La Libertad guiando al Pueblo


¡Quien quiera saber lo que son ofensas a la Theotokos, solo tiene que leer a Lutero. Pero el monje agustino (feroz antisemita) sabía muy bien lo que se hacía, y por ello nunca pudo ser acusado de blasfemia, ya que la Panagia no es una de las Tres personas de la Trinidad: Padre, Espíritu Santo e Hijo, por este orden. La Virgen María, como la conocemos en el Occidente católico, no pertenece a la Trinidad Santa. No se puede blasfemar contra ella.

El fuego, decía Umberto Eco, se alimenta con todo, tanto con la ofensa como con la disculpa, con la explicación y con la duda. Una vez encendido, lo incrementa y mantiene cualquier cosa que esté a su alrededor y eso es lo que ha ocurrido con la obra de teatro de Canciones de Belen, que se viene representando desde 2018. Por tanto, si es una «ofensa», esta es continuada y repetida desde hace un lustro. Sin embargo, al fuego, la verdad y los hechos le traen sin cuidado. Es la tormenta perfecta, pero vamos por partes, como decía mi padre.

Bula Ineffabilis Deus (1854)

La Bula Ineffabilis Dei de 8 de diciembre de 1854, fue una pequeña trampa del Papa Pio IX. A cambio de proclamar el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, la Toda Santa o Panagia; Pío IX consiguió que se proclamase también el dogma de la Infalibilidad Pontificia. Pío IX exigió una cosa a cambio de la otra. Ninguna de los dos dogmas son aceptados por el resto de iglesias cristianas, ni la ortodoxa oriental, ni la protestante o evangélica, ni por la anglicana. Por lo tanto, estamos ante una verdad muy parcial. Sí es posible poner en cuestión ambas cosas, sin causar ofensa a nadie. Estamos poniendo en orden la cuestión que nos mantiene en vilo desde el año pasado.

Dos sacerdotes que ha pasado por la ciudad, uno de ellos el Vicario Roberto Rojo, y Javier Velasco del Pozo, se han manifestado de manera violenta contra la consejera de Cultura Elena Fernández Treviño, y ambos sin razón. La cuestión de la naturaleza humana y divina de Cristo, no pudo ser resuelta hasta el Concilio de Calcedonia en 451, y tardó otros muchos siglos en ser aceptada. Es más, la Iglesia Católica persiguió a fuego y espada durante casi mil años, a todo aquel que osara contradecir estas enseñanzas. Por tanto, proclamar que la iglesia está hoy siendo perseguida o atacada por una obrilla de teatro, es obra de mala fe, porque aquí, quien ha perseguido hasta el 15 de julio de 1834, ha sido la Iglesia, pues en esa fecha se abolió oficialmente La Inquisición en España.

La beata Dolores, fue una monja ciega de Sevilla, que ostenta el honor de ser la última persona en ser quemada por la Iglesia en España, el 24 de agosto de 1781. Tras confesarse, se la ajustició con garrote y solo fue quemada en efigie. No estamos ante una iglesia perseguida, sino justo ante lo contrario, pese a los esfuerzos baldíos del Papa Francisco, que ya carece de fuerza para poner un verdadero y claro cambio de orientación en la Iglesia. A la Consejera Fernández Treviño, se la está sometiendo a un auto de fe público, por algo incierto, no hay ofensas a la fe en esa obrilla, y de lo que solo es responsable de modo tangencial, pues la obra tiene una representación continuada desde 2018.

La obra en sí

Hemos visto las escenas afectadas por el anatema lanzado contra la consejera de Cultura de Melilla, por el sector cofrade del catolicismo melillense y sí hemos de decir algunas cosas. No hay ninguna ofensa a la persona Trinitaria del Espíritu Santo, al que solo se menciona. No hay pues blasfemia, pero doctores tiene Roma.

El arcángel Gabriel queda sometido a una vulgarización completa, asemejándose más a un gañán de pueblo, que a un mensajero del Eterno. Recuerda en algún momento al cómico Pepe Carabias. Es más vulgar su representación en 2018 que en 2021. Vulgarizar, contemporizar, es un riesgo y la crítica en ese sentido debe asumirse. De la Panagia (Toda Santa), sabemos muy poco. Los relatos evangélicos son muy escuetos. Es cierta la sorpresa y la duda inicial sobre cómo todo lo anunciado por el arcángel podía llevarse a cabo en ella, aunque luego afirmase con rotundidad: «Hágase en mí según tu palabra». Lo insondable, lo que nunca podrá explicarse, es porqué el Eterno, se fijó en ella para llevar a cabo el misterio de la Encarnación.

No hay ofensa alguna a la Panagia, solo excesiva vulgarización, todo demasiado próximo a Gran Hermano y programas similares. La Navidad es la fusión entre Oriente y Occidente. Es una celebración cristiana y hay mucho terreno para realizar obras de calidad y más amplio mensajes, sin perder el sentido de lo que se celebra. Lo que reclama el catolicismo exaltado es catequesis y esto es solo cultura navideña, aunque débil. En cualquier cosa esta es una obra de tiempos pasados y más vulgares.

Conclusión

La Consejera de Cultura arde en la pira pública y los que deberían defenderla callan. Ese silencio sí es estremecedor e inquietante. La Consejera Fernández tiene entidad suficiente para defenderse por sí misma, pero por razón de su cargo debe ser muy equilibrada. No necesita tampoco al Alminar, porque es mucho más potente que este modesto blog. Aquí solo pretendemos fijar unos mínimos admisibles para un debate racional.

Las únicas ofensas demostrables son las que se le han dirigido a Elena Fernández, con toda la mala intención posible. Un sacerdote, Roberto Rojo, que fue acribillado por ese mismo clericalismo intransigente, no puede calificar de «tóxica» a una Consejera electa. Del otro sacerdote, cuanto menos se hable mejor. Es una cuestión de libertad de expresión, de libertad. En el pasado próximo esto no hubiera sido posible, no hubiera existido, porque no había libertad suficiente, y eso que la obra se representó durante tres años. El anterior presidente hubiese fulminado a quien hubiese puesto en una situación similar a una consejera de su gobierno, y un ejército de edecanes recorrería las redes identificando y poniendo en la picota a los críticos.

El actual Vicario, Eduardo Resa, debe poner paz en esta tormenta que amenaza muchas cosas, y desvincularse de ciertos grupos que empujan en una dirección equivocada. No hay blasfemia, no hay ofensa, solo vulgarización. Paz, piedad y perdón.

Tribulaciones sobre el Año Nuevo


Enfrentarse a las barras vacías de las estadísticas de los 12 meses del nuevo año, produce siempre una sensación de inquietud en El Alminar. Hay 365 días por delante de los que no sabemos nada.

Casi todos/as los que estamos hoy aquí hemos visto cerrarse un siglo y un milenio. Hemos entrado en el año 2022, el de extraña escritura, inmersos en la gran pandemia mundial, la nueva peste de la que harán referencia todos los libros que se escriban en el futuro. La peste empezaba a remitir en el tercer año, y dejaba de asfixiar a las ciudades con su abrazo mortal. Aun así y pese al cansancio, seguiremos insistiendo en ls necesidad de estar alerta y de no caer en el exceso de confianza, porque es una enfermedad que no da segundas oportunidades.

A lo largo del año pasado hemos cerrado muchas cuentas pendientes en el blog, con temas sobre los que no habíamos escrito y que le debíamos a la memoria de la ciudad, porque este es un blog sobre Melilla, antes que cualquier otra cosa. El haber cerrado todos esos asuntos pendientes, dentro de la ya finalizada década inicial del Alminar, nos permitirá movernos con más libertad. Ya no estaremos tan condicionados por el quehacer diario.

Hemos recuperado el ritmo y nos volvemos a situar en la línea de las 150.000 visitas anuales. Haber sobrepasado una década larga de escritura constante, tiempo en el que desaparecen 8 de cada 10 blogs, tendrá la recompensa de que permaneceremos en la. memoria física de los buscadores y en los datos del algoritmo. Ha sido un esfuerzo enorme y algo que nunca imaginamos.

Propósitos para el Año 2022

Recuperar un buen hábito perdido, desechar alguno pernicioso, iniciar una labor nueva, acabar una pendiente, pero no dar nada por concluido, porque la realidad siempre puede cambiar todo en cualquier momento. Habíamos dado por cerrado el año con la felicitación navideña. 124 artículos, casi 100.000 palabras escritas y 400 imágenes dan una idea del esfuerzo que cuesta mantener el blog en un solo año. Sin embargo, apareció el falso escándalo de las ofensas a la Panagia, y tuvimos que regresar desde el otro lado, pero solo para poner a salvo su nombre de los «supuestos defensores«, porque ofensores no ha habido. Sin embargo, esto da una pista sobre el camino que va a tomar esta ciudad, para nuestra desgracia, lo que nos obligara a permanecer «in vigilando».

Para toda la Comunidad Alminarense, para todas y todos los que nos siguen y acompañan, tanto desde hace una década con desde el tiempo más reciente, les deseamos los mejores propósitos e intenciones para el nuevo año que hemos iniciado, y que nos acompañen y sigamos juntos hasta su final. Nos gusta estar en compañía de la gente, ver ambiente y animación en todos los lugares. En ninguna parte hemos visto un centro tan desolado como el de Melilla. Es algo en lo que hay que empezar a pensar, si se quiere ese vacío.

En cuanto a la desolación del barco de la línea de Almería- Melilla, y la calidad de nuestros transportes, mucho habrá que escribir a lo largo de este año, porque en estas condiciones, las posibilidades turísticas son < 0.

Sobre la ofensa a la Theotokos y Panagia


A partir de ahora asumiremos la terminología ortodoxa cristiana oriental y ya solo nos referiremos a Maria como la Theotokos ( Madre de Dios) y Panagia (Toda Santa). Títulos excelsos que configuran con la mayor dignidad posible, el papel que esta mujer representa dentro de la teología cristiana y de la propia religión. Una posición y un lugar que no tiene comparación posible en el marco de cualquier otra creencia.

En la nueva polémica religiosa católica de Melilla, el año pasado fue la del árbol, nos enfrentamos más con la vulgarización de temas complicados que con la ofensa. Desde luego los que se rasgan las vestiduras son los escribas y fariseos, siempre prestos al escándalo. El caso es que parece que nos encontramos frente a una obra teatral, en la que la presunta ofensa pasó desapercibida en años anteriores.

La adaptación de cuestiones teológicas al tiempo actual es siempre un riesgo, porque la susceptibilidad es mucha y un esceso de contemporaneidad puede llevar al error y a una interpretación retorcida, como parece ser el caso. Una vulgarización es llamar a una representación en imagen de la Theotokos, «novia de Melilla», aunque eso sea considerado una expresión de fe.

Concord, Mirrolde son creaciones de Jose Maria Antón y Teresa Jornet, ambos eminentes profesores de Melilla, ambos cristianos y de ideas socialistas, por lo que resultaría difícil aceptar que de un grupo teatral que extiende su legado, pueda surgir una ofensa armada contra los dogmas católicos. Para ofender tiene que existir tanto una intención, como un hecho manifiesto, que tampoco parecen ser el caso.

Si existiese una deficiencia en el control de calidad de lo representado, afectaría también a los años anteriores, en los que se representó esta obra. De un grupo teatral como Mirrolde, con muchas tablas, tampoco puede esperarse una calidad deficiente.

¿Qué ocurre pues? La sensación que ofrece todo esta polémica es que se busca el escandalo y el enfrentamiento a toda costa, y que cuando «se juega a diario con la ruleta rusa, se acaba encontrando la bala». No resultó el año pasado con el árbol, tampoco parece ser este con Mirrolde.

Lo que yace debajo de todo es el carro de la censura, al que muchos no dudarían en subirse, y el acabar con el intento de crear y mantener una multiculturalidad en la que nadie quede o se sienta excluido.

La Theotokos y el Paráclito ( Espíritu Santo) están muy por encima de todas estas vulgaridades en las que nos enredamos.

Feliz Navidad 2021


Como cada año, a todas y todos los que han llegado hasta aquí en nuestra compañía, a los que estuvieron, a los que están, a los que se cruzarán con El Alminar en algún momento, a todas las personas de buena voluntad; les deseamos Feliz Navidad 2021.

Estamos a punto de dejar atrás el segundo año de la pandemia que ha barrido el mundo. El cansancio es notable y son ya muchos los que no han podido culminar el año. A todos y todas los tendremos en nuestro recuerdo. Son 5.357.096 fallecidas en personas en todo el mundo, 88.708 en España y 117 en Melilla. En nuestra ciudad se han contagiado 12.000 personas desde el inicio de la pandemia. Las epidemias de peste solían asentarse entre dos y y tres años sobre un territorio, pero esto era en el pasado. Aun así, debemos espera que el año entrante sea el último en el que convivamos con la COVID-19, y se inicie el reflujo de la ola en todo el mundo. Las epidemias provocan cambios visibles en las estructuras económicas, sociales y por ende en las personas. Nada vuelve a ser como antes.

El espíritu de la Navidad acaba alcanzando a todos/as, y en ese ánimo que compartimos con todos, convive el pasado, el presente y el futuro. Al igual que ocurriera con Ebenezer Scrooge en la novela de Charles Dickens, escrita en 1843. Del pasado compartimos una imagen ya irrepetible, la del solitario Belén del Centro Asistencial, que montaba cada año monseñor Buxarrais con la ayuda de algunas mujeres voluntarias, en la capilla del centro, ya cerrada. Del presente y de nuestra poco destacable iluminación navideña, compartiremos dos cosas, una la imagen del árbol, que sí es un símbolo navideños, pese a la alharaca de la Navidad pretérita, y una fotografía de la ciudadanía melillense intentando recuperarse de la zozobra, el pasado domingo en la parte peatonalizada del centro de la ciudad (del que no se sabe qué modelo final aplicar).

En cuanto al futuro deseamos paz, convivencia y armonía para todos, pero bajo la protección del arbolado melillense. Esperamos que se detenga la especulación urbanística, y que no acabe devorando los acuartelamientos de Santiago y Alcántara. Una ciudad sostenible y amable, no se puede asentar solo sobre las aceras y el pavimento, sino sobre abundantes zonas verdes y de uso colectivo. También sobre la igualdad de oportunidades. El cambio no puede consistir solo en el asentamiento de nuevas oligarquías o castas, el gran concepto ya en desuso.

Aún así y pese a todas las dificultades, Feliz Navidad a los/as lectores/as del Alminar. A los/as comentaristas y a todos los que nos acompañan desde hace una década. Y sobre todo, nuestro mayor deseo es que sigan evitando el contagio.

Tribulaciones navideñas


Todo sigue su curso, y cualquier acontecimiento nos seguirá esperando a partir del 31 de diciembre. Estamos a punto de completar el segundo año de la peste del siglo XXI, pandemia inesperada que indudablemente marcará la historia del siglo en curso. Al contar con una fecha fija, todo parece acelerarse mas, aunque ese final en realidad no lo sea.

Seguimos en medio de las tribulaciones, la gran palabra que dio carácter al Quijote y que inmortalizó Cervantes, en la gran obra que todo el que se dedica al oficio de la escritura admira de algún modo. Son muchas las ocasiones y circunstancias en las que hemos equiparado la trayectoria de este blog, a la aventura del gran personaje cervantino, que se lanzó al mundo a «desfacer entuertos y enredos». En solitario en la primera salida y acompañado por su escudero en la segunda.

Es imposible saber qué nos deparará el futuro, porque como hemos podido comprobar nada puede predecirse. Los signos y agüeros llegan, pero pueden interpretarse en un doble sentido. Eso sí, hay que saber irse, antes de dar ocasión de acabar derrotado, como don Quijote en las playas de Barcelona, aunque fuese por una maquinación entre el cura y el estudiante.

En estos 10 años, en esta década del Alminar que se cerrará en unos días, hemos visto gigantazos, molinos, algún descomunal jayán. También molinos, galeotes y malandrines, encantadores y magos como Frestón. Nos hemos topado con la iglesia y visto de lejos a la Santa Hermandad, que siempre ronda por los campos. Siempre habrá quien siembre, y los pajarillos se adelantarán prestos a coger los primeros granos de trigo. Si se hace brotar una fuente, mil beberán de ese agua. Un agujero en el muro servirá para que un centenar puedan pasar por él. La luz de un candil iluminará una estancia completa.

Toda obra humana tiene principio y fin. Todo final es a veces el principio. Cada siglo trae su propia confusión. Las novelas de caballería no nos han abandonado, aunque ahora se conozcan como «Juego de Tronos», Siempre necesitaremos batirnos frente a Florimorte de Hircania, igualar en valor a Galaor, Amadís o al caballero Platir; y derrotar en singular combate a Bramidán de Tajayunque.

Una obra así, queda entremezclada con la vida. Lo mismo ocurre ya con el Alminar y su creador, tras esta década de escritura constante. Así lo afirma el propio Cervantes, a través de Cide Hamete y su pluma: «Aquí quedarás, colgada desta espetera y deste hilo de alambre, adonde vivirás luengos siglos. Para mí sola nació don Quijote, y yo para él; él supo obrar y yo escribir; solo los dos somos para en uno».

No nos quedan cuentas pendientes, al menos que podamos reconocer. Hemos escrito todo y dado testimonio de todo lo que hemos visto. Si ya escribimos, es por propia voluntad.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2012/05/06/el-fin-de-la-2a-salida/

El Industrial, la saturación de un barrio


Urbanismo sin orden ni concierto

Desde la plaza de la Goleta hasta la de Adolfo Suárez, y con los límites del Paseo Marítimo y la calle de García Morato, el antiguo barrio del Industrial conforma un rectángulo de aproximadamente 1 km2 , en el que habitan casi 8000 personas. La densidad de población se obtiene sin necesidad de operación matemática alguna.

Es el barrio comercial y residencial más importante de Melilla, además de estar ubicado junto a las playas de la ciudad, lo que le convierte en un destino obligado en la temporada estival. Pese a la magnitud de las cifras, solo cuenta con un pequeño parque infantil de apenas 100m2. Tiene colegios, supermercados, un Teatro-Cine, un centro de salud, la sede de Correos, y sobre todo, una pésima planificación del tráfico rodado. Todas las reformas que se han realizado no han hecho otra cosa que empeorar el tránsito por el barrio.

Las familias que viven allí, las que se acercan a realizar compras, o a disfrutar de las playas, tienen derecho a hacerlo en coche, entre otras cosas, porque no todo el mundo puede desplazarse a pie o en bicicleta. Los peatones tienen por supuesto el derecho a desplazarse con comodidad por su entorno. Sin embargo, y como paradoja, está exento del «transporte urbano». No llega hasta él, ni tiene posibilidad de llegar, ningún autobús urbano (COA), ni tampoco existe una sola parada de taxis en todo su perímetro. Para abundar más en esta saturación, los pasos de cebra han disminuido, y se ha creado un carril de bicicletas, por detrás de la línea de aparcamientos en una posición peligrosa y de escasa visibilidad, en la calle marqués de los Vélez. Esto quiere decir, que un peatón debe estar atento a dos tipos de tráfico distinto, si quiere cruzar esa calle. Todo un despropósito.

El nuevo mantra de la ciudad es el de «hay que ganar terreno», pero no se dice que es para la construcción, no para el ciudadano. Hay terreno de sobra para duplicar la superficie edificable en Melilla. De hecho, se están levantando, o edificado 100 nuevas viviendas en el barrio, en donde antes solo existían casas bajas unifamiliares y almacenes del antiguo industrial. Es más, hay dos enormes solares, uno ya expedito, que multiplicarán en años próximos el efecto de saturación, porque no se van a añadir ninguna nueva obra de esparcimiento urbano, o zona deportiva colectiva, que atenúe esa saturación.

Las terrazas de las cafeterías se expanden sobre las aceras, provisionalmente, sin límite alguno, y pierde espacio el peatón. Se proyectan calles mixtas, peatones y coches sobre calzada única, y al final el espacio de aparcamiento se ocupa o por más terrazas, o por mobiliario urbano, dificultando el abastecimiento de los comercios. También se cierran calles al tráfico y se dificulta el acceso de los residentes, al que se obliga a recorrer casi todo el barrio, para poder cambiar el sentido de la circulación, o para acceder a otra zona del barrio.

¿Cuá es el fin de todo esto? Crear la necesidad de que la Ciudad Autónoma arrende o compre el garaje fantasma de los bajos de los antiguos talleres Montes, ocupados hoy por un supermercado. Con todas estas reformas no solo se dificulta la vida cotidiana del barrio. Se impide también el acceso de cualquier vehículo de emergencias (policiales, bomberos, sanitarios). El transporte público excluido, por supuesto.

Ateneo, la asociación cultural


El 13 de febrero de 1989, Manuel Céspedes Céspedes, a la sazón Delegado del Gobierno, autoriza los estatutos de la Asociación Cultural Ateneo, una de las más importantes de la incipiente historia democrática de la ciudad. En apenas 3 años Melilla tuvo abordar la llegada de los primeros inmigrantes subsaharianos, sin ningún tipo de instalaciones o de plan para su atención. Fue un hecho que cambió nuestro modo de ver el mundo, y la ciudad antes aislada, empezó a ser un reflejo de los conflictos bélicos y políticos existentes en el mundo, es más, empezó a ser parte de él.

La Asociación Ateneo, tenía como valores promover el fomento de la cultura, el desarrollo de la convivencia, la tolerancia, los hábitos democráticos, la lucha contras las discriminaciones y la solidaridad entre los pueblos. Sus miembros fundadores fueron José Luis López Belmonte (primer presidente), Mª Victoria Pleguezuelo, Mª Ángeles Sánchez (última presidenta), Enrique Delgado, José Mª Sánchez Jauregui, Francisco Cárdenas, Antonio Sarompas, Javier Burbano, Rafael Morales y Javier Quiros.

La presentación a las autoridades se materializó el día 1 de marzo del mismo año. La primera actividad fue una charla de Esteban Beltrán, Presidente de Amnistía Internacional en ese mismo mes. La 2ª estuvo dedicada a la Objeción de Conciencia y Servicio Militar, que fue obligatorio hasta el año 1998, en la que también participaron militares. Los reemplazos fueron la mano de obra esclava de Franco, para mantener la ocupación permanente de su propio país, con miles de cuarteles repartidos por cada palmo de terreno del territorio nacional. Dentro del mismo año y en el mes de noviembre, recaló en nuestra costa el buque insignia de la organización Greenpeace, el Sirius, como 2ª actividad estrella de Ateneo y con la colaboración de Guelaya.

En 1990, y con una subvención de 500€ (90.000 pesetas) concedida por la Fundación Municipal Socio Cultural, llegó a Melilla el ginecólogo Germán Sáenz de Santamaria, en pleno debate sobre la Ley del Derecho al Aborto. Un año después, 1991, estalló la 1ª Guerra del Golfo, y Ateneo formó parte de la Plataforma contra la Guerra. En febrero, Ateneo organizó la conferencia del profesor palestino Mahmud Sobb, hecho que nos hizo merecedores de la estola de «pacifistas al servicio de Saddam Hussein».

Javier Ortiz, subdirector de El Mundo ofreció una conferencia en abril de 1993. José Antonio Gimbernat, presidente de la Asociación pro Derechos Humanos fue el conferenciante de 1994. El anarquismo ibérico estuvo representando por José Luis García Rua, en otra charla en la UNED. En 1994 estuvo en Melilla el Magistrado del Tribunal Supremo José Antonio Martín Pallín.

Ateneo con la inmigración y contra el Racismo

Desde la llegada de los subsaharianos en 1992, se crearon todo tipo de tensiones políticas y sociales y Ateneo se dedicó con intensidad a concienciar a las autoridades sobre la necesidad de su atención y el respeto a los derechos de la persona. En diciembre de 1992 llegó a la ciudad el Defensor del Pueblo Andaluz Diamantino García. Mesas redondas, concentraciones la participación en el Movimiento del 0,7% del presupuesto para los países subdesarrollados, ocuparon todo la actividad de Ateneo, frente a dos administraciones, la Local y la Estatal, insensibles en un principio. Todo está en la prensa y no nos extenderemos en ellos, pero El Alminar debía saldar la cuenta pendiente con el Ateneo, del que formó parte, antes de que existiera como tal. Al final, se acabó creado el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes, y la inmigración se convirtió en un arma arrojadiza entre los grandes partidos. Como conclusión de todo aquel conflicto que llenó páginas en todo el orbe, algunos recogieron la hoz de la cosecha y Ateneo, al menos en sus cabezas más visibles, se quedó con el martillo.

En 1999 Ateneo promovió la fundación del Colectivo Ciudadano para la Supresión de los Símbolos Franquistas, con la presencia de todas las formaciones políticas y sindicales de Melilla, salvo el Partido Popular. En muchos aspectos, la asociación Ateneo fue la precursora de muchas actitudes y políticas, hoy asumidas por el discurso político común. La más importante de todas ellas, el Concierto África, la primera actividad cultural, musical y de fraternidad, realizada en Melilla, en el Campus de la Universidad de Granada, también en colaboración con Guelaya. En la ciudad, la Duquesa de la Victoria debe la denominación de su calle a una propuesta de Ateneo.

El caso de los dos búlgaros en Melilla

En 1996, atraídos no se sabe porqué promesa, llegaron a Melilla dos búlgaros: Valentín Gueorguiev y Svetozlav Valentinov Dochev, quedando atrapados en nuestro territorio. Nos los presentaron a Ateneo unos amigos comunes, y les mantuvimos alojados en la pensión Rioja cuando era solo una pensión. Muy desesperados por la imposibilidad de salir de la ciudad, decidí utilizar mi cercanía a Manuel Céspedes, para habilitarles una salida rápida de la trampa del tratado espacio Schengen. En apenas un mes, el Delegado del Gobierno me llamó y me recibió con los billetes de vuelta a casa para los búlgaros, y mezclando esa ironía y afectuosidad de la que solía hacer gala en muchas ocasiones y cuando se veía en confianza, me dijo: «dile a tus amigos que en Melilla se entra, pero no se sale». Los envió de regreso a Sofía, acompañados por fuerza policial, con prohibición de entrada a la CEE en 5 años. En su momento me/nos pareció un exceso, pero algo más tarde comprendí que les ahorró dos años de sufrimiento en la ciudad. A día de hoy, es algo que todavía le agradezco, y de lo que quería dejar constancia.