Los mismos nombres


Cuanto más se insista en denunciar una cosa, parece que más se esfuerzan en repetirla, o en hacer caso omiso de ella. En Melilla parece que es imposible escaparse de otorgar una vez tras otra los mismos nombres a calles, organismos, centros públicos o cualquier otra entidad merecedora de llevar un nombre, casi siempre de hombre y de militar, por supuesto. No hay apenas mujeres dando nombres a calles de la ciudad o a centros públicos, salvo que sean santas, vírgenes o monjas. En cualquiera de estos casos sí se hace esa excepción. Nombres de hombres y militares, como el del coronel Gabriel de Morales, que ya tiene una calle, un acuartelamiento (aunque ya vacío), y que también recibirá un nuevo centro educativo. El otro caso de sobreabundacia  es el de Pedro de Estopiñán, que pese a tener otorgado una plaza, un acuartelamiento, asociaciones de vecinos, cooperativas de trabajadores, edificios  o incluso un acuartelamiento, también le fue otorgado su nombre a otro centro educativo.

         Si uno se pasea por la calles de nuestra ciudad, parece que nunca ha habido civiles en ella, ni tampoco mujeres, salvo las santas. Da lo mismo las veces que se insista en este hecho anómalo, porque siempre desoirán la propuesta en al menos una vez más que las veces que se sugiera. La ciudad es suya, recompensan a sus amigos, correligionarios políticos, familiares instalando placas y azulejos. Erigen  monumentos conmemorando efemérides militares , o al soldado de reemplazo (el que venía obligado), pero jamás se tomarán la molestia de buscar ejemplos que sirvan para todos. Vivimos un revival de «las hazañas bélicas» y del olvido absoluto de las mujeres, que no deben llegar a la docena de nombres en toda la ciudad, de un total de más de 300 calles. Se entiende pero no se comprende que sigan empeñados en repetir los nombres de personajes ya muy representados y sigan omitiendo los de otras y otros que merecerían estar desde hace mucho en el callejero.

       Nosotros lo recordaremos mil veces y ellos lo desoirán al menos dos veces mas.

PD: ¿Un nombre de mujer para una centro u organismo público?. Aurelia Gutiérrez Blanchard, fundadora de la Escuela de Magisterio de Melilla, en donde al menos  tiene dedicada un Aula.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/03/08/nombres-de-mujeres-en-las-calles-de-melilla/

Una familia siria en Melilla


¿Quién puede decir que esta familia no es igual que la suya, quién es capaz de afirmar que no tienen derecho a permanecer juntos, o que no tienen derechos?. En Ceuta, los jueces de menores quieres internar a los niños en centros de menores, o en familias de acogida. ¿No sería mejor arreglar el problema de los padres?. Arreglando la situación de los padres, de paso se habrá resuelto el futuro de los niños.

Siempre me ha fascinado la flamante y limpia sonrisa de los/as niños y niñas, pese a la dureza de cualquier situación en la que se encuentren. ¿Cómo puede alguien sentirse molesto por la presencia de estas familias en la Plaza de España?, ¿acaso la estética importa más que las personas?.

Tienen derecho a que se les vea, a reprochar al mundo su ausencia de respuesta, primero ante la tiranía de Bashar al Assad, y luego ante la aparición de un insurrección armada, pertrechada hasta los dientes, que en menos de un mes secesiona medio país, y provoca una guerra civil. ¿Alguien cree que eso es casual, que pasa de repente?, ¿cuántos países del norte de África y de Oriente Medio han sido destruido en extrañas y repentinas insurrecciones, guerra civiles o agresiones bélicas internacionales?.

                       Las rutas de la emigración

Son las misma desde hace 2000 años, simplemente ahora hay naciones, Estados y fronteras. Esta es la misma ruta que utilizó el omeya Abderrahman I , para fundar el Emirato de Córdoba en 756. Las leyendas  y crónicas cuentan que llegó hasta Nador (Atalayón) o Cazaza, y que desde esta costa embarcó hasta Salobreña (Cherubina), escapando de los abasidas que habían exterminado a su familia. No hay nada que pase hoy y que no pasase antes.

En caso de conflicto bélico, los países limítrofes son los que reciben el 90% de la emigración de la población civil.  Si Melilla cree que 50 ciudadanos/as sirios son un problema, qué tendría que decir Turquía que ha recibidos a varios millones de ciudadanos procedentes de Siria.

Hace dos días daba la noticia del establecimiento del campamento en la Plaza de España. Hoy algunos periódicos, no todos, ofrecen una tímida reseña del mismo, pero nadie publica fotografías. En este extraño mundo que se está formando a nuestro alrededor, lo que no se ve, no existe. Por eso traemos hasta aquí, de nuevo, a los ciudadanos de Siria y sus reivindicaciones.

2013. Odisea en la Feria de Melilla



La Feria sin rumbo

Cada uno cuenta la feria según le va en ella, y esto absolutamente cierto e irrebatible. Hace una semana que ha concluido la «encajonada» Feria de Melilla, condenada a desaparecer de ese lugar en un plazo máximo de 5 años. La Feria está constreñida en la explanada de San Lorenzo, sin posibilidad de crecer y con un limitadísimo uso del espacio disponible. Hay muchas solicitudes para la instalación de casetas que no son atendidas, bien como acto de represalia política o porque simplemente no hay espacio disponible. Las atracciones son muy limitadas, y muchas de ellas se encuentran ubicadas en un solar, que como máximo en tres años ya estará edificado. Este año se ha visto más gente que en años anteriores, dado el aumento de población de la ciudad, y en determinados momentos se veía demasiado apelotonamiento en los paseos centrales, y muy poco sitio en donde meterse. Las aglomeraciones provocan altercados y mucha incomodidad.
Había que sacar la Feria de la ciudad del Parque Hernández y se hizo, en el año 2006, pero esta ubicación es provisional. Apenas aguantan el tránsito de la gente y no hay servicios adecuados para la comodidad de todos. A partir de la mitad de la semana de Feria los charcos y los malos olores se adueñan del recinto. Nadie ha explicado la ausencia del «Cafetín El Rubio», que ha faltado al recinto ferial después de muchas décadas. Han sobrado puestos del «mercadillo», y siguen siendo una incomodidad los puestos de hamburguesas en los que no se sirve «cerveza».

El carácter desaparecido de La Feria
El cartel oficial de Feria ya no recoge denominación alguna. Ya no somos Feria del Mar, ni Patronales, ni tradicional, ni familiar. La mezcla de estrippers, boys ( la cultura del porno), acompañadas de fiestas alcohólicas y de botellón, no cuadran con el ambiente familiar. La «feria de día» ha llegado a mezclarse con la de la noche y el estruendo de alguna caseta llegaba a aturdir e impedir el desarrollo normal de las contiguas. Son muchas más las cosas que faltan en esta Feria, que las que ofrece, y eso comparando solamente con otras de ciudades similares. Los jóvenes necesitan su sitio y su lugar, pero también un ejemplo y un modelo. Si lo que se ofrece es alcohol y porno, el camino puede ser el más fácil pero no el más recomendable.

¿Feria segura o insegura?
La ferias, en muchos lugares empiezan a significar la entrega de las ciudades, durante una semana, a los desmanes y la suciedad. En Pamplona, pese a los silencios de los medios de comunicación, los acosos sexuales a mujeres han colocado la ciudad a la altura de la Edad de Piedra. Es el retorno al Pitecántropo. Al final todo se desordena (la entropía siempre aumenta), y hay que imponer medidas drásticas para volver a colocar todo en su sitio, como la tomatina de Buñol. No somos los únicos que nos estamos hundiendo. Los modelos de referencia se pierden. Las fiestas son algo de todos, y deberían colaborar todos los grupos políticos y entidades ciudadanos en su diseño. Ha habido demasiada gente deambulante y merodeando por las inmediaciones de la Feria y demasiadas peleas e incidentes provocados por el exceso de alcohol y hormonas polisaturadas.

Nota: Es digno de ser mencionado el empeño y ganas que le pone, desde hace de dos años, el bailarín de la atracción infantil del Tren Mágico. Hay cosas que no pasan desapercibidas.

Yagüe y Franco en el refugio de los dinosaurios



Los dinosaurios franquistas encuentran la paz en Melilla

A veces hay que buscar las comparaciones adecuadas durante días, y otras viene solas, como es el caso. Francisco Franco, el Tiranosaurio, y su camarada de La Legión Juan Yagüe, el Velociraptor (dado el infernal ritmo de avance que logró en Extremadura con su «columna de la muerte), han encontrado acomodo y paz entre los muros de la Fundación Gaselec. La enorme y postfranquista escultura ecuestre del General Franco, fue ubicada en el patio de las instalaciones de Gaselec, con un permiso de la Ministra socialista de Defensa Carme Chacón. El monumento de su localidad natal de San Leornado en Soria, ha encontrado también un lugar de reposo en las mismas instalaciones, con la voluntad del Gobierno Popular de Castilla y León. Son dos despropósitos, pero protegidos en instalaciones privadas, y con un horario de visitas muy exigente. Sólo pueden ser visitados durante una hora a la semana, los sábados.
El monumento de Yaguë no lo querían ni en su pueblo natal. Ha tenido que ser restaurado porque una de las figuras fue decapitada y constantemente era objeto de pintadas contra la dictadura franquista.

Los sistemas de protección ideados para ambas estatuas, son casi los mismos que protegían a los dinosaurios en Parque Jurásico, a saber: hileras de cristales, vídeo cámaras, perros e incluso alambradas con voltaje. Habría que estudiar claramente si esa exposición pública de los conjuntos escultóricos vulnera la Ley de Memoria Histórica.

El General Yagüe y Badajoz

Soy nacido en Badajoz, viví hasta los 9 años junto a la plaza de toros, en la plaza del Pilar, y detrás de mi casa estaban las ruinas del cuartel de Menacho, en dónde jugaba con mi grupo de amigos. Nos gustaba subir, por una escalera de hierro, hasta la primera planta, en donde se encontraba lo que nosotros llamábamos el fantasma. Era una silueta humana, perfectamente delimitada, probablemente por el estallido de una bomba delante de él, que vaporizó el cuerpo y dejó plasmado el contorno. Todo eso fue luego demolido. Quiero decir que no va a venir nadie, de ninguna parte del mundo, por mucho que pertenezca a la asociación Retrógenes, de carácter militar, a decirme a mí, o a nadie de Badajoz o de Extremadura, que lo que allí ocurrió no fue cierto, o que el General Yagüe, no fue responsable de lo sucedido.
Hay más responsables, por supuesto, e incluso hasta su propia hija habla de que: «Badajoz fue una página negra en la historia de mi padre». Fue una página negra, sin lugar a dudas, y también roja, por la cantidad de personas a las que se fusiló y asesinó sin juicio alguno.
Las cifras más probables son las que sitúan la matanza en 3800 personas, como ha escrito el historiador extremeño Francisco Espinosa, muy ajustada a la propia cifra asumida por el General Yagüe, en una entrevista al periodista John Whitaker: ¡Claro que los fusilamos ! ¿Cómo iba a llevarme conmigo a 4000 rojos, cuando mi columna avanzaba a contrarreloj?. No hay nada más que decir.

Nota: En cuanto al supuesto historiador que ha insultado a los integrantes del colectivo de La Memoria Histórica, llamándalos analfabetos en el nº2 del semanario La Luz de Melilla, le diré que hay algo peor que un analfabeto; una persona con mala fe, o sea, aquella que pretende negar el pasado y ciertos hechos, sabiendo fehacientemente que son ciertos.

La temporada de playas en Melilla



Aunque queda el mes de septiembre, preferido por muchos para los baños, es hora de hacer balance de la situación de las playas en Melilla. No ha ayudado en nada el predominio del levante, señalado por el día de San Juan, que aunque muchos lo prefieren, deja el agua caliente, caldosa y llena de suciedad. Este año ha habido demasiada suciedad en el agua, demasiado residuo sólido flotante. La sensación de agua viscosa llega a hacer que uno se bañe con cierta prevención. No tiene solución el hecho de que nos bañemos dentro de un puerto comercial. Tampoco se han hecho públicos en ningún momento los índices de salubridad de las aguas, aunque la percepción habla por sí sola. No se ha llegado a situaciones extremas, como otro año, en el que la rotura de un colector cerró las playas durante unos días. El problema de la desembocadura del Río de Oro sigue sin solución, aunque esa ha sido la causa de infecciones en Melilla en los cinco últimos siglos.
La realidad es que los melillenses nos hemos acostumbrado a una calidad mínima y la hemos normalizado. Cuando uno viaja y ve otras playas, de las corrientes, no de las 100 mejores del mundo en las que quiere participar la playa de La Hípica, se siente una decepción profunda. No tenemos nada y nos hemos resignado ante lo que tenemos, que es nada. No tiene explicación que la playa de La Hípica no tenga una zona de aseos y de vestuarios. Todo lo que hay, que no es mucho, se concentra en la playa de Los Cárabos, y en la zona deportiva de San Lorenzo. El mobiliario de playa está muy envejecido y deteriorado, sobre todos los caminos de madera para acceder a las playas. Hay poca conservación o luce demasiado poco el gasto, o ambas cosas.
Hay que resaltar la poca colaboración en la limpieza de las playas por algunos grupos de personas, a lo que debe añadirse la dantesca situación de suciedad de los diques, y a la celebración indiscriminada de barbacoas en «tercer turno» de uso de las playas. Todo eso ofrece imágenes no muy adecuadas para el fomento del turismo.
También ha ocurrido que las dificultades en el tránsito por la frontera ha hecho que más gente acuda a las playas, incluido el «fracaso» de la nueva playa de Horcas Coloradas. Un siglo de escombros no puede ser retirado en dos años.
PD: Me llamó la atención una noticia de los informativos del verano sobre «La Travesía a nado del Puerto de Barcelona», en los que se realizan exhaustivos análisis de las aguas, para autorizar o no la competición. En Melilla nos bañamos dentro de un puerto y no hay la más mínima noticia acerca de la calidad de las aguas, y eso que los barcos vacían sus sentinas al llegar a la Estación Marítima.

El imperdonable crimen de Joseph Stalin


 

          Este artículo, con este nombre, lo publiqué en los diarios Melilla Hoy y El Faro, el 6 de marzo de 2005. Quise hacerlo coincidir con el 52º aniversario de la muerte de Iósip Stalin. El título del texto no deja lugar a dudas. Si puedo, no suelo dejarlas nunca, desde el mismo inicio, cuando quiero que mi posición esté clara. Afortunadamente, puedo probar con hechos y textos aquello que afirmo, aunque quede mal citarse uno mismo. No soy el primero, el filósofo alemán Nietzsche se preguntaba sobre sí mismo y escribía: ¿por qué escribo artículos tan buenos?. Bromas aparte, aunque el sentido del humor empieza a faltar en muchas personas, tanto lectoras o no de este Alminar y que con continuidad y e incansablemente le buscan las vueltas de tuerca a Hospitalario.

           Reescribo esta inequívoca frase: «No es posible encontrar justificación a los crímenes de Stalin, ni rebajar ni un ápice la importancia ni el volumen de éstos, y es especialmente uno o una  categoría de ellos, la que me interesa rescatar del olvido».

           No pensaba hacer esta entrada, no tenía pensado este final para esta temporada de escritura del Alminar, pero es verdad que la audiencia manda y que los colaboradores también tienen derecho a modificar aquellas cosas, de las que forman parte.  El asunto de Stalin, queda por mi parte, zanjado para siempre.

Frente a la Torre de La Justicia


Torre Judicial de Melilla

        El 18 de julio, al mediodía, Imparcial y Hospitalario debíamos comparecer en la Torre Norte, esta que se ve en la fotografía, y que alberga a casi toda la Administración de Justicia de Melilla. Estábamos citados para el «acto de conciliación», previo a la demanda que ya nos anunciaban, en el texto que recibimos, en nuestros domicilios. No hemos acudido de modo físico, pero sí estábamos representados por nuestro abogado. La conciliación es un paso procesal, que queda en un mero trámite, cuando la reparación que se exige, multiplica por 10 el supuesto o presunto agravio causado.
Voy a poner un ejemplo. Lo publicado y dicho por Imparcial y Hospitalario no transcendió fuera del Alminar. Todo se dijo y comentó aquí, sin embargo, se nos exigía una rectificación en todos los medios escritos, audiovisuales y radiofónicos de la ciudad. Aceptar eso supone amplificar la importancia del suceso, darle una trascendencia distinta a la que por sí tiene.
Aun así, el ofrecimiento que se ha enviado desde El Alminar, es el de la publicación de una carta o texto de la persona que se sintió afectada, y a la que nunca se mencionó por su nombre, para que explique o exponga sus razones y nuestros errores o equívocos, si es que él los considera así. Nunca hubo la intención de causar daño, y mucho menos la de asociar a nadie, con la comisión de delitos, que eso es la calumnia, y que no hemos cometido en ningún caso, ni en ningún momento. Todo puede aclararse, siempre hay una última explicación, como decía Wittgenstein. Es más, ofrecemos incluso la posibilidad de que no haya comentarios, para que no se entienda que se aprovecha la oportunidad de la carta, para llenarla de apostillas y explicaciones que inflen un globo, lleno únicamente de aire. Queremos que esto sea Alfa y Omega con respecto a este tema.
Hay muchas más cosas en el anuncio de la demanda, pero no queremos escribir sobre ellas, porque sería farragoso, y porque no es la intención de ampliar el objeto de la discrepancia, que no es otra cosa. Es una discrepancia, completamente dentro de los márgenes de la libertad de expresión, del derecho a la información y a la libre emisión de opiniones, sobre un hecho que se está produciendo en una determinada asociación religiosa de la ciudad (a la que pertenecen El Alminar y Hospitalario) y que tampoco queremos identificar, para que no se nos diga que queremos menoscabar la fama y el honor histórico de la no mencionada asociación. Todavía se está a tiempo de no llegar al trámite procesal de «toma de declaraciones, presentación de pruebas» y apertura de juicio oral».
Ofrecemos la reparación, en el mismo lugar en el que presuntamente se produjo el agravio, aun considerando que no existió, ni en la intención, ni en la concreción del mismo. Retirarse a tiempo, pude ser una victoria, en todos los casos.