El volcán social


Altercado en la Consejería de Servicios Sociales

Los volcanes antes de entrar en erupción suelen anunciarlo, mediante movimientos sísmicos o con largas y prolongadas fumarolas. Hoy ha sido un día extraño. El calor, que tantos deseaban, embota los sentidos y licua las mentes. Esta mañana un hombre hacía un desesperado intento de llamar la atención sobre su propia causa, llevando a cabo un in intento de quemarse a lo bonzo en el Palacio de la Asamblea de Melilla. Apenas unas horas después, un matrimonio o pareja, a quienes los Servicios Sociales habían retirado, ¿temporalmente?, la custodia de uno de sus hijos, protagonizaba un tremendo altercado en la puerta de la Consejería de Servicios Sociales. El padre, preso de la desesperación y la ansiedad, se propinó un brutal cabezazo contra las rejas de una de las ventanas de La Consejería. La gente se está quedando sin recursos, mientras los gestores políticos parecen seguir viviendo en otro mundo y en otra realidad. No es la primera vez que hablamos de la desesperación de la gente en aquí, y tampoco será la última.
Como decían en la Rusia de Stalin, unos se quedaron con la hoz de la siega, y al resto solo le tocó el martillo.
Nota: https://elalminardemelilla.com/2013/04/26/melilla-desesperacion-en-las-calles/

El bosquete marroquí de Sidi Ouariach


                  Marruecos tala y despeja el bosquecillo de Sidi Ouariach

Los morabitos son pequeñas zonas verdes asociadas a un lugar de culto. Tienen una vegetación determinada y no suelen establecerse en lugares desprovistos de vegetación. Los árboles que los rodean suelen proporcionar un ambiente más fresco que el circundante y promueven así una sensación de relajación y de protección. El morabito histórico de Sidi Ouariacha estaba rodeado de: un pequeño bosque de tipo mediterráneo, con cobertura casi del 100% y altura de la vegetación cercana a los 2 m.. Esta descripción aparece reflejada en «La flora silvestre de Melilla», de los profesores José Manuel Cabo, Huberto García y Juan Antonio González. Ese tipo de bosque y de vegetación, debió ser el existente en el territorio de Melilla hasta la llegada de los españoles y la posterior ampliación de 1863. El espacio verde original se fue reduciendo como consecuencia de la acción humana. Los Pinos son solo fruto de la política de repoblación del Protectorado español.
El pasado día, al realizar las fotos desde el alminar de Sidi Ouariach, pude comprobar como Marruecos está talando y eliminando la vegetación del morabito, en el frente más próximo a la valla de Melilla. La comparación de las fotos de 2011 y 2013 no deja lugar a dudas. La incesante presión migratoria desde el año 2005 y las exigencias de colaboración por parte de España, han llevado al talado y eliminación de cualquier vegetación próxima a la frontera, que pueda servir como refugio a los inmigrantes subsaharianos.
El el libro de La flora silvestre de Melilla, ya se determina la irreversibilidad ecológica del territorio melillense, que ahora ase está extendiendo también al otro lado de la frontera.

Un gran barco en Melilla


Buque estratégico Juan Carlos I

El buque de asalto anfibio Juan Carlos I

El pasado domingo llegó a Melilla un gran barco de la Armada Española, el más grande que haya tenido nunca un país, España, que en su día fue la mayor potencia naval del planeta, junto con Portugal o Inglaterra. Llego a una ciudad aplastada por una semana de levante y en uno de sus tradicionales domingos, en los que no hay absolutamente nada que hacer, ni a donde ir. No hay domingos que produzcan más desasosiego que los de Melilla.

La población de la ciudad se volcó con el barco, y hasta 3500 melillenses, entre los que no se encontraba El Alminar, han podido visitarlo a lo largo de dos días. Es un barco al que no subimos, como a tantos otros. Lo intentamos, pero no estaba el destino de nuestro lado.

Las dobles colas y los grupos organizados

La mayor parte de esos 3500 melillenses, unos 2500,  han subido al barco del único modo posible, aguantando sufrídamente la cola y esperando pacientemente el turno.  Como norma general, siempre hablaremos bien de los militares españoles y del Ejército de La Democracia.  La Armada había organizados muy bien las visitas al buque, con un autorcaro grupo cada 45 minutos y en horario de mañana y tarde.

Sin embargo y como dijera Indalecio Prieto, apareció «el vicio de Melilla», el de saltarse cualquier cola o norma impuesta por la autoridad competente, y no esperar nada junto a la muchedumbre.  Se entiende que autoridades y dignatarios hagan visitas fuera de hora y en recorridos y visitas protocolarias.  El caso, es que desde esta tarde de domingo, empezó a aparecer más de un grupo concertado, cuya aparición suponía un retraso de turno para los melillenses de las sufridas colas.  Al final la excepción se convirtió en vicio y los grupos concertados empezaron a afluir de modo constante.

Los marinos españoles acabaron convertidos en «escribanos» y apuntaban a los visitantes del día, y a los que se apuntaban en visitas para el día posterior, con lo cual, al día siguiente aparecían las dobles colas ( los del día y los de cita previa), a los que había que añadir los concertados. Todo un lío.

Nadie contará estas cosas, pero pese a todo, en una ciudad tan necesitada de gestos institucionales, se agradece la presencia en Melilla de tan extraordinario barco.

El levante en San Juan


Dársena de Melilla con levante

           Dicen los melillenses, que el viento presente en San Juan es el que marca y caracteriza a ese verano. La memoria siempre es débil aliado, pero hasta donde recuerdo, creo que he asistido a más noches de San Juan con el levante impregnando de humedad la noche, que a las ventosas y secas del viento de poniente. Este último viento dispersa los fuegos artificiales de la noche de San Juan, y el primero los humedece hasta dejarlos casi irreconocibles. Ambos vientos son muy molestos y enloquecedores, pero como en todo, hay división de opiniones. Muchos melillenses prefieren el poniente, casi la mitad, y otros tantos el levante. De entre los dos, el más dañino es el de levante, ese que casi estuvo a punto de arruinar la conquista de la ciudad en 1497, por la opinión contraria de Cristobal Colón, el almirante de la Mar Océana. Para el egregio marino, el puerto de Melilla no servía de gran cosa, por estar dominado por los vientos de levante, o sea, que para el descubridor de América, de los dos vientos, es el más dominante, como sucede casi con todo en la vida. Los temporales de levante han casi destruido la ciudad en varias ocasiones, porque este viento mueve y mucho, el mar.
El viento de levante fue inmortalizado por Federico Trillo, Ministro de Defensa con José Mª Aznar, durante el incidente de la isla de Perejil, un 17 de julio de 2002, al enviar al Ejército de España a reconquistar el islote, «bajo un fuerte viento de levante».
Aún así, el levante de este año no ha sido demasiado fuerte, lo que permite alguna esperanza en cuanto a disfrutar el verano en las cada vez más exiguas playas melillenses.

Mal tiempo en junio


 Junio, playa de Melilla

             ¿Mal tiempo en junio?. Sí, por supuesto, ocurre simplemente que hemos perdido cualquier vínculo con la naturaleza, con la observación de la climatología y ya no sabemos qué va a ocurrir. Ahora nos fiamos del satélite y como mucho, miramos la aplicación del teléfono móvil o del ordenador que nos indica el tiempo que va a hacer mañana y en los próximos meses, hora por hora si es posible. Queremos asegurarlo todo, incluido el tiempo, y eso es imposible, porque el tiempo, es una de las cosas más impredecibles que existen. Hay otro hecho y es el cambio climático en el que estamos inmersos, y que agudiza cualquier fenómeno climatológico, que correspondiese a ese mes o estación.

            Hace algunos años, compré el almanaque agrícola Ceres, del año 1959, que analiza el tiempo climatológico y las labores del campo correspondientes, mes a mes. La guía ofrece consejos sorprendentes para un habitante urbano, pero no para uno del campo. Todo en ese anuario es interesante, pero releo con especial cuidado los refranes del tiempo en cada mes, y la explicación de los mismos. Este refrán del mes de junio es revelador: Junio, juniete, nublado, nubladete, si no graniza, agoniza. Las plantas, explica la guía, extraen mucha humedad del suelo, con lo que aumenta el calor y los nublados, y éstos las precipitaciones. Hoy en día , quienes extraen la humedad del medio ambiente, son los millones de aparatos de aire acondicionado, lo que hace aumentar el calor en los países en los que se utilizan, y de ahí una de las causas de formación de nublados y de precipitaciones intensas y dislocados.

         En el pasado existía una climatología de desarrollo natural, aunque imprevisible, y hoy existe una climatología alterada por la acción humana, pero igualmente imprevisible. La imagen que ilustra el presente comentario, es de la playa de Melilla, en un día de la pasada semana. Hace mal tiempo y un tiempo extraño. Hablar del tiempo es un recurso en cualquier lugar, cuando no se quiere hablar de otras cosas, igualmente graves. Como decían los persas: hasta el mejor arco necesita ser destensado. Eso mismo hacemos, pero seguimos aquí.

         Nota: ¿porqué no hay cigüeñas en Melilla?. Las he visto en Marruecos, en poblaciones cercanas, pero nunca en nuestra ciudad. Un refrán de junio dice: en junio el pueblo en la era y la cigüeña en la torre. Ya habíamos escrito sobre el mal tiempo y este tiempo extraño. (1)

https://elalminardemelilla.com/2013/01/25/demasiado-mal-tiempo/

La última calle de Melilla


  

                                 El callejón de Pandora

       Esta es la última calle de Melilla, más allá del callejón de Pandora, no existe nada. Esta entrada difícilmente se entenderá fuera de nuestra ciudad, pero es que El Alminar, aunque es un blog abierto al mundo, es ante todo, un blog de Melilla. Hemos criticado hasta casi cansarnos, la política errática y sin sentido de denominación de calles en Melilla, sobre todo en La Cañada de Hidúm y en el cerro de Reina Regente.  Sin embargo, como está escrito en El Quijote: no hay libro tan malo que no tenga algo bueno dentro de el, o como en el cuento, la flauta a veces suena, aunque sea por casualidad.  Esta calle, justo en el final de la ciudad, y al final de la carretera de Hidúm, y casi en los límites del barrio, es la que mejor tiene puesto el nombre, porque Melilla, se asienta sobre el callejón de Pandora, en toda la extensión y profundidad de esta mítica historia.

                               Los Distritos 4º y 5º

        No hace falta ser experto en nada, o consultar estudio sociológico alguno, para saber que en los distritos 4º y 5º de Melilla, se asienta no solo el presente de esta ciudad, sino también su futuro, sea cual sea este. No hace falta ser economista ni nada que se le asemeje, para percibir que las 2/3 partes de la pobreza y el paro de Melilla, se asientan sobre estos dos barrios: Cañada de Hidúm y Cerro de Reina Regente, más el barrio de Cabrerizas. También sabemos, que muchos de los que están diseñando o gobernando este presente, ya no estarán aquí, cuando ese futuro se abra y despliegue todas sus facetas. Es parte de la ley no escrita de Melilla: quién la hace, no la paga después.

      Todo lo demás es epidérmico, me refiero a los lemas de las 4 culturas , de todo para los cuatro pueblos pero sin ellos. Mesa interconfesional y demás zarandajas de una política tan hueca como un coco, pero sabrosa, sobre todo para algunos.

         La leyenda de la Caja de Pandora tiene dos versiones. La primera es que contenía todos los bienes y las buenas intenciones humanas y que al abrirse, se disiparon. Afortunadamente, el imprudente que abrió la caja, se dió cuenta y la cerró con rapidez, con lo que algo de bueno quedó dentro de ella. Esto explicaría que todavía alberguemos alguna esperanza en el ser humano. La otra versión es que contenía todos los males y todas las malas intenciones humanas, que son muchas, y que al abrirse la caja, se esparcieron todos por el mundo. Viendo el estado actual de las cosas, es difícil quedarse con una u otra versión, pero la moraleja, que los cuentos y leyandas antiguas siempre las tienen, es que en ningún caso, debe abrirse la Caja de Pandora, por si todavía contiene algo.

Mujeres en los costales


                                Las mujeres se abren paso

      Si hay una fuerza evolutiva poderosa, esa es la necesidad. La necesidad acaba con cualquier atavismo, o con cualquier tradición, por muy antigua que esta sea.  Si hay una imagen que se me ha quedado grabada y he procurado recoger, es la de mujeres melillenses, metidas entre los costales de «pasos procesionales», antaño reservados a la fuerza de los hombres. No se trata de «pasos» reservados a mujeres, sino  de mujeres en los mismos pasos que los hombres, en todo lo que pueda dar de sí el doble sentido de la expresión.

        Hay una cofradía que tiene problemas anuales por la falta de costaleros, y es la Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de Los Dolores. Este problema endémico, forzó primero una situación comprometida primero  y saludable en último término, y es que el déficit de costaleros se cubría en la misma salida del trono, con voluntarios procedentes del público asistente. Esto tenía también un riesgo, y que casi provoca la caída del «paso» en el año 2007, creo recordar. La falta de entrenamiento y experiencia de los voluntarios, colocaba en una difícil situación al resto, pero al final, siempre se solventaban las dificultades.

        Esta años ha ocurrido lo mismo, y las mujeres se han metido entre los costales, sin ropa adecuada ni uniformidad alguna, pero en el mismo lugar que los hombre, y esto sí constituye un hecho digno de resaltar. A la mujer le queda un largo recorrido por hacer dentro de La Iglesia y por algún sitio hay que empezar.  La revolución pendiente de La Iglesia,  es la de la mujer. El papel que La Iglesia reserva a las mujeres, no se corresponde ni con los tiempos, ni con el propio mensaje evangélico. Es un papel subsidiario y casi decorativo. La presencia de hombres en un 100% en la representación de la Agrupación de Cofradías, ofrece una imagen arcáica, de una exclusividad masculina que no se corresponde con los tiempos, ni con la sociedad, ni con nada.

           La Iglesia transmite una imagen de inmovilismo, que muchas veces es reforzado por  las asociaciones y  nuevas instituciones que pululan en torno a ella. Hablaremos y escribiremos de esto en muchas más ocasiones.