Travesía o bancal de Madrid


             La travesía de Madrid, junto a los bloques de Ciudad de Málaga y las torres del Bº de La Victoria es un bancal. En las inmediaciones están las oficinas del INEM (Instituto Nacional de Empleo), las urgencias sanitarias de una clínica privada y numerosos comercios, además de las viviendas. Es muy difícil aparcar en la zona, pese a que hay numerosos edificios con aparcamientos privados. No hay modo de comprender cómo se pueden tener las aceras de la ciudad en este estado, y eso que esta es una zona populosa. Las aceras son de difícil tránsito y están muy mal diseñadas. En algunos lados son inmensas y en otros apenas permiten el paso de una persona. En la parte central del Bº de La Victoria están renovando el acerado, pero están manteniendo los errores estructurales. En una ciudad en que las plazas de aparcamientos son escasas, un correcto diseño de las calles y de las aceras permitiría ampliar las zonas de aparcamientos y facilitar la vida de los ciudadanos.

           A todo el mundo le gustan las grandes obras, los proyectos colosales, esos que inmortalizan los nombres de los que los inauguran, sin embargo, la calidad de una gestión se mide en estas pequeñas cosas. Es en el día a día en donde se libran las grandes batallas. Es lo cotidiano lo que realmente exige esfuerzo.

         Los grandes temas son bonitos, pero la ciudad, El Alminar, también está constituido por estas pequeñas cosas, de las que nunca hay que renegar ni dejar de lado. Es verdad que a veces los acontecimientos nos imponen un calendario muy exigente, pero nunca se deben levantar los pies y la vista  del suelo. En Melilla, no mirar al suelo implica el riesgo de caerse, o el de pisar algo desagradable.

 

Desayuno en la alturas


               ¿ La Ley del todo vale se asienta en Melilla ?

   En Melilla hay supermercados que carecen de salidas de emergencia, o si las tienen no son claramente visibles. Hay negocios frecuentados por los melillenses que están dentro de edificios en ruinas. Hay casas que están acabadas apenas un instante antes  de recibir la licencia de obras. he visto también como al Casino Militar se le permitía modificar la fachada, para abrir una entrada al pasadizo Emperador.En Melilla suceden cosas que no tienen explicación y si la tienen, no suelen darla aunque se solicite.  No suelo mirar al cielo cuando camino o me muevo por la ciudad, entre otras cosas por el peligro de chocar con un poste eléctrico o con una farola, incluso andando por la acera. Yo no me había dado cuenta de esto, pero fue un amigo el que por una vez, me hizo levantar la mirada y ofrecerme la magnífica vista de «un supuesto restaurante» en la terraza de un edificio, en pleno centro de la ciudad, frente al Teatro-Cine Kursaal.

        Ignoro si esta instalación tiene los permisos requeridos, ignoro también si va a ser destinada a restaurante o simplemente es una excentricidad de un acaudalado. Solo manifiesto mi sorpresa y la comparto y así volvemos a lo cotidiano, que también merece nuestra atención. El día a día es también El Alminar. No se puede estar siempre paseando entre las nubes. Por mucho menos (hacerse un pequeño techo de madera en su propia terraza), he visto al GRURO (Grupo de vigilancia de Obras),  imponer una sanción a una conocida, y obligarla a desmontar la instalación, en un barrio exterior de Melilla. Ahora dicen, o se rumorea, que el nuevo PGOU pretende desmontar las obras que muchos ciudadanos ha realizado en sus áticos. Eso puede decir, aunque la realidad, como siempre, nos dice y muestra otra cosa.  Esto merece una explicación y si todo es correcto, lo diremos igualmente.

Cámara de Comercio, edificio protegido


       No puede entenderse cómo la Comisión de Patrimonio del Ayuntamiento de Melilla ha podido autorizar el destrozo del interior de la Cámara de Comercio y no se entiende tampoco el silencio, espeso como siempre, de la Consejería de Cultura de la Ciudad de Melilla. Sí se entiende la reforma del Reglamento que hizo la Consejería de Cultura en veramo de 201o, cuando expulsó de la misma al representante de La Delegación del Gobierno de Melilla y al Colegio de Arquitectos de La Ciudad.

      Un hecho insólito e inaudito del Gobierno Local que más veces modifica los reglamentos de funcionamiento. Todas las modificaciones que se han llevado y se llevan a cabo, no tienen otra finalidad que dificultar e impedir, hasta el límite legal, la labor de control y de vigilancia ( tanto del propio Gobierno, como las de las distintas áreas que lo componen), por parte de la oposición política.

       El edificio de la Cámara de Comercio, como prueban los documentos que nos han facilitado, está catalogado como Bién de Interés Cultural, con grado de proteccción integral, lo  que debería impedir su demolición interna, que es precisamente lo que han intentado llevar a cabo, o lo que ha autorizado la Comisión de Patrimonio del Ayuntamiento. Nadie está ofreciendo explicaciones, pese a existir ya una denuncia interpuesta por Julio Bassets, que fuera diputado y senador socialista por Melilla. La obra está paralizada en este momento, pues parece que la licencia de obras podría estra caducada.

             Como puede apreciarse en las fotografías realizadas, el grado de destrozo ya es intenso en la planta baja, desconociéndose cuál pueda ser el estado de la planta superior, la que ha estado sin techo y expuesta a los erosivos agentes ambientales.

        Nota: El interior del Cine Nacional también estaba protegido y aprobado que no se demoliese su interior, pese a lo cual se llevó a cabo. En un reciente informe, el Tribunal de Cuentas expresa sus dudas al afirmar que las obras realizadas excedieron el ámbito de la rehabilitación y pregunta sobre si hubo otras propuestas para el reformado, obligatorias cuando se supera un determinado volumen presupuestario.

Cámara de Comercio de Melilla


       ¿ Estamos ante un nuevo vaciado de un inmueble modernista ?

     Las cosas en Melilla están mal. No hay información alguna sobre las cosas que se van a hacer y sobre todo, se deja la defensa del Patrimonio al ciudadano, inerme ante la Administración y las empresas. Julio Bassets Rutllant ha sido Senador y Diputado en el Parlamento Español. Es farmaceutico, empresario, socialista y también miembro de la Cámara de Comercio. A todo esto se une su disposición personal y su interés  en la defensa del Patrimonio Arquitectónico de Melilla. Intentó sin éxito detener la demolición del más lujoso teatro de Melilla, el Monumental, en la década de 1980. En la presente década intentó paralizar el derribo del interior del Cine Nacional, tambien con nulo éxito. En Melilla ya no hay éxito con nada.

        Las obras del Teatro Cine Nacional o Kursaal supuso el derribo y demolicióny pérdida de todo el interior modernista, proyectado y diseñado por Enrique Nieto. Esas obras, que supusieron un aumento considerable del volumen del edificio y por tanto el aumento de la presión externa, hacia los edificios colindantes, acabó provocando daños y grietas en todas las edificaciones de la manzana. El más afectado de los edificios fue la Cámara de Comercio de Melilla, obra exterior en interior de Enrique Nieto, que perdió la techumbre hace más de dos años. Ha estado dos años sin techo, afectándose la decoración del interior, mucha de ella de madera.

          En estos días, Julio Bassets ha observado como se vaciaba de modo constante el interior del edificio, puertas de madera incluidas. Al intentar interesarse por lo que estaba ocurriendo, ha acababado todo de mala manera, con cruce de palabras entre operarios, encargados, viandantes y testigos. En las fotografías, hechas desde el límite de la puerta por la que se estaban sacando los escombros, parece que se está haciendo tabla rasa con el interior, del que se desconoce si se ha protegido algún elemento ornamental. Todos recuerdan la lujosa decoración de madera del salón de plenos, o de algunas de las puertas del inmueble. De momento la caja de las escaleras de marmol no se ha tocado, aunque aquí nadie se molesta en explicar qué se va a hacer, o qué se va a conservar.

         Los ciudadanos no pueden ser los que se enfrenten a estas cosas. Para esto están, o deberían estar las instituciones, que como las meigas: «haberlas haylas».

   Nota: Esto ya lo habíamos comentado en El Alminar en el mes de octubre.https://elalminardemelilla.com/2011/10/11/la-camara-de-comercio-de-melilla-sin-techo/

 

El ascensor de Melilla La Vieja


        En un principio fue el Museo Amazigh, luego vino la nada, el abandono, el gran almacen y ya solo sobrevivió el ascensor de la ciudad vieja. Luego quisieron hacer un Centro de Exposiciones Temporales, como si no hubiese suficientes en Melilla. Prometieron, hace ya muchos años, que veríamos el contenido exacto de lo que fue el pabellón de Melilla en la Expo del Agua de Zaragoza. Luego volvió la nada y el vacio. Ahora emerge de nuevo, como Centro de Interpretación de Melilla La Vieja, cuya traducción es una nueva oficina de Turismo, con folletos, azafatas, alguna revista y sobre todo, una nueva foto de una nueva inauguración, una  más. Me gustaría saber si a al resto de muralla allí existente lo catalogarán, ya como la muralla omeya del siglo X o la merinida del siglo XIII.  Aunque ahora nos han prometido una nueva sorpresa sobre la conquista de Melilla, encargada a la factoría de «historias a medida». Un nuevo traje del  pret a porter histórico con el que nos obsequian cada cinco años. Esperemos que esta vez midan bien la talla.

         A los melillenses, a los habitantes de Melilla La Vieja, a los visitantes que quiere subir al Pueblo, solo les interesa  saber cuándo se va a volver a poner en uso el ascensor. En mayo del año pasado, cuando publiqué esta entrada en un incipiente Alminar, el ascensor llevaba ya diez meses cerrado, a los que hay que añadir los 10 que ya han pasado, con lo que estamos a punto de cumplir casi dos años sin ascensor. Todo un record, de la gestión centrada en tí, o sea, en nosotros.

     Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/05/24/el-ascensor-de-melilla-la-vieja/

Las carreras de los autos locos


                                    Nuevo vial del Parque Forestal

    Se ha creado una zona de sombra en la ciudad, una zona que dará problemas a medio plazo y que ya empiezan a intuirse. Es un área idónea para el botellón y en verano veremos en qué se convierte. No fue una buena idea dividir el Parque Forestal en dos mitades. Se podría haber hecho, pero con una zona de tierra para los paseos o con un área para la circulación en bicicleta.

     De momento la espectacular rotonda, probablemente la más grande Melilla, está sirviendo para carreras de vehículos y para zona de derrapes a alta velocidad. En los dos últimos días que he ido al Parque Forestal y he aparcado en el nuevo vial, he podido observar como se va asentando cierto tipo de «marginalidad», y eso que mi hora de retirada es la infantil, la de las 9 de la noche en vísperas de fiesta.

    Los dos días que he aparcado en la rotonda de la puerta Oeste del Parque, he podido ver como vehículos, uno de ellos un mastodóntico todoterreno, circulaba a velocidades endiabladas por la zona. La carrera se inicia en la primera embocadura, la que conecta con la carretera del aeropuerto. En ese punto se inicia la salida haciendo chillar las gomas pisando embrague y acelerador a la vez. Cuando se suelta el embrague, el rugido del motor intimida y la velocidad a la que se gira por la rotonda en dirección al segundo tramo de la pista es de al menos 100 km/h o más, hasta la siguiente, que es la rotonda en la que se asienta el depósito de aguas de la antigua Granja Agrícola.

      Imagino que los tramos son cronometrados.  Se intuyen  los problemas que van a surgir. Nuestros gestores a lo suyo, a leer la propaganda, o a esperar que desde El Alminar, La Otra Melilla, o Esto es de Película, les advirtamos de los problemas, sin obtener nada a cambio y ganándonos la inquina de todos. Al final han convertido una zona familiar en un entorno hostil. Son los émulos de : «Need for speed» o «Burn Out».

 

Melilla, pescaderías en la calle


      

             La ciudad real, la otra melilla, se abre paso ante  los ojos de los ciudadanos, día a día. Todos vemos lo que nadie refleja. Todos sufrimos una ciudad que no está en los folletos. El Mercado Cental languidece, se deshace, cada día cierran más y más puestos legales, que pagan sus contribiciones, sus impuestos, que mantienen a familias melillenses. Las causas y las explicaciones puende  ser varias.    El caso es que en la calle, a escaso 20 metros del Mercado, a 50 metros de la oficina de la Policia Local del Rastro, se pueden comprar gambas y cañaillas  en la calle García Cabrelles, justo al lado de un Supermercado.

           Esto es una zona turística. En ninguna ciudad de España, en ninguna ciudad de Europa, y de la mayor parte del Mundo, se puede comprar pesacado en la calle. Para ver algo semejante hay que ver los reportajes de TV2  y ver los mercados de Senegal, Tanzania, Kenia o de las zonas más depauperadas del Planeta.

           Y esto sucede en las misma narices del Mercado Central, que si uno sube hacia la Plaza del General Martínez Campos, entonces lo que se ve allí son auténticas pescaderías en el suelo. Ocurre que el trayecto más largo que hacen los miembros del Gobierno de Melilla, es el recorrido que media entre el Palacio de La Asamblea y una céntrica cafetería, en donde se reunen todas las mañana. La imagen es más parecida a la película de Berlanga: «La escopeta Nacional», que a cualquier otra cosa.

               Pescados de corte, lenguados, jureles, sardinas, rape, boquerones. todo se vende en el suelo. EL olor de la zona, en donde allí mismo se corta y limpia el pescado, inunda las pituitarias en el mes de marzo. Cuando entre el calor a partir del mes de mayo, lo que se dejará sentír en las inmediaciones será sencillamente el asco. La higiene no existe. la insalubridad es máxima. Esta es la gestión que tenemos en Melilla, la real. La otra no se la cree nadie, sencillamente porque no existe. El resto es propaganda, pero viven de ella y para ella. En eso son magos, la manejan como nadie.