Plazas calcinadas


                          Calcinar es abrasar por completo, especialmente por el fuego. Si un verbo, o una sola palabra define la acción del gobierno saliente de Melilla, es calcinar. No sería difícil conocer la cantidad exacta de dinero del que han dispuesto en los últimos 10 años, y compararlo con el estado de la ciudad. Han calcinado presupuesto tras presupuesto, en derroches sin fin, y una década después, la huella de esta forma de gobierno, totalmente descuidada con respecto al erario público, dejan su huella sobre la ciudad. El aspecto urbano de Melilla es lamentable. Áreas de gobierno están abandonadas por completo, y su acción, no se deja notar más allá de los despachos. Es con mucho, la peor gestión que haya padecido nunca la ciudad.

               Da igual que sobre un lugar se haya llevado a cabo un gestión onerosa en los últimos tres años, o que no se haya realizado ninguna en la última década. El lamentable aspecto de abandono es exactamente el mismo. Las únicas inversiones que permanecen para la ciudad, son las llevadas a cabo por el Estado a lo largo de los últimos años, eso sí, algunas ya obsoletas por la falta de renovación y/o ampliación (Hospital, Piscina Municipal).

                                                    Dos plazas calcinadas

             En la plaza de La Aviación Española (denominación franquista), se invirtieron 600.000€ en su remodelación. Dos años después ya mostraba claros signos de deterioro, desidia y abandono. En la plaza sin nombre del Centro de Salud de Batería Jota/Cabrerizas, no se ha invertido nunca nada, y en un enigma sin resolver aún, todo se dejó a medio hacer. Escribimos de ambas plazas hace un año. En la pasada campaña electoral, esta vez ni siquiera han visitado los barrios. Lo fiaron todo al voto por correo y no na dado el resultado que esperaban, afortunadamente para Melilla. Esta es la realidad que sigue escondiendo la propaganda.

      Notas: (1)https://elalminardemelilla.com/2014/04/03/plaza-de-la-aviacion-espanola/. (2)https://elalminardemelilla.com/2014/04/23/la-plaza-inexistente/

El estrecho túnel de Alfonso XIII


                          La propaganda del Régimen melillense presentó este túnel como al mayor obra pública europea desde el del Canal de La Mancha. La realidad es que se trata de la la segunda peor construcción pública de toda la historia de Melilla, solo tras las Torres del V Centenario.

                           Es un túnel estrecho, que no permite el paso de vehículos pesados y autobuses, ni tampoco el de vehículos de emergencias, como las ambulancias. En caso de atasco o incendio en su interior, no habría manera de acceder hasta el posible foco del fuego, o de la situación de emergencia.

                          Siempre hay algo peor, y en este caso resulta ser el exiguo espacio que ha dejado al carril de circulación. Cualquiera de los vehículos pesados familiares que circulan por Melilla, pasan rozando sus barandillas, pero en el caso de camiones y autobuses urbanos, la situación es de riesgo constante.

                             Tanto es el riesgo, que en días pasados un vehículo colisionó con uno de sus extremos superiores, quebrando y retorciendo la barandilla externa y dejándola en esta peligrosa situación. La ausencia de espacio es tal, que incluso resulta arriesgado tomar fotografías como esta. La obra tuvo un coste aproximado de 5 millones de euros, e impide el acceso directo al Barrio de La Victoria, por su entrada tradicional. Todos nos vemos obligados a dar un absurdo rodeo para entrar en este tradicional barrio melillense.

               Nota:https://elalminardemelilla.com/2011/12/19/el-tunel-de-todos-los-atascos/

La escalera del ferrocarril


  ¡ Encuentre las diferencias, si las hay!

                La historia de la escalera se pierde en el tiempo. Estas fotos muestran lo que no ha cambiado en dos años. Una pieza desprendida de madera, de los deteriorados escalones no ha cambiando de posición en dos años. Las botellas de cerveza sí delatan un cambio en las preferencias de los usuarios de este lugar. La litrona ha caído en desuso y ha dado paso al botellín. Las marcas de preferencia siguen siendo Amstel y Cruz Campo. Quizá hasta algunas botellas sean las mismas. Esto es gestión en tiempo real. Melilla piensa en verde.

Lamentable estado de la plaza de Cruz Roja


    

                       La ciudad en situación de desgobierno

       Esta plaza emblemática, con un parking público debajo, está a escasos emtrosde la Consejería de Hacienda, lindando con la sede de Cruz Roja y en medio de una urbanización privada. No es un lugar alejado del centro de la ciudad, ni un paraje abandonado. No es un lugar dificil de controlar. Hace meses, o un año, desapareció la mesita Tuti Frutti del parque de los niños, y los columpios y nunca volvieron a reponerlos. Esto solo muetsra una situación de desgobierno, de gestión ineficaz y de desidia absoluta.

       El pasado martes encontramos los aparatos de gimnasia urbana, en estado de destrucción absoluta, y eso que son metálicos. Para destruirlos hace falta ejercer una fuerza considerable. Es difícil saber qué está pasando en esta zona, en esta céntrica plaza, pero también es difícil de enterder que un gobierno abandone al vandalismo urbano plazas recién inauguradas, sin instalar cámaras de vigilancia, dada la importancia de los edificios colindantes, entre los que se encuentran  los ya mencioandos, la iglesia de San Francisco Javier, o los almacenes de los Talleres de Empleo. También puede ser que compren artefactos de calidad deficiente.

  Nota: https://elalminardemelilla.com/2014/03/20/el-parque-infantil-duquesa-de-la-victoria/

Botellas que no has de barrer


                   Esta es la explanada multipuncional de San Lorenzo, en la zona de skating. Justo debajo de una de las plataformas de saltos, se acumula la basura y lo que también podría ser un habitáculo de personas sin techo. Melilla está abandonada a su suerte, al igual que los menores que deambulan por las calles de la ciudad a lo largo de las 24 horas del día. El Gobierno de Melilla no se siente responsable de nada. A pcos metros de aquí, habita el Consejero de Seguridad Ciudadana. Eso sí, todas las noches, a partir de las 00h 00, se corta el tráfico rodado en el Paseo Guardia  Civil Antonio Molina, en una medida de legalidad dudosa, para no perturbar el sueño del ilustre residente de la zona. Cualquier otro vecino al que le moleste el tráfico rodado nocturno, podría solicitar a la Consejería del ramo, cerrar el tráfico de su calle, visto el precedente.

                     Lo que no existe es lo que no se ve. Esta es una manera evidente de levantar la alfombra y esconder la porquería debajo, sin que nadie se vea obligado a barrerla.

En el final de río


               Hemos bajado a la desembocadura del río de Oro de Melilla para ver qué cosas trae una crecida. Hemos hablado de ellas en días pasados, cuando las fuertes y torenciales lluvias devolvieron el caudal a su cauce. Estamos a finales del mes de marzo y en apenas dos meses se abrirá la temporada de playa, la de las afamadas banderas azules del litoral melillense, conocidas en el mundo entero, gracias a las ferias internacionales de turismo, a las que acuden todos nuestros representantes públicos y varios centenares de invitados.

               Desde la parte alta del puente se ven las cosas, pero lejanas. Si se quiere ver cuál es la situación real, hay que bajar al lecho del río, pisar el fango y el barro. Nadie que no sepa descender hasta el fondo, podrá tener un conocimiento real de lo que sucede. Cualquier cosa que comentemos, o escribamos, podrá transformase siempre en una metáfora. Lo usual es que quien sube, no vuelva a acordarse de que estuvo abajo. Hay personas que siempre ven la vida desde arriba. Aún así, tarde o temprano, se acaba descendiendo, hasta el mismo suelo. los más grandes del pasado, están ya confundidos entre el polvo, incluídas sus obras.

             Seguimos en el fondo del río. Toda esta suciedad es melillense en s mayor parte. el cauce seco del río es una escombrera y un vertedero incontrolado. El agua arrastra toda esta proquería hasta el mar, y éste lo regurgita sobre la playa.  Nuestro litoral, casi única zona de esparcimiento ciudadano en el tórrido vernao melillense está muy sucio, pero es que está muy sucio el cauce del río, y la dársena portuaria. Estas aguas son las mismas en las que nos bañamos. Los que gestionan esto, son los mismos que siguen vendiendo la imposible y propagandística ampliación del puerto. La ampliación del puerto, que nunca se va a llevar a cabo, solo traería un mayor cerramiento de las aguas de la hahía melillense, y una menor posibbilidad de regeneracion y limpieza natural.

Pasos de cebras en Melilla


                        Hemos escrito bien lo de cebras (el equino africano), y no cebra, como el equivalente del paso de peatones. Los pasos para peatones en Melilla son auténticas trampas en donde torcerse el pie, o toparse de bruces contra el asfalto. Los continuos remiendos del pavimento, en obras encadenadas y sin coordinación, hacen que casi cualquier zona de la ciudad presente un estado nada acorde con el presupuesto de la ciudad. No se ve algo parecido en ninguna ciudad de España.  No es admisible este estado de cosas en una ciudad, este nivel de deterioro, de destrozo y de falta de mantenimiento. Se gastan cantidades ingentes de dinero en asfaltar una vez tras de otras, en hormigonar el pavimento, para luego volver a abrirlo todo. En teoría existe una viceconsejería de obras y remiendos, encargada de evitar estos deterioros, o de advertirlos una vez que se producen. Cualquier cosa antes de ofrecer este lamentable estado durante meses, o de que tengan que se los ciudadanos los encargados de denunciarlo y sacarlo a la luz pública. Toda la ciudad está así, esto son pequeñas muestras. Una selección.