Fracaso urbanístico en Carlos Ramírez de Arellano


 

          La peatonalización que ha acabado en fracaso

           Nadie habla de ello en la ciudad. Ni siquiera se escribe, y si alguien lo dice, no se reconoce. La peatonalización parcial de la calle Carlos Ramírez de Arellano ha acabado en un fracaso urbanístico de gran envergadura. Quisieron peatonalizar la zona parcialmente, de la misma absurda manera que la calle La Legión en el Barrio del Real. Solo han creado el caos.

             Buscaron  una convivencia imposible entre vehículos  y peatones en una de las calles de mayor distribución de tráfico de Melilla, la calle Carlos Ramírez de Arellano. Es una de las arterias urbanas más importantes de la ciudad, porque recoge y distribuye el tráfico rodado en todas las direcciones, sobre todo con la calle del General Buceta, Miguel Zazo y Luis de Sotomayor.

           La mala planificación, el desconocimiento de la propia ciudad que gobiernan, y las ideas absurdas apoyadas por grupos sin representación alguna, pero que les sirven de excusa a su falta de realidad; les ha llevado a cometer un error urbanístico histórico, que tendrán que ser revertido en algún momento.

            En el momento de escribir este artículo, no sabemos que Organismo o Entidad no ha autorizado la mezcla de peatones y de tráfico en la pretendida calle semipeatonal. Han considerado que el plan de la Consejería de Fomento resultaba peligroso para los peatones y el tráfico, y ha prohibido la circulación de vehículos en todo el tramo de la calle Carlos Ramírez de Arellano comprendido entre Luis de Sotomayor y la avenida de Los Reyes Católicos.

            Este hecho no reconocido ni comunicado a la opinión pública melillense, ciega la circulación de las calles transversales Buceta y Luis Morandeira, convirtiendo la zona en un callejón sin salida, además de inutilizar la rotonda de la piña, a la que han dejado como un artefacto inservible. Los embotellamientos circulatorios que se prevén superaran todo lo imaginable, pues conducirán todo el tráfico hacia la rotonda del demonio Crono, que ya no absorbe la cantidad de vehículos prevista y provoca grandes embotellamientos. A partir de ahora ya no habrá posibilidad de giro hacia Carlos de Arellano en dirección a Luis de Sotomayor y todo el flujo de tráfico se dirigirá hacia Duquesa de La Victoria y sus dos inútiles rotondas.

      La enorme entrada peatonal al Parque Hernández ha obligado a impedir el tráfico de autobuses y camiones por  la calle Luis de Sotomayor, e impide el acceso de los autobuses urbanos procedentes de Farhana, Real y Barrio de La Victoria, por la calle, en dirección a la plaza de Torres Quevedo, lo que obliga a ampliar el recorrido por la avenida de La Democracia, Plaza de España y la siempre colapsada calle del General Marina. Un obra municipal, que dificulta todavía más el uso del transporte público.

       Han cometido un despropósito absoluto. Un millón de euros más tirados al suelo, en una obra, que tarde o temprano tendrá que ser revertida. Nadie había pedido esta peatonalización, que entre otras cosas dificultará el acceso de las ambulancias al Centro de Diagnóstico de Remartínez, o la normal carga y descarga de los comercios de la zona., y en conjunto, bloqueará el tráfico en toda la zona centro. En septiembre comprobaremos la eficiencia de lo que han hecho.

El cuento de Sète y Melilla


                           La autovía del mar de Melilla

                  Perogrullo y sus verdades, o Abundio y sus cuentos inverosímiles, son narraciones para entretener a la gente en épocas de crisis, o en las que la cruda realidad precisa de fantasías.

                  Séte es un ciudad costera francesa situada en la región de Langedoc, que tiene una línea marítima que la enlaza con la ciudad vecina de Beni-Enzar dos veces por semana durante el periodo estival, o en la época de la operación paso del Estrecho. La naviera que realiza este trayecto es la GNV (acrónimo de Génova y del Barco), que se lleva a cabo es la Grandi Navi Veloci, y que realiza un espectacular giro en el vecino puerto marroquí.

               Don Arturo Estaban, es el singular presidente portuario de Melilla, uno de los altos cargos más longevos de la ciudad, desde que sustituyera a Enrique Beamud como Delegado del Gobierno en 2000, y tras ser nombrado presidente portuario en 2004. Tiene la misma supervivencia política que el Presidente Imbroda, y ha compartido con él la presidencia del Partido Popular. Uno gobierna sobre la tierra y el otro sobre el mar.

               Desde el año 2011, el singular Don Arturo promete el establecimiento de «la autovía marítima» entre Francia y Melilla, y desde esa misma fecha, la Grandi Navi Veloci, verano tras verano, arriba al vecino puerto marroquí. Este año, 2015, durante el periodo electoral, nos volvió a prometer la «autopista del mar», y nuevamente el cuento quedó en un gran fiasco.

                  El caso es que por razones que «no podía revelar», la Autoridad Portuaria no pudo hacerse con el contrato del trayecto marítimo, pero tampoco lo habíamos visto llegar al puerto vecino de Beni-Enzar.

                Sin embargo, el pasado jueves (16 de julio) y procedente de levante, en la lejanía, se pudo distinguir una silueta majestuosa y conocida. Hasta que no llegó a la bocana del puerto, no pude confirmar que se trataba de la mítica nave italiana. Reconocer su silueta, volver a contemplar el espectacular reviro, fue gratificante. El cuento de la «autovía del mar» no ha tenido final feliz para nuestras ciudad. Quizá en 2019 vuelva a contárnoslo, y quizá entonces el final sea diferente. Esta nave es la Fantastic y llegó a nuestras costas el día de la Virgen del Carmen.

Nota: https://elalminardemelilla.com/?s=grandi+navi+veloci

El despliegue del Poder


                El Ministro del Interior inviste a Imbroda como Presidente      

              Un ministro del Interior es un personaje político muy poderoso. Decía Felipe González que en una Democracia el ministro más temido era el de Hacienda. Esto es cierto solo en parte, o al menos lo era en las democracias sociales. Desde que se ha entrado en vigor la Ley de Seguridad Ciudadana, el pasado 1 de Julio, el Ministerio del Interior ha vuelto a ser el Gran Hermano orweliano, el ministerio más poderoso y el más temible. Nada ni nadie escapa a su control. En palabras de Jorge Fernández Díaz: «solo los antisistemas y los extremistas puede sentirse amenazados por esta Ley», conocida también como Ley mordaza.

                Hemos llegado al tiempo de las democracias vigiladas. Todo puede hacerse, decirse o pensarse, pero con moderación, dentro del sistema. Ya hay que pensar antes de escribir cualquier cosa. No todo puede ser  escrito o mostrado. No hay manera de acercarse a un ministro del Interior. Lo intentaron los familiares de los melillenses Emin y Pisly, pero fueron conducidos amablemente hacia el exterior del círculo. Todo puede verse pero desde distancias prudentes. Hay zonas en las que no se debe entrar. El Poder y su despliegue es un espectáculo, pero solo para ser visto desde fuera. El mundo que está ahí nos representa, pero eso quiere decir que estamos fuera. Esta es nuestra distancia. Nosotros vemos las cosas desde esta posición: no demasiado cerca,  no demasiado lejos. En la línea tangente.

La falsa placa de Franco en Melilla


                    El Ministerio de Defensa carece de una mínima visión política e histórica en Melilla. Al autorizar el cambio de la placa conmemorativa del edificio número 1 de la calle Castillejos, se ha pasado de una placa franquista y de enaltecimiento del dictador Francisco Franco, a otra que es una falsedad histórica y que supone una burla clara de la Ley de Memoria Histórica. Se ha buscado retorcer la Ley para instalar esa placa, algo inadmisible en el Ministerio de Defensa.

         Sin la vigilancia atenta de Uno de Melilla, y de su blog Fotografías de Melilla, el hecho hubiese pasado desapercibido hasta más entrado el verano. El cambio de placa se ha hecho de noche, probablemente en el segundo fin de semana de junio, y con una clara intención de que quedara oculto o disimulado. Afortunademente existe su blog* , y existe el mío, con lo que se ha podido dejar constancia tanto de la placa antigua y de la nueva. En otro caso, hubiese sido difícil encontrar una fotografía de la placa sustituida, colocada en el mismo lugar, aunque más grande y ocultando la fecha de instalación, para hacer creer que lleva ahí toda la vida, y que solo conmemora la histórica residencia del Tte. Coronel Francisco Franco. Al menos la anterior hacía constar su datación en julio de 1971. La nueva lo omite, en un claro intento falsificador.

                                         La refutación de Goebbels

           El diabólico ministro nazi de propaganda decía que: «una mentira mil veces repetida, acaba haciéndose pasar por una verdad». Esto es falso. Una mentira nunca deja de serlo, por más veces que se repita. Francisco Franco nunca salvó a Melilla, o lo hizo en la misma intensidad que los 28.000 efectivos militares que se encontraban en Melilla a finales de julio de 1921. El que dirigió ese inmenso contingente fue el General Sanjurjo, que se sumaría al Golpe de Estado de 1936, aunque perdería la vida en un accidente de aviación en Portugal. En esa casa residió  Franco como Jefe del Tercio, pero también lo han hecho los más de 70 Jefes que ha tenido esta unidad a lo largo de su historia en Melilla. Enaltecer el recuerdo de Franco es franquismo encubierto. El recién fundado Tercio de Extranjeros, intervino en la defensa de Melilla, en igual modo que el resto de las unidades desplazadas a la ciudad. Además, no fueron los primeros en llegar, mérito que corresponderá siempre al Regimiento de La Corona, con base en Almería.

          La nueva placa es una burla, es falsa y es una ofensa. El Ministerio de Defensa no puede hacer otra cosa que ordenar su retirada. Melilla sigue siendo un reducto del franquismo, lamentáblemente.

   Nota: http://fotografiasdemelilla.blogspot.com.es/2015/06/nueva-placa-en-el-edificio-donde-vivio.html

Estampas medievales en Melilla


 

             El año es largo, y debe tener a lo largo de el diversos puntos de ruptura (navidad, ramadán, semana santa, carnaval, feria medieval), para permitir la desconexión con la realidad circundante, y obtener solo imágenes , instantes visuales que diferencia unos años de otros. Estos cinco puntos de ruptura, narrados año tras año en El Alminar, reflejan la evolución o el retroceso de ese entorno y también nuestra propia evolución y perspectiva con los acontecimientos que observamos y de los que participamos. No todos los años vemos lo mismo, ni nos fijamos en las misma cosas. Lo que un año llama la atención, otro no, o ha desaparecido.

                Objetivamente esta Feria medieval ha sido algo más reducida que la del año pasado.  Se sigue apreciando un ligero descenso en la participación. La crisis ha pasado factura. Los años en que surgió eran los últimos de la vorágine del gasto. Lo que asombra, es que se consiga ofrecer casi lo mismo con 93.000€, que es el gasto de este año, que lo que se ofrecía hace algunos años con el doble o algo más de presupuesto.

               En cualquier caso es necesario algo de diversión y fiesta, aunque el entorno ideal de Melilla La Vieja sea incómodo y agobiante para la afluencia de público. Por un lado es bueno estar sometidos por una horas  a esas incomodidades de espacio, para recordar lo que debió sufrir allí la población melillense, recluida en ese entorno asfixiante, en la larga noche de los 400 años (1497-1860).

                                 El paso de las ocas

               Este año se llevaron la palma las disciplinadas y marciales ocas, conducidas por un buen pastor. Viéndolas así, sin romper la formación, se entiende visualmente, el porqué los nazis utilizaban este tipo de paso para sus desfiles, conocido como el paso de la oca. La misma marcialidad gregaria, pero en este caso, solo se trata de graciosos animalitos. Lo lamentable de «aquello», es que compartían especie con nosotros, por muy increible que nos parezca.

Ante la agresión a Javier García Angosto


Javier García Angosto

Javier García Angosto

                   El 7 de febrero de 2002 publiqué un artículo con este nombre  en el ya extinto Telegrama de Melilla, cuando un amigo periodista fue amenazado con una paliza, por publicar artículos críticos contra determinado empresario melillenses. Hoy, un buen amigo del Alminar de Melilla, Javier García Angosto ha sido apaleado por una causa similar. La diferencia con lo sucedido hace 13 años es que todo quedó en unas amenazas verbales, hoy, pasado ese tiempo se ha traspasado ese límite, y el periodista ha sido agredido. Está claro que todo camina hacia un punto de no retorno, y los responsables de esta situación, las Autoridades Públicas, deben atajar estas acciones intolerables, y emplearse con contundencia contra quienes las llevan a cabo.

            Los periodistas nunca deben ser objeto de las noticias, y cuando lo son, no suele ser por buenos motivos. En Melilla hace ya tiempo que las diferencias y las desavenencias   políticas traspasaron el límite de lo tolerable, y de los éticamente admisible.

                                     A lo «joseantoniano». El Telegrama (07/02/2002)

                 Decía Jose Antonio Primo de Rivera, fascista y creador de Falange que: «Si nuestros objetivos han de lograrse en algún caso por la violencia, no nos detengamos ante la violencia…pues no hay más dialéctica admisible que la de los puños y las pistolas cuando se ofende a la Justicia o a la Patria».

                    A semejante salvaje, Jose Antonio, Melilla le sigue dedicando una de las calles principales de la ciudad , y si imaginamos que los nombres de las calles y monumentos que se veneran en una ciudad imprimen carácter, entonces debemos colegir que en Melilla siguen imperando el ideario de Falange, y que por ello resulta normal que nante una crítica periodística, o quizá ni siquiera eso, con la simple mención de un nombre en una crónica, sea motivo para que una persona determinada , se sienta herido en su honor y amenace con matar, aplastar a puñetazos o cualquier otra cosa parecida, al director de un periódico. En este caso  a un periodista.

                    Comunicado de la Asociación de la Prensa de Melilla
Ante los hechos que se recogen en el semanario La Luz acerca de una agresión al periodista Javier García Angosto La Asociación de la Prensa de Melilla quiere hacer patente su condena más firme.
Esta entidad denosta cualquier tipo de agresión y lo hacemos con más fuerza si cabe, cuando esta agresión la sufre un periodista en el ejercicio de sus funciones.
Desde la Asociación de la Prensa de Melilla defendemos siempre el diálogo y condenamos toda manifestación agresiva hacia la labor de los periodistas.
No queremos ni debemos olvidar que el trabajo del periodista está basado en ser fedatarios de la actualidad y ejercer esa labor no puede sumirse en una indefensión e intolerancia hacia lo que publicamos.
Vaya desde aquí nuestra condena mas firme y el deseo a Javier García Angosto de una pronta recuperación.

La lenta pérdida de árboles


  Pérdida de árboles en el Parque Hernández

           El centenario Parque Hernández, pierde frondosidad poco a poco. La única zona con sombra fresca y abundante es la Oeste, la lindante con la calle Luis de Sotomayor. Esta mañana han sido talados un pino o abeto de más de 60 años, y una palmera, muy atacadas por el picudo rojo. Este es el estado de la gestión Medio Ambiental de la ciudad. Los árboles ornamentales son solo eso, y lo centenario no se cuida como es debido. Los claros son cada vez más grandes y el sol africano se cuela implacable entre ellos.

          El Parque Hernández fue degradado durante décadas con las instalación de la Feria de Melilla en su recinto. A duras penas se reponía de la agresión durante el resto del año, cuando le volvía a caer otra encima. En el año 2010, según reza en una placa ya ilegible, el parque Hernández fue reinventado por una módica cantidad de algunos millones de euros, y declarado «parque del mundo». Cinco años después, olvidada ya la propaganda y borrado el texto de la placa que inmortalizaba la milenaria efeméride, la tala, la devastación y el picudo rojo; se adueñan de su superficie.

               Alguien preguntó, hace tiempo, no recuerdo si en en privado o públicamente a través del Alminar, si pensábamos que el parque había perdido masa forestal. Ahora respondemos que es claro y evidente que sí.  Las enredaderas de la imitación del jardín del Generalife no han llegado a prender, y el paseo está completamente pelado. Las otrora frondosas pérgolas son hoy solo un recuerdo de lo que en su día fueron.  También sabemos ahora qué ha pasado en la Consejería de Medio Ambiente en la última década.

                             Un estornino llamó mi atención de manera ruidosa al salir del parque, y hasta que no lo fotografíe no abandonó la verja. Quizá estaba avisando de la lenta decadencia de su parque. Ya empiezan a tener problemas hasta las aves. Las palmeras y los árboles serrados ya no se reponen. He podido contar al menos 6 muñones de antiguos árboles.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2012/07/13/2012-odisea-en-el-modernismo/