El despliegue del Poder


                El Ministro del Interior inviste a Imbroda como Presidente      

              Un ministro del Interior es un personaje político muy poderoso. Decía Felipe González que en una Democracia el ministro más temido era el de Hacienda. Esto es cierto solo en parte, o al menos lo era en las democracias sociales. Desde que se ha entrado en vigor la Ley de Seguridad Ciudadana, el pasado 1 de Julio, el Ministerio del Interior ha vuelto a ser el Gran Hermano orweliano, el ministerio más poderoso y el más temible. Nada ni nadie escapa a su control. En palabras de Jorge Fernández Díaz: «solo los antisistemas y los extremistas puede sentirse amenazados por esta Ley», conocida también como Ley mordaza.

                Hemos llegado al tiempo de las democracias vigiladas. Todo puede hacerse, decirse o pensarse, pero con moderación, dentro del sistema. Ya hay que pensar antes de escribir cualquier cosa. No todo puede ser  escrito o mostrado. No hay manera de acercarse a un ministro del Interior. Lo intentaron los familiares de los melillenses Emin y Pisly, pero fueron conducidos amablemente hacia el exterior del círculo. Todo puede verse pero desde distancias prudentes. Hay zonas en las que no se debe entrar. El Poder y su despliegue es un espectáculo, pero solo para ser visto desde fuera. El mundo que está ahí nos representa, pero eso quiere decir que estamos fuera. Esta es nuestra distancia. Nosotros vemos las cosas desde esta posición: no demasiado cerca,  no demasiado lejos. En la línea tangente.

La falsa placa de Franco en Melilla


                    El Ministerio de Defensa carece de una mínima visión política e histórica en Melilla. Al autorizar el cambio de la placa conmemorativa del edificio número 1 de la calle Castillejos, se ha pasado de una placa franquista y de enaltecimiento del dictador Francisco Franco, a otra que es una falsedad histórica y que supone una burla clara de la Ley de Memoria Histórica. Se ha buscado retorcer la Ley para instalar esa placa, algo inadmisible en el Ministerio de Defensa.

         Sin la vigilancia atenta de Uno de Melilla, y de su blog Fotografías de Melilla, el hecho hubiese pasado desapercibido hasta más entrado el verano. El cambio de placa se ha hecho de noche, probablemente en el segundo fin de semana de junio, y con una clara intención de que quedara oculto o disimulado. Afortunademente existe su blog* , y existe el mío, con lo que se ha podido dejar constancia tanto de la placa antigua y de la nueva. En otro caso, hubiese sido difícil encontrar una fotografía de la placa sustituida, colocada en el mismo lugar, aunque más grande y ocultando la fecha de instalación, para hacer creer que lleva ahí toda la vida, y que solo conmemora la histórica residencia del Tte. Coronel Francisco Franco. Al menos la anterior hacía constar su datación en julio de 1971. La nueva lo omite, en un claro intento falsificador.

                                         La refutación de Goebbels

           El diabólico ministro nazi de propaganda decía que: «una mentira mil veces repetida, acaba haciéndose pasar por una verdad». Esto es falso. Una mentira nunca deja de serlo, por más veces que se repita. Francisco Franco nunca salvó a Melilla, o lo hizo en la misma intensidad que los 28.000 efectivos militares que se encontraban en Melilla a finales de julio de 1921. El que dirigió ese inmenso contingente fue el General Sanjurjo, que se sumaría al Golpe de Estado de 1936, aunque perdería la vida en un accidente de aviación en Portugal. En esa casa residió  Franco como Jefe del Tercio, pero también lo han hecho los más de 70 Jefes que ha tenido esta unidad a lo largo de su historia en Melilla. Enaltecer el recuerdo de Franco es franquismo encubierto. El recién fundado Tercio de Extranjeros, intervino en la defensa de Melilla, en igual modo que el resto de las unidades desplazadas a la ciudad. Además, no fueron los primeros en llegar, mérito que corresponderá siempre al Regimiento de La Corona, con base en Almería.

          La nueva placa es una burla, es falsa y es una ofensa. El Ministerio de Defensa no puede hacer otra cosa que ordenar su retirada. Melilla sigue siendo un reducto del franquismo, lamentáblemente.

   Nota: http://fotografiasdemelilla.blogspot.com.es/2015/06/nueva-placa-en-el-edificio-donde-vivio.html

Estampas medievales en Melilla


 

             El año es largo, y debe tener a lo largo de el diversos puntos de ruptura (navidad, ramadán, semana santa, carnaval, feria medieval), para permitir la desconexión con la realidad circundante, y obtener solo imágenes , instantes visuales que diferencia unos años de otros. Estos cinco puntos de ruptura, narrados año tras año en El Alminar, reflejan la evolución o el retroceso de ese entorno y también nuestra propia evolución y perspectiva con los acontecimientos que observamos y de los que participamos. No todos los años vemos lo mismo, ni nos fijamos en las misma cosas. Lo que un año llama la atención, otro no, o ha desaparecido.

                Objetivamente esta Feria medieval ha sido algo más reducida que la del año pasado.  Se sigue apreciando un ligero descenso en la participación. La crisis ha pasado factura. Los años en que surgió eran los últimos de la vorágine del gasto. Lo que asombra, es que se consiga ofrecer casi lo mismo con 93.000€, que es el gasto de este año, que lo que se ofrecía hace algunos años con el doble o algo más de presupuesto.

               En cualquier caso es necesario algo de diversión y fiesta, aunque el entorno ideal de Melilla La Vieja sea incómodo y agobiante para la afluencia de público. Por un lado es bueno estar sometidos por una horas  a esas incomodidades de espacio, para recordar lo que debió sufrir allí la población melillense, recluida en ese entorno asfixiante, en la larga noche de los 400 años (1497-1860).

                                 El paso de las ocas

               Este año se llevaron la palma las disciplinadas y marciales ocas, conducidas por un buen pastor. Viéndolas así, sin romper la formación, se entiende visualmente, el porqué los nazis utilizaban este tipo de paso para sus desfiles, conocido como el paso de la oca. La misma marcialidad gregaria, pero en este caso, solo se trata de graciosos animalitos. Lo lamentable de «aquello», es que compartían especie con nosotros, por muy increible que nos parezca.

Ante la agresión a Javier García Angosto


Javier García Angosto

Javier García Angosto

                   El 7 de febrero de 2002 publiqué un artículo con este nombre  en el ya extinto Telegrama de Melilla, cuando un amigo periodista fue amenazado con una paliza, por publicar artículos críticos contra determinado empresario melillenses. Hoy, un buen amigo del Alminar de Melilla, Javier García Angosto ha sido apaleado por una causa similar. La diferencia con lo sucedido hace 13 años es que todo quedó en unas amenazas verbales, hoy, pasado ese tiempo se ha traspasado ese límite, y el periodista ha sido agredido. Está claro que todo camina hacia un punto de no retorno, y los responsables de esta situación, las Autoridades Públicas, deben atajar estas acciones intolerables, y emplearse con contundencia contra quienes las llevan a cabo.

            Los periodistas nunca deben ser objeto de las noticias, y cuando lo son, no suele ser por buenos motivos. En Melilla hace ya tiempo que las diferencias y las desavenencias   políticas traspasaron el límite de lo tolerable, y de los éticamente admisible.

                                     A lo «joseantoniano». El Telegrama (07/02/2002)

                 Decía Jose Antonio Primo de Rivera, fascista y creador de Falange que: «Si nuestros objetivos han de lograrse en algún caso por la violencia, no nos detengamos ante la violencia…pues no hay más dialéctica admisible que la de los puños y las pistolas cuando se ofende a la Justicia o a la Patria».

                    A semejante salvaje, Jose Antonio, Melilla le sigue dedicando una de las calles principales de la ciudad , y si imaginamos que los nombres de las calles y monumentos que se veneran en una ciudad imprimen carácter, entonces debemos colegir que en Melilla siguen imperando el ideario de Falange, y que por ello resulta normal que nante una crítica periodística, o quizá ni siquiera eso, con la simple mención de un nombre en una crónica, sea motivo para que una persona determinada , se sienta herido en su honor y amenace con matar, aplastar a puñetazos o cualquier otra cosa parecida, al director de un periódico. En este caso  a un periodista.

                    Comunicado de la Asociación de la Prensa de Melilla
Ante los hechos que se recogen en el semanario La Luz acerca de una agresión al periodista Javier García Angosto La Asociación de la Prensa de Melilla quiere hacer patente su condena más firme.
Esta entidad denosta cualquier tipo de agresión y lo hacemos con más fuerza si cabe, cuando esta agresión la sufre un periodista en el ejercicio de sus funciones.
Desde la Asociación de la Prensa de Melilla defendemos siempre el diálogo y condenamos toda manifestación agresiva hacia la labor de los periodistas.
No queremos ni debemos olvidar que el trabajo del periodista está basado en ser fedatarios de la actualidad y ejercer esa labor no puede sumirse en una indefensión e intolerancia hacia lo que publicamos.
Vaya desde aquí nuestra condena mas firme y el deseo a Javier García Angosto de una pronta recuperación.

La lenta pérdida de árboles


  Pérdida de árboles en el Parque Hernández

           El centenario Parque Hernández, pierde frondosidad poco a poco. La única zona con sombra fresca y abundante es la Oeste, la lindante con la calle Luis de Sotomayor. Esta mañana han sido talados un pino o abeto de más de 60 años, y una palmera, muy atacadas por el picudo rojo. Este es el estado de la gestión Medio Ambiental de la ciudad. Los árboles ornamentales son solo eso, y lo centenario no se cuida como es debido. Los claros son cada vez más grandes y el sol africano se cuela implacable entre ellos.

          El Parque Hernández fue degradado durante décadas con las instalación de la Feria de Melilla en su recinto. A duras penas se reponía de la agresión durante el resto del año, cuando le volvía a caer otra encima. En el año 2010, según reza en una placa ya ilegible, el parque Hernández fue reinventado por una módica cantidad de algunos millones de euros, y declarado «parque del mundo». Cinco años después, olvidada ya la propaganda y borrado el texto de la placa que inmortalizaba la milenaria efeméride, la tala, la devastación y el picudo rojo; se adueñan de su superficie.

               Alguien preguntó, hace tiempo, no recuerdo si en en privado o públicamente a través del Alminar, si pensábamos que el parque había perdido masa forestal. Ahora respondemos que es claro y evidente que sí.  Las enredaderas de la imitación del jardín del Generalife no han llegado a prender, y el paseo está completamente pelado. Las otrora frondosas pérgolas son hoy solo un recuerdo de lo que en su día fueron.  También sabemos ahora qué ha pasado en la Consejería de Medio Ambiente en la última década.

                             Un estornino llamó mi atención de manera ruidosa al salir del parque, y hasta que no lo fotografíe no abandonó la verja. Quizá estaba avisando de la lenta decadencia de su parque. Ya empiezan a tener problemas hasta las aves. Las palmeras y los árboles serrados ya no se reponen. He podido contar al menos 6 muñones de antiguos árboles.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2012/07/13/2012-odisea-en-el-modernismo/

El fuego de San Juan


            El día de San Juan marca el verano en Melilla. Anoche sopló viento del NO. Casi siempre suele ser un día accidentado en el aspecto meteorológico. Cuando domina el levante los fuegos arden mal, porque se llena de humedad. Hace tres años resultó herido el maestro pirotécnico. El año pasado todo se cubrió de agua, rayos y truenos, como un signo de los tiempos tormentosos en los que estamos inmersos. Pocas tradiciones quedan ya en pie, y las que todavía se mantienen están vaciadas de contenido. Empieza a no importar ni siquiera aquello que se conmemora. La desmemoria avanza y se extiende.

        En las hogueras de San Juan se quema, en símbolo, todo lo malo que nos ha acontecido. Mojarse en el agua es rememorar el rito del bautismo, el agua que limpia y purifica, peor de nada vale si no se es consciente del hecho. Sin memoria, sin amarres ideológicos, sin nada que sirva de orientación y guía, somo pasto fácil de las llamas del relativismo moral y político, del carpe diem. Así nos va a todos y a estas sociedades, en las que cualquier gurú mediático, acaba convirtiéndose en un fenómeno de masas. Aun resguardados por una fuerte carga de ideología y de compromiso ético, la capacidad de resistencia que podemos oponer al vaciamiento colectivo de la sociedad es poca. En realidad, estamos a salvo de muy pocas cosas.

                                     En busca del fuego    

          El temporal de viento del noroeste arreció a lo largo de toda la tarde. La medianoche no fue el inicio de nada. Las autoridades se movían nerviosas frente al no muy numeroso público congregado. Los allí congregados querían disfrutar de la majestuosidad del fuego y de su poder hipnótico. La situación de la hoguera oficial, solo permite que una reducida cantidad de público pueda disfrutar de ella. Tras los efímeros fuego artificiales, pasada media hora desde la media noche, la hoguera oficial de las vanidades se envolvió en llamas en apenas unos instantes, justo cuando el viento ofreció un pequeño instante de tregua. La temperatura junto a la hoguera se elevó de modo instantáneo. El aire caliente envolvió a los allí congregados. El fuego absorbe todo lo que le rodea, no se mezcla con nada y consume todo lo que tiene a su alcance. El dominio del fuego permitió el desarrollo de la humanidad y su supervivencia. Honrarlo y venerarlo es un rito.

          La hoguera modernista ardió en poco tiempo. Las alegorías de las estaciones se ofrecieron sombras fantasmales dentro de las llamas. Como todo lo mágico, dura apenas un instante. Por eso volvemos siempre al fuego.

El modernismo melillense en la hoguera


                            Este año queman el modernismo melillense en la hoguera de San Juan. ¿Motivo?. Nadie lo sabe. La hoguera institucional de San Juan  tiene el rumbo perdido desde hace años. No debemos retroceder demasiado, solo los de existencia del Alminar. En 2011, un gobierno sin estilo, el de la derecha popular, quemó, simbólicamente, a la oposición. Es año queman al símbolo pretérito de la ciudad, el modernismo. No tiene sentido alguno, como este gobierno en funciones, sin función alguna y que dejó de funcionar hace años.   Esta legislatura ha sobrado completa, pues ha resultado la prolongación de la agonía de un grupo sin ideas, y fosilizado.

                        Hace cuatro años, en 2011, estábamos igual que ahora, bajo las sombras de un pucherazo electoral, y a la espera de una resolución judicial sobre los resultados electorales. Hace cuatro años surgió El Alminar, no estábamos tan atentos a todo, y no realizamos ninguna imagen de la hoguera en la que ardió, simbólicamente,  la oposición melillense.

                                      Modernismo entre llamas y aguas fecales

              La hoguera oficial quema simbólicamente al Modernismo, mientras que al real, al que está en las calles, lo deja arruinarse y desmoronarse. El modernismo simbólico arderá entre un un charco de aguas fecales, que lleva más de un mes en la zona y que no han sido capaces de drenar. El modernismo real se cae y desaparece de la vista de todos, mientras que el simbólico desaparecerá rodeado de fango . Como marca ha dado buenos resultados internos pero no ha conseguido consolidarse mas allá del límite académico.

              Como símbolo de lo que sucede con el modernismo está el de este edificio de la Avenida, con más de un año de andamiaje, y cuya rehabilitación de fachada no ha podido ser completada, porque la Ciudad Autónoma no tiene dinero para pagar la subvención prometida. Son más de 200.000 euros los que adeudan a la empresa constructora. Todo está parado desde hace meses.

                Uno de los símbolos de la ciudad arde o se cae, tanto da. En esta noche se debe quemar simbólicamente lo malo, o aquello que no ha funcionado. Esto no es lo que no va a suceder esta noche. Otras cosas sí.

    Nota:https://elalminardemelilla.com/2011/06/24/el-gobierno-de-melilla-incinero-a-la-oposicion/