Estampas de un viaje en tren


 

           Las vías perdidas del ferrocarril

            La antigua estación de ferrocarril de Almería  es un edificio espléndido, pero que ya no se utiliza para nada. Los únicos trenes que todavía circulan por la capital almeriense se detienen unos pocos metros antes, en la estación intermodal. El tren Talgo de larga distancia y los de cercanías que unen la ciudad con Granada,  son los últimos que todavía circulan por estos raíles. Si algo ha cambiado en estos últimos años es el mundo del ferrocarril. Ya no hay trenes nocturnos con vagones de coches-cama. Casi todos los viajes son diurnos y la reducción del tiempo de desplazamiento ha acabado con estas modalidades de viaje. A lo largo del recorrido entre Almería y Madrid he podido ver decenas de estaciones en donde ya no se detiene tren alguno. En estaciones en dónde antes había gran tráfico de ferrocarriles, como Alcazar de San Juan, Manzanares y en muchas otras, se acumulan viejos vagones de mercancías, algunas locomotoras y gran cantidad de ferralla del ferrocarril.

          Muchas de las antiguas vías están siendo desmontadas, como la propia RENFE (Red Nacional de Ferrocarriles Españoles), que ya no existe como entidad única. El transporte de mercancías ha variado mucho y gran parte de este actividad ya no se realiza en ferrocarriles.  Hacer un trayecto de largo recorrido e ir fijándose en todo lo que le rodea es como hacer un viaje en el pasado. Hay muchos edificios industriales abandonados y también pueblos y cortijos de lo que ha desaparecido todo rastro de vida. Esto solo sucede en los antiguos trazados del ferrocarril, por la Alta Velocidad, al igual que las autovías, alejan el viaje del paisaje circundante.

         Se viaja en presente pero se ve el pasado, y en algunos casos, se ve el futuro más inmediato. Los trenes dan curvas muy amplias y en algunos instantes se puede ver tanto el trazado, como el propio medio de transporte. Son cosas que solo suceden en los trenes, bueno, en algunos. Ser testigo del propio viaje, aunque solo sea por un instante, es algo sorprendente cuando se toma conciencia de ello.

            Este línea de Almería-Madrid merece conservarse. Es la mejor lección de geografía posible. El paso por el Guadalquivir, Despeñaperros y el Tajo son instantes únicos. Es un viaje que todavía nos vincula con el pasado, con un mundo a punto de perderse o que quieren echar a perder. He realizado tres veces este trayecto en el espacio de un año, y ha sido un como un pequeño viaje en el tiempo. La entrada de capital privado en la red de ferrocarriles y la privatización de algunas líneas, las más rentables, echará a perder todo. El ferrocarril es un medio esencial, que jamás debería salir de manos del Estado. La gestión privada no está guiada, nunca,  por la idea del servicio público.

          Nota: http://www.renfe.com/

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5 Respuestas a “Estampas de un viaje en tren

  1. Nunca podemos pretender reflejar todo. Esto no son más que pinceladas. Lo más llamativo, aquello que dio tiempo a fotografiar. La ida nunca es igual que la vuelta. No se ve lo mismo, aunque se pase por los mismos lugares.

  2. Hay ciertos recorridos ferroviarios que son una verdadera maravilla. El paso por túneles que atraviesan montañas, los lagos, los campos que se pierden en el infinito.
    Tiene su encanto el viajar en tren, pero siempre que no sea de alta velocidad.
    Y hablando de vías, aunque éstas si que están en desuso o ni tan siquiera llegaron a usarse como tal, me gustaría mencionar el recorrido de las vías verdes que se encuentran por todo el territorio nacional. Sus recorridos, ya sea paseando o en bicicleta, constituyen placeres difícil de olvidar.

    • Todos los trenes tienen un encanto especial. En cuanto me subo a uno, me invade una sensación de aventura. Me gusta fantasear en ellos, e imaginar que me llevarán a algún lugar desconocido. El paisaje, la verdad, no lo miro mucho, si acaso el cielo.

  3. El Alminar es un blog duro, como la vida que pretende reflejar, como la realidad en la que se encuentra inmerso. Esto no es un blog de botánica, ni de poesía, ni de horóscopos, o de ensoñaciones diversas. Aquí se habla de todo, aunque parezca que no, y en algunas entradas, aparentemente inofensivas, se desencadenan las mayores tempestades. Aquí tiene sitio lo que nadie recoge en otro lado.
    Pese a todo y a los tres largos años que se cumplirán en apenas tres días, nos sigue sorprendiendo la susceptibilidad de las personas que abandonan El Alminar al primer desaire, mientras que Hospitalario, al que se le ha dicho casi de todo, en algunas ocasiones, siga al frente de todo esto, enfrentado a aguas cada vez más oscuras; sin mayor protección que la de su propia voluntad.

  4. La vida y sus cosas son así. A lo largo de estos tres años, he visto he visto endurecerse la vida para la mayor parte de las personas. Aumenta la intolerancia, la depresión se ha instalado en medio de la sociedad. El viento helado social está barriendo muy fuerte. La amenazas son cada vez mayores. La cuesta ya es solo hacia arriba. No dejaré que el golpeteo constante del diablo convierta al Alminar en escombros. Por alguna razón, que se manifestará más adelante, es importante seguir aquí. Gracias siempre a los que permanecen, e igualmente a aquellos que deciden irse, por haber dejado aquí sus colaboraciones.

Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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