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La pandemia que nos rodea


            La intervención sanitaria de la ciudad de Melilla es inevitable. Los contagios seguirán aumentando hasta un número que duplicará la cifra actual en los próximos días. El Estado ultima el desembarco sanitario en la ciudad. La zona del Patio del Cura, y su edificio anexo, serán el centro neurálgico del Hospital de Emergencia que se levantará en los próximos días, ante el inminente colapso del Hospital Comarcal, a punto de alcanzar su límite máximo de capacidad y cobertura . No llegaremos al final del presente mes sin el confinamiento forzado. 

El Coronavirus nos acecha. Estamos mucho más cerca de él de lo que creemos. Esta mañana, los pocos pacientes que esperábamos el turno para la vacuna contra la gripe, cuya campaña ha empezado sin demora, fuimos apartados momentáneamente del pasillo. Llegaba un posible paciente Covid, conducido por los enfermeros del 061, para la realización de la prueba PCR.

Nos rodean los llamados asintomáticos, y también los pacientes diagnosticados, con la infectacion activa, que siguen saliendo a la calle para hacer cualquier tipo de actividad o gestión que consideran imprescindible. Queremos creer que toman sus precauciones, pero también afirmamos que desconocen por completo la capacidad contagiosa del Coronavirus. Es una irresponsabilidad completa.

La esperada segunda ola ha resultado ser más amplia de lo esperado por las previsiones más pesimistas. Casi no quedará país alguno sin ser puesto al borde del hundimiento sanitario, pero no ocurrirá lo mismo con la economía. Algunos países , con más infectados y mayor número de fallecidos, resistirán mejor que otros con menos contagios y menor número de víctimas mortales. Todavía sigue siendo imposible prever nada, ni tan siquiera a una semana vista. Pero el número de visionarios siguen aumentando.

Los centros de salud se han convertido en la última línea de resistencia frente al avance de la pandemia. Ahora coinciden dos pandemias, porque la gripe también lo es, como muchas otras catalogadas por la Organización Mundial de la Salud.

Parábola del barco


El buque Galicia de la Armada española complementará al Hospital de Melilla   

               Cuando se hace una fotografía o se escribe un texto, no se sabe cuando cobrará sentido. Hay noticias de la actualidad que solo sirven para ese momento, sin embargo hay cosas que se escriben hoy o cualquier otro día, y el texto se manifiesta en su plenitud pasado el tiempo. A veces tienen que pasar años.

                Esto mismo ocurre con las fotografías. Una vez que se hacen sirven para cubrir la actualidad inmediata, y otras quedan almacenadas en los archivos por si algún día sirven para un momento distinto, y un tiempo diferente.

                 Recuerdo perfectamente aquel 18 de junio de 2017, era un domingo caluroso y apacible. Un buen día de playa de los que disfrutamos en Melilla. La fragata Santa María, que da nombre a todos los de su categoría, llevaba varios días atracada en el puerto de la ciudad. De repente, saliendo del cargadero del mineral, apareció la enorme silueta de uno de los buques más grandes de la Armada Española, atravesando la bahía melillense. Se tomó su tiempo en realizar la maniobra de salida, hasta ponerse en posición y enfilar con su proa el mar abierto.

                Han pasado dos años desde aquella fotografía y hoy cobra su utilizada y sentido. La majestuosa silueta del buque anfibio Galicia, de mayor tamaño que este buque, pronto será visible en nuestra ciudad, pero esta vez convertido en barco hospital, en apoyo del saturado hospital comarcal, en esta pandemia del Coronavirus, la “peste negra” del siglo XXI.

                 El 17 de marzo del presente mes, el médico cirujano de nuestro único y envejecido hospital, diputado de CPM y de todos los melillenses, Mustafa Aberchán, propuso a la Asamblea de Melilla que se solicitara al Ministerio de Defensa, la asistencia de un buque hospital, para complementar y evitar la saturación del Hospital Comarcal. La iniciativa fue calificada de ocurrencia en ese momento.

                         Mientras tanto, el contagio de la nueva peste negra o covid-19 se ha ido incrementando, acumulando infectados y fallecidos, saturando hospitales, y colapsando países, que están viéndose afectados uno tras de otro, como en una siniestra cadena de fichas de dominó.

         La llegada de este buque era algo necesario. Agradecemos al Gobierno de Melilla, que tramitó la propuesta, al Gobierno de España que la ha materializado, y al Ministerio de Defensa que nos ha proporcionado uno de sus barcos más modernos y mejor dotados (el Galicia) como nos había sugerido un amigo marino y colaborador de este modesto blog. Desde El Alminar deseamos ánimo y salud para todos y todas los melillenses.

Nota: https://www.lavozdigital.es/cadiz/provincia/lvdi-galicia-viaja-melilla-para-convertirse-hospital-campana-lucha-contra-coronavirus-202003311813_noticia.html

En estado de alarma


        La única forma de detener la curva de contagio es impedir por completo el movimiento en las calles, salvo lo estrictamente necesario. La principal misión de cada ciudadana/o es no ser contagiado y no contagiar. Solo el confinamiento en la casas puede romper el puente humano por el que se transmite el virus, la amenaza biológica, aunque el virus no sea un organismo vivo. Es un agente infeccioso de pequeño tamaño y composición simple que solo puede multiplicarse en células vivas de humanos, animales, plantas u otras bacterias. Los virus no pueden vivir en el vacío.

             Frente al vacío de las calles y ante la ausencia de población está la amenaza que no se ve. En la región contigua a Chernóbil en 1986, soldados y agentes patrullaban armados para hacer frente a un  amenaza que no podía verse, ni olerse, aunque sí detectarse. La Unión Soviética se arruinó intentando paliar y contener la amenaza de la radiación. El coronavirus arruinara países, modificará nuestros hábitos y provocará cambios en el sistema económico, tanto mundial como en países y regiones. El asalto al mundo que ha provocado el capitalismo empieza ya a tener consecuencias.

              Los bancos tienen todo nuestro dinero, pero no pueden devolverlo a la vez. Gran parte de ese dinero no está, y cuentan con que lo retiramos poco a poco. Igual sucede con los supermercados, están abastecidos pero no están preparados para que toda la población acuda a comprar a la vez: cuentan que que espaciamos nuestras compras, un vez por semana, una vez al mes o cada tres días. Al sistema sanitario le sucede lo mismo, está preparado para atendernos, pero poco a poco. A pesar  de lo que se diga, acudimos al médico después de enfermar, o cuando nos sucede algo como un accidente, o cuando se tiene un problema que ya precisa cirugía o tratamientos específicos.

                En Melilla, los profesionales sanitarios (funcionarios y contratados laborales), trabajan desde hace años en condiciones de saturación, y lo hemos ido contando en este blog. En estos días se les está llevando al borde de la extenuación y de la enfermedad por estrés y agotamiento. Deberíamos tener desde 2016, el hospital nuevo en marcha, y al menos un incremento un tercio en la plantilla sanitaria, en todos sus segmentos, desde profesionales médicos, de enfermería y auxiliares, hasta celadores/as y limpiadoras. Los que paralizaron el hospital ahí siguen, paseándose altivos por la calle, confiando en tener un nueva oportunidad de ejercer el poder. El nuevo hospital no habría evitado la pandemia, pero no estaríamos en una situación tan crítica.

                Adaptarse a un confinamiento en las casas lleva su tiempo, por eso todo se ha hecho de manera escalonada, al igual que la suspensión de acontecimientos deportivos, culturales y religiosos. Haber detenido todo de golpe nos habría llevado a la gran depresión, tanto económica como social. Ahora, casi la totalidad de la población ha aceptado la situación

                  Hay que aprovechar la ausencia de personas y vehículos en las calles para sanear toda la ciudad. La presencia y el olor del ácido úrico sigue detectándose en muchas zonas. Se había prolongado la cultura heredada del acontecimiento, del homenaje, de FITUR, de la obras, sin decidirse a romper claramente con esos modos reprochables, mientras la ciudad seguía su declive. Hay que limpiar con desinfectante y a diario, calzadas, aceras, bancos, rincones, pasadizos, calle a calle, día por día.

            Si es necesario arruinarse por salvar a una ciudad, a un país y a toda su población, se hace. Esa es la lección de Chernóbil. Se arruinaron, pero salvaron al mundo. El dinero público no está para otra cosa. La próxima Medalla de Oro, calle y monumento, se lo dedican específicamente al personal sanitario de Melilla,  sin el que esta ciudad no sería nada. Busquen solo información oficial (https://coronavirus.epidemixs.org/#/opening)

   Nota:https://elalminardemelilla.com/2017/01/25/la-leyenda-del-hospital-fantasma/

La pandemia del Coronavirus


La sobreexposición a la información

            Lo primero que debemos decir a la gente es que no se deje estafar en la búsqueda de protección para un posible contagio por coronavirus. Se oye ya  que en determinados establecimientos piden entre 10 y 100€ por una mascarilla o cajas de mascarillas. Las únicas adecuadas para este caso serían las de “riesgo biológico” como las utilizadas en Chernobyl y su precio supera los 60€ y no se sirven a particulares.  Es más, muchas de las compañías productoras de este tipo de protección como 3M, ya informan de que no tiene stocks disponibles, salvo las más comunes.

       La gente está buscando mascarillas quirúrgicas en las farmacias, pero en la ferreterías disponen de mascarillas protectoras para diversos tipos de agentes contaminantes, cuyo precio oscila entre los 0,60 céntimos y los 5€, que ofrecen una protección suficiente, llegado el caso de que se recomendase su uso. El miedo es humano y también la búsqueda de cierta sensación de protección, pero ante todo, debe evitarse el abuso. Estamos expuestos a decenas de partículas y agentes contaminantes, y sin embargo no usamos mascarillas con filtros de carbono para ir por la calle.

          El coronavirus, su rápida y desconocida forma de propagación e incluso origen, pasará ya a la historia de la humanidad con nombre propio, aunque se encuentre a mucha distancia de la peste negra, la gran epidemia que azotó a la Europa medieval. La malaria, o la gripe común son enfermedades endémicas en el primer caso, y estacional en el segundo, cada una de las cuales provocan más muertos que el Covid-19, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) no se plantea declararlas como pandemias con carácter mundial.

              En el presente caso la propia OMS ha resultado como el primer agente en la propagación del miedo, y también en el de la presunta xenofobia, al insistir en China como en el origen de la enfermedad. Hasta el día de hoy, toda la información que llega desde este organismo es atemorizante.

                                      ¿Qué hacer frente al coronavirus?

               Afortunadamente, China es un Estado mixto, de tipo socialista aunque inmerso en la economía de mercado, que controla todos los recursos básicos de producción y todos los sectores estratégicos de la economía. La rapidez con la que aislaron la región de origen y la construcción de dos inmensos hospitales en tan solo 10 días, habla mucho de su eficacia, aunque no deban dejar de señalarse los errores de valoración cometidos en el inicio de la epidemia.

             El segundo consejo sería el de hacer caso de las recomendaciones sanitarias de los propios gobiernos y acudir a los servicios médicos en cuenta alguien manifieste tener los síntomas de alarma, Evitar la propagación del pánico, y esperar a la verificación de los casos que se determinen en cada zona, sería un consejo general, aparte de no viajar a las zonas en donde la epidemia se muestre más aguda, o en donde ya se hayan aislado zonas, así como manifestar claramente cuando se proceda de una de ellas, pero no alarmarse hasta que no se presenten síntomas claros (fiebres, dificultades respiratorias, e  inflación u obstrucción de garganta). Estas son las recomendaciones del Ministerio de Sanidad.

           La situación de Irán se está viendo agravada por culpa de las sanciones estadounidenses, que les impiden acceder al mercado internacional para proveerse de productos antisépticos, o incluso de mascarillas quirúrgicas. A través de las redes sociales están pidiendo ayuda al mundo, mientras afrontan en soledad la crisis sanitaria. Volvemos a insistir en que las mascarillas quirúrgicas no sirven de nada fuera del propio ambiente sanitario, y que además son desechables. No pueden usar más allá de un día, incluidas las mascarillas de uso industrial, o de ambientes contaminados, como las que se utilizan para trabajar con amianto, material que inunda Melilla.

                 Estamos siendo víctimas de una sobreexposición a la información, en la que accedemos a los contagios y a los fallecimientos casi en directo, y es esta situación la que está creando la alarma, y el que ya se hayan agotado las mascarillas quirúrgicas en las farmacias, que por cierto, no deberían venderlas, salvo en los casos para los que se recomiendan. Por lo demás, y afortunadamente de nuevo, vivimos en la zona del mundo en la que tenemos unos medios sanitarios que pueden hacer frente a crisis epidémica de estas características, aunque los ejecutivos de la OMS no aliente precisamente a la tranquilidad.

Nota:https://www.msn.com/es-es/noticias/internacional/el-resto-del-mundo-no-está-preparado-para-el-coronavirus-según-un-enviado-de-la-oms-que-acaba-de-regresar-de-china/ar-BB10pQRN?ocid=spartanntp

Recursos:https://coronavirus.jhu.edu/map.html