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Un visión diferente de Melilla


Melilla desde Reina Regente

En un día de poniente, como hoy, las más espectaculares vistas de Melilla se obtienen desde el cerro de Reina Regente, al otro lado del Barranco de Cabrerizas. No es un lugar por el que una parte de los melillenses suela pasar, y menos detenerse para hacer fotografías, sin embargo, con días de ambiente tan claro y nítido merece la pena hacerlo, y observar lo mismo, pero de modo diferente. Hacia mucho tiempo que no seleccionaba una foto del día tan merecedora de serlo. Este es un de los lugares más altos de Melilla. Pon encima solo está el acuartelamiento de La Legión, emplazado en el lugar más alto de la ciudad. La mezquita de Reina Regente está muy cerca del lugar desde donde está tomada la fotografía.

Reina Regente está dentro de “la otra Melilla”, más allá de la frontera no visible que divide a la ciudad en dos mitades con muy poco contacto. Parecen y son dos mundos diferentes, con desarrollos y evoluciones completamente distintas. Pasando del puente de la urbanización Las Palmeras (avenida ciudad de Barcelona), nos internamos en una ciudad diferente, pero tan Melilla como la otra, con la misma antigüedad. En esta zona se refugiaban los habitantes bereberes durante los periodos de asaltos de piratas o invasiones de distinto signo. Desde los cerros se dominaba y vigilaba cualquier movimiento en la costa. Siempre ha sido así, en cualquier época histórica.

La profundidad de campo es inmensa. Se divisa perfectamente La Bocana, la Mar Chica, una parte no habitual de nuestra ciudad e incluso la población marroquí de Karia.

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La Cañada de Hidúm


                        

              Historia de La Cañada de Hidum

        Hasta 1860 Melilla se extendía a lo largo de 1 km². Tras los acuerdos con Marruecos para la extensión del territorio melillense se añadieron a la ciudad otros 11 km², hasta completar los 12 actuales.  Se sabe que la comarca de Melilla era un territorio poblado desde siempre, en donde el peñón rocoso de la ciudad vieja, sería la zona en dónde se realizaban las transacciones comerciales, el lugar del mercado. Cuando llegaban los piratas, la población se refugiaba en el interior de la comarca. Todavía no se ha investigado a cuantos pobladores desplazó el acuerdo entre España y Marruecos, que debían incribirse en un registro del Sultanato marroquí y certificar las propiedades que tenían en la nueva zona española. En los acuerdos se especifica que era el Suktán de Marruecos el que debía pagar las indemnizaciones, que nunca fueron satisfechas.

        El caso es que entre 200 y 400 familias ( 1000 y 200o personas) quedaron desalojadas y se repartieron entre la cábilas limítrofes (Mazuza, Beni Chicar, Mezquita) y tmabién dieron lugar a la edificación de nuevas poblaciones, como Farhana, a donde se desplazó la mayor parte de la gente, incluido el propio Sultán, que ordenó edificar la ya derruida alcazaba de Farhana. Las guerras entre los propios cabileños y el sultanato volvía a originar un movimiento de desplazados, pero esta vez en dirección a Melilla. Hasta 1920 existía un gran campamento de refugiados marroquíes en el Cerro de Camellos, que ya no volvieron a Marruecos, entre otras cosas porque el Protectorado convirtió toda la zona del Rif en España. De aquella época datan los primeros asentamientos autorizados en la zona de La Cañada de Hidúm. Con la creación del cuerpo de Regulares Indígenas y la utilización de marroquíes por el Ejército de Franco, se autorizó la residencia de las familias de aquellos soldados que contribuyeron a la victoria franquista.

         Poco a poco y al margen de cualquier plan de edificación, La Cañada de Hidum se ha ido expandiendo de modo cosntante, pero desordenado. El trazado interior reproduce claramente el modelo morisco de asentamiento, situado sobre un cerro, con calles muy estrechas y con trazado serpenteante, en donde es fácil desorientarse. La expansión urbanística descontrolada ha multiplicado el barrio por 10 en apenas 20 años, con frecuente y habitual ocupación de terreno público. En nada se parece este barrio al de finales de la década de 1980.

                    ¿ Es posible legalizar La Cañada ?

    La Cañada es el único barrio de Melilla sin acceso a la red telefónica, o en donde la recepción de la televisión crea una zona de sombra. Alcantarillado o el acceso a la red de agua potable son cosas recientes. Incluso la instalación de la luz eléctrica presentaba ciertos problemas, ya que al no estar muchas viviendas legalizadas, no se podían obtener cédulas de habitabilidad y por tanto, no se podía realizar contratos de suministro eléctrico.

   El Plan para el Desarrollo de los Distritos 4º y 5º arrancó con mucha fuerza, pero parece que se va a quedar solo en el nombre. Para legalizar el barrio habría que ir edificando nuevas zonas y demoliendo otras, adaptándolas a un modelo urbanístico seguro, en donde puedan acceder los servicios de emergencias. Un desarrollo de ese tipo requeriría mucho dinero y eso parece ser que es lo que no hay ni habrá. Por tanto, atrapados en una situación muy difícil, sólo queda como opción el legalizar jurídicamente algo que de hecho ya es una realidad, pero eso presenta muchos problemas, porque aceptar como un hecho la ocupación de terreno público crea complicadas situaciones legales. Para hacer eso sería necesario impedir que se siga ocupando terreno público y  trazar una raya desde la cual empezar la legalización.

           Aun así, y aceptando todo lo anterior, hay zonas difícilmente legalizables, pues el urbanismo es tan desordenado, que en caso de catástrofe no podrían acceder los servicios de emergencias. Casas que no están construidas con los criterios vigentes de construcción y que en caso de ser legalizadas convertirían al Ayuntamiento en responsable civil de lo que ocurriese. Parece que tenemos un nombre para un plan de desarrollo, que puede quedarse solo en eso y en alguna que otra medida de titular espectacular, pero poco fondo social y político.