La tumba del zar Putin


Vladimir Putin llegó al poder en las elecciones de 2000, las primeras celebradas en toda la historia de Rusia. Ocupaba el cargo de modo interino, tras la dimisión de Boris Yeltsin en 1999. A los meses del inicio de su mandato, se produjo el hundimiento de la joya de la marina soviética, el submarino Kurks. La Constitución rusa no permite renovar un tercer mandato, por lo que en 2008 procedió a su reforma y transfirió los poderes al jefe del gobierno, durante un periodo de 4 años, en los que su lugarteniente Dmitri Medvédev (2008-2012) se convirtió en Presidente de la Federación Rusa. En 2012, tras ganar de nuevo las elecciones, ya sin posibles rivales, gobernó hasta 2020. Una nueva reforma constitucional en ese mismo año, le permite mantenerse en el cargo de modo indefinido. Era un signo de alarma democrática, pero como hemos visto a otras repúblicas convertirse en cuasi monarquías de reelecciones perpetuas y entre familiares (Siria, Nicaragua, Bolivia, Venezuela, Cuba, Argentina, Polonia), no fue tenido en cuenta por la Comunidad Internacional como un posible semáforo rojo.

Historia de Kiev y Moscú

La historia de Rusia y de Ucrania o de Kiev y Moscú, fue una historia común desde el siglo IX ( tan indistinguible en algunos momentos como lo pudiera ser la de Cataluña y Castilla o la de Serbia y Kosovo) hasta la invasión de los Mongoles. La frontera natural entre el mundo eslavo y el europeo fue el río Dnieper. Hasta el siglo XIX, las tierras el oeste del río pertenecieron al Imperio Austro-Húngaro e incluso a Polonia.

La historia no importa ahora, pero sitúa a los países y explica algunas causas. Rusia surge en Kiev, del mismo modo en que España se inicia en Asturias. Moscú y Kiev aguantaron juntas todas las invasiones posibles y Moscú sustituyó a Kiev en el liderazgo, del mismo modo en que Castilla sustituyó al Reino de Asturias.

Los configuración actual de los países europeos no es la histórica. Todo fue alterado por los nacionalismos europeos expansivos, como el imperio Austro-Húngaro o el de Francia. Los europeos invadieron Rusia tras la Revolución de 1917. Los zares conquistaron el antiguo imperio mongol, pero ningún soldado rusa ha puesto su bota en Europa con intenciones invasivas. La geografía actual de Ucrania es la que trazó la Unión Soviética. Crimea perteneció a Moscú, hasta que fue regalada por Khushchev a Ucrania. Alaska fue vendida a Estados Unidos por los zares.

Vladimir Putin y Anna Politkovskaya

Hay comparaciones recurrentes pero falaces, entre Putin con Stalin o Hitler, pero no superan una vigencia de más de un día. La primera que intuyó el verdadero rostro de Putin, invisible para Occidente, fue la periodista rusa, cuyo artículo «Porqué no me gusta Putin», publicado en 2004, resulta premonitorio. Así lo debió considerar el propio autócrata y en 2006, Anna Polikovskaya fue asesinada en su domicilio. Para la periodista, la clave del desorden moral y humano de Putin hay que buscarlo en la segunda guerra de Chechenia y en lo que ella calificó como «la deshonra rusa». Esa guerra rompió todas las barreras morales del nuevo estado ruso, y de su único dirigente.

Ucrania: La derrota de Rusia

Rusia es un país tan grande, que nunca ha necesitado del colonialismo, como el resto de países europeos. Los rusos no salían de Rusia. El. desmantelamiento de la URSS en 1991 fue modélico, en el mismo año en que Yugoslavia iniciaba el camino hacia la división violenta. Vladimir Putin ha destruido una herencia y una tradición secular. Los rusos han soportado a los peores tiranos de la historia, pero siempre dentro de sus propias fronteras.

Hace un mes escribíamos que Ucrania había sido la tumba de cualquiera que hubiese intentando invadirla. Putin ha llevado a rusos a combatir contra rusos. Ucrania ha resistido una semana al ejército más poderoso del planeta. Ya han vencido, ocurra lo que ocurra. La guerra de Chechenia fue una percepción interna, como reflejó Politkovskaya, aunque durase 4 años. La de Ucrania ha sido ante todo el mundo. El neozarista Vladimir Putin ha deshonrado la historia y la tradición de Rusia, la del pueblo más sufriente de Europa. Lo que tampoco se entiende es la pervivencia de la OTAN, un instrumento de la Guerra Fría, cuando Rusia disolvió todas sus estructuras bélicas y abandonó toda sus presencia militar en Europa en 1991. Hoy por hoy, sigue siendo un elemento desestabilizador. Es un anacronismo, al igual que la ONU. Es cierto, Ucrania está sola, y Rusia ahora, más que nunca.

Desidia


¿Cuándo llegó la desidia? La primera vez que documentamos su existencia fue en 2013. Hablamos y escribimos acerca de aquello que podemos documentar, de nuestro tiempo propio, el del Alminar.

La desidia, la indolencia, la acedia, aparecen por muy diversas causas. Las causas pueden ser muy diversas. Una es la autocomplacencia, como la que existía en aquel tiempo sin alternativas y de mayorías omnímodas. La otra se apodera de la acción y del ánimo cuando se percibe que no puede cambiarse el curso del destino. El tiempo corre inexorable y no se detiene ante nada. Las oportunidades perdidas no vuelven. También puede ocurrir que nada sea como uno pretende o que los resultados no sean los esperados. A cada momento le corresponden unas circunstancias y no vale lamentarse por ellas, porque entonces se cae en el fatalismo.

Es cierto que los que se presentan como buenos, no lo fueron nunca, pero también pasa que los que son buenos o lo pretenden no consigan demostrarlo o hacerlo ver de modo nítido. La cizaña crece junto al trigo, y no se puede separar hasta la hora de la cosecha. Hay cosas que se ven de modo claro, pero la memoria no da para tanto y es el menos fiable de todos los recursos humanos. Nada suele ser como se recuerda. Todo hay que demostrarlo constantemente. Si no se hace es porque hay desidia y acedia.

Tal vez el error primero fuera plantar estos árboles, que son de selva o de bosque, como los eucaliptos. Sus potentes raíces deforman todo el terreno en su entorno, ya sea cemento, asfalto o el pavimento de losas. Si el árbol está enfermo o muerto. Si se ha decidido talar o ya solo queda el tocón o una parte considerable del tronco, lo mejor es erradicarlo por completo. Cualquier acción es mejor que dejarlos en este lamentable estado y aspecto. Ya no son nada.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2013/09/30/la-desidia-se-aduena-de-melilla/

La profecía del Tigre Blanco


La guerra de Ucrania

En realidad es Tiger, el carro de combate alemán más tenido durante la II Guerra Mundial. El Tigre Blanco es un película rusa de 2012, que narra la leyenda de un misterio tanque que aparecía y desaparecía en las batallas, después de destruir todo lo que se encontraba a su paso. Ivan Naidenov es un tanquista de T-34, que sobrevive a quemaduras del 90% de su cuerpo. La película, que puede verse subtitulada, es magnífica. El Tigre Blanco representa la obsesión del hombre por la guerra, como modo extremo de resolver conflictos e imponer dominios, desde la antigüedad más remota. No se debe invadir países, tampoco destruirlos.

Rusia nunca ha invadido Europa, sin embargo la historia europea siempre la ha percibido como una amenaza. En 1812 Napoleón invadió Rusia. Tras dos años de guerra, en marzo de 1814, Alejandro I, Zar de Rusia, entraba en París y libraba a Europa de la tiranía napoleónica y francesa. Un siglo después, la Alemania hitleriana inició una invasión de Rusia en 1941. En 1945, las fuerzas rusas llegaban hasta Berlín para poner fin a la tiranía nazi que asoló Europa.

En 1989, tras la caída del Muro de Berlín, Mijail Gorbachov ordenó la completa retirada de las fuerzas militares rusas de todo el territorio oriental europeo. Desde entonces, ni un solo soldado ruso ha vuelto a poner un pie en la Europa, mientras que la presencia de la OTAN se ha extendido incluso a países del Este europeo. Desde el final de la II Guerra Mundial, Estados Unidos tiene 7 bases militares en territorio europeo: 5 en Alemanía, 1 en Bélgica y 1 en Italia. Hasta el año 2018 la fuerza militar estadounidense en Alemania era de casi 80.000 efectivos, que fueron reducidos a la mitad por Donald Trump.

Ucrania se desmorona como Afganistán

Rusia siempre ha sido percibida en Occidente como una Estado semi asiático al que nunca llegó la Ilustración, como afirma John Gray en Misa Negra, propenso a los despotismos de tipo oriental. Tras la demolición de la Unión Soviética, Ucrania fue tentada por Occidente para ser integrada en su estructura económica, política y militar. Algo que para Rusia es inadmisible, porque Ucrania, aunque país independiente, es parte de una historia común, del mismo modo en que Cataluña lo es de España, o Kosovo de Serbia. Reiteramos que no es admisible invadir países, pero tampoco destruirlos.

El Ejército de Ucrania no quiere combatir contra el Ejército de Rusia, entre otras cosas porque nadie quiere perder la vida por cuestiones decididas por las esferas políticas. Fuerzas militares paralelas y nacionalistas, están haciendo frente al ejército ruso, con más intensidad que el Ejército legítimo de Ucrania. Cualquier muerto es mucho, ya sean 100 o 1000. La política europea se equivocó al armar a Ucrania e intentar utilizar el país frente a Rusia. Esto no va a durar más de un mes. Estados Unidos debe medir bien sus sanciones económicas, porque una cosa es «castigar al gobierno de Putin» y otra al pueblo ruso y a Europa entera.

El Tigre Blanco

El tanquista Naidenov dialoga con su comisario político, y este le dice que esa guerra ha acabado: Pero le dice que no, que solo se ha escondido, que pasados 20, 50 o 100 años, la guerra volverá, porque vuelve siempre. En la escena final, Hitler dialoga en el infierno con el diablo, que solo escucha, y al que dice: «Ellos (los europeos) siempre temieron a ese país lúgubre y taciturno en Oriente, ese centauro salvaje y ajeno a Europa, Rusia«.

En 1999 la OTAN bombardeó una capital europea, Belgrado, con misiles de Uranio empobrecido 238. Hoy Serbia es una de las zonas europeas con tasas más altas de cáncer. Unas cosas no excusan las otras. No se puede invadir países, tampoco destruirlos. Pero los líderes europeos han borrado esto de su memoria. Las heridas de Yugoslavia no se repararon nunca. La acción política mundial no avanza. Hay una vara distinta de medir para cada caso. La ONU ya no existe.

La sierra apunta al bosquete de Pizarro


Situación acelerada de derribo

En septiembre de 2021 ya nos pasamos por este pequeño bosquete de 21 árboles. No teníamos ningún tipo de información externa, solo la simple observación y la perseverancia, nuestras principales herramientas desde nuestro origen.

La máxima aprendida a lo largo de la última década se sigue cumpliendo. En cuanto se señala una situación comprometida, la acción prevista se acelera, sobre todo si se trata de derribo y construcción. La pronta finalización del colegio Gabriel de Morales implica el derribo de los muros y la nivelación del terreno. El bosquete de Pizarro quedaba en una situación de limbo urbano, y en una ciudad como la nuestra, eso es dar oportunidades al diablo.

Nuestra intuición del mes de septiembre apuntaba hacia el núcleo, con la precisión de un francotirador: «El terreno sobre el que se asientan está calificado como suelo, por lo tanto no existen y la zona, con árboles incluidos, puede desaparecer o ser remodelada, cuando entre en funcionamiento el Colegio del acuartelamiento de Gabriel de Morales. Hay dos viviendas que parecen en estado de semi-abandono, y que pudieron pertenecer o no, al acuartelamiento abandonado«.

Hace solo un mes, el pasado 28 de enero, toda la zona olía ya a derribo inminente. El último inquilino nos dejó pasar al interior de la vivienda, en la que ya estaba haciendo la mudanza. Vimos el patio con dos espléndido olivos dentro, que ahora penden ya sobre el barranco. Les quedan días. Toda la zona está sentenciada. Hay prisa, descomposición. La cuenta atrás se inicia el 1 de marzo. La ciudad está sin alternativa posible.

Guelaya-Ecologistas en Acción y el Movimiento para la Defensa de los Árboles, se han concentrado hoy para pedir que se respete la zona verde, y se revise el plan de edificar ahí 65 viviendas protegidas. Un modelo en colapso en la ciudad, y que ha llevado a la empresa de la vivienda pública a la quiebra técnica, tras las ruinosas edificaciones del Rastro y Primo de Rivera, llevadas a cabo por el Ejecutivo anterior.

Nota:(1):https://elalminardemelilla.com/2021/09/20/el-bosquecillo-de-francisco-pizarro/(2)https://elalminardemelilla.com/2022/01/29/el-fin-de-la-casa-del-bosque/

El restaurante Hong-Kong


«Vámonos yendo, Sancho, que en los nidos de antaño no quedan pájaros hogaño». El Quijote

En la década de 1980 llegaron a España las pizzerías, y en la de 1990 los restaurantes chinos. El Hong Kong, fue inaugurado por una joven pareja Huang y Li, hacia 1990, poco después del Gran Muralla. Su rasgo más distintivo era la decoración, con paneles de madera de bambú, el espléndido dragón de la puerta y el pequeño altar de Buda en un lateral de la barra.

Melilla es la única ciudad de España en dónde cierran el Telepizza y ahora los restaurantes chinos. Según contaba Li, cuando era propietaria del establecimiento, su comida era la más parecida a la que pudiera encontrarse en China. Tras la separación del matrimonio, se convirtió en el restaurante de las mujeres, pues tanto la propietaria como las camareras y cocineras eran todas mujeres. Durante un tiempo largo, se mantuvo a la cabeza de los restaurantes chinos de Melilla, tanto por su decoración como por la calidad y variedad de la comida.

Tras el confinamiento, fue uno de los primeros en abrir y en servir comida para llevar, que era lo único permitido en aquellos meses extraños, del primer verano pandémico. Luego, cuando la COVID-19 empezó a azotar con fuerza en la ciudad, se volvieron a cerrar los restaurantes al público, que no volvieron a reabrirse hasta el inicio de 2021.

Un día cualquiera de ese tiempo extraño que todavía continúa, hicimos unas fotografías de la decoración, en la sala vacía porque no se podía comer en los interiores. En el principio del presente año, le ha tocado la hora del cierre, de la despedida final, al más representativo de los restaurantes de comida tradicional china.

Los recuerdos de los instantes pasados allí quedan. La fotografías también. No sabemos cuál será su destino final y si todo desaparecerá para siempre.

Lamento por los árboles perdidos


Nunca antes, en casi 11 años, habíamos estado fuera tanto tiempo, tanto como casi un mes. Son muchos/as los que nos han escrito y preguntado qué estaba pasando, y si El Alminar iba a iniciar el inexorable camino que conduce al lugar de los blogs perdidos. No hemos podido contestar con una afirmación exacta, con una respuesta única. Para observar el movimiento es necesario detenerse, y en ese momento el cansancio se acumula, y 11 años caen sobre los hombros en un solo mes. Entonces se percibe claramente lo que ha pasado y en qué punto no encontramos. Ahora se está más cerca del final que del principio.

Aquí arriba, en la parte alta del alminar, en donde todo se ve, la sensación es tal, que paraliza toda acción, todo movimiento. Hemos pasado 20 días repasando archivos, notas, fotografías, artículos, y la desolación se suma al cansancio. Nuevamente hemos recordado a todos los que han desparecido en este largo tiempo, y también en todo lo que ha desaparecido de nuestra vista.

El propósito era resistir, y se ha hecho. En una etapa mucho más extensa de la que pensamos inicialmente. Queríamos dar testimonio y lo hemos dado. La pretensión era que decenas de historias y sucesos no se perdieran, y hemos multiplicado esa cifra por varios cientos. Al menos quedan las imágenes y los relatos de todas ellas. Este blog ya es un legado a la rica historia de la ciudad, a la que es y a la que puede ser todavía. Aunque la realidad es que se pueden evitar muy pocas cosas.

Pero tenemos que quedarnos con alguna imagen clara, que muestre que en algunas cosas la senda es la misma, como la de la destrucción de árboles. No solo se han eliminado físicamente, sino que además se ha alterado un paisaje urbano que llevaba inalterado desde hace más de 5 o 6 décadas. Sirve de muy poco consuelo el hecho de que ese mal trato llevara haciéndose desde hace una década, porque la cuestión es que la obligación era salvarlos. No se ha hecho. Se ha optado por la tala, y por convertir esas mismas calles en algo hostil, sobre todo de cara a la llegada del calor. No volveremos a oír a los gorriones, ni a otros pájaros en las copas de esos árboles, que lo aguantaron todo, durante años. Incluso quemados por las podas salvajes, los gorriones se resistían a abandonarlos.

Lo sucedido en las calles Infantas de España y Paseo del General Villalba ha sido algo bárbaro, desconsiderado, porque había otras opiniones e incluso modo de haberlos mantenido vivos unos años más. Sin embargo, en estos tres últimos años han sido objeto de una abandono absoluto. Se partió una rama seca en uno, y talaron a los 30. De lo plantado, no sobrevivirá ni la mitad.

No son solo árboles, ha sido el modo de hacerlo todo. Los viejos fantasmas se agitan en lo sombrío. Queda mucho por hacer, pero deberán hacerlo otros. El Alminar seguirá siempre presente.

Holodomor, la hambruna de Stalin


¿Fue planificada la hambruna de Ucrania en 1932-33?

El conflicto de los «guardias rojos bolcheviques» con los campesinos ucranianos venía de lejos, casi desde los primeros años de La Revolución. La obsesión por la colectivización iba a tener una de las peores consecuencias posibles. Los Kulaks o kulaki, o lo que es lo mismo, campesinos propietarios de tierras, eran considerados los enemigos «del pueblo socialista» y de su paraíso en la tierra.

Las hambrunas eran habituales y periódicas desde el tiempo de los zares. Las malas cosechas provocaban grandes mortandades y también acumulación de alimentos por parte de aquellos que los tenían. Los revolucionarios bolcheviques creían tener la solución a todo: la colectivización. La imposición mediante medidas forzadas, expropiaciones, asaltos y detenciones en masa, iban a tener como resultado una de las peores catástrofes humanas de toda la historia de Ucrania, el Holodomor, o Hambruna Roja, como la denomina la historiadora estadounidense Anne Applebaum. En un solo año (1932-1933), cuatro millones de personas murieron de hambre en Ucrania.

Los bolcheviques veían enemigos y contrarrevolucionarios hasta debajo de su sombra. Lo que se planificó fue la colectivización, no la matanza o la mortandad. Es verdad que todas las decisiones que se adoptaron desde Moscú solo incrementaron la catástrofe humana, sin paliativos de ninguna clase. Por tanto, es normal que en estos países, nadie quiera hablar del comunismo o del periodo soviético. Los dirigentes comunista rusos no se caracterizaban por tener compasión alguna hacia la población.

Los esfuerzos por equiparar el Holodomor, como intentara el actual presidente ucranio Volodymyr Zelenski, con el Holocausto, con las autoridades de Israel, no han tenido éxito alguno, porque la bestialidad nazi no tiene equivalencia posible. Es el tope máximo en la escala de la maldad humana. La imágenes dejadas en Ucrania y en toda Europa por las Waffen SS y las Einsatzgruppen no tendrán comparación nunca, por más esfuerzos que se hagan en esa dirección. Intentarlo es no haber comprendido todavía lo que fue la planificación del exterminio de toda la población judía de Europa. Polonia, Ucrania, Alemania, Hungría, Países Bajos, son países cuya historia fue alterada para siempre.

La colectivización forzada de los Kulaki*

La colectivización se decidió entre 1929 y 1930. Una primera oleada expropió tierras, confiscó iglesias, confiscó cereal y animales, se arrestó a granjeros y a líderes locales que pudieran oponer resistencia. En apenas unos meses se había arrestado a 15.985 contrarrevolucionarios. La resistencia y la rebelión frente a la colectivización hizo enloquecer a los bolcheviques y al propio Stalin. Las deportaciones y los traslados de poblaciones se hicieron en masa, también hacia el Gulag o campos de trabajo esclavo, que no de exterminio. Eso sí, los muertos suman igual, y las cifran alcanzan millones. Muchos campesinos aceptaron bajo presión el traslado a las granjas colectivas, pero la colectivización había fracasado, aunque todavía no lo sabían. A finales de 1930, el gobierno de los Soviets se decide por la exportación de cereal para obtener divisas y los graneros se vaciaron.

Ya no había freno para lo que iba a pasar. La mala climatología y los deficientes datos de la nueva cosecha, la de 1932, situaban en el horizonte una nueva hambruna. Las previsiones se habían hecho en base a deseos y no de realidades. Los dirigentes ucranianos advertían del inicio de la hambruna, de los robos y de la ausencia de alimentos básicos en las tiendas. Se ordenó la incautación de todo el cereal existente y su traslado a las granjas colectivas. Se elaboraron listas negras de aldeas, de granjas y de empresas que no cumplían con los objetivos de producción, pero la gente ya empezaba a morir de hambre. Personas hambrientas, en estado cataléptico, deambulaban por las calles, hasta que se derrumban y morían, en cualquier lado. Estaba prohibido intentar escapar de Ucrania.

Se intentó salvar a la población, pero buscando antes a los culpables, con lo que se perdieron esfuerzos y tiempo. Tampoco se decretó una petición de ayuda internacional, porque en el país de Los Soviets eso no podía estar pasando. La purga alcanzó a unas 200.000 personas. La Iglesia Autocéfala ortodoxa de Ucrania fue disuelta. El robo de campanas e iconos se convirtió en norma. El catálogo de horrores padecido por la población resulta estremecedor. Nadie te mataba, morías solo, en la calle, de mil maneras posible. La locura e incluso el canibalismo, se abrieron paso. Hasta la primavera de 1933, los campos ucranianos se llenaron de muertos, hasta los 3,9 millones de personas. Nada de esto se pudo investigar en tiempos soviéticos, entre otras cosas porque se vaciaron archivos, registros y se eliminó toda la información existente. Los investigadores ucranianos lo califican como genocidio y probablemente lo es, como el armenio, perpetrado por Turquía, pero que tampoco reconoce.

Solo desde la independencia de Ucrania en 1991, se inició el proceso de investigación del Holodomor. Sin embargo, apenas una década después, Ucrania y toda Rusia se enfrentaron a una experiencia mucho más atroz que la padecida, la del extermino planificado de la población judía y eslava, llevada a cabo por la Alemania nazi, y con ellos ya no había posibilidades de salvación. Si quedó algún archivo o documento, desapareció. En solo 4 años (Rusia, Bielorrusia y Ucrania), y los territorios Bálticos, directamente afectados por la invasión nazi de 1941, se perdieron 30 millones de vidas.

Nota:* Hambruna Roja, Anne Appelbaum. Debate