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En la casa del curandero de Melilla


          

              Ayer creíamos una cosa, hoy estamos seguros de otra. Nadie puede presumir de poder decir la última palabra sobre un asunto, porque siempre aparecerá un dato  nuevo. La apariencia oculta a menudo la realidad. A veces, lo que parece más oculto, está solo cubierto por un fina capa de polvo. Solo basta apartar unas cuantas ramas y  la verdad asoma por una rendija. Ayer creíamos estar en lo que pudo ser la casa de Antonio Moreno, el curandero de Melilla. Hoy, gracias a un colaborador, sabemos que tan solo esuvimos a unos escasos metros. La casa de la calle del General Astilleros, la nº 50, estaba tan solo oculta por un cambio de numeración, pero sigue estando tal cual, abandonada eso sí, pero conservando imágenes y los ecos del pasado.

     Hoy sabemos algunas cosas más, como que Antonio Moreno realizó su último viaje, en un coche fúnebre tirado por cuatro caballos, de ahí que el cortejo fúnebre empezara su camino en “El Tropezón”, legendaria casa de comidas melillense, que disponía de una posta de caballos. Antonio Moreno Cervilla, el curandero, falleció a las tres de la tarde del día 30 de enero de 1945, víctima de un derrame cerebral. Desde 1956 le acompaña en su última morada una mujer, Ana Martínez, familiar probablemente de Catalina Delgado Martínez, la mujer que comprara a su nombre la propiedad de la sepultura. Son todavía pocas cosas, pero algunas importantes. El difuso tapiz que ocultaba la vida de Antonio Moreno, empieza a tomar formas y colores.

Antonio Moreno, el curandero milagroso


         

 

                     La historia del curandero  de Melilla

     El pasado 11 de junio escribí un artículo sobre “la trinidad pagana” del cementerio de Melilla, las tres tumbas que conforman un triángulo de culto esotérico y pagano. El vértice que abre el triángulo místico es la tumba de Emilia Magdelena, que abre el camino hacia la otra afamada tumba, la del soldado Benito López Franco o “soldado de los milagros”. Más alejado de todos y en la punta más extrema, de lo que constituye un triángulo isósceles, está la conocida como “tumba del curandero milagroso”, o la de Antonio Moreno Cervilla.

       El 6 de septiembre de 2011, una colaboradora, Ilse Lund, nos pedía más datos acerca de Antonio Moreno Cervilla y en aquel momento, no disponía de ninguno más que el nombre y la fecha de su fallecimiento (30/01/1945). Prometí entonces, seguir buscando referencias acerca de su vida.

        Los datos que ofrezco hoy, son apenas unos pequeñas trazas, que sitúan a Antonio Moreno como alguacil de los Juzgados de Nador, natural de Granada y fallecido a los 56 años. Vivía en la calle General Astilleros nº 50, en compañía de sus tres hermanos. Él era soltero y no tenía descendencia, pero la presencia desconocida y ya olvidada de sus tres hermanos, podría abrir la vía de la existencia de posibles descendientes, ya sea sobrinos u otro tipo de familiares. De hecho la esquela habla de tíos y sobrinos, aparte de los tres hermanos, como posibles líneas familiares a rastrear y que podrían aportar más datos sobre el enigma de su vida. Su tumba y culto, aunque en un segundo plano mediático, está a la altura del “soldado de los milagros”.

       Según dice en la esquela, el cortejo fúnebre se inició en el conocido bar “El Tropezón”, que hoy lleva el nombre de “El Semáforo”, y que debía estar próximo a su vivienda, situada en las inmediaciones de la Residencia Militar, en la que un colaborador reciente, Jesús, afirmó haber visto moverse a alguien dentro de la Residencia, pese a estar completamente tabicada y cerrada.

      El otro dato que resalta en este pequeña investigacción, es que no falleció el día que figura en su lápida, 31 de enero, sino el día anterior , el 30 de enero. Son pequeños datos, pero ya hay varios hilos de los que empezar a tirar. El cambio de numeración en la calle General Astilleros, hace imposible por el momento, saber cuál era realmente su residencia.

    ¿ Milagros o intercesiones ?

     Los milagros son hechos o curaciones completamente inexplicables desde el examen científico o médico. No hay ningún caso documentado en Melilla concerniente a estos tres cultos populares. Lo que sí se habla y hay cientos de casos, son de pequeñas intercesiones o favores, solicitadas por personas en su acontecer diario y que se relacionan con temas de salud, protección vital, problemas económicos o mediaciones relacionados con busqueda de trabajos o problemas amorosos.   

PD:     La foto muestra el actual nº48 de la calle del Gral. Astilleros. Es la última casa baja de la zona, quizá fuese esa u otra similar, la última residencia de Antonio Moreno Cervilla.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/06/11/la-trinidad-pagana-del-cementerio-de-melilla/

La trinidad pagana del cementerio de Melilla


 

                         Cultos populares en el cementerio

                           Cada viernes el cementerio de Melilla se llena de gente que recorre en una ruta no escrita, parte de sus tumbas. Son casi siempre las mismas, con ligeras variaciones. Existen verdaderas profesionales del cementerio y las más expertas, son casi siempre las mujeres, inician su recorrido a las cinco de la tarde.

                 A veces las historias se mezclan, en otros casos, los cultos más secretos no se revelan y se mantienen entre los iniciados, así como los ritos con los que se invoca la protección. Como rito general se depositan flores,  también se toca la tumba y siempre está presente el agua. El cuenco o tarro  de agua es indispensable en todo este ritual.

                Antes de la llegada de los dioses únicos, todos los demas dioses y santos protectores de las personas, convivían en paz. Es verdad también que ni el cristianismo ni el Islam acabaron con estos cultos, más bien se superpusieron sobre ellos y asumieron como propios estos cultos preexistentes.   Existe todavía una sutil frontera entre el monoteísmo y los cultos paganos que no ha podido ser borrada.

                       El campo de las ánimas                

                 El campo de las ánimas está a la entrada del cementerio, en el denominado patio histórico, justo a la derecha. Es el más importante de todos los cultos y existe verdadera devoción, temor y reverencia hacia ellas.

                 Se visita tanto al entrar como al salir y sólo son invocadas en casos muy necesarios, bajo la estricta observación de cumplir con la promesa que se ofrezca y que no puede ser olvidada bajo ninguna circunstancia. Las ánimas siempre cumplen con lo que se les solicita.

                 Justo al lado de “Las Ánimas” se encuentra la tumba de Maria Cossimini, la pintora italiana, en la que se originó la devoción al “Cristo de Limpias”. Todavía pueden apreciarse las marcas en donde estaba enclavada la hornacina que contenía el afamado busto, que luego pasó a la iglesia de San Agustín, para desaparecer definitivamente en 1989.      

                 El Cristo de Limpias tiene fama de “poderoso”, de cuidar mucho de las personas que lo protegen y veneran. Su uso está muy extendido, es rara la casa de Melilla en dónde no existe una reproducción del busto. Su culto público se mantuvo vigente en Melilla a lo largo de 60 años. 

                  La trinidad pagana

         El acceso a esta Trinidad pagana lo abre la sepultura de Emilia Magdalena, quien debió ser muy devota del Cristo de Limpias, pues en la hornacina  se pueden contar hasta tres reproducciones del busto, así como otras figuras que la gente va depositando sobre ella.

         Emilia Magdalena marca el primer vértice de este singular triángulo, siendo otro de los vértices “El soldado de los Milagros”, al que se llega en línea recta. Curiosamente, una de las tumbas más visitadas es del soldado Benito, al que en su momento La Santa madre Iglesia negó la sepultura en sagrado, lo que refuerza el carácter pagano de este tipo de culto.

        Tanto esta zona del cementerio, como la anterior, a la que separa sólo un muro, es conocida por albergar en ella gran cantidad de cuerpos incorruptos, lo que en sus tiempos otorgaba fama de santidad.

         El triángulo, símbolo pagano, figura mágica para los pitagóricos y pieza clave del ritual masónico, lo completa el curandero Antonio Moreno Cervilla, que se sitúa a la derecha del Soldado de los Milagros y siempre en línea recta.

         Esta es una tumba visitadísima, muy efectiva a decir de las gentes que lo visitan y cuyo rito se completa bebiendo agua en la noche del viernes en que se haya solicitado el favor. 

                Otros recorridos

          Hay más recorridos, otras sepulturas visitadas, pero cuyo culto se mantiene más discretamente. Hay otro nuevo culto, se rumorea, pero cuyo nombre no transciende, quizá por temor a que la excesiva atención lo desvirtúe.

         Justo debajo del Ángel de África, se extienden dos grandes fosas comunes de los caídos de Monte Arruit y de soldados y militares anónimos, caídos en 1921 y años posteriores. Allí la gente deposita imágenes y exvotos. Muchas quedan ahí de modo permanente, otras se recogen a la semana siguiente, cuando se supone que la figura ha recibido la energía solicitada. Sería pues una manera pagana de bendecir una imagen sagrada.

        Hay historias casi olvidadas, cada década tiene su propio culto, su propio ritual. Tres han sobrevivido al paso del tiempo.

            Hay también  una tumba de un concejal asesinado por los falangistas en 1936, que tenía por todo símbolo el triángulo masónico y que ya ha sido sustituido por la cruz. Hay muchas historias en el cementerio de Melilla. Estas son solo unas pocas.