Casa de Oficios. ¿Objetivo arqueológico ?


                                                       ¡ A veces se ven muertos !

              En el solar de la antigua Casa de Oficios de la calle Querol, junto a la Consejería de Educación, van a comenzar próximamente las obras para hacer un nuevo edificio de viviendas de protección oficial. Esta zona era la antigua ladera norte del cerro de San Lorenzo y no haría falta decir que sería obligado hacer unas catas arqueológicas, remover el terreno, por si se localizase algún resto histórico. que se sepa, siempre que se ha hecho algo por las inmediaciones (calle Villegas,Casa de Socorro, edificio de Telefónica, etc), han aparecido algún tipo de restos. Esto se hace en cualquier lugar de España, es más, para que se te otorgue la licencia de obras es preceptivo el informe que acredite haber realizado esas catas o esas excavaciones.

         En 1984,  en la calle Villegas, en unas obras se hallaron, de modo casual, un molino romano, restos humanos y fragmentos cerámicos. También se dice que en las obras del edificio de Telefónica, se produjo algún hallazgo, pero no hay mas datos o modo de averiguar si eso es cierto. El caso es que esto es un solar grande y además es un solar público. No hay prisas ni urgencias especuladoras que motiven el no dar una oportunidad a la arqueología y a la historia de Melilla.

          Se sabe que aquí estuvo el antiguo matadero municipal, que el terreno puede estar ya removido, pero eso serían excusas. Si se busca se encuentra y más en una zona tan sensible como ésta. Por lo menos queda la advertencia, luego que hagan lo que quieran.

  PD: Añado una fotografía de uno de los esqueletos/enterramientos hallados en las campañas de 1984 y 1986, en una zona muy próxima a la de la Casa de Oficios.

Parque Forestal de Melilla


        

                El resquebrajado mirador del Geiser

     La base del mirador del Geiser o el lago del Parque Forestal está resquebrajada, apenas cuatro años después de su inauguración. Es una auténtica lástima el deterioro de las sendas y caminos del Parque Forestal, porque se invirtieron más de 5 millones de euros en lo que se denominó como 1ª Fase, que es la que actualmente disfrutamos los melillenses, a partir de la caída del Sol, porque durante el verano es imposible ir a otra hora. Muchos de los caminos y sendas del parque están ya muy deformados y en determinadas zonas el tránsito es muy difícil, porque el terreno se ha ondulado mucho y ha deformado las veredas.

           Esta es la consecuencia de no haber respetado el terreno natural y aterrazado de la antigua Granja Agrícola. Se deshizo todo, se explanó la zona, se cubrió todo con escombros, grava y relleno de suelos de diversa tipología y en algunas zonas se tapó todo con un suelo plástico y semi impermeable, que en época de lluvias, el terreno no retiene el agua y la reparte por todas las inmediaciones. En las lluvias de hace dos años, la inundación del Barrio del Industrial estuvo provocada por las torrenteras procedentes del Parque Forestal. El terreno no absorbe el agua y la que si empapa el suelo, acaba deformándolo y provocando lentos pero constantes corrimientos del terreno, que han acabado por fracturar la base del mirador del lago o del geiser.

Todos los nombres de Franco


         Uno de los más asiduos lectores de El Alminar y ahora también colaborador, Santos, nos envía unas fotografías de dos pueblos castellanos, Dueñas de Palencia y Brahojos de Medina en Valladolid, en donde todavía permanecen los nombres de los muertos del Bando Nacional o rebelde y a la postre vencedor de La Guerra Civil española, inscritos en lápidas de mármol e instalados en las fachadas de las iglesias de Castilla. Es muy normal seguir viendo en las iglesias castellanas estas lápidas y sin embargo ya no lo es tanto en otras regiones o comunidades españolas. Castilla es mucha Castilla y allí hay que vencer una doble resistencia, la del muy tradicionalista clero castellano y la de las propias familias de los nombres que aparecen en las placas, con lo cual, la «lucha» se da casi por perdida de antemano, porque un «cura» de un pueblo Palencia (de donde es originaria toda mi familia paterna), es realmente una autoridad y no es fácil saltársela, porque aparte del anatema de La Iglesia, te puede caer «una ostia».

        Santos, el lector que nos envía estas fotos, ha publicado un interesante libro titulado: «Relatos para niños mayores», en donde refleja a la perfección el ambiente de estos pueblos, rescatando un lenguaje específico y propio del ambiente rural de los pueblos de Castilla.

Los 1000 de La Patrona de Melilla


        No mas de 1000 personas, pero no menos, acompañaron el desfile procesional de La Virgen de La Victoria, Patrona de Melilla. Desde hace 5 años me acerco regularmente a ver el desfile procesional, el mismo número de años que tiene mi hija. Cada año veo menos gente, siempre en torno a esas 1000 personas, calculadas este año con generosidad. Pienso que ese es el riesgo que tiene haber dejado a La Patrona fuera de La Feria de Melilla, fuera del calendario, obviamente.

             Hacer el desfile en medio de la celebración de las fiestas patronales, implica que hay mucha gente en el centro de la ciudad, yendo o viniendo, gente que ya está fuera de casa y que se acerca o espera a ver la procesión . En esa tesitura el desfile procesional es una parte mas de La Feria. Hacer el desfile cuando hace cuatro días que todo ha acabado, es condenar la procesión al vacío absoluto, como está sucediendo, de modo inexorable, desde que se decidió, por quien fuese, sacar el 8  de septiembre, de las fiestas patronales del Mar, y eso que  este año la consigna ha sido repetir hasta la saciedad lo de: «En honor de La Virgen de La Victoria». A los cuatro días del fin de La Feria, casi nadie baja al centro de la ciudad, y menos en un día festivo.

          Es una sensación extraña la que se siente al ver ese vacío. Esa casi soledad del desfile por toda la avenida, ese silencio del público casi inexistente. Es una sensación agridulce. Algo se está haciendo mal, pero hace falta mucha grandeza de ánimo para reconocerlo. Ellos ya se han dado la nota de «notable alto» y «éxito», pero a la mitad de Melilla la están dejando al margen de la confección del programa de Ferias y eso se nota. Esa autodenominada Comisión de Festejos, o se abre a todos o va a crear un páramo a su alrededor.         

        Quien ha estado hoy en La Procesión, no puede dejarse engañar por la propaganda, pero es que algunos, ni siquiera viendo son capaces de creer.

Parque Forestal Juan Carlos I


    

     Barandillas sin embellecedores

   El Parque Forestal fue inaugurado hace cuatro años, por lo que no parece mala cifra que los embellecedores y protectores de las barandillas hayan aguantado casi un lustro. Lo que resulta desconcertante es que una vez que se advirtió la ausencia del primer panel protector (de plástico transparente), no sólo no se detuviera el proceso de desapariciones, sino que éste apreció acelerarse. Desde que hice esta foto a principios del verano hasta ahora, la pérdida de protectores de la barandilla ha continuado a un ritmo constante.

     No se entiende porque el Parque Forestal es un recinto vigilado, que se cierra a las 23h 00 y ya no se abre hasta las 09h 00. Tampoco se explica esta desaparición constante porque es una actividad que implica cierta tarea y cierta mano de obra y tampoco debe ser muy alto el beneficio obtenido por esos embellecedores de plástico o su utilidad para el reciclado.

      Solo dejar constancia de las curiosas actividades industriales de Melilla y la ausencia de mantenimiento de las cosas, pero sin mayor importancia.

Sobre La Patrona de Melilla


        

                     La Virgen de La Victoria en Melilla

         Enrique Delgado

      La batalla de Lepanto se produjo el 7 de octubre de 1571 y tras ella, La Iglesia decidió crear la advocación de La Victoria. Hasta antes de esa fecha resultaba imposible que la imagen y presencia de la Virgen de La Victoria tuviese algo que ver con Melilla. Esto es algo que se ha creído siempre, pero la historia podría ser diferente, de hecho parece serlo.
Durante el primer siglo de existencia de la Melilla española, la guarnición melillense, los presidiarios y el escaso personal civil tuvieron otras advocaciones y otros santos. Hay constancia de las titularidades de San Miguel, Santiago, Santa Bárbara, Santo Tomás de la cantera o San Pedro de la albarrada, pero no de vírgenes protectoras. Esto es algo usual en ciudades y pueblos de España, pero no en Melilla, que incluso en el aspecto religioso está llena de peculiaridades muy interesantes, sobre las que es necesario investigar y arrojar luz.

La imagen de La Victoria, una nueva hipótesis

      De ser cierta esta hipótesis que presento, no habría que esperar a la batalla de Lepanto para encontrar la imagen de La Victoria en Melilla. Desde 1487 los llamados frailes Mínimos (fundados por San Francisco de Paula) acompañaron a las tropas del Rey Fernando El Católico en la conquista de Málaga. Habían sido enviados desde Francia por el propio fundador de La Orden con la mediación del Conde de Lucena, que acompañaba al ejército castellano.
Al parecer la conquista de la imponente alcazaba musulmana de Málaga y la solidez de sus defensas estaba resultando más difícil de lo previsto y el cambio en la situación, coincidió con la llegada de estos frailes, que desde ese momento fueron conocidos en Málaga como “los frailes de La Victoria”, quienes por boca del santo eremita de Paula, había anunciado que: “Málaga caería en los tres días siguientes a la su llegada”, cosa que de hecho se cumplió.
El propio Rey Católico les permitió fundar una pequeña ermita dedicada a Santa Mª de La Victoria, actual patrona de Málaga, que fue transformada en convento en 1492. La siguiente fundación sería llevada a cabo en Andújar en 1495, sólo dos años antes de la conquista de Melilla.
En el Puerto de Sta. María se establecieron en 1502 y en Écija en 1506. Parece probable suponer que acompañaron a las tropas del Rey Católico hasta la toma de Granada y probablemente en la ocupación Melilla, en el norte de África, en donde se completaba el cierre político y militar a la dominación sarracena de la península ibérica. Sería pues lógico que la irradiación de la advocación de La Victoria llegase desde Málaga o desde la propia Andalucía y no implantada desde el acontecimiento de Lepanto.
Otro dato que diferencia claramente a La Patrona melillense de Sta. María de La Victoria de Lepanto, es que su festividad se celebra el 8 de septiembre y no el primer domingo de octubre, como es el caso de la virgen de Lepanto o del Rosario. Ni incluso la propia imagen es característica de una Virgen del Rosario. Su factura presenta elementos arcaizantes y cierto hieratismo, sobre todo en el niño, que la situarían en torno al siglo XV y no a las más evolucionadas y expresivas imágenes de finales del XVI
Ahora sí hemos roto ya esa barrera cronológica que impedía que La Patrona melillense se hallase presente en nuestra ciudad desde antes del año 1571.

                  ¿Llegó la Virgen de La Victoria en 1497?

            El dato más sorprendente y casi definitivo, en espera de documentación, es que San Francisco de Paula nació en la región italiana de Calabria, muy cerca de Cosenza, concretamente en Paula. A la provincia de (Cosenza) pertenece también la Melilla italiana, que es una pequeña pedanía de Colosimi, por lo que no sería muy aventurado suponer que al volver a su tierra natal, los frailes Mínimos que habían participado en la expedición de conquista de Melilla (la Malila musulmana), quisieran inmortalizar este nombre, por razones que desconocemos, cerca de la tierra natal del fundador de la Orden Mínima, a cuyo nombre se atribuyó el inicio del derrumbe y conquista del último Reino musulmán de España.
Por si esto no pareciera suficiente, en la parte superior del altar de La Divina Pastora, hay una antiquísima y desfigurada talla del santo eremita de Paula-Cosenza, lo que parece señalar claramente la presencia de los frailes Mínimos franciscanos en Melilla, bien durante la conquista o en una época inmediatamente posterior, porque la realidad es que erigieron, no se sabe cómo ni cuando, una ermita a La Virgen de La Victoria que se asentaba en la Plaza de Armas. Allí se emplazó esta ermita en al menos dos localizaciones y una posterior y última en el Mantelete, la conocida como ermita de La Victoria Extramuros.
    

            ¿Quién podría haber erigido una pequeña ermita dedicada a la Virgen de La Victoria?

               A mi juicio, solo los frailes Mínimos, porque eran los custodios de esa advocación y también eran franciscanos y eso confirmaría el dato que afirma que con las tropas castellanas habían acompañando a la expedición frailes franciscanos, que no capuchinos. Sin embargo eran frailes franciscanos de Paula y no de Asís. Una precisión imposible para los cronistas de la época.
Otra peculiaridad de la imagen de La Patrona de Melilla es su gran tamaño, cuando el resto de las imágenes titulares de las ciudades española son, por lo general, de muy reducidas dimensiones y esto es así, porque La Victoria de Melilla es una Virgen de tipo “Galeona”, genérico que se aplicaba a las imágenes que iban en las flotas militares y expedicionarias de Las Indias.
En 1497, a Melilla llegó una flota de al menos 30 barcos, con Nao Capitana, con barcos grandes, con al menos uno con “tren de artillería” y seguramente, con una imagen protectora de tipo “Galeona” y esa no podía ser otra que La Virgen de La Victoria, que sería desembarcada tras la conquista y consolidación de Melilla. Tras Lepanto se institucionalizó la tradición existente ya desde casi un siglo antes, de llevar “vírgenes galeonas” en todas las flotas de Indias.
Los frailes capuchinos siempre sintieron celos hacia la imagen de La Victoria y hacia la fe que le profesaba el pueblo, por lo que la ignoraron cuanto pudieron y que pese la animadversión era “la patrona” oficiosa del pueblo llano, de las tropas y de los presidiarios.
En esta singular rivalidad, los capuchinos se apresuraron a nombrar patrón de Melilla a Francisco de Asís, que no al de Paula y a dedicar la Iglesia principal y única de Melilla a La Inmaculada, cuando todavía no habían concluido las obras. Al ser los frailes capuchinos los administradores religiosos de la urbe, está claro que ocultaron cualquier dato de la procedencia de imagen o de la propia estancia en Melilla de los frailes mínimos, sus rivales religiosos. Al existir una solo iglesia en Melilla, esta se debería haber denominado como Santuario de Ntra. Sra. de La Victoria.
Estos celos llevaron a los capuchinos a atribuir milagros o protecciones celestes a vírgenes distintas de la de La Victoria, como la de La Aurora o la de Las Nieves (¡¡ en Melilla!!), pese a que esta imagen se encontraba presente en la ciudad desde su misma conquista. También es muy anómalo el modo en que fue proclamada como Patrona, para lo cual fue necesario “un cuartelazo” en toda regla, llevado a cabo por el Gobernador Antonio de Villalba y Angulo.
El texto histórico texto dice lo siguiente: “El 3 de febrero de 1756, cerradas las puertas de Melilla, levantados los puentes, la guarnición sobre las armas y patrulladas las calles (y con las capuchinos encerrados en la iglesia de La Purísima), se ratificó solemnemente, bajo juramento, como Patrona de La Ciudad a la Virgen de La Victoria”.
La Guarnición y el Pueblo de Melilla, probablemente hartos de casi dos siglos de desplantes hacia la imagen que les había protegido desde 1497, decidieron proclamar por “la fuerza de las armas a la Virgen de La Victoria como Patrona de Melilla. La acción incluía la posibilidad de haber dejado morir a los capuchinos en su iglesia, de no haber aceptado la proclamación.

Desesperar en el semáforo


                Este semáforo de la calle Reyes Católicos tarda 78 segundos, casi minuto y medio, en volver a permitir el paso de peatones. No parece un tiempo demasiado largo, pero una vez allí la espera se hace interminable, tanto que mucha gente se decide a cruzar aprovechando los claros de tráfico, con la señal roja  para los viandantes. El ritmo de tráfico afloja bastante antes de llegar al minuto y entonces la acera, a un lado y otro se llena de peatones en espera de que se les permita el paso. Es un lapso de tiempo demasiado largo, que incluso provoca retenciones en la salidas de vehículos procedentes de la calle Castelar. Además, se añade el hecho de que si se quiere cruzar ambas calles en el lapso de tiempo habilitado para los peatones, solo se dispone de 25 segundos, en los que solo hay tiempo para cruzar La Avenida y llegar al paso al semáforo de Reyes Católicos, en donde hay que esperar de nuevo los 78 interminables segundos. Todo precisa una nueva regulación ( 60 y 30 segundos), en vez de los (78 y 25 segundos) actuales.

                 La vida puede cambiar mucho en un solo minuto.