Junio el mes femenino


 

                          Juno, la diosa protectora de las mujeres

        La diosa Juno, según los romanos, o Hera, según los griegos, era la hermana de Zeus y también su esposa. Era hija de Cronos y Rea. Se la consideraba en la antigüedad como la protectora de las mujeres y se la relacionaba con casi todos los problemas específicos del mundo femenino.

      Sus celos eran antológicos. Cuentan que un día se le aparecieron, por inspiración de Hera, a Paris las tres diosas (Hera, Atenea y Afrodita) y le preguntaron cuál era la más bella, en la creencia de que Paris le daría a ella la manzana de oro, cosa que no hizo,  ofreciéndosela a Afrodita. Esto motivó que Hera/Juno, tomase partido por los griegos en la Guerra de Troya.  Al tratarse de la diosa más poderosa, incluso por encima de muchas deidades masculinas, la consecuencia final fue que los griegos pusieron fuego y  borraron la ciudad de la faz de La Tierra. Juno tenía muchos títulos honoríficos, entre los que destacaban el de «reina», «luz», «matrona» y varios papeles asignados de «intercesión» frente a Zeus/Jupiter.  Tanto parte de su figura, como de sus representaciones, recuerdan mucho al «diseño teológico» tejido en torno a la Virgen María. Juno tenía dedicadas unas fiestas en su honor, llamadas las matronalias. Junio es un mes femenino, al igual que febrero. Juno también tenía una gran capacidad de predicción.

      El don de la profecía y la capacidad de predicción es una de las cosas más intrigantes que existen. Cuanto más certera debe ser menos clara y también puede  ocurrir que se manifieste sobre  un ámbito distinto

                                          El mes del verano

         Junio abre el verano. Los últimos días del mes, a partir del de San Juan, son los más largos de todo el año. Cuando Junio llega, prepara la hoz y la era. El intenso calor de junio provoca la pérdida de humedad del suelo, lo que ocasiona también «los nublados de junio». Las nubes siempre amenazan a junio. Nadie esperaba un inicio de mes como el presente.

     Nunca habíamos visto renunciar a un Papa, o abdicar a un Rey.  No pasa nada, las cosas son como son. Todo seguirá existiendo y funcionando de igual modo. El mundo continuará con o sin nosotros. Retirarse a tiempo es uno de los más sanos ejercicios de la voluntad, y también el más difícil.

                          Retirarse a tiempo* (El Alminar, 15/09/2013)

           Es uno de los asuntos más difíciles. Decidir cuando la propia obra personal ha concluido. En España, el caso más ejemplar de esta actitud fue la del más grande de todos los monarcas, el también emperador Carlos I. En cuanto a etapas democráticas está el ejemplo del almeriense Nicolás Salmerón, que dimitió como presidente de La I República, con solo unos meses en el cargo, por negarse a firmar unas condenas de muerte.
             Un gran final, en el momento oportuno, elimina la mayor parte de los errores que se hayan podido cometer, y la situación inversa también. Un mal final, puede arruinar todo lo bueno que se haya hecho por una ciudad, nación, o región.

En memoria de Giovanni Falcone


        Cada mes de mayo desde 2011, el día 23 detenemos El Alminar y lo dedicamos a la memoria del Juez italiano Giovanni Falcone, paradigma de la defensa del Estado frente a la delincuencia organizada. No lo hemos olvidado ni una sola vez desde hace cuatro años.  Su amigo y también juez Paolo Borsellino caería abatido unos meses más tarde, el 19 de julio de 1992. Tras ellos, tras sus asesinatos, el Estado italiano se tomó en serie la lucha contra el crimen organizado, da igual bajo qué nombres u organizaciones.

             Además de dotar a La Justicia y a las fuerzas policiales de los medios necesarios para la lucha contra este tipo de delincuencia, se debe crear una cultura del servicio al Estado y de la moralidad pública.  Si la gente percibe que el Estado y la Administración Pública no llegan a determinados lugares, que permanecen desamparados por siempre, se crea una zona de sombra, un territorio gris, en donde aparecen los «Estados paralelos», que no son otra cosa las estructuras organizadas del crimen. Esto era algo que decía el juez Falcone: si el Estado no llega a algún lugar, entonces llega esta forma paralela de Estado.

               La extensión de la corrupción y el concepto de que determinadas e indeseables  prácticas son normales, de que nada puede hacerse porque «todos son iguales» o porque «todos tienen un precio», son signos evidentes de la derrota de una sociedad y de la de una forma de Estado. Las formas de delincuencia organizada no van a desaparecer, porque se reinventan a sí mismas y se adaptan a cada tiempo, pero no pueden contaminar la esfera política con sus prácticas corruptas.

              En la películas de:  El enemigo a las puertas, el comisario político Nikita Kruschev pregunta sobre qué puede hacerse para evitar la que parecía la inminente derrota de Stalingrado.  A las consabidas respuestas de amenazas represivas, otro comisario responde: démosles esperanza, ofrezcámosles ejemplos.

              De esto se trata, de sembrar esperanza ofreciendo ejemplos. Resistir frente a este inmenso cenagal que se muestra frente a nuestro ojos resulta abrumador, un ejercicio de voluntad casi imposible. El ánimo está en quiebra constante frente a la avalancha creciente del lodo. Hay ejemplos y también un senda por la que transitar con dignidad, pero hay que buscarlos y buscarla, haciendo oídos sordos a los cantos ensordecedores de las sirenas de la corrupción.

               El ejemplo de sacrificio personal que siguen ofreciendo Falcone y Borsellino son una luz encendida en medio de la niebla. Una llama que no se ha apagado desde 1992. Busquen en El Alminar, y cada 23 de mayo encontrarán sus nombres.

          Nota: http://www.comune.cinisello-balsamo.mi.it/pietre/spip.php?article258

          Vídeo: http://youtu.be/ZV4PB0Gsw54

Metáfora electoral de mayo


 

                      Cuando el futuro  está por los suelos

    Hasta este momento no había escrito sobre las elecciones al Parlamento Europeo, pese a las cartas internas que me pedían que lo hiciera. El Alminar nació con las elecciones locales de mayo de 2011. Siempre que ha habido elecciones hemos escrito sobre ellas. Hemos hecho predicciones y vaticinios que siempre se han cumplido. La incertidumbre y la ansiedad se tornan crecientes ante la cita electoral del 25 de mayo próximo. Ocurre que nadie puede prever la señal, o el indicio que haga ver claras las cosas. Se corre mucho riesgo en estos casos. Las señales se muestran o no, y caso de producirse, luego hay que interpretarlas.

       Esta tarde, de modo inesperado, encontré esta cartel electoral del ex ministro y candidato popular Arias Cañete en el suelo. El viento de poniente había partido la barra metálica de la farola en la que se encontraba el cartel y lo había lanzado al suelo. Esto sí parece una señal, pero:  ¿cuál es el futuro que está en el suelo, el de Arias Cañete, el de la derecha o el nuestro?.

        Ocurra lo que ocurra el próximo domingo, la derecha va a seguir existiendo, tanto en España como en Europa, luego no es ese el futuro que está en riesgo. Más bien es el futuro de todos/as el que está en juego. La derecha europea pide más ajustes sobre nuestro País y sus ya empobrecidos ciudadanos. Nos espera, gane quién gane, un horizonte de recortes sociales, sanitarios y laborales. Quien manda en Europa es el capitalismo puro y duro y sus intereses dominantes, representados por los partidos europeos de derechas.

             Son muy pocas las opciones que tenemos en nuestro haber. Se trata de escoger entre quienes representan los intereses del liberalismo económico, o aquellos que de alguna manera intentan oponerse a ellos de algún modo, llámense izquierdas y sus diversos matices. A la derecha la representa un solo partido en cada país.

               Creo que lo que está en juego es nuestro futuro, pero no será la derecha europea y su concepción del mundo la que nos lo garantice. Mi predicción es que la derecha no ganará en España o lo hará por tan escaso margen, que no podrá contar el resultado como una victoria.

          Nota: https://elalminardemelilla.com/2013/12/02/el-dilema-sobre-el-alminar/

El evangelio de Tomás


 

         Ipsissima verba Iesu (las propias palabras de Jesús)

      Para evitar angustias innecesarias a todo aquel que lea este texto, diré que no me caben dudas de la existencia histórica de Jesús, el Cristo, pese a que muchos estudiosos pongan en duda incluso esto. Es verdad, como decía Isa, que soy un escrutador de los estudiosos de las fuentes bíblicas y de los de los evangelios. Leo todo lo que puedo, tanto a favor, como en contra. El alcance del Jesús de la Fe queda a demasiada distancia de mis pretensiones. Joseph Ratzinger, Papa Benedicto XVI, encuentra grandes dificultades y no puede aproximarse demasiado al Jesús histórico, pese a ser considerado como uno de los mayores estudiosos vivos. Las personas queremos resolver nuestra dudas, pero en muchos casos esto no es posible.

     Aparte de las cuestiones relacionadas con la redacción de los evangelios, las fuentes de los mismos, e incluso de la datación de los mismos, existe otra duda muy importante, y es la relacionada con cuáles son las propias palabras de Jesús, ipsissima verba Iesu, y cuáles son las que se le atribuyen. Los estudiosos coinciden en que apenas un grupo más o menos amplio de frases  le son atribuibles y originales, puesto que otras proceden de fuentes anteriores, sobre todo las bíblicas.

                      ¿Es el de Tomás el quinto evangelio?

      El evangelio de Tomás, que no debe ser confundido con el evangelio apócrifo de Tomás, se abre  de esta hechizante manera: (1) «Quién encuentre el sentido de estas palabras, no gustará de la muerte». (2) «El que busca no debe dejar de buscar hasta tanto que encuentre. Y cuando encuentre se estremecerá, y tras su estremecimiento se llenará de admiración y reinará sobre el universo».

        Estamos acostumbrado a los evangelios canónicos, aceptados por La Iglesia, con su estilo redaccional, y en principio nos resulta extraño un evangelio como el de Tomás, que se compone de 114 dichos sin trama argumental no contexto temporal o narrativo. Además, está la propia extrañeza que producen las frases, desnudas de todo adorno y sin relacionarse con contexto alguno, ya sea real o literario. Sin embargo, los estudiosos consultados sí coinciden en afirmar que podría tratarse de la mayor colección de frases del propio Jesús, pero al que la exégesis evangélica no se ha atrevido a relacionarlo con los evangelios conocidos y universalmente aceptados por los cristianos.

       Muchos de los pasajes y parábolas de Jesús, el Cristo, siguen resultando difíciles de comprender, incluso dentro del propio contexto redaccional evangélico, y además, existen discrepancias sobre la interpretación de algunas máximas, tras casi dos mil años de profundos estudios.

        Hay que tener en cuenta que Jesús murió en la cruz con la convicción de la inminente llegada o advenimiento del Reino de los Cielos, y han pasado ya dos mil años.  Lo que debemos concluir, es que si era el Hijo de Dios, ni siquiera Él conocía los planes del Padre, lo cual es lógico deducirlo, pese a que afirmó con contundencia que: «No he venido a abolir La Ley, sino a hacerla cumplir». El que se daría cuenta de todo esto, un siglo después, fue Pablo, el apóstol que no conoció a Cristo, y que situó la cosas en su justo punto: «sin la resurrección de Jesucristo, nuestra fe no valdría nada«. Es Pablo el que consiguió extender la universalidad del mensaje de Cristo, pero lo pudo hacer porque en cierto sentido estaba fuera o vino desde fuera.

         Eso sí, cuando escribo de todo esto, no estoy escribiendo en modo alguno sobre La Iglesia, ni a favor, ni siquiera en contra. Quién quiera entender, que entienda.  La frase de Tomás, el que no creyó hasta que vio, es colosal: «El que busca no debe dejar de buscar hasta tanto que encuentre».

      Nota: http://escrituras.tripod.com/Textos/EvTomasGn.htm

El fuego verde


                El fuego no se puede tocar, solo admite la contemplación.  Ese es parte de su hechizo. ¿Cuántas veces al día estamos en contacto con el fuego?. Ya muy pocas veces, porque ya casi nadie tiene cocinas de gas, con su característico fuego azul. Los que todavía tenemos el calentador de gas y no pensamos deshacernos de él, mantenemos en las casas cajas de cerrillas, y éste es el mayor contacto con el fuego que mantenemos. Cuando hay un corte de luz y tenemos velas a mano, comprendemos la utilidad de los fósforos, de llama amarilla. Hoy en día casi todo es eléctrico, hasta los lampararios de las iglesias. Nunca se vio una iglesia o templo que ardiese por causa de una vela votiva, sin embargo han sido arrinconadas y desterradas de todas.

               Tememos al agua, a los vendavales y sin embargo,  ya casi nadie parece temer al fuego, entre otras cosas porque empieza a ser una gran desconocido y también un gran ausente en nuestra vida cotidiana. El único momento en el que se permite pasear el fuego por la calles es durante las procesiones, en los grandes tronos y pasos que utilizan los hachones de cera para iluminarlos.

                  Los fuegos de colores eran objeto de búsqueda por los alquimistas, que utilizaban diversos componentes químicos para cambiar su color natural, el amarillo y el rojo. Con el azufre el color de fuego se tornaba verde, pero despedía fuertes olores y vapores tóxicos que siempre se relacionaron con el diablo y con el fuego del infierno, en el que ya nadie cree. Cuando en algún lugar se notaba el olor del azufre, siempre se intuía o relacionaba con la presencia del «maligno».

             Estas son las ideas que tenemos todos, y son reflexiones parecidas a las que realiza Umberto Eco en su libro «Construir al enemigo», pero él no escribe en ningún momento acerca del fuego verde.

             Por eso constituyó una gran sorpresa para mí, el que una cofradía de Segovia, la de La Esclavitud del Santo Cristo de La Cruz, prescindiera de las velas blancas para iluminar y adornar su paso, utilizando el fuego verde. He investigado acerca de su posible composición, y ahora sé que hay una manera blanca de producirlo. Es bello, pero no deja de ser fuego.

Frente a la nada


 ¿Se puede escribir sobre la nada?. Nada no es lo mismo que no escribir. Hay tres personas que han escrito sobre la nada, una fue  Jean Paul Sarte, otra Carmen Laforet y la última Michael Ende. La nada tiene entidad por sí misma, no es solo la ausencia de cosas. Una estación vacía en la que ya hace tiempo que no paran trenes ni acuden pasajeros, es el vacío, pero no es la nada. Acercarse al Alminar y ver que no hay nada, cuando se espera encontrar algo, sí es algo cercano a la nada, aunque es inevitable que la mente se haga preguntas acerca del motivo, lo que disuelve la sensación de enfrentarse a la nada. La sensación de la nada más lograda, la encontré en el vídeo juego de Silent Hill, cuando el protagonista recorre una calle tras otra, todas vacías y cubiertas de niebla, sin que nada que ofreciese alguna explicación sobre lo sucedido. En algún momento se llega a sentir miedo, porque estamos preparados para enfrentarnos a cosas o para superar dificultades. Sin embargo, nadie está preparado para vivir frente a la nada.

Nada sería dejar de escribir durante días o semanas, sin motivo alguno y que quienes nos visitasen, no albergaran ya pensamiento alguno. Pese a todo, lo ya escrito seguiría lanzado ecos y ofreciendo explicaciones. Nada es nada, y es casi imposible aproximarse a ella sin llenarla con algo. Un templo vacío, un edificio abandonado que ya ha dejado escapar sus historias, una vía de tren que ya no lleva a parte alguna; sin son cosas próximas a la nada. Más allá de ella no se puede ir. La nada crece con las cosas que un día fueron. La nada no existe antes de ella misma. La nada solo está después.  La nada a veces es un parapeto  frente al asalto de la realidad, que siempre espera fuera.

Estampas de un viaje en tren


 

           Las vías perdidas del ferrocarril

            La antigua estación de ferrocarril de Almería  es un edificio espléndido, pero que ya no se utiliza para nada. Los únicos trenes que todavía circulan por la capital almeriense se detienen unos pocos metros antes, en la estación intermodal. El tren Talgo de larga distancia y los de cercanías que unen la ciudad con Granada,  son los últimos que todavía circulan por estos raíles. Si algo ha cambiado en estos últimos años es el mundo del ferrocarril. Ya no hay trenes nocturnos con vagones de coches-cama. Casi todos los viajes son diurnos y la reducción del tiempo de desplazamiento ha acabado con estas modalidades de viaje. A lo largo del recorrido entre Almería y Madrid he podido ver decenas de estaciones en donde ya no se detiene tren alguno. En estaciones en dónde antes había gran tráfico de ferrocarriles, como Alcazar de San Juan, Manzanares y en muchas otras, se acumulan viejos vagones de mercancías, algunas locomotoras y gran cantidad de ferralla del ferrocarril.

          Muchas de las antiguas vías están siendo desmontadas, como la propia RENFE (Red Nacional de Ferrocarriles Españoles), que ya no existe como entidad única. El transporte de mercancías ha variado mucho y gran parte de este actividad ya no se realiza en ferrocarriles.  Hacer un trayecto de largo recorrido e ir fijándose en todo lo que le rodea es como hacer un viaje en el pasado. Hay muchos edificios industriales abandonados y también pueblos y cortijos de lo que ha desaparecido todo rastro de vida. Esto solo sucede en los antiguos trazados del ferrocarril, por la Alta Velocidad, al igual que las autovías, alejan el viaje del paisaje circundante.

         Se viaja en presente pero se ve el pasado, y en algunos casos, se ve el futuro más inmediato. Los trenes dan curvas muy amplias y en algunos instantes se puede ver tanto el trazado, como el propio medio de transporte. Son cosas que solo suceden en los trenes, bueno, en algunos. Ser testigo del propio viaje, aunque solo sea por un instante, es algo sorprendente cuando se toma conciencia de ello.

            Este línea de Almería-Madrid merece conservarse. Es la mejor lección de geografía posible. El paso por el Guadalquivir, Despeñaperros y el Tajo son instantes únicos. Es un viaje que todavía nos vincula con el pasado, con un mundo a punto de perderse o que quieren echar a perder. He realizado tres veces este trayecto en el espacio de un año, y ha sido un como un pequeño viaje en el tiempo. La entrada de capital privado en la red de ferrocarriles y la privatización de algunas líneas, las más rentables, echará a perder todo. El ferrocarril es un medio esencial, que jamás debería salir de manos del Estado. La gestión privada no está guiada, nunca,  por la idea del servicio público.

          Nota: http://www.renfe.com/