El Gran Satán de la Gran Superficie de Melilla


                  La ira de los ayatolás contra el Centro Comercial en Melilla

         Los siempre tórridos veranos de Melilla suelen marcar el acontecer político de la ciudad. Cada verano tiene su escándalo y el de 1996 quedó marcado para siempre por la lucha contra el Gran Satán, osea, la Gran Superficie. Quien tiene problemas para justificar su cambio de postura, no es Ignacio Velázquez, quien siempre estuvo a favor, de hecho, su intento de implantar en Melilla la gran superficie comercial, supuso el pistoletazo de salida para el acoso y derribo contra su gobierno.

       El punto 7º de la moción de censura presentada contra Velázquez, justificaba la misma, por haber intentado su implantación en Melilla. ¿Quién entiende esto?, ¿porqué 11 años después la ira contra Velázquez sigue siendo la misma?, ¿porqué los ex miembros de UPM, partido que abanderó la causa jomeinista contra el/la  GS, quieren ahora el acuerdo de todos para autorizarla?.

                                     Reventando la Feria de 1996

           Margaríta López Almendáriz, como cabeza de los empresarios de Melilla, Obdulio Valdés de Comisiones Obreras y Juán José Imbroda, como lider de la UPM, fueron señalados como los Ayatolás de aquella lucha “dislocada” y desproporcionada  que llevaron a cabo en 1996, contra una gran superficie que deseaba toda la ciudad, menos ellos. Juntos, hundieron a Melilla en una situación que la ha llevado a estar hoy, en 2012, al margen del modelo económico del resto de España. Cualquier ciudad con más de 70.000 habitantes tiene hoy,  al menos una Gran Superficie Comercial.

             Sumaron una alianza de intereses contrapuestos, tanto políticos como de clase, que provocaron a la larga el atraso de la ciudad. Son ellos los que deberían explicar porqué hicieron aquello en 1996, porqué lo hicieron de esa manera, porqué llevaron a la ciudad al precipicio del enfrentamiento político y social, del que la ciudad de Melilla, todavía no se ha recuperado.

             Hay fracturas que se provocaron entonces y que todavía son visibles. La obsesión de algunos partidos políticos por alcanzar el poder político a cualquier precio, no se dejó nada en el camino. Agresiones al alcalde de la ciudad (desde entonces el Alcalde de Melilla lleva escolta), boicot contra el Melilla Hoy (aunque solo se acuse a los socialistas de ello), boicot a la Feria de Melilla, cierre patronal de comercios (algo manifiestamente ilegal), y el anuncio del boicot al V Centenario de Melilla, se gestó en 1996. No faltó nada, incluso el asalto al Palacio Municipal y al Salón de Plenos. También desde entonces, se iniciaron los controles de acceso a la Asamblea de Melilla.

           Pero mejor que todo lo que yo pueda decir o recordar, es leer la prensa de la época y quien tenga que explicar algún cambio de postura, que lo haga.  Aquella amalgama “contra natura” se autodenominaba “Mesa por el futuro de Melilla”. Y el futuro que nos prepararon fue éste. La ciudad con el modelo económico más atrasado del País y con el mayor índice de desempleo conocido. Y todo siempre, en manos de los mismos.

 Nota: El único apoyo de Ignacio Velázquez fueron de las dos federaciones de asociaciones de vecinos, osea, los portavoces de los vecinos de Melilla, de los melillenses de a pié. Los empresarios defendían sus propios intereses y los partidos políticos los suyos. ¿Porqué cambian ahora de postura?.

         En un principio la Gran Superficie estaba proyectada para la explanada de San Lorenzo, que hubiese sido el lugar idóneo, pero no permitieron ningun cambio de calificación del suelo, los de la “Mesa por el futuro de Melilla”.

 

1996, barbarie contra el centro comercial


          

 

              1996: Todos contra Ignacio Velázquez

     En 1996 Ignacio Velázquez, alcalde de Melilla y primer Presidente Autonómico, intentó la implantación de un centro comercial en Melilla y ese fue su principio del fin. Ignacio Velázquez cometió un error, aunque grande, y fue el no hacerlo de un modo claro y contando con el apoyo ciudadano. Debería haber recabado un apoyo social amplio, una base con la que hacer frente al bloque  político y empresarial que  le boicoteó absolutamente todo.  También hay que decir, que su movimiento parecía estar diseñado de  un modo limitado, con el que solo unas pocas personas habrían sacado la tajada limpia, y que se presentaban como “delegados del grupo Eroski” en Melilla. Debería haber abierto la instalación de un centro comercial a las grandes cadenas españolas y mediante concurso público. Sin embargo, el error de Ignacio Velázquez, no exime de culpa “a la barbarie” con la que se actuó en su contra.  Tampoco tuvo oportunidad de hacer otra cosa, porque le reventaron el asunto desde dentro.     

                Partidos políticos y sindicatos se convirtieron en defensores de unos intereses empresariales hegemónicos de Melilla ( representados y liderados por la Asociación de Comerciantes de Melilla y la Confederación de Empresarios),  de modo todavía incomprensible.  Algaradas, agresiones físicas al entonces Alcalde de Melilla, boicot a la Feria de 1996, cierre patronal de comercios (prohibido por La Constitución), y una situación social de violencia infinita. Nunca se vio nada igual en Melilla, nunca se ha vuelto a ver acciones semejantes.

     El caso, es que la principal objeción que se hacía al centro comercial, que supondría el fin del comercio tradicional, se ha demostrado ridícula y absurda, porque el comercio tradicional se ha hundido solo, en el centro de Melilla, sin necesidad de centro comercial alguno. De no ser por las “franquicias comerciales”, hoy en día no se bajaría al centro de la ciudad para nada.  Visto con perspectiva, podemos decir que lo que defendían las asociaciones empresariales de entonces, era seguir acaparando en las mismas manos, casi la totalidad del volumen comercial de productos de primera necesidad y de consumo minorista en Melilla.

         Con la misma perspectiva digo hoy, que si no se modifica el criterio de instalación, y no se hace de un modo abierto y transparente, al final, el centro comercial seguirá beneficiando a los mismos y no a Melilla. Unos cuantos seguirán amasando grandes fortunas, a cambio de las cuatro migajas de los posibles empleos que se puedan crear.

          El otro gran problema sería el de la situación del centro comercial y de las infraestructuras. No hay viales de acceso a la parcela de Valenzuela. La entrada por General Villalba está ya saturada con el dislocado mercado de naves mayoristas de la zona y con el mercadillo minorista. No hay zonas de aparcamientos, ni nuevas ni antiguas. Si todo está ya saturado, con un Centro Comercial , la zona, sencillamente reventaría, porque allí está también la frontera con Marruecos y todo está inundado  de vehículos, a casi cualquier hora del día.   En la situación actual, intentar eso, con estas infraestructuras,  es un disparate. Pero también, hay que solucionar la anomalía de que Melilla, sea la única ciudad de España sin una Gran Superficie Comercial.

     La gran oportunidad se perdió entonces y aun así, algunos sacaron una tajada espectacular. Todavía nadie ha explicado como un terreno cedido por Defensa, mediante convenio, para construcción de viviendas sociales, acabó enterito en manos privadas.

  

Melilla y la gran superficie comercial


             Lo que seguimos sin tener: Una Gran Superficie.

  Resulta curioso, paradójico, que la reinauguración de un supermercado (SuperSpar), la cadena de alimentación más antigua de España y cuyo origen se remonta a la etapa final del franquismo, y que ya estuvo en Melilla a principio de la década de 1990, se nos presente como el mayor relanzamiento de la economía de Melilla desde la “Revolución Industrial”. Visitas de las autoridades al “supermercado”, calificativos de rango histórico y toda la propaganda desplegada como si estuviésemos ante no se sabe qué acontecimiento.

      Habrá que recordar que en ese mismo lugar, estuvo radicado durante años, un establecimiento de la cadena vasca Eroski, muchísimo más abastecido que el actual y con un abanico de compra mucho más completo, pues incluía el menaje de hogar, juguete y un apartado de productos de alta calidad. Habrá que preguntarse porqué cerró esa cadena y qué cosas ocurrieron para que Eroski abandonase Melilla.         

     La cadena alemana Lidl acaba de abrir sus puertas en Melilla con un centro mas bien normalito y algo pequeño, para los que uno está acostumbrado a ver en el resto de España. La visita del embajador de Alemania en España, muy de alabar y de agradecer, recuerdan a las imágenes del inmortal “Bienvenido Mister Marshall “, en este caso Herr Reinhart.  Sobre las escenas vividas y escamoteadas, en la inauguración de este “Centro Comercial”, tampoco califico de grande, afirmo lo mismo que se decía del reinado de Tiberio, que cuando menos se digan de lo sucedido, mejor. No sé que imagen se habrán llevado los alemanes de Melilla. Como todo, es puro escaparate, diga lo que digan la propaganda, porque al Lidl no le rodean ni infraestructuras de comunicación, ni aparcamientos en la zona para soportar una gran afluencia de vehículos. se ha vuelto a ver el tradicional aparcamiento salvaje e invasor de aceras, que en nuestra ciudad ya empieza a ser una costumbre o quizá una obligación, ante la carencia de vías urbanas y de zonas de aparcamiento.

     PD: Melilla sigue sin gran superficie comercial, hecho anómalo en España. Cualquier ciudad con más de 70.000 habitantes tiene una. Ni Spar, ni Lidl, ni Día. La sensación es que nos siguen dando gato por liebre. Lo importante, lo que deberíamos tener, seguimos esperándolo y sin tenerlo, hasta que los dueños de la economía melillense lo decidan. Habrá tiempo de hablar de todo.

La Gran Superficie de Melilla


 

           ¿Qué fue de la Gran Superficie Comercial?

            En 1996 trascendió a la ciudad que el Gobierno de Ignacio Velázquez estaba estudiando instalar una gran superficie comercial en Melilla. El sólo conocimiento de la intención motivó la reacción de los poderes fácticos de la ciudad. Ese escaso centenar de familias que detenta el 50% del comercio de Melilla, iniciaron la mayor campaña de boicot que se recuerda.  Manifestaciones casi semanales, pegatinas en todos los comercios de la ciudad. El boicot brutal a La Feria de 1996, en la que se negaron a servir los suministros necesarios. Una auténtica operación de acoso y derribo contra el Gobierno del PP de Ignacio Velázquez, alentada por los poderes fácticos y llevada cabo por sus brazos de hierro: “Asociación de Empresarios, Asociación de Comerciantes y Cámara de Comercio”.    Y finalmente el anuncio y  la presentación de la “moción de Censura de 1997”, que daría paso a tres años de inestabilidad política, con concejales incitados al transfuguismo y el fin de la aventura del Centro Comercial.

               El Convenio que nunca se cumplió     

            El Mº de Defensa cedió en 1999 los terrenos en los que se asentaba el acuartelamiento de Valenzuela, mediante Convenio escrito y firmado con la Ciudad Autónoma y cuyas condiciones se publicaron en el Boletín Oficial de Melilla. Los 56000 m2 debían estar destinados a la construcción de viviendas VPO.

        La parcela fue sacada en subasta pública hasta agotar las dos convocatorias exigidas por La Ley y quedar todo expedito, tras no presentarse ningún licitante, para la adjudicación del terreno (hasta eso momento calificado como urbano), mediante el procedimiento de asignación directa, secreta y sin publicidad alguna.

        Esto sucede en 2005 cuando la parcela se adjudica a la nueva firma Nueva Melilla y Asociados, que es la suma de Nueva Melilla y Asfaltos Melilla, y compran la parcela urbana de 56000 m2  por la cantidad de 2.800.000€.

        Tras ser recalificada de urbana a industrial entre 2005 y 2007, la firma Nueva Melilla y asociados venden la parcela, de la que antes segregan una parte de 6000 m2, de la que quedan como propietarios, a la firma Tres Forcas Capital por la cantidad de 15. 600. 000€.

         Han obtenido en sólo dos años y sin hacer absolutamente nada unos beneficios de 12.000.000 de euros.   

         Ni el Mº de Defensa titular primitivo de la parcela, ni la Delegación del Gobierno, han formulado objeción alguna, pese a que por el Convenio de cesión firmado el 1º era uno de los garantes de la operación y el 2º es el que autoriza necesariamente cualquier transacción de propiedad en Melilla. La Delegación del Gobierno mediante la abogacía del Estado debe vigilar y puede paralizar tratos de este tipo o formular objeciones, teniendo en cuenta que era un terreno procedente del Mº de Defensa y sujeto en origen a un convenio.

                  Una gran superficie que se anunciaba en 2010

           Algo tan público como una página web, en concreto la de la firma de Jones Lang Lasalle anunciaba la creación en Melilla de una Gran Superficie Comercial, en los primeros meses del año 2010, en los terrenos de los que es propietaria. El Gobierno Local se vio atrapado por “la filtración no deseada del asunto” y parece que no cumplió la parte que le correspondía, esto es, hacer una pequeña reforma del Reglamento Económico y permitir la instalación de Grandes Superficies comerciales en Melilla. Aun así todo es especulación, porque no se ha vuelto a saber nada del tema. También está el aspecto político, porque quienes hoy autorizarían esa Gran Superficie comercial y de ocio, serían los mismos que se opusieron a ella en 1996.

          El caso es que los melillenses seguimos sin tener derecho a disfrutar de las mismas cosas que disfrutan el resto de los ciudadanos españoles. Seguimos con un sistema de “comercio cautivo” en manos de las mismas personas y sin posibilidades de un desarrollo equilibrado de la ciudad. Cada vez menos personas acaparan un mayor volumen de la economía melillense. Hoy ya está demostrado que el comercio tradicional melillense casi ha desaparecido, sin necesidad de la ayuda de la inexistente Gran Superficie. Urge dotar a Melilla de un modelo económico que le asegure su futuro. La mitad de los 10.000 parados melillenses surgen de la ausencia de una alternativa económica para la ciudad. El hecho de que “los poderes fácticos” que reventaron la iniciativa en 1996 la apoyen en 2010, sugiere que ya controlan parte o casi todo el nuevo mercado que abriría.