La temporada de playas en Melilla



Aunque queda el mes de septiembre, preferido por muchos para los baños, es hora de hacer balance de la situación de las playas en Melilla. No ha ayudado en nada el predominio del levante, señalado por el día de San Juan, que aunque muchos lo prefieren, deja el agua caliente, caldosa y llena de suciedad. Este año ha habido demasiada suciedad en el agua, demasiado residuo sólido flotante. La sensación de agua viscosa llega a hacer que uno se bañe con cierta prevención. No tiene solución el hecho de que nos bañemos dentro de un puerto comercial. Tampoco se han hecho públicos en ningún momento los índices de salubridad de las aguas, aunque la percepción habla por sí sola. No se ha llegado a situaciones extremas, como otro año, en el que la rotura de un colector cerró las playas durante unos días. El problema de la desembocadura del Río de Oro sigue sin solución, aunque esa ha sido la causa de infecciones en Melilla en los cinco últimos siglos.
La realidad es que los melillenses nos hemos acostumbrado a una calidad mínima y la hemos normalizado. Cuando uno viaja y ve otras playas, de las corrientes, no de las 100 mejores del mundo en las que quiere participar la playa de La Hípica, se siente una decepción profunda. No tenemos nada y nos hemos resignado ante lo que tenemos, que es nada. No tiene explicación que la playa de La Hípica no tenga una zona de aseos y de vestuarios. Todo lo que hay, que no es mucho, se concentra en la playa de Los Cárabos, y en la zona deportiva de San Lorenzo. El mobiliario de playa está muy envejecido y deteriorado, sobre todos los caminos de madera para acceder a las playas. Hay poca conservación o luce demasiado poco el gasto, o ambas cosas.
Hay que resaltar la poca colaboración en la limpieza de las playas por algunos grupos de personas, a lo que debe añadirse la dantesca situación de suciedad de los diques, y a la celebración indiscriminada de barbacoas en “tercer turno” de uso de las playas. Todo eso ofrece imágenes no muy adecuadas para el fomento del turismo.
También ha ocurrido que las dificultades en el tránsito por la frontera ha hecho que más gente acuda a las playas, incluido el “fracaso” de la nueva playa de Horcas Coloradas. Un siglo de escombros no puede ser retirado en dos años.
PD: Me llamó la atención una noticia de los informativos del verano sobre “La Travesía a nado del Puerto de Barcelona”, en los que se realizan exhaustivos análisis de las aguas, para autorizar o no la competición. En Melilla nos bañamos dentro de un puerto y no hay la más mínima noticia acerca de la calidad de las aguas, y eso que los barcos vacían sus sentinas al llegar a la Estación Marítima.

6 comentarios en “La temporada de playas en Melilla

  1. Qué decir de algunas varillas de hierro que salen peligrosamente. ¡Es una puta vergüenza! casi todo está en absoluto abandono. De poco sirve poner carteles por todo Melilla si luego la realidad de la ciudad es otra diferente. El pueblo es un poco cobarde, hasta para pedir un puesto de trabajo.

  2. Es una gran chapuza y es otra muestra de que las cosas se están haciendo muuuuy mal ¿está la gente indignada? A Imbroda nunca se le ve en la playa. Nada este verano tendremos basura debajo de la toalla.

Acostúmbrate a sufrir con paciencia las contrariedades, a escuchar en silencio lo que desagrada, a estar sosegado entre los turbulentos y a permanecer tranquilo entre el estrépito del mundo.

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