Colas en el Centro de Día de mayores


 

   Algunos días, que coinciden con celebraciones especiales en el Centro de Día de personas mayores, se ven largas colas de usuarios, que incluso empiezan a formarse desde dos o tres horas antes de que abra el Centro de Día. Da igual si se trata del tórrido verano, del inclemente invierno o del plomizo levante. Los mayores aguantan horas de pie, guardando la fila para tener un puesto o poder coger una plaza en las mesas. Espero que esto indique que solo se trata de una celebración especial y que por eso la afluencia aumenta notablemente. Lo terrible sería que a partir del día 28 las pensiones ya no lleguen ni para comer y que esa sea la razón de esta afluencia. Los económicos menús del Centro de Día y sus bajos precios, hacen que muchos mayores coman allí casi todos los días. Además, está la comodidad de no tener que preparar ni pensar la comida. Asustaría bastante más que fuese la necesidad la que empieza a hacer crecer estas colas. El Centro de día de mayores es una realidad consolidada en Melilla y también era algo necesario. Esperemos también que los próximos recortes no comiencen por la asistencia social, como ya ha empezado a pasar en otras Autonomías.

PD: La fiesta especial en el Centro de Día era con ocasión del «Día Internacional del Mayor».

El partido Parque Forestal


        La foto muestra claramente la obra que dividirá la zona verde de la antigua Granja Agrícola, en dos mitades irreconciliables. Habrá un punto y aparte en la historia de este mal llamado Parque Forestal, después de que se consume esta barbaridad medioambiental. La carretera que divide el Parque, va a costar la cantidad de 812.000€ y no tendrá ninguna utilidad práctica, porque a esta obra se añadirá otra, la de conectar la parte baja con la carretera del Aeropuerto, la demolición del vallado que marcaba el antiguo perímetro de La Granja Agrícola y la realización de una 3ª rotonda, para regular el nuevo flujo de tráfico, en un espacio de apenas 300 mts. Seguimos instalados en la era del derroche, de la obra faraónica sea útil o no. No tiene sentido nada de lo que está sucediendo en Melilla y esto supone una agresión del imperio del cemento, sobre un área verde que debería haber tenido otro planteamiento, mucho menos costoso, mucho más respetuoso con la flora y vegetación autóctona de Melilla y del entorno geográfico en el que se halla inmersa.

            El Parque Forestal se está llenando de plantas y flores tropicales (maceterismo puro y duro) y eso ya era malo, pero sucumbir ante el cemento, el alquitrán, los coches y su contaminación, era lo peor que podía pasar y ya ha ocurrido. Y aquí, nadie ha pensado instalar un sendero para bicicletas.

   Notas anteriores : https://elalminardemelilla.com/2011/09/12/la-particion-dle-parque-forestal/

Calor en el Mercado Central


          En Melilla los días de calor y de humedad sofocante quintuplican a los de frío, por eso cuando se construyó e inauguró el nuevo edificio del Mercado Central, se pensó en la ventilación natural, lo que constituía una buena idea. Para ello, en ambos laterales del Mercado Central se dejaron abiertos unos ventanales que mantenían fresco el interior del mercado, sin necesidad del «insano y excesivamente costoso aire aocndicionado». Las corrientes de aire natural proporcionaban una temperatura agradable en la gran sala del mercado.

          Sin embargo, un día, alguien dijo que se pasaba frío en algunos días de invierno y sin pensar en que ese sistema estaba pensado para evitar el calor, pusieron ventanas correderas a ambos lados del mercado. ¿ Qué Consejería fue ?. Nadie lo sabe, pero seguro que hubo un sustancioso contrato de ventanas correderas de aluminio blanco. El caso es que ahora la circulación de aire se ha reducido a la mitad y el calor y la sensación de humedad es asfixiante en los días de verano y en los de viento de levante. En invierno no sé que pasará. No ha sido ni una feliz idea ni una brillante ejecución. Es solo gasto.

Cierra el kiosco de Diego


      El mundo que conocemos va variando cada día, sin que podamos hacer nada por evitarlo. ¿Cuántas cosas de una ciudad que recordamos ya no están?, ¿cuántas cosas nuevas ya no tienen significado para nosotros?.    El kiosco de Diego ha cerrado, el día 20 de septiembre fue su último día de actividad. Con el se cierra un punto de referencia y de encuentro de la calle Duquesa de La Victoria, porque Diego era su kiosquero desde hace 20 años.  En el kiosco de Diego se acudía a comprar la prensa, a charlar un rato en los días de calor, o en los de lluvia. Se acudía a encontrarse con algún amigo o se utilizaba como punto de enlace. Si necesitabas dejarle algo a otra persona, no existía mejor forma de hacerlo que decirle: «Te lo dejo en el kiosco de Diego».

           Diego ha cerrado y con el todos sus amigos, todos los que le echaban una mano en el negocio, los que acudían allí a diario a pasar la mañana, quedarán, quedaremos dispersos por la ciudad, sin que exista otro sitio igual, ni alternativa posible. Hay personas a las que la vida le muestra su cara más hosca y Diego era uno de ellas, pero nunca perdió ni su buen humor ni su cordialidad.

La lancha del Caudillo


                         Hacia el 20 de Noviembre

          Que en Melilla alguien decida llamar a su embarcación «Caudillo», no causa extrañeza alguna, solo cabe un poco de asombro porque la matriculación del barco se haya hecho en 1999, porque para llamar así a una lancha, a solo un año del cambio de milenio, hace falta valor. En esos años gobernaba Aznar y se pudo pensar que volvían más que viejos tiempos, viejos aires. En cualquier caso la embarcación está en dique seco, aunque cuidada y parece que de momento el aire no sopla en su favor, como tampoco lo hizo en la Semana Náutica de Melilla, en la que apenas dispusieron de un sólo día de viento.

        Pero quizá todo cambie dentro de poco, el próximo 20 de noviembre, fecha en la que el Gobierno socialista ha decidido convocar las próximas Elecciones Generales , a las  que llamara acertadamente el diario Público : «Elecciones Generalísimas». Yo todavía no he entendido ni comprendido la causa última de la fecha de convocatoria. Quizá se hizo pensando en que la izquierda está ese día movilizada y acudirá a votar en mayor proporción, aunque lo que creo es que «la derecha», siempre movilizada, votará en masa, en una ola de grandes proporciones, que sin llegar a ser Tsunami, nos barra de modo uniforme y sostenido, desde Cabo de Gata hasta Finisterre, desde Isla Cristina hasta Palafrugell.

    Mientras tanto aquí seguimos, ya con la batalla perdida contra el recuerdo inmerecido de Franco en nuestra ciudad. Con su inamovible estatua en el Puerto, la del que nunca salvó a Melilla y que tampoco visitó jamas. Con una lancha que llama Caudillo y que quizá vuelva a navegar pronto, y con otra estatua de Franco, esta a caballo, convertida en pieza de museo y en objeto visitable.

Desesperar en el semáforo


                Este semáforo de la calle Reyes Católicos tarda 78 segundos, casi minuto y medio, en volver a permitir el paso de peatones. No parece un tiempo demasiado largo, pero una vez allí la espera se hace interminable, tanto que mucha gente se decide a cruzar aprovechando los claros de tráfico, con la señal roja  para los viandantes. El ritmo de tráfico afloja bastante antes de llegar al minuto y entonces la acera, a un lado y otro se llena de peatones en espera de que se les permita el paso. Es un lapso de tiempo demasiado largo, que incluso provoca retenciones en la salidas de vehículos procedentes de la calle Castelar. Además, se añade el hecho de que si se quiere cruzar ambas calles en el lapso de tiempo habilitado para los peatones, solo se dispone de 25 segundos, en los que solo hay tiempo para cruzar La Avenida y llegar al paso al semáforo de Reyes Católicos, en donde hay que esperar de nuevo los 78 interminables segundos. Todo precisa una nueva regulación ( 60 y 30 segundos), en vez de los (78 y 25 segundos) actuales.

                 La vida puede cambiar mucho en un solo minuto.

El Consejero relevado y el error reciclable


   

          Los que pintan estatuas, el Gobierno autohomejeable y el error del papel reciclado

         El Consejero relevado de Seguridad Ciudadana de Melilla, no menciono su nombre porque no lo hice en el primer artículo, afirma sin dejar lugar a dudas que: «No estuvo presente en la ejecución del anarquista Salvador Puig Antich».

          Dije en su momento que ese dato invalidaba un curriculum, solo a efectos de recibir homenajes o medallas. Como el propio Consejero relevado afirma que no es cierto, no hay ya más obstáculo para que reciba esa medalla que le otorga el propio gobierno del que formaba parte. Estamos ante una nueva modalidad, la del Gobierno autohomenajeable. Ellos mismos se homenajean y no encuentran en toda la sociedad melillense a otras personas a las que homenajear, salvo a ellos mismos.

        Seguidamente el Consejero relevado arremete contra:  » los que pintan estatuas y los que no han pegado un palo al agua en su vida». Se le olvida decir al Consejero relevado que las estatuas pintadas eran de Franco y que efectivamente no hemos dado un palo al agua, porque dar palos al agua es una actividad inútil, pero igual que no hemos dado «palos al agua», tampoco los hemos dado de otra manera ni a otras cosas que no sean agua.

      Lo que no se entiende es que haya tardado Vd. una semana en desmentir un hecho que se desmiente en un solo minuto y que no lo desmintiese de modo inmediato. No se entiende tampoco cómo se confeccionó un curriculum con «un error» de semejante calibre y que el Gobierno que le homenajea, que es el mismo al que Vd. pertenecía, se lo tragase de igual manera, sin preguntarle a Vd. si era cierto o no, cuando el dato ya estaba en la calle  y difundiéndose de modo amplio. No se entiende que todo el Gobierno de Melilla haya permanecido callado todo este tiempo, sin salir en su defensa y sin salir en defensa de la decisión de homenajearle. No se entienden muchas cosas y no se entiende ni su actitud, ni la de su Gobierno.

        Así pues, Sr. Consejero relevado de Seguridad Ciudadana, no busque Vd, culpables entre los que pintaban estatuas de Franco, ni entre los que usan papel reciclado, porque ni unos ni otros pusimos ese dato en su curriculum, ni lo dimos a conocer, ni tardamos una semana en desmentirlo. Que no es cierto que estuviera en la ejecución de Puig Antich, pues tanto mejor para Vd.