Venta ambulante frente a La Mezquita


Venta ambulante en La Mezquita

                   La venta ilegal de pescado, o venta ambulante,  inunda el Rastro de Melilla. Hasta ahora se situaban de una forma «discreta», pero a la vista de todo el mundo, en las calles transversales. Sin embargo, desde la semana pasada el descontrol es ya absoluto y la venta ilegal de pescado se realiza en el mismo límite de la Mezquita Central, en la calle García Cabrelles, y frente a la fuente del Bombillo. Es una situación de insalubridad total, propia del Tercer Mundo. La Consejería de Seguridad Ciudadana y la de Sanidad ya no existen fuera de sus despachos. La Policía Local hace lo que puede en una ciudad sin rumbo y a la deriva.

                Según el Reglamento de Convivencia aprobado por la Consejería de Seguridad Ciudadana, es más fácil ser multado por comer pipas en el Paseo Marítimo, que por vender pescado de manera ilegal, frente a uno de los escaparates turísticos más representativos de la ciudad. Esta es la realidad cotidiana, frente a una propaganda en la que ya nadie cree.

                     Los comerciantes de la zona, los fieles musulmanes que acuden a la mezquita para sus rezos diarios, el puesto de libros religiosos musulmanes, los usuarios de la fuente, los miembros del Consejo Religioso, están hartos de denunciar la situación.

Las señales por los suelos


                 A la vista de las imágenes no puede saberse si se trata de una nueva moda de vandalismo urbano, que podría ser la de tirar las señales al suelo o intentar derrumbarlas.  Sin embargo no es algo fácil el doblar una señal de aluminio, salvo que se cuente con algún medio de tracción o de empuje sobre las mismas. Tampoco es aceptable la de un derrumbe por sí misma, o de una mala instalación, pues serían necesarios algunos años para que esto se produjese. Lo que ya es más difícil de aceptar y de asimilar, es que una vez derrumbada o desvencijada la señal de tráfico, permanezca en ese estado durante meses, como es el caso de la de prohibido estacionar de la plaza de San Lorenzo, en la calle del doctor Játiva.

              El derrumbe de la señal en la Plaza de España es una foto reciente, pero ya nos hemos fijado en el deteriorado estado del alcorque situado junto a la señal caída.

        Nota: https://elalminardemelilla.com/2014/06/22/las-senales-en-melilla/

El jardín asolado


 

               Asolado es destruido o arrasado. Desolado es triste inhóspito o desierto. Me ha resultado difícil el decidirme por un adjetivo u otro para describir este supuesto y fantasmal jardín y titular esta entrada. Se encuentra en la parte alta de las escaleras que comunican la calle Capitán Cossio con la calle Río Tajo, también llamado Monte de María Cristina, aunque en su parte más baja, la que da acceso al Rastro. Las palmeras se han doblado y achicharrado bajo el Sol y una desatención máxima. Es verdad que no se puede tener una ciudad en estado óptimo en toda su superficie, pero también es difícil encontrar cosas en mal estado en cualquier parte de la misma, aunque sea el mismo centro de la urbe.

         El barrio de los ríos es totalmente inaccesible, con potentes escaleras tanto aquí, como en el acceso desde Mariscal Sherlock. Escombros, basuras, farolas rotas, degradación, abandono., a poco menos de 200 metros de una de las «supuestas áreas turísticas»  de Melilla.  Todo son lemas, propaganda. La realidad es esta.

La ciudad oculta


 

       Esta es la ciudad que nadie ve, salvo los que viven en la zona o los que tienen que pasar por allí. Esta es la ciudad real, no la de la propaganda. Este es el acceso a la calle Infantería y a las viviendas de San Francisco de Asís. A solo unos metros se encuentra la mezquita central. Antaño hubo aquí un cafetín, y posteriormente fue sede de la asociación islámica Badr. Aquí hay una gasolinera y decenas de tiendas, muchas de ellas de alimentación. El callejón al que da acceso la cancela es el «patio de luces» de las viviendas, y el otro lado es el resto de la ladera del antiguo cerro de Santiago, que llegaba hasta este lugar, antes de que existiera nada. La suciedad puede llevar ahí meses o tal vez años. La cancela está abierta y el callejón puede ser utilizado para cualquier cosa.

 

Aparcar sobre la aguas


          Las primeras lluvias de otoño, que no se han hecho esperar en nuestra ciudad, ponen a prueba las infraestructuras urbanas. Todo parece haber funcionado como debe esperarse de las altas inversiones realizadas.  Ha llovido, pero no demasiado, por lo que no sabemos el comportamiento de estas obras en lluvias verdaderamente torrenciales. En el centro de Melilla han desaparecido las inundaciones de antaño, que anegaban portales, comercios y garajes. Pese a todo, en la avenida de La Democracia, hay un punto negro o de agua. Al elevar el nivel de pavimento sobre el de los márgenes, en donde se encuentra la zona de aparcamientos que linda con el Parque Hernández, crea improvisados estanques, lagunas o charcos, que dificultan tanto la salida desde los vehículos, como el propio tránsito por los pasos de cebra. No hay alcantarillas o sumideros que puedan absorber el agua, que permanece embalsada hasta que se seca.

El estado de la plaza de la aviación


    Hay imágenes que no necesitan muchos comentarios. Solo necesitan conservación y gestión, las dos cosas que no existen en Melilla. En el pasado mes de abril escribimos acerca del estado de la plaza de la Aviación Española, denominación franquista porque su nombre actualizado sería plaza del Ejército del Aire o de las Fuerzas Aéreas, pero en nuestra ciudad se prefiere lo rancio. No le tenemos miedo alguno a al adjetivo español/ola, o al sustantivo España. Lo dejamos claro y desde el principio.

                 Nadie entendió por qué el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero abandonó el edificio de Correos, sin rehabilitarlo, y alquilase para este organismo un local en el barrio del Industrial. Nadie entiende ya nada, como la posterior venta del inmueble a la Ciudad Autónoma de Melilla, para futura Universidad privada, o para un uso o fin último que todavía no se conoce. No se entiende tampoco que se esté dejando deteriorar el edifico hasta el límite, o que una plaza rehabilitada hace apenas dos años, presente aspectos y situaciones como las que describíamos hace medio año, o las que presentamos en este momento.  Está claro que es más rentable que todo caiga en la descomposición absoluta, para luego rehabilitar de manera mil millonaria. Refundar la ciudad en cada esquina o plaza.

   Nota: https://elalminardemelilla.com/2014/04/03/plaza-de-la-aviacion-espanola/

La fuente del Parque Hernández


La fuente del parque

                  Esta todo tan descentrado que al primer golpe de vista parece un juego óptico provocado con un objetivo desenfocado. No se sabe que es lo que está derecho y qué torcido. El suelo se levanta levemente en una hilera de losas , la fuente se alza y vence hacia adelante por la base y la farola, el único elemento recto, parece salir de la fuente también inclinada. La sinuosidad del borde del parterre también colabora en la sensación de derrumbe o de movimiento de las cosas. Lleva así meses o un tiempo que nadie sabe precisar. El conjunto no invita a beber de esa fuente, con agua de no se sabe qué procedencia. No hay ninguna indicación de que sea agua potable, algo preceptivo en cualquier fuente pública. Es el descuido absoluto, el abandono generalizado, el triunfo de la herrumbre.