Leña seca en las calles


 

Los árboles secos de la plaza de Crono

      Al igual que el legendario caballo de Atila eliminaba la hierba a su paso,  las reformas realizadas en las calles por el Gobierno de Melilla acaban con los árboles que se encuentra. El final de clásico bulevar de La Duquesa de La Victoria fue recortado para instalar un rotonda inservible y desmesurada, que crea más problemas de tráfico de los que intentó resolver. Recortaron la longitud del paseo, eliminaron muchos bancos que servían de descanso y reposo, y lo que es peor, arrancaron de cuajo unos árboles  casi centenarios, a los que han convertido en leña seca. Escribimos del instante en el que arrancaban los árboles y también de cuando éstos definitivamente murieron. Han pasado meses y lo que un día tuvo vida, hoy es solo leña seca.

        Pese a que se están resquebrajando, perdiendo la capa que recubre el tronco, y dan claros síntomas de estar muertos, todavía intentan resucitarlos. Quizá confíen en que el demonio Crono, instalado cerca, salga del Tártaro y les insufle algo de vida. Deberían ahorrarnos el espectáculo de ver esos árboles cuarteándose, llevarlo al cementerio de los árboles, que también tienen, e instalar ahí árboles nuevos, que de sombra, que sean frondosos y que no sean palmeras con picudo rojo, si es posible.

Notas: (1)https://elalminardemelilla.com/2014/02/03/los-arboles-sobrantes/; (2)https://elalminardemelilla.com/2014/05/25/la-vision-de-los-arboles-muertos/; (3)https://elalminardemelilla.com/2011/12/10/el-cementerio-de-los-arboles/

 

En busca del desperfecto


 La acera de los Estudiantes

       Desde el pasado mes de diciembre, cuando despertó de su letargo la brigada de bacheo, el Gobierno de Melilla anda a la búsqueda de baches que rellenar, bordillos que reparar o incluso de aceras que arreglar. Cualquier desperfectos que sea señalado por el dedo ciudadano, será objeto de reparación por la brigada de obras diversas y urgente. Sin embargo, este estado de obras y arreglos no será eterno, pues durara solo hasta el mes de mayo. Eso sí, como los miembros del gobierno solo transitan por las zonas acotadas (centro de la ciudad y residenciales), y tampoco leen otra cosa que los medios sometidos, hay que señalar con claridad el lugar en donde se encuentra la ruina o lugar susceptible de reparación. Identificado el objetivo, la brigada de Pepe Gotera llegará en breves fechas. Hay que darse prisa porque mayo se echará encima muy pronto. Estas situaciones solo las vemos y sufrimos los ciudadanos/as, que somos los que transitamos por las aceras exteriores.

            Esta acera se encuentra en el lado derecho de la cuesta de Los Estudiantes, junto al muro del Campo de Fútbol y a partir de la Peña Real Madrid. Hay que decirlo claro, no sea que se equivoque y arreglen otra.

 

Vivir en la Edad Media melillense


             Conocíamos la existencia de esta vivienda desde hace mucho. El Gobierno de la Ciudad se enterará ahora. Melilla es la ciudad de los contrastes, de la reiteradas y repetidas inversiones en los mismo barrios y la del abandono absoluto en otros, de las desigualdades abismales. Hoy damos a conocer la realidad de una vivienda de la Edad Media, sin agua ni luz eléctrica, con una sola habitación, letrina dentro del habitáculo que sirve como residencia y cocina integrada. Aquí dentro viven dos mujeres mayores, una de ellas desde hace décadas. La puerta del fondo es la «vivienda» que ocupaba su hija hasta que se marchó de Melilla, imaginamos que para avanzar varios siglos en cuanto a calidad de vida. Con que haya llegado al siglo XX será suficiente. Esta realidad supone un  regreso al pasado y demuestra que los viajes en el tiempo sí son posibles. Las mujeres ancianas que aquí residen no pueden tener agua ni luz eléctrica, no ya porque no disponga de cédula de habitabilidad, es que ni siquiera disponen de habitabilidad.

            Damos a conocer esta situación el mismo día en que se inicia una nueva inversión millonaria en un barrio de Melilla, el del Real, que no responde a las necesidades de la zona. Se ha utilizado a una asociación pantalla, para suplantar la voz de todo el barrio y justificar una  inversión de tintes electoralistas.  Esta no es la única casa en condiciones parecidas en el afamado Distrito V. Quizá esta sea la más extrema, pero hay otras similares, en muchos otros lugares de la ciudad. En este distrito el paro azota con crudeza, sin embargo ya tienen ludoteca, rotondas y campo de fútbol.

      Los cabezas de familia (hombres y mujeres), no disponen de un trabajo y de un salario con el que sostener su «modus vivendi». Ese sería el verdadero desarrollo de la ciudad y del distrito. En Melilla no hay equilibrio ninguno. La Edad Media está solo a la vuelta de la esquina, pero muchos siguen sin querer verla. Prefieren creerse su propia propaganda.

Ratas en las calles


 

               Las ratas coexisten con el ser humano, ya sea en la ciudad o en el campo, pero no deben verse. Las ratas viven en las cloacas, ese lugar en donde Felipe González dijo que también se defendía al Estado. En realidad esto ha sido siempre así, solo que el primer presidente socialista de La Democracia fue el primero en reconocerlo. Los Estados, sin las cloacas no serían nada. El mundo de las cloacas debe estar siempre oculto, pero a veces ocurre que todo se invierte y la actividad de las cloacas salta a la superficie, o también el mundo de la superficie se adentra demasiado en las cloacas y ambas cosas son muy malos síntomas. La aparición de las ratas en superficie es un síntoma de que algo no  va bien.

                          Ratas en las calles de Melilla

        La rata es un animal huidizo, rara vez sale a la superficie cuando el humano deambula por las calles. Suelen moverse por la noche y en ausencia de luz. La rata es también un animal muy rápido, por eso fotografiarla es difícil. Sin embargo ésta, no parecía temer la  presencia humana, y buscaba comida en total indiferencia con respecto al mundo de la luz. Estaba tranquila, tanto,  que pude fotografiarla sin prisas, sobre el paso de cebra de la calle del General Villalba, frente al Mercado de Abastos del Real.  Su presencia sobre la superficie es un síntoma, no bueno precisamente.  Algo se mueve en el mundo de las cloacas, y algo no se está haciendo bien en el mundo de la superficie. La Consejería de Medio Ambiente, debería hacer o decir algo. No es algo ocasional.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2013/04/22/roedores-en-las-calles-de-melilla/

En la pista de carros


           La pista de carros pertenece a las leyendas de Melilla,  a la época legendaria de los tanques, o carros de combate. Los primeros que usaron «carros» como arma fueron los persas, y sus temibles carros falcados. Todavía quedan restos de trincheras, búnkeres del año de «la crisis de los tanques», cuando un Comandante General  temió un asalto directo a la ciudad por parte de Marruecos. Una ciudad también es sus leyendas. Durante muchos años,  la conocida pista de carros era un lugar prohibido, en donde solo podía circular vehículos militares. Hoy se piensa hasta realizar un sendero verde en parte de su trazado.

        Este sendero, parte esencial de la pista de carros, es una importante comunicación entre La Cañada de Hidúm  y la carretera de Farhana. Esta zona era de antiguas huertas. Hoy existe una instalación deportiva, (dentro del plan de desarrollo de los Distritos IV y V, una cementera, el vivero de Guelaya  y las instalaciones de las empresas de asfaltado de Melilla. La carretera de circunvalación no queda cerca y obliga a realizar un gran rodeo. Mucha gente corta camino por aquí, ya sea andando o en coche. Sin embargo, el estado de este sendero es un de los peores de toda la ciudad.

             Vemos como se construyen puentes en lugares de escaso tránsito y sin embargo, en donde parece ser una necesidad imperiosa, no se lleva a cabo nada. Hace dos décadas se justificaba todo por el paso de los carros de combate, que solo podían transitar por el terreno puro y duro. Hoy el paso de los vehículos militares es esporádico y sin embargo, el estado de esta vía de comunicación es la que se ve.

          El vado por el que pasa el río de Oro debería tener un puente, porque cuando el río viene con caudal, la comunicación queda cortada. Cuando llueve, todo se complica más.

El río negro


              La ciudad está reventando por todos lados. Pocos lugares debe haber en el mundo en donde el camión para desatorar arquetas tenga más trabajo que en Melilla. Algo ocurre y no podemos saber qué es. Ayer mismo, junto al cementerio y procedente del Monte de Mª Cristina, un caudal de aguas negras seguía su curso natural hacia la avenida de Castelar. Las autoridades melillenses acudieron al lugar para rendir homenaje a fallecidos ilustres y que no deben ser olvidados, así pues debieron ser conscientes de la situación.  El asunto no merece mayores comentarios, solo que la casualidad no pude ser más inoportuna en un sentido y oportuna en otro. Si al menos vieron lo que sucedía, nos podemos dar por satisfechos, porque así procederán con más rapidez a su arreglo.

              Todos los días suceden cosas. No es que queramos dar una imagen apocalíptica, simplemente nos damos de bruces con la realidad.

Las mañanas del encharcador


 

          Hay que ofrecer sensación de gestión. Apenas ha llovido en   todo el mes. Las moscas y los mosquitos lo inundan todo. Ninguna Consejería informa de que la incineradora está en parada técnica desde el día uno, lo que unido al calor, hace que insectos tan molestos se hayan extendido como un manto del que no hay manera de librarse. Por la mañanas, toda la ciudad está encharcada. A las molestias considerables para circular por nuestras desniveladas e intransitables aceras, se une ahora la dificultad de sortear los charcos. Están en todos lados: en los soportales, debajo del coche al aparcar, o en los peligrosos y deslizantes pasos de peatones.

           El baldeo es necesario, pero es el estado de la ciudad, de sus aceras, de su firme, de sus pasos de cebra, el que lo convierte en peligroso y molesto.