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El pasadizo de la Alafía baja


                                    Origen y edificación de Melilla

          Hemos escrito mucho de este pasadizo y puerta que comunica la plaza de Armas con la puerta de La Alafía, único resto identificable de la ciudad califal de Melîla. Tenemos que imaginar un entorno en el que no existía el foso defensivo del Hornabeque, y sí una continuidad de la plataforma sobre la que se asentaba la ciudad, desde la Florentina hasta la propia Alcazaba, sin existir foso alguno (Santiago y Carneros)

             La elevación del  peñón rocoso del asentimiento melillense, ya garantizaba una defensa suficiente contra cualquier invasión o ataque. Los únicos restos encontrados de las murallas musulmanas, son de un tamaño 10 veces menor que las edificadas por los españoles, y se hallan en el tramo denominado como la Florentina. La técnica del baluarte es de por sí una defensa pasiva y un avance técnico, muy superior a la artillería existente en la época. Al igual que los rifeños no pudieron volver a reconquistar la ciudad perdida, los españoles no consiguieron conquistar las fortalezas que se iban sublevando en los Países Bajos (Ostende o Flandes).

             Cuando el primer califa de Córdoba y último de lo emires la conquista en 926 dC (314 hégira), no encuentra resistencia alguna. El asentamiento antiguo estaba ya abandonado desde siglos atrás, quizá desde el siglo VIII. Los materiales y los restos que quedasen en pie fueron reutilizados por los lugareños, que vivían dentro del valle del río de Oro. Melilla como tal se funda y entra en la historia en el siglo X.

                           Murallas, mezquita, alcazaba, baños y bazares

            El onubense y andalusí hispano Abou-Obeid El-Bekri, viajó por todo el norte de África reconstruyendo el viaje legendario de los conquistadores musulmanes, en el siglo XI, y describió la situación de la ciudad, rodeada de una potente muralla de piedra y un castillo, en la zona de lo que hoy se conoce como La Concepción, próximo a la Iglesia homónima. Desde allí la visibilidad es máxima en los cristalinos días de poniente, únicos adecuados para acercarse a la ciudad con embarcaciones. La completa visibilidad otorgaba una posición de ventaja para los habitantes, que o bien podía optar por la defensa, o por un repliegue sobre las colinas y cerros que rodean la ciudad. Lo normal era asaltar y saquear las zonas costeras, pero no adentrarse mucho más allá.

                  Tras la caída del Reino de Granada en 1492, las expediciones castellanas a la propia Melilla se suceden, tal era la confianza de la primera potencia mundial de la época, España, que no tenía temor alguno de que se conocieran sus planes de conquista. La inquietud entre los lugareños creció y en 1494 despueblan la ciudad y se repliegan a las colinas y poblados cercanos. En ese mismo año el Rey de Fez se acerca hasta la villa, y al verla abandonada procede a derruir los elementos defensivos y prende fuego al resto de las edificaciones, especialmente a la mezquita, en un doble agravio, tanto a los pobladores de la ciudad, como a los futuros conquistadores castellanos. Tal es así, que cuando estos llegan en 1497: “que tomaron gran disgusto al verla quemada y vacía”, para luego añadir que “en poco tiempo volvieron a poner en pie todos los muros”.

                                   Identificación de los posibles restos

                   Entre 1497 los castellanos ocupan casi toda la planta de la ciudad, entre la pendiente de la alcazaba hasta el límite de la Florentina y baluarte de la Concepción y la reedifican con los avanzados sistemas de edificación, convirtiéndola en inexpugnable. En 1525 el emperador Carlos V ordena un repliegue sobre la parte más alta del peñón rocoso, quedando establecida la frontera sobre la puerta y foso de Santiago. Esta situación  se mantendrá hasta 1550.

                     El resto de muralla de la florentina da una idea de lo que hay que buscar o identificar, lienzos de muralla de piedra caliza blanca o de  color amarillo, que aparecieron en otras zonas de las murallas, como en la cercana Batería Real, aunque fueron eliminados. La mezcla de materiales y de piedras labradas, algunas talladas e identificadas mediante firmas y otras no, nos dan también una idea de esa reutilización de materiales. La presencia del ladrillo rojo también ofrece otro indicio claro, ya que romanos, bizantinos y árabes eran maestros en la edificación con este tipo de material, que puede ser datado, para averiguar su etapa histórica de fabricación.

                      El otro gran indicio son las cenizas del incendio, corroboradas por la capa de cenizas presente en todas las excavaciones realizadas hasta la fecha. En 2013 y gracias siempre a los colaboradores anónimos de este blog, descubrimos la prueba desconocida del incendio de 1494, la viga carbonizada del pasadizo de la Alafía baja. Lo hemos contado todo, pero ahora el techo de vigas centenarias corre peligro de derrumbe y desaparición. Lo hemos vuelto a fotografiar todo.

                                    En el centro del Área 51 de Melilla la Vieja

               Una puerta aparentemente cerrada, de los dos pasadizos del foso del hornabeque o de la Alafía baja, muestra sus secretos con la sencilla maniobra de abrir el cerrojo. Los descubrimientos en el Área 51 de la historia melillense han sido uno de los distintivos del Alminar de Melilla. Una década completa luchando contra el oscurantismo y el abandono absoluto de nuestras historia pasada.

                    El pasadizo está abierto, lleno de escombros, basura y de material inflamable. Un incendio allí podría completar el trabajo iniciado hace 5 siglos atrás y cerrar el círculo para siempre. Tenemos fotos anuales del pasadizo y el techo de madera empieza a ceder, tanto en la parte interior, como en el más próximo al de la viga carbonizada, visible por una ventana enrejada, junto al baluarte de San Pedro, lugar histórico en donde habitaban los alcaides primero, y luego los gobernadores de Melilla. Todo puede caer en cualquier momento. Tanta desatención a la historia antigua de la ciudad no se concibe. Este es el legado heredado, porque este tipo de pasado histórico no interesaba. Urge transformar la visión histórica de la ciudad, y abrir la misma al estudio científico, y especializado en cada distinta etapa histórica. Es algo que llevamos indicando desde el origen del Alminar.

               En solo 7 años, la situación de este pasadizo ha empeorado mucho. Tanto que ahora corre un serio peligro de derrumbe. Esas vigas de madera son centenarias. Toda muralla suele encerrar otra precedente en su interior, salvo que sean de nueva factura, lo que no es el caso. En el enlace que dejamos como nota, se puede comprobar el deterioro del pasadizo. También dejamos como interpretación abierta, la casi perfecta orientación Este-Oeste de la primera ermita de Melilla, o no.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2013/10/23/las-huellas-del-incendio-de-melilla-2/

 

 

 

 

 

17 de septiembre en Melilla


          Un 2 de julio de 1494, en la villa de Arévalo, España y Portugal firman el conocido como Tratado de Tordesillas, por el cual se van a repartir el mundo conocido. España ha culminado la Reconquista, o la unificación del territorio peninsular, bajo el dominio de la fe de Cristo. Los musulmanes hispanos han perdido el último reino, el  de Granada, en el que se mantuvieron durante casi ocho siglos. El ejército al servicio de los Reyes Católicos es el más potente y mejor entrenado del Mundo. Fernando el Católico quiere conquistar plazas en el norte de África, para vigilar la costa e impedir una nueva invasión del territorio peninsular. Es algo que ya nunca se va a producir, pero en aquel momento no podían saberlo.

               Este es el motivo por el que en el Tratado de Tordesillas se menciona, en siete ocasiones, la necesidad de “conquistar las villas de Melilla y Cazaza que se duda sobre su pertenencia al Reino de Fez, pero con relación a Portugal, pues el límite norte del reparto, se situaba en las fronteras del mencionado reino. Portugal no estaba interesado en el norte y cede en sus pretensiones ante España, reservándose el comercio hacia el sur del continente africano.

                                       Las expediciones españolas sobre Melilla

            Las expediciones de sondeo sobre las posibilidades de ocupar, conquistar o tomar posesión de Melilla se inician apenas firmando el Tratado. Todas ellas coinciden en la dificultad de la empresa. Melilla está habitada en aquel momento, pero no con una gran población y carece de ejército propio. Martín Galindo y Cristobal Colón se posicionarán claramente en contra. Los Reyes Católicos se desentenderán de la empresa.

            Será la Casa de Medina Sidonia, que depende del obispado de Badajoz, la que tomará a su nombre y a su costa la expedición de conquista y ocupación del territorio. Previamente se intentó la negociación directa con los alguaciles o la familia en posesión de la ciudad. La vía de la rendición por pacto fracasa y los alguaciles serán considerados como traidores por los escasos habitantes de la ciudad. Pedirán ayuda al Rey de Fez, pero carece de fuerzas para impedir una invasión  como la que se les venía encima.  Deciden abandonar la ciudad, derruir los adarves, y quemarla, para que “los cristianos no encontrasen nada útil”. Esto lo confirmará Juan león el Africano, quien afirma: que los cristianos tomaron gran disgusto en ver la ciudad en aquel estado.

                                                La cuestión de la fecha

           Todo el mundo sabe, que en estas tierras norteafricanas, siempre hay alguien observándolo todo, por ello, parece ser que la expedición pudo partir desde Gibraltar, para hacerla invisible. Se tomó la decisión de navegar de noche o alejados de la costa, y se escogió el mes de septiembre debido a la mayor continuidad de los vientos de poniente. El desembarco con viento de levante hubiera hecho imposible la navegación el desembarco, de hecho es algo que advirtió claramente el almirante de la Mar Océana Cristobal Colón, quien finalmente aceptó el aplazamiento de su 4º viaje a América, para facilitar el uso de la flota en la conquista y ocupación de Melilla.

              Parece más verosímil que la expedición se formara en 1497, pero es imposible concretar el día del desembarco. Las crónicas solo datan el mes de septiembre como el de partida de la expedición. Queda claro que el gran desembarco no se pudo realizar en un solo día, sino que debió durar al menos una semana o más. Su primer alcaide fue Mariño de Ribera, quien tomó posesión de la ciudad, cuando esta ya estuvo asegurada y reconstruida. Hubo varios viajes desde aquel primero y la zona solo quedo definitivamente en manos españolas, tras varios meses de esforzados y onerosos trabajos.

                      Melilla quedará como una ciudad española, pero Ducal, hasta el día 7 de junio de 1556, fecha en la que la Corona de España tomará posesión de la misma, tras la renuncia de la Casa de Medina Sidonia a seguir sosteniéndola. Este día es, a juicio del Alminar, el verdadero día de la ciudad. El 17 de septiembre es y seguirá siendo una fecha incierta

Día de Melilla, 2012


 

        La maldición de la conquista de Melilla

                         Un Consejero honesto,  Martín Galindo, dice a los Reyes Católicos aquello que debe decir y no lo que esperan oír, formuló la maldición de Melilla de una manera precisa en 1494: Melilla es una ciudad rodeada de moros alárabes, que antes será carnicería de cristianos antes que población de ellos. La contundencia de la afirmación hace desistir a Los Católicos del empeño de conquistar la ciudad, tal y como había sido establecido en el Tratado de Tordesillas en ese mismo año. Martín Galindo dijo esto tras visitar la ciudad y su entorno en el año 1494. Será el único que escapará a la maldición por negarse a participar en la conquista de la ciudad. No ocurrirá lo mismo con todos aquellos que de una manera u otra participasen en el hecho de la Conquista o la propiciasen en algún modo, como los alguaciles traidores. A todos les alcanzará la muerte en un plazo no superior a diez años.

            En 1504 fallecerá la propia Reina Isabel, que felicitó al III Duque de Medina Sidonia por la conquista de Melilla, calificándola como “muy querida”. Tres años antes, en 1501 murió en combate en la Serranía de Ronda el insigne Secretario Real Francisco Ramírez de Madrid, apodado “el artillero”, quien viajó a Melilla en uno de los viajes de reconocimiento junto a Pedro de Estopiñan, y del que dicen diseñó el operativo de la conquista militar. En 1505 morirá de extraña y no aclarado manera el propio conquistador de Melilla, Pedro de Estopiñán. Juan de Guzmán, III Duque de Medina Sidonia y de quien se dice que pudo comandar la expedición de conquista, falleció en 1507. Cristóbal Colón, el almirante de la Mar Océana, murió en Valladolid en 1506. Cristóbal Colón opinó y desaconsejó la conquista de la ciudad, añadiendo que retrasaría los viajes a América. Al final se plegó a los deseos de la Reina Católica y accedió a que parte de la flota española participase en la conquista de la ciudad norteafricana.

        El fin de los alguaciles traidores y de su linaje en España

               Un grupo de pobladores de Melilla, entre los que estaba el propio caíd de la ciudad,  entabló contacto con las autoridades de Castilla para ceder o facilitar la conquista de la antigua ciudad omeya. Enterados los habitantes de este intento de traición, se sublevaron y expulsaron de la ciudad a los alguaciles traidores. Pese a todo, ellos se presentaron a Los Reyes Católicos y pidieron lo suyo, que se les entregó en forma de terrenos en las inmediaciones de Torrox y de La Axarquía. Tras la primera sublevación de La Alpujarra y de todos los territorios moriscos a principios del siglo XVI (1501-1505), los alguaciles traidores y sus familias, que adoptaron el apellido de Melila o Melulo (los de Melilla), fueron despojados de sus tierras. Algunos prefirieron el regreso voluntario a Marruecos, otros fueron directamente expulsados. Los que quedaron en España perdieron todas las propiedades que habían obtenido por “su traición”. El fin total del linaje de los Melila se produciría en la última y definitiva sublevación de la población morisca, a finales del siglo XVI. Allí destacó entre todos, según el relato de Hurtado de Mendoza, el general Melulo, quien al final no tuvo más remedio que acabar defendiendo a los de su Fe y los de su etnia.

            2012, de Pedro de Estopiñán a Juan José Imbroda

            La legitimidad histórica y política asiste al Presidente Imbroda, 515 años después de la conquista de Melilla, a él tanto como a todos los que le han precedido en el cargo. La línea de soberanía histórica de España no ha sido interrumpida desde entonces. Sin embargo, la historia de Melilla es esta, la que hemos contado en estos dos días. La conmemoración de la conquista es un invento histórico del franquismo. Melilla no va a dejar de ser española porque se traslade la celebración de día. Tampoco vamos a perder un ápice de los derechos  históricos que Melilla ha consolidado a lo largo de los siglos.

        Hay otra fecha, la del 7 de junio de 1556, que comienza a abrirse paso, fecha en que Melilla de modo real y efectivo se incorporó a la Corona de España. Llevo reivindicándola en solitario desde hace una década. Buscar una fecha que sirva para el futuro de Melilla exige el consenso y el debate de todos. El 17 de septiembre es una fecha del pasado. Mientras se mantenga, Coalición por Melilla no puede asistir a la misma, pues han hecho de esa postura una cuestión de identidad,  y mientras CpM no acuda, el 17 de septiembre pierde casi todo su sentido. Siempre hay otro modo de ver las cosas, siempre hay dos caminos a seguir. Veremos si se deciden por el que suponga un futuro amplio para todos. Si piensan más en el porvenir de los melillenses que en el futuro propio.

Pedro de Estopiñán, una historia oscura


 

        ¿Murió El Conquistador de Melilla en la indigencia?

Enrique Delgado 

               Pedro de Estopiñan, el oscuro contable de La Casa de Medina Sidonia, pudo haber muerto en la indigencia, envenenado o por ingerir comida en mal estado. Todo lo relacionado con la conquista de Melilla, hecho que se sigue presentando a los melillenses en formas adulteradas, sigue envuelto en la oscuridad más profunda.

                  No hay acuerdo sobre la fecha, que la propia Casa Ducal sitúa en 1496 y la Casa de Niebla en 1497. Decidirse por una u otra fecha aun es difícil y más si se lee la comparación y análisis que establece Joaquín Rodríguez Puget en “Crónicas de una Fortificación”. Sin embargo las Crónicas oficiales no dudan en señalar el objetivo por el que se llegó a estas costas. La de Pedro de Barrantes lo explicita sin género de dudas: “Juan de Guzmán envió una armada a África para ganar, reedificar y poblar la ciudad de Melilla, que era de moros.

           Hay que hacer notar los tres verbos que emplea para describir la acción: Ganar por conquistar, reedificar que no fundar o sacar de la nada y poblar de nuevo. Es obvio que los habitantes de Melilla sabían lo que se les venía encima, la mayor y más poderosa flota del Mundo, por lo que lejos de presentar batalla, decidieron dejar el terreno vacío para luego intentar la reconquista de Melilla. El error táctico fue mayúsculo, porque habiendo estimado bien la envergadura del ejército que iban a enviar los castellanos a conquistar la plaza, subestimaron la capacidad de los ingenieros y militares para reconstruir las defensas y sostener cualquier acometida sobre la ciudad recién conquistada. Resulta obvio señalar también que el ejército enviado a Melilla, era el que había conquistado todo el Reino Nazarí de Granada en apenas 10 años. La resistencia era inútil y cómo había observado uno de los exploradores de la época, la potencia de los guerreros de la zona de Melilla, no era ni siquiera comparable a ninguno de los ejércitos que defendieron las principales ciudades del Reino de Granada.

          Pedro de Estopiñan, un oscuro final

   Pedro de Estopiñán, el oscuro contable de la Casa de Niebla ha dejado para la historia poco más que su nombre. Probablemente, la atribución de la conquista de Melilla se le asignó con posterioridad, como única forma de paliar el final precipitado y enigmático de su vida, cuando visitaba el Monasterio de Guadalupe en 1505. Quizá sus hermanos Bartolomé y Francisco quisieron perpetuar la memoria de un hermano, que los acompañó en diversas aventuras guerreras, pero que no tuvo suerte alguna en la vida.

         En 1947, el Ayuntamiento de Melilla llevó a cabo unas jornadas históricas con ocasión del 450 aniversario de la conquista y ocupación de Melilla. En la etapa franquista no había necesidad de buscar subterfugios y leyendas de alguaciles traidores para justificar una conquista, la de Melilla. Los conferenciantes fueron Tomás García Figueras y Hipólito Sancho Mayi, quien realizó una profunda investigación histórica sobre lo poco que podía saberse del hombre al que se atribuyó la conquista de Melilla.

        Casado con Beatriz Cabeza de Vaca, a la que dejó con tres hijos pequeños, que hubieron de ser amparados por familiares, hasta que ya con cierta edad pudieron emigrar emigrar a Canarias, Perú o Argentina. Probó suerte con el comercio de todo tipo de mercaderías, y parece ser que fue el precursor de la exportación de vinos de Jerez, localidad en la que desarrolló la última etapa laboral de su vida, terminada de modo abrupto en Guadalupe ( Cáceres). Los últimos años, tras la conquista de Melilla, los pasó acuciado y reclamado por acreedores. Ostentó varios cargos de honor, como ser un 24 de Jerez, pero que no le reportaban beneficio alguno y quizá, muchos enemigos. Las conferencias de 1947 sirvieron para corregir en 11 años la fecha de su muerte (de 1516 a 1505) y fueron las primeras en las que se investigó, con rigor histórico, tanto la figura del supuesto conquistador de la ciudad, como el propio hecho de la conquista. En la interesantísima conferencia de Hipólito Sancho Mayi, nos enteramos que hubo tres expediciones previas al propio hecho de la conquista y que para preparar y facilitar el desembarco, se conquistaron varias pequeñas villas del entorno de Melilla, o sea, que antes de iniciar el desembarco, se creo un pequeño cinturón de seguridad.

         Notas: https://elalminardemelilla.com/2012/05/15/melilla-ano-1497/, https://elalminardemelilla.com/2011/09/27/el-dia-de-la-conquista-de-melilla-yiii/, https://elalminardemelilla.com/2011/09/23/el-dia-de-la-conquista-de-melilla-ii/, https://elalminardemelilla.com/2011/09/22/el-dia-de-la-conquista-de-melilla-i/, https://elalminardemelilla.com/2011/09/16/en-busca-del-dia-de-melilla/, https://elalminardemelilla.com/2011/06/07/7-de-junio-el-verdadero-dia-de-melilla/

Melilla, año 1497


          

     Melilla fue conquistada en 1497, solo 45 años antes se había hundido para siempre el Imperio Bizantino. El que fuera el Imperio romano de Oriente sobrevivió casi mil años a la caída de Roma. Constantinopla, luego llamada Bizancio, la ciudad consagrada a la Virgen María, ejerció de parapeto a la expansión del Islam primero y a la del Imperio Otomano después, en solitario, durante casi 9 siglos. Mucha gente desconoce que la 1ª Cruzada no se convocó contra el mundo musulmán, sino contra los cristianos de bizantinos u orientales. Sin la protección de Bizancio, los ejércitos otomanos llegaron hasta Viena. Si el Imperio bizantino se hubiese derrumbado apenas uno o dos siglos antes, la historia de Europa hubiese sido otra.

                     Las antorchas de Melilla

     Llegando a Melilla por la noche, las luces de la ciudad se proyectan como antorchas sobre el agua. El faro de Melilla ya es solo simbólico, pues las luces de la ciudad orientan mucho más y mejor.   Sin embargo, en 1497 esto no era así, la oscuridad debió ser absoluta. La Crónica oficial de la conquista habla de que la flota de desembarco  se mantuvo en posición hasta la noche, para no ser advertidos. ¿Dónde y por quién?. Troya estaba en la línea visual de Ténedos, la isla a la que se retiraron los griegos. Melilla está en la línea visual de Chafarinas. Probablemente la flota de conquista se mantuvo en aquella posición hasta la noche.  La respuesta al por quién es clarísima, por los bereberes, los amazighes, los mauritanos,  los habitantes de siempre, incluso desde mucho antes de los fenicios.

        La conquista se llevó a cabo para dar cumplimiento al Tratado de Tordesillas de 1494, cuyos términos habían sido previamente fijados en el Tratado de Alcaçobas en 1479, entre España y Portugal. Todo lo que no sea reconocer esto, es seguir falseando la historia de Melilla. Fue una conquista en toda regla, llevada a cabo por la 1ª potencia militar del Mundo, pero no en nombre de España, sino en el de la Casa de Medina Sidonia. Los Reyes Católicos habían renunciado a ocupar la plaza, tras el devastador informe de Martín Galindo: “Melilla está rodeada de moros alárabes por todos lados, y antes será carnicería de cristianos, que población de ellos”. Que verdad histórica más grande.

     Carlos I de España, el César Carlos, el monarca más grande que haya tenido nunca este país, visitará Melilla, aunque desde la distancia. La flota del más grande monarca hispano se mantuvo en el Atalayón. La villa de Caçaça se había perdido ya de modo irremisible. Si duras eran las condiciones de vida de Melilla, las de su villa gemela eran sencillamente infernales. La propia guarnición española pactó la entrega de la ciudad con los rifeños. Carlos I dijo que la ciudad de Melilla, aislada no tenía valor estratégico alguno para España. Ordenó su abandono, pero siendo un monarca sensible, dijo que tras los grandes trabajos realizados en su conquista y mantenimiento, se debería hacer de modo gradual, en respeto a las vidas que había costado mantenerla. Una de sus medidas fue ordenar el repliegue de la guarnición española hacia el peón rocoso (Melilla La Vieja), abandonado la zona que hasta ese momento ocupaban ( Plaza de Armas y zona colindante). Esto sucedió entre 1505 y 1525. En 1555 Carlos I abandonó el Poder y se retiró al monasterio de Yuste. Las penalidades sin fin de Melilla se mantendrían hasta el Tratado con Marruecos en 1860. Desde ese momento la historia de Melilla es otra. Sin olvidar nada, se deben buscar nuevas fechas y nuevos horizontes.

 

El Día de la Conquista de Melilla, y (III)


                Melilla, septiembre de 1496, o era 1497. Diario de Ramírez de Madrid

Enrique Delgado (El Faro de Melilla, 20/09/2009)

– Hemos retenido los barcos durante casi un día para desembarcar por la noche y así evitar alertas que complicasen la situación. La flota estaba en posición y rumbo, pero lejos de la visual de la costa de Melilla. El tiempo se ha mantenido bien. Las noches de poniente son siempre frías en esta época del año.

– En la hora prima del 17 iniciamos la maniobra de desembarco. Las carabelas permanecen ancladas, pero con las embarcaciones de menor calado nos aproximamos al peñón rocoso y lo rodeamos a poniente y levante. Iniciamos el desembarco y asalto a La Alafía y subimos rápidamente hasta la explanada. Pero algo resulta extraño, no hay nadie, todo está deshabitado y abandonado. Nadie guarnece nada. ¿Es esto conquistar?. Todo está muy oscuro pero hay un penetrante olor a madera quemada. Hay mucha ceniza y escombro. Avanzamos con dificultad pero sin resistencia.  Las naves se alinean en la costa, hasta treinta.

– Hemos tomado las posiciones elevadas y encendido hogueras. La oscuridad era absoluta. Hemos creado un perímetro de defensa y asegurado las dos zonas de desembarco, que se comunican entre sí por un estrecho pasadizo. El trasiego es constante, de hombres, de materiales. Las órdenes de mando resuenan por la silenciosa bahía. Nadie puede penetrar en el perímetro sin encontrar la muerte.

– De vez en cuando se oye algún disparo de arcabuz. Serán los centinelas disparando a las sombras. No se ve a nadie pero nos sentimos observados y de repente, entre las ruinas de las casas de La Alafía, lo descubrimos. Debía ser el único lugareño que no había abandonado la villa vieja. Con 10 mosquetes apuntándole a la cabeza.

-¡Es sorprendente esta tierra de Berbería, nunca hay lugar en donde no haya alguien observándolo todo sin hacer comentario alguno¡. Su sonrisa y el “Salam rrumis” y el : “Os esperábamos”, que nos dedicó le sirvió de seguro de vida. Con dificultad nos explicó que todos se fueron de la ciudad, que el Rey de Fes tomó gran enojo por ello y ordenó retirar la guardia, derrumbando antes lo poco que aun seguía en pie.

-Por eso la hemos hallado vacía. Él es un anciano. Lleva viviendo entre estos muros toda su vida y no quiere abandonarlos. Dice que no tiene nada que temer, ni de nosotros ni de nadie. Que sus días estarán cumplidos si esa es la voluntad de su Dios. Lo dejamos con nosotros. Poco a poco, desde las cuevas naturales de Melilla van apareciendo otros pobladores.

                              Amanecida en Melilla

– El doble desembarco ha dado resultado, pero con la amanecida, el estado de la villa vieja resulta desolador. Todo está destruido. No han querido dejarnos nada útil. No tenemos siquiera un techo donde guarecernos. Fortificamos a toda prisa los derruidos muros y los “enmaderamientos de vigas trabadas” están resultando mucho más necesarios de lo esperado.

– Melilla está rodeada de colinas que a estas horas están llenas de gente contemplando nuestras tareas. La verdad es que contemplar los más de 30 barcos en la costa, rodeando la ciudad y los 5.000 hombres trabajando a toda
prisa, debe resultarles un espectáculo impresionante.

– La 1ª línea de defensa permanece inmóvil y sin perder de vista a la gente que nos rodea. El redoble de tambores, que aprendimos de Almanzor (la paz sea con él) comunica a los lugareños nuestra presencia y hace saltar a los pájaros de los árboles. La artillería realiza una salva de disparos que atruena todo el contorno y parece aumentar su estruendo con las colinas circundantes y de repente, ya no hay nadie mirando.

– Pedro el esforzado contable de Medina Sidonia trabaja más que nadie, está en todos los lugares, dando órdenes y organizando los trabajos. Parece que ha calculado el coste de la fortificación de Melilla en 5 millones de maravedíes. Tiene prisa por dejar todo consolidado y abandonar este lugar lo más rápido posible. Ya ha nombrado alcaide y capitán de Melilla a Gómez Suárez…

– Hemos reducido el perímetro a habitar. No poblaremos el peñón rocoso. Que tiene buenas fortificaciones, un castillo, amurallamiento y algunas casas. Nos quedaremos en La Alafía, aunque dejaremos vigías en La Roca para mantener la vista de los movimientos del enemigo.

– En apenas una semana han llegado las tropas del Rey de Fes, pero ya tenemos la ciudad muy fortificada. Se instalan en los contornos más cercanos y nos hostilizan grandemente. Nos provocan los primeros heridos y muertos. Nosotros por nuestra parte barremos con nuestra artillería sus avanzadas y vemos como saltan por los aires. No pueden acercarse demasiado. Más parece que están comprobando nuestra fuerza que intentando sacarnos de aquí. Muy mermada, la pequeña tropa de los fesíes decide abandonar Melilla.

– Estamos aquí. Todo está asegurado. La ciudad parece ahora recia. Tiene víveres, municiones y tropa suficiente para aguantar cualquier intento de asalto. En el último día del mes de septiembre embarcamos con rumbo a España, para dar la noticia de la conquista de esta tierra y de nuestra hazaña y también porque le tenemos que devolver sus naves a Colón.

Lecturas: ‘El León Africano’, de Amin Maaluf. ‘Descripción de África’, de Juan León el Africano y la de igual título de Abu Obeid El Bekri. ‘Crónicas de una fortificación’, de Joaquín Rodríguez Puget. ‘El Secretario Real Francisco Ramírez de Madrid’, de Pedro Porras Arboledas.

   PD: La foto de Gibraltar es de Carlos Esquembri.

Nota: Biografía de Ramírez de Madrid de Pedro Porras Arboleda,http://e-spacio.uned.es/fez/eserv.php?pid=bibliuned:ETF683C382E-3E62-E29F-1AA1-E09A29AD17EC&dsID=PDF

El Día de La Conquista de Melilla (II)


   

 

 

        Enrique Delgado (El Faro de Melilla,19/09/2009)  

           Melilla, un día cualquiera del verano de 1497

    – Yo, Abu Hassan ben Urtedi Am’lil, último alcaide de Malila reuní a los consejeros y notables de la ciudad para comunicarles la noticia de que otro grupo de “rrumis” venidos de Castilla habían recorrido la villa y hecho muchas preguntas. Entre ellos había sido reconocido el Capitán Francisco Ramírez de Madrid “el artillero”, consejero de Los Reyes Cristianos, secretario del Rey Fernando, conquistador de Cambil, Alhabar, Málaga y Salobreña.

       Los “rrumis” siempre creían pasar desapercibidos vistiendo las chilabas y hablando ese pulcro árabe de la Corte de Al-Ándalus, pero aquí, en Malila, en donde siempre se ha hablado la lengua amazik, la lengua de los mazikes, resultaban perfectamente reconocibles. Además, siempre resultaba curiosa la presencia de los mudos junto al que hablaba árabe y actuaba de intérprete, e intentábamos adivinar cuantos mudos aparecerían en la siguiente visita.

Sin embargo, la presencia del “artillero” entre el grupo de ojeadores hizo que cundiese el desánimo entre la población… Todos conocían cómo había conseguido la rendición de Mahomad Lentin, alcaide de los castillos gemelos de Cambil y Alhabar, llevando hasta la misma base de las murallas su artillería.

    La población se ha reunido en La Alafía comentando las noticias, extendiendo los rumores y esperando una declaración. La traición del año 900 de la hégira llenó de desesperación e impaciencia a todos, desde ese momento la gente empezó a abandonar la ciudad. Nadie preparaba las defensas del puerto o reforzaba las murallas, edificadas por Abderrahman III. Todos pensaban en irse y en poner a salvo sus pertenencias.Hasta las alfombras, los muebles, los libros sagrados y el minbar de la mezquita estaban siendo trasladados a la más segura de Lal-la Zarzut, en el monte de las higueras, que parecía más fácil de defender y desde el que tendríamos siempre a la vista a los castellanos y sus gentes.El Rey de Fes no nos prometió nada. Dijo que no podía guardar de modo permanente la costa y que aun así, los cristianos podían desembarcar en cualquier lugar y tomar al asalto la ciudad. Prometió dejar un destacamento de 30 hombres. Nada de esto pareció suficiente a los pobladores de Malila, que comenzó a abandonar la ciudad, derrumbando y prendiendo fuego a sus casas antes que dejar nada en manos de los cristianos. Durante muchas semanas las hogueras y los humos eran constantes. Nosotros decidimos arruinar los adarves de los muros y todos los parapetos de defensa. Todos nos refugiamos en los aduares y montes cercanos. Volvíamos a la ciudad por el día y la abandonamos antes de la oración del Asr (3ª de las oraciones musulmanas).
Gibraltar, 10 de septiembre de 1496. Diario de Ramírez de Madrid

– Desde hace días tenemos todo preparado. Al final ese caprichoso de Colón se ha salido con la suya. Hemos conseguido las 10 carabelas y otras muchas naves, pero a costa de que Los Reyes no financien la expedición ni se hagan cargo de la ciudad que vamos a conquistar. Por lo menos hemos conseguido retrasar su 3er viaje a Las Indias. Partimos con la flota desde Yebel al Tariq (Gibrlatar) y no desde Sanlucar.

        – Allí, delante de Los Reyes tuvo el valor de decir que harían falta más barcos para la conquista de Melilla que para proseguir “el descubrimiento de Las Indias”. ¡Y lo llama descubrimiento, ese embaucador genovés, cuando todos conocen dónde le vendieron los mapas! ¿O es que acaso no pudo engañar con esos mismos mapas al Rey Juan de Portugal? Pero la Reina Isabel no fue capaz de desairarle y sólo le hizo aceptar un retraso.

           El viento de levante ha parado, si tenemos suerte con una semana de poniente estaremos a la vista de la costa y desembarcadero de Melilla. Los últimos informes que tenemos de allí son buenos. Parece que han desalojado la ciudad y sólo un pequeño destacamento la guarnece. Han cometido un gran error. Si renuncian a impedir nuestro desembarco, entonces habrán perdido Melilla para siempre. De todas formas poco podrán hacer. Con una sola descarga de nuestra artillería, cualquier intención de defensa quedará desaparecida. El sarraceno que defiende aquella costa, ya no es el que nos encontramos en la frontera de Al-Ándalus.