Asedio, Estatuto y efemérides


La conmemoración del Asedio

El levantamiento del Asedio de Melilla, por parte del Emperador de Marruecos Sidi Mohammend Ben Abd-Allah el 19 de marzo de 1775 es un hecho histórico. Sin el apoyo decidido del Rey Carlos III y la brillante estrategia defensiva del Mariscal Juan Sherlock, los días de Melilla como ciudad española hubieran acabado hace 247 años.

Lo único que se estableció como recuerdo a aquella gesta o efeméride fue la celebración de una misa y un pequeño homenaje por parte de las autoridades, de modo anual sempiterno. No es tampoco una ofrenda que lleve a la pérdida de la virtud, u ocasione una contradicción imposible de solucionar. En la oposición uno puede criticar o estar en desacuerdo con cualquier cosa, pero si se forma parte de un gobierno la actitud debe ser otra. Se ha hecho «casus belli» de esta conmemoración por parte de los dos partidos mayoritarios y la cuestión de fondo permanece sin resolver.

No es admisible la ausencia de Coalición por Melilla, como gobierno, del acto oficial de conmemoración, como tampoco es admisible que no participen en ninguno de los actos del 17 de septiembre. Otra cosa es que decidan no acudir a la ceremonia religiosa. Si uno quiere cambios debe proponerlos y debatirlos a la luz pública. CPM impuso el día del Estatuto como festividad colectiva, sin debate alguno, y todos los partidos de la Asamblea acuden a los actos señalados, sin que previamente manifiesten su acuerdo o no. Para que nadie diga que hemos cambiado de postura, aunque sería lícito, vamos a citar lo que escribimos en otros años y seguimos pensando.

La misa del levantamiento del Sitio de Melilla ((19/03/2019)

El 16 de marzo de 1775, vista la imposibilidad de la rendición de Melilla mediante el bloqueo y fracasado el intento de conquista, el Sultán Mohammed Ben Abd-Allah, dio por finalizado el cerco y comenzó a retirar sus tropas. El día 19 de marzo evacuó las inmediaciones de la ciudad el último contingente marroquí, por lo que pasó a considerarse este día como el del “Levantamiento del Sitio”. El 2 de septiembre de 1775, se acordó celebrar una misa anual cada 19 de marzo, como recuerdo y homenaje a los que defendieron la ciudad, y a los que murieron en su defensa. Es una efeméride indudable de la historia de Melilla, y una obligación  ineludible la celebración de la misa. Nada más. No es incompatible con nada. No es necesario que sea un día festivo y ya es una efeméride muy lejana.

Entre el 13 y el 19 de marzo (18/03/2019)

La celebración del 13 de marzo de 1995, o Día del Estatuto, es una imposición de Coalición por Melilla, que no ha sido discutida en lugar alguno, probablemente tampoco en su Ejecutiva nominal, que no efectiva. La coalición que cambió la historia política de Melilla, no es un partido político, o no ha conseguido estructurarse como tal. Celebrar algo que no se ha conmemorado desde su aprobación, carece por completo de sentido.

El levantamiento del Sitio (19/03/2018)

  El Vicario Roberto Rojo ha recordado en su homilía aquella efeméride, pero también que aquella ciudad es muy distinta a la actual, y que por tanto, sin olvidar los acontecimientos pasados, y el sacrificio de quienes mantuvieron en aquel asedio la continuidad histórica de la presencia española, hecho que llega a nuestros días, «deben las autoridades presentes en el oficio litúrgico, crear un clima que permita vivir y respirar a todas las comunidades que componen la sociedad de la ciudad»

Las Cuevas del Conventico

Melilla recibió 8200 bombas y recibió 3207 cañonazos de la artillería del Emperador de Marruecos. Murieron 105 defensores y 584 resultaron heridos. Sin esa resistencia, en medio de la larga noche de los 400 años, hoy no existiría nada de lo que ahora mismo está en discusión. Nadie discute o se muestra contrario a la identidad cultural bereber o Amazigh de la ciudad, pero tampoco se puede borrar su identidad española, ni sus referentes históricos. Cualquier fecha puede celebrarse con otros contenidos, con otras orientaciones, para que no sean excluyentes para nadie. Ese 19 de marzo es parte de esa historia común, la de todos los que estamos aquí.

Durante todo ese tiempo, 100 días, la población resistió y habitó en las galerías y Cuevas del Conventico, en condiciones muy difíciles e insalubres, casi sin víveres, esperando siempre el socorro por vía marítima. Hoy es un entorno idealizado, pero que puede dar una idea de lo difícil que debió ser la resistencia y vivir en esas condiciones. Solo se conmemora eso, nada más. Ni siquiera el propio Sherlock tiene una calle demasiado vistosa en su recuerdo.

Si ahora volvemos a estar incomunicados con el entorno marroquí, no es únicamente por causa de la pandemia y sus consecuencias sanitarias. Es Marruecos quién un año antes (2018) interrumpió el acuerdo comercial vigente desde fechas anteriores al final del asedio que hoy se conmemora, de manera tan leve. Si no hay contacto alguno entre familias, ni circulación de trabajadores transfronterizos, no ha sido por causa de España. Marruecos no ha permitido ni siquiera «corredores humanitarios», ni para la salida de sus nacionales desde Melilla, ni para el regreso de los trabajadores fronterizos residentes en la ciudad. Nadie habla de los que han muerto ahogados intentando regresar.

La crisis social, humana y económica que está viviendo la ciudad, está agravada por la actitud de las autoridades marroquíes, que impiden cualquier tipo de contacto humano, político y comercial con la ciudad. Las fronteras ya están abiertas en el resto del Mundo, salvo para nosotros.

La consejería de destrucción ambiental


La gestión del consejero Hassan Mohatar en Medio Ambiente no será olvidada nunca. En apenas dos años, ha dejado un reguero de árboles talados como no se había visto hasta la fecha. Taciturno, poco amigo de comunicar planes, de aceptar opiniones alternativas o de cualquier otra sugerencia, ha superado cualquier peor gestión anterior. Y eso que las ha habido malas hasta el hastío y la desesperación.

En el corto espacio de tiempo que lleva al frente de la consejería ambiental, Melilla está viviendo una tormenta de obras y un registro de destrucción arbórea, que dista mucho de estar en sus picos máximos. En esta ciudad hay gente muy entendida y preparada en temas ambientales, dispuesta siempre a colaborar con la Administración de modo altruista, pero a la que rara vez se tiene en cuenta. Hasta ahora la norma era que se proponía cualquier opción de conservación ambiental, y los responsables públicos del área caminaban en sentido opuesto, pero sin ninguna acritud.

Lo que no se había visto era que se señalasen calles enteras para deforestar, y de modo inmediato se iniciase la devastación. En dos años ha aniquilado los árboles de varias calles de Melilla, desde eucaliptos hasta cinamomos, incluyendo pinos, higueras, moreras, espinos y acacias. No hay límite en la acción destructiva, que además se ejerce con la velocidad del relámpago. Eso sí, sin comunicar nada al resto del gobierno, o entidades interesadas en el Medio Ambiente.

La incomunicación de la Consejería es absoluta y la opacidad total. Es como luchar contra el agente naranja, pero sin los túneles del Vietcong. Señalar una zona a defender, equivale a identificar el próximo objetivo para la consejería mediambiental. Apenas ha pasado una semana desde que se denunciase la caída de árboles en las calles de Severo Ochoa y Conde del Serrallo, para que la consejería ambiental se decida por una solución radical, y cortando por lo sano, opte de nuevo por podar primero los árboles hasta el tronco, para arrancarlos de modo inmediato. No se sabe muy bien si como castigo a los árboles o a los ciudadanos que los defienden. El ensañamiento nos hace dudar de la capacidad de su rector para seguir al frente de ese área.

Las calles estaban perfectas y peatonalizadas, y eran de las más frondosas del centro de la ciudad. Las acacias habían superado podas propias de Freddy Krueger. Lo sucedido no tiene explicación, ni justificación posible. Algo así puede enterrar la labor y la imagen de un gobierno, e incluso de un partido. Teníamos otros planes para estos días, pero la aberración no nos permite que quede sin reflejar, al menos para la posteridad. Incapaz de contener los desastres anteriores, los incrementa. ¿Qué será lo siguiente? Imposible predecirlo. Lo que más se ve, es lo que está en la calle.

En la Casa del Gobernador


El último secreto de la Melilla prehispánica

En los casi 11 años de existencia del Alminar, la puerta del la Casa del Gobernador, la que protege los secretos del Área 51 melillense, ha estado siempre cerrada. Las peticiones de visita siempre denegadas, como en su homóloga Estadounidense, la que se encuentra en el Estado de Nevada, también conocida como Groom Lake. Se supone que guarda secretos de la posible vida inteligente extraterrestre, y que en ella se desarrollan investigaciones de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.

El Gobernador guarda los secretos de la vida prehispánica en Melilla. Resulta inquietante que tras 5 siglos de historia española, jamás se haya encontrado en todo el perímetro un asentamiento o cementerio relacionado con la vida prehispánica. Se han encontrado enterramientos de los que jamás vuelve a saberse, y de los que nunca se dice si eran romanos, mauritanos, fenicios, vándalos o de cualquier otra procedencia. Solo son muertos, sin más etiquetas.

La Administración Militar, de repente, enajena y abandona edificios que queda sometidos a la acción erosiva de agentes ambientales y humanos, hasta su total destrucción, como la Residencia Militar. Tal es el caso de la Casa del Gobernador y de toda su área circundante (patio, Caja de Reclutas y Juzgado Militar). Todos estos edificios llevan abandonados más de dos décadas, sin ninguna idea de uso posible, salvo los disparates.

En 2000 se iniciaron una excavaciones en la zona del patio, que quedaron abandonadas para siempre en 2006. La emoción inicial fue mucha, porque se pensó que se podría llegar hasta los mismos fundadores prehispánicos de la Rusadir mítica, los fenicios. Tras ese lustro de búsqueda todo se abandonó, como si se hubieran encontrado pistas o pruebas de la existencia del mismísimo diablo. El caso es que 15 años después, nadie se atreve a hacer allí nada, y la degradación continúa. Lo excavado, cuando era visible, indica que las líneas de muros se extienden hacia el resto del patio, bajo la superficie de la casa y quizá hasta los edificios colindantes, como el de la Caja de Reclutas.

Las diferencias de nivel en el interior de la Casa del Gobernador evidencian que pudiera estar edificado sobre construcciones anteriores. La presencia de restos arqueológicos impide construir o alterar la zona en lo más mínimo, sin excavar todo el terreno afectado por los hallazgos, sea el que sea. La maleza se ha adueñado del yacimiento arqueológico y lo oculta y degrada por completo. Hay miles de restos encontrados en esos años de excavaciones, que ni siquiera están catalogados ni expuestos en el Museo. No hay ninguna catalogación sobre lo hallado, ni ninguna previsión sobre lo que pudiera encontrarse.

El futuro de la Casa del Gobernador

La parte del antiguo juzgado militar se usa como almacén del chiringuito de la plaza de Estopiñán, y como depósito de materiales de obras. La propia casa del Gobernador es utilizada desde 2017 como residencia de los sin techo melillenses. El yacimiento está destruido. De allí entra y sale quien quiere, pero si solicitas permiso para una visita oficial, o se deniega, o nadie es responsable de para autorizarlo. Nuestra propuesta es que se cree una comisión delegada que se haga cargo del Área 51, que responda solo ante la Consejería de Cultura, y que se establezcan contactos con universidades para su posible excavación. Melilla la Vieja necesita de todo, y un centro de dinamización podría este lugar. Hace falta un cajero, tiendas de alimentación, una cafetería para un entorno turístico y quizá hasta una oficina de farmacia. Un mini-centro comercial. Hace falta vigilancia nocturna permanente y limpieza.

La puerta del Área 51

Siempre cerrada desde hace 11 años; 132 meses; casi 4000 días. Las horas centrales del día. Nadie en los alrededores, ningún operario de nada. El calor ya empieza a reclamar su tiempo. Una sombra pasó muy rápido detrás nuestra y pareció entrar en El Gobernador. La puerta estaba entreabierta, pero no había nadie. Ni a un lado ni a otro. Tampoco en las escaleras, ni en la primera planta. Todo está abandonado y muy demolido. Hay zonas que se han tapiado, pero un corredor con la otra zona del inmueble permanece abierto. La sombre debió ir hacia allí pero no fuimos detrás de ella. El interior no parecía seguro. Salimos rápido. Todo seguía vacío. La puerta vuelve a estar cerrada. No sé si hemos entrado. ¡La verdad sigue estando ahí dentro!

El edificio del Sol Naciente


El esplendor del Modernismo en el Real

«Uno de los principales valores de la ciudad de Melilla y, desde luego, el que le da mayor carácter de universalidad, es la belleza de su trazado urbano y la monumentalidad de su arquitectura». Antonio Bravo

Esto escribía el historiador y Cronista de Melilla en La Ciudad de Melilla y sus Autores, en 1997. Otros autores como Salvador Gallego, Francisco Saro y el más reciente José Luis Cabrera, han insistido en que el concepto modernista no son solo los edificios, sino también la planificación urbana. Hoy podemos afirmar desde El Alminar que, casi todas las reformas posteriores, tanto del trazado urbano como de sus edificios, no solo no han conservado ese carácter específico, sino que lo han empeorado en todos y cada uno de sus barrios. El concepto de ciudad modernista ha desaparecido, bajo el abigarramiento de una homogeneidad pretendidamente moderna, entendida en como la peor acepción del desarrollo urbano. Se ha alterado y sigue alterando la modernidad de su trazado, pese a ser concebido hace un siglo.

La ciudad proyectada ha resistido medio siglo de urbanización descontrolada, pagándolo con la desfiguración de sus barrios, y el aburrido estilo cúbico de sus edificios, sin nada relevante ni que merezca destacarse, en sus nuevas construcciones. La mediocridad de la nueva construcción es tal, que por eso se ha producido este movimiento de regreso onírico al esplendor desaparecido, como única forma de escapar de una realidad opresiva y que la aproxima cada día más, a la Hongkonización. En muchas capitales europeas se construyen centros modernos, en donde los mejores arquitectos edifican bellas creaciones , que entran de modo directo en los manuales de arquitectura.

En Melilla no ha ocurrido nada de eso, porque solo se han construido edificios que han desfigurado el carácter de cada barrio. El cubismo es un movimiento pictórico creado por Pablo Picasso, pero que no admite el traslado como tendencia de edificación en nuestra ciudad. El barrio del Real, junto con el del Tesorillo, son los más dañados por el cubismo arquitectónico melillense.

El edificio del Sol Naciente

No podemos dejar de señalar que los edificios modernistas son los edificios de la burguesía adinerada melillense, en contraposición a una ciudad ciudad de barracas y de casas de mala calidad, en las que vivía la mayor parte de la población, compuesta por obreros, trabajadores y gentes que atravesaban el mar, para llegar hasta la ciudad de la expansión, y que raramente lograban cumplir sus expectativas. En la ciudad naciente, no existía la clase media. Sin embargo, y pese a todo, surgieron iniciativas para dotar a los nuevos barrios de una réplica modesta, de lo surgía en el centro urbano. De ahí esa gran frase melillense, ya casi en desuso de «bajar a Melilla», para explicitar el traslado desde los barrios o campo exterior, hacia el centro.

Sorprende este edificio, factura de Enrique Nieto, en pleno centro del barrio del Real, surgido tras las Guerra de 1908, en la que se ocuparon los famosos «Altos del Real«, por el ejército acampado del General Villalba. Un barrio de trazado moderno, a punto de colapsar por la alta y desordenada edificación. El conjunto exterior del edificio está aligerado por la altura de la planta baja y los detalles ornamentales que rompen sus líneas rectangulares. Sin embargo, en donde se concentra toda la carga decorativa es en el portal, el lugar de paso, con los rayos del sol naciente, en ambos lados del mismo. Eso unido a los mosaicos laterales y los yesos y relieves del techo.

En una ciudad con predomino del calor sofocante, el modernismo buscaba en la altura de las plantas la manera de refrescar las habitaciones, que son fríos y húmedas en invierno. Para los cánones de comodidad actuales, la vida en estos edificios tiene sus dificultades, y es dura.

Nota: La sugerencia de la visita vino desde Uno de Melilla, amigo de este blog.

Melilla es feminista


Hay otra Melilla que tiene su espacio, menos reconocido que otros y que conquista día a día su alternativa. Eso es lo que hemos visto en la parte final de la Marcha por el 8 de Marzo. Es una Melilla feminista, plural, policultural, moderna, poliglota, mestiza, diversa, alternativa, libre.

Es es la Melilla que hemos visto en la parte final de la Marcha, que se ha extendido por espacio de 3 horas, desde la barriada de Las Palmeras hasta la misma Avenida, en total orden y concierto, porque también lo ha habido en sus últimos instantes, con canciones y representaciones lúdicas.

Hay otra ciudad más normativa, más reglamentada, más visibilizada, pero ésta también debe existir, porque es tan real como la otra y porque pertenece a la misma sociedad. El tiempo actúa de criba, tanto en el espacio de años, como en espacios más cortos, el de una misma tarde. Hay mucho que ya no se ve, porque estuvo por aquí solo de paso. El movimiento del 8 de Marzo se ha depurado mucho, pero lo importante es que siga vigente, porque la llama hay que mantenerla encendida, y de eso es algo de lo que sabemos mucho en El Alminar.

Extenderse por un largo lapso de tiempo y permanecer, no es nada fácil. Sobre todo después de dos años de pandemia interminable, y de una nueva guerra europea, que ha puesto una carga más, en la «desmoralización» social. Se necesitaba descanso y no hemos tenido opción.

Hay que buscar espacios nuevos y mantenerlos. No todo es casta y nomenclaturas. No todo puede ser rendimiento político. El movimiento del 8M resiste, en una ciudad muy difícil y con márgenes muy estrechos para mantenerse y perseverar.

Libertad, Igualdad, Fraternidad. Aunque muchos no lo quieran pensar, los valores de la Revolución Francesa son universales. Están por encima de las religiones y de las distintas culturas. Son de todos/as y nos pertenecen. Hay que seguir luchando por ellos y por conservarlos, en su versión más amplia posible.

El trabajo de las mujeres


¿Medalla de Oro a los/as Trabajadores/as de la Limpieza Pública?

Nos gustan las heroicidades, los éxitos deportivos, pero si esta ciudad presenta una imagen medianamente decente, es gracias a las trabajadoras y trabajadores de Limpieza Pública. Trabajan en las calles, empujando sus carros, a veces en cuestas casi imposibles. Están en sus puntos de recogida de carros a las 7 de la mañana, y antes de que la ciudad despierte, o de aquellos que por su trabajo todavía no se han ido a dormir; ya hay un trabajador o trabajador o trabajadora limpiando nuestras calles.

Salen todos los días a la calle, desde la mañana hasta la tarde. No importa que haga frío, viento, calor, lluvia o que el infierno se caiga sobre nuestras cabezas. No importan tampoco la edad o condición física del trabajador. Salen a limpiar aceras y calles en la ciudad en la que menos colaboración hay, por parte de los ciudadanos, en la limpieza urbana y colectiva.

No descubrimos un secreto a nadie, si decimos que cuanto más desciende el puesto de trabajo en la escala social y laboral, hay más mujeres. Barrenderas urbanas, limpiadoras en hoteles, hospitales, camareras de piso, o limpiadoras de hogar, parecen profesiones destinadas a las mujeres. Existe una Ley de Igualdad laboral efectiva para mujeres y hombres, la Ley 3/2007 de 22 de marzo, que busca promover la equiparación de hombres y mujeres en todos los ámbitos laborales. En Melilla solo hay 1 mujer en el Cuerpo de Bomberos, y acaso poco más de diez en la Policía Local. Es más usual ver mujeres en la Guardia Civil, Cuerpo Nacional de Policía y Tropa profesional, pero todavía son minoritarias. La Ley pretendía y pretende, que al menos el 40% de las plantillas de empleados públicos en cualquier ámbito, sean mujeres.

Pero seguimos con la limpieza pública. Cada semana acude a cualquier calle de la ciudad, el camión de baldeo, e inmediatamente, tras su paso, acuden los dueños de mascotas con sus perros, a pasear por el suelo recién refrescado y con olor a limpio. Parece que en la playa o jardines no existe la obligación de recoger los excrementos de los animales. Los dueños de locales de hostelería, deberían dejar relucientes las zonas de terrazas, y no esperar a que sean los trabajadores de la limpieza quienes pongan en orden las calles y las cosas. Y acabamos con la misma pregunta: ¿Por qué no, la Medalla de Oro de la Ciudad a los/as trabajadores de la limpieza de vías urbanas?

El Nuncio Papal en Melilla


La visita del Obispo y Nuncio Federico Tedeschini

Enrique Delgado Jiménez

Federico Tedeschini Es el único Nuncio Papal que ha visitado Melilla en toda su historia. La visita se produjo entre el sábado 29 y el lunes 31 de octubre de 1927, con motivo de la clausura de la semana Franciscana, en honor del patrón de la ciudad. En los primeros 30 años de la Melilla de la expansión, todas las grandes personalidades de la historia española, en algún momento visitaron o vivieron algunos años en nuestra ciudad.

El Nuncio Papal y Arzobispo de Lepanto, llegó a Melilla en las primeras horas del día 29, a bordo del vapor Vicente Puchol. Ya entonces, el horario nocturno de los buques era un logro para la comodidad de los viajeros. En la dársena del Puerto recibió los honores del Batallón de Cazadores de África nº 18, y fue saludado en su llegada por el comandante general González Carrasco y el presidente de la Junta Municipal Cándido Lobera. Durante los 4 días que duró su visita a la ciudad y zona de influencia, se alojó en lo que hoy conocemos como Casa del Gobernador. A la recepción acudió todo el pueblo de Melilla, y todos sus representantes públicos, incluido Mohamed Ben Maimón.

En esa 1ª jornada bendijo y ofició una misa, acompañado de su séquito, en la iglesia arciprestal del Sagrado Corazón, a cuyo frente se encontraba el Vicario Antonio Casasola. Tras el oficio religioso, Visitó la Escuela General y Técnica, la Residencia de Estudiantes Indígenas y la Exposición de los Centros Hispano Marroquíes. Tras el almuerzo, se trasladaron a la localidad de Segangan.

Misa de Pontifical y 1ª piedra de la Divina Infantina

Con toda la solemnidad litúrgica posible, el domingo 30 de octubre celebró una misa de Pontifical en el templo patronal de la Purísima Concepción. El resto del día lo empleó en visitas a la Cámara de Comercio, y en recepciones a diversas comitivas ciudadanas. El lunes 31 de octubre celebró otra misa de Medio Pontifical en la iglesia de Nador, y seguidamente colocó la 1ª piedra de lo que hoy es la Casa Convento de La Divina Infantita. Por la tarde visitó las localidades de Monte Arruit, en donde ofició un responso sobre el cementerio de la Cruz de esa localidad, y la alcazaba de Zeluán, en donde fue agasajado con Té a «la usanza mora». En las últimas horas de la tarde y a bordo del vapor Atlante, regresó a la ciudad de Málaga, desde la que se encaminó nuevamente hacia Madrid.

La aparición de un antiguo libro, de edición primorosa, y de solo 150 ejemplares de tirada, ha reverdecido el recuerdo de esta visita, de la que en apenas 5 años se cumplirá el centenario. Su Eminencia Federico Tedeschini, arzobispo titular de Lepanto, fue nombrado como Nuncio Apostólico de su Santidad Benedicto XV en España, el 31 de marzo de 1921, manteniéndose en el cargo hasta 1936. Fue nombrado como cardenal in pectore, en Consistorio secreto, el 13 de marzo de 1933. por Pío XI. Esto quiere decir que su nombramiento no fue hecho público, por el temor de Roma a que su nombramiento pudiese provocar algún tipo de violencia o rechazo hacia su persona.

La memoria de su actuación en España, fue recopilada y escrita por monseñor Juan José Calabuig Revert, capellán del Real Templo Basilical de San Francisco el Grande de la ciudad de Valencia.