobierno, no ha hecho sino aumentar, en una legislatura que Vida Nueva califica como: Decepcionante.

            Esta solidaridad no solo corresponde y ha sido llevada a cabo por La Iglesia, sino por multitud de colectivos laicos, y por las acciones individuales de muchas personas, no adscritas a confesión o partido alguno. Cuando el gobierno falla, quedan las personas y las familias, que han soportado el coste de la crisis y de los recortes, lo que ha evitado tensiones sociales, que el Gobierno temía y para las cuales preparó la llamada Ley Mordaza.

                   Mientras La Iglesia del papa Francisco se desmarca del poder político y se sumerge en la denuncia de las injusticias sociales, en Melilla sigue imperando la ley del todo vale.

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