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Docker, el Chernóbil melillense


 

              Cuando la ineficacia y la desidia de la gestión comprometen  y ponen en riesgo la salud pública, entonces ya no caben contemplaciones. La denuncia debe ser pública y contundente, sin dejar márgenes a la duda. Lo sucedido el 15 de diciembre en los terrenos del hospital militar de Melilla, antiguo Docker, es un grave incidente medioambiental.

           El vetusto hospital del Docker y todos los antiguos acuartelamientos de la ciudad (Hípica, Caballería, Intendencia, Parque de Artillería, Ingenieros, Pajares de Intendencia, Gabriel de Morales, Santiago y La Legión), forman un conjunto que puede ser calificado como el Chernóbil melillense. Están infectados de amianto, uralita o fibrocemento. Nos da igual la denominación que se escoja. Es el mayor problema de salud pública de Melilla y debe solicitarse un plan especial para su retirada. Es una prioridad, incluso antes que la quimérica y electoralista ampliación del puerto comercial.

              Las obras del nuevo hospital universitario de la ciudad se paralizaron en abril de 2012, recién llegado el Partido Popular al gobierno de España. En el contrato de obra quedaba claro que la Ciudad Autónoma se comprometía a despejar la zona, urbanizar y demoler los antiguos edificios, todos con cubiertas de uralita. La retirada obligada de la uralita (amianto) era algo que podían haber hecho, previsto y preparado en estos 5 años,  70 meses. No han hecho nada. Las obras precipitadas que estamos viendo responden solo a la pura necesidad electoral, y tampoco son la reanudación de las obras del hospital. Es solo el despeje y acondicionamientos del entorno exigido en el contrato.

          La precipitación y la improvisación no traen nada bueno, más bien lo contrario. El error, la tala y arrancado salvaje de árboles,  el derribo rápido de edificios y de un eucalipto de 20 m. de altura que ha caído sobre un barracón, ha provocado la destrucción de placas de amianto, uralita.

                                  Visión de Chernóbil en Melilla

         La eliminación del muro perimetral del hospital, nos ha permitido observar un estado más peligroso para la salud pública y de los propios trabajadores, del que podíamos ver desde fuera, que ya era malo. Hemos visto uralita destrozada en otro barracón, en muy mal estado en casi todos, y algunos con ella ya eliminada. Es un delito ambiental llevar este material al vertedero de escombros y triturarlo allí de modo oculto. Esto debió hacerse hace años. La situación aconseja desmontar primero toda la uralita, con empresas especializadas, antes que seguir haciendo allí nada más. No tenemos explicación para la columna de vapor o de polvo que se levantaba desde el suelo. No es una mancha de la cámara, hicimos una serie de fotos y lo hacía aparecer la luz del flash.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2015/10/02/hospital-militar-pages-de-melilla/

 

¡ Árbol va !


       Es la tradicional voz de los leñadores en un bosque para advertir de la caída inminente de un árbol que está siendo talado. El problema es que si no sabes en qué dirección viene, es posible que no se pueda evitar que el árbol te caiga encima. En los antiguos terrenos del hospital militar de melilla se han iniciado las labores de explanación y despeje del terreno, para reiniciar las paralizadas obras desde hace casi seis años. Es verdad que este vez avisaron de que se iban a talar y arrancar árboles, y también a trasplantar algunos. Las palmeras sí resisten un trasplante, los eucaliptos no y están siendo talados y aserrados, al igual que los ficus. su supervivencia es menor según los años que tengan. Estos que están siendo sometidos a podas severas llevan como mínimo más de 60 años allí plantados. Es muy poco probable que alguna de esta vegetación sobreviva.

      ¿Por qué habían vegetación y árboles en los antiguos hospitales, como el Militar o el antiguo de Cruz Roja?. Porque se  consideraban para indispensable para la sanación del enfermo, o para su mejor estancia hospitalaria. Cuando llegaban las horas libres y de visita en la tarde, y siempre que se pudiese, enfermos y familiares paseaban entre los árboles o jardines.  En el mundo actual de la especulación del suelo, cada m² de terreno tiene que llevar una edificación encima, o un buen trozo de cemento gris en forma de pavimento. En la zona hospitalaria que corresponderá al nuevo hospital militar, si es que llega a hacerse, aquí habrá un helipuerto y eso en incompatible con los árboles.

    En Melilla, según la última inauguración, se llama zona verde a cualquier cosa, pero su concepto final se aproxima más al del jardín y al del macetero gigante, que al que  tradicionalmente conocemos como arbolado y vegetación. Es una lástima que en nuestra ciudad no existans más saunas públicas o baños turcos, porque al menos toda esta enorme cantidad de leña, podría haber tenido otra utilidad.

El abandono del templo de Cristo Rey


           El franquismo necesitaba un nuevo templo, y lo construyeron entre 1939 y 1942. Lo dedicaron a la advocación de Cristo Rey, y lo situaron dentro de la superficie del Hospital Militar. No era pues un templo totalmente abierto, pero si estaba dentro de su concepción del mundo, en el que todo estaba regido bajo el ámbito castrense. No escatimaron en gastos, ni en cuestaciones, y lo ornamentaron de la manera más suntuosa posible. Abundantes y ricos exornos, delicados detalles, elaboradas imágenes, como la del Cristo crucificado, situada sobre un panel de madera labrada. Custodias, cálices, y copones de plata sobredoradas sobre oro fino. Sagrario manifestador, crucifijos, reclinatorios, confesionarios, candelabros.

           La capilla era una de las más amplias de la ciudad, de un solo cuerpo, pero dividida en tres naves separadas por esbeltas arcadas. El techo es de artesonado de madera. Los ventanales eran de cristales esmerilados con figuras de santos. Según la lectura franquista de las Escrituras sagradas, Dios quería: “limpieza, riqueza y variedad”. Fue inaugurada, con el rango de capilla, el 25 de octubre de 1942. Se menciona con especial énfasis “la bellísima custodia”, de la que no sabemos si sigue existiendo. Este templo sufrió como todos, el rigor de la iconoclástia melillense (1974-1989). Sin embargo, al templo de la magnificencia franquista le esperaba el absoluto abandono, con el cierre del Hospital Militar, y el implacable rigor de los saqueos. Un robo documentado en febrero de 2012, y otro más reciente, pero de datación desconocida.

          Una alta espadaña, una gran campana de leyenda indescifrable. Una frase en la puerta: Esta es la casa de Dios y la Puerta del Cielo. ¿Qué queda de todo aquello 74 años después?. Nada. Desolación, desacralización, abandono, ruina. Hemos podido comprobarlo. Sabemos que se hizo un inventario antes de cerrar el templo, ignoramos si sigue existiendo. ¿Cuanto fue hecho desaparecer antes del inventario?, ¿Cuánto desapareció tras el robo de 2012?, ¿Quedó algo sin robar y fue esquilmado recientemente?. Aquello es una selva, pasto de los amigos de la noche, ejemplo de vanidad y soberbia, que el tiempo ha reducido a polvo.

               Un solo trabajador debe vigilar toda esa área. Por el día no suele haber problemas, pero por la noche la situación es diferente. Hay mucha maleza seca, hojas caídas en la última década. En un verano caluroso, todo puede ser pasto de las llamas, y no las del infierno.            

                                        La profecía de San Malaquías

                 Ellos edificarán y yo destruiré, y será llamado país impío, pueblo contra el cual estaré indignado para siempre. Porque he aquí que llegará un día  semejante a un horno encendido, y todos los soberbios, y todos los impíos, serán como estopa; y aquel día que debe venir los abrasará, sin dejar de ellos raíz ni renuevo alguno. Mas para vosotros los que teméis mi nombre: Nacerá el Sol de Justicia.

  Nota: (1)https://elalminardemelilla.com/2012/02/09/robo-en-la-basilica-del-hospital-militar/

La UME entrará en la Iglesia de Cristo Rey


                        La Unidad Militar de Emergencias (UME), fue creada el 7 de octubre de 2005 por el Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero, en medio de fuertes críticas y reproches, incluso dentro del propio mundo militar. Hoy es una de las unidades emblemáticas  de las Fuerzas Armadas españolas en el siglo XXI. Desde su creación, han intervenido en cientos de catástrofes y situaciones de emergencia, de manera mayoritaria en el territorio nacional. Su sola presencia y aparición en las calles de cualquier ciudad, contribuye a la calma de la población, aportando una sensación de seguridad. Los medios de comunicación más reaccionarios de la derecha española, como Libertad Digital, calificaron a la UME como:  “el capricho de Rodríguez Zapatero“(*).

                        Tras el terremoto del 25 de enero, se han desplazado hasta Melilla para recabar datos sobre los movimientos sísmicos, y también para ayudar a la consolidación y reparación de los desperfectos ocasionados pro el seísmo en el Patrimonio histórico militar de la ciudad. Han colocado en ceñidor en la iglesia castrense, la más afectada por el terremoto, y en los próximos días se dirigirán al acuartelamiento de La Legión y también han anunciado que se internarán en el antigua Hospital Militar de Melilla, se supone que para intervenir en la iglesia de Cristo Rey, que ya se encontraba en estado de ruina,   y cuyo estado probablemente se haya visto agravado por  el seísmo y también por las constantes réplicas que se han producido desde el día 21 de enero, cuando un terremoto de 4,5º, anunció el posterior del día 25 y todos los sucesivos.

                    La iglesia del Hospital Militar o de Cristo Rey, llevaba una década sin actividad religiosa, cuando fue cerrada en 2006, junto con todas las instalaciones del Hospital Militar, para dar paso a la creación del nuevo Hospital Universitario de Melilla, paralizado tras la llegada del Partido Popualr al gobierno en diciembre de 2011. Su deterioro ha sido constante y progresivo, siendo incluso objeto de un robo en su interior. Desde hace una década no se sabe nada de su estado interior, aunque el exterior es de clara ruina. Los muros están agrietados, así como la espadaña y la cruces. En octubre de 2015, ya escribimos sobre el creciente deterioro de un edificio, que está declarado como Bién de Interés Cultural.

      Notas: (1)http://www.libertaddigital.com/nacional/la-ume-o-el-capricho-del-presidente-1276331260/. (2)https://elalminardemelilla.com/2015/10/30/la-iglesia-de-cristo-rey-se-desmorona/

Hospital Militar Pagés de Melilla


Abandono y suciedad en el antiguo Hospital militar

      El 26 de abril de 1986 explotó la central nuclear de Chernobil, como consecuencia de una acción de sabotaje contra la antigua Unión Soviética. Pripyat era la ciudad satélite cercana a la central nuclear, en la que que vivían cientos de trabajadores y sus familias. Tras el accidente la ciudad tuvo que ser abandonada. Hoy es un a ciudad fantasma, en el que el tiempo se detuvo tras su evacuación. Hay miles de fotos de Pripyat e incluso se ofrecen excursiones hasta ella. Solo crece la vegetación, que se está adueñando de la antigua ciudad y de sus calles, invadiéndolo todo. El tiempo se detuvo, desaparecieron sus habitantes, y solo la naturaleza sigue su curso y desarrollo.

       Una sensación igual a la de Pripyat, puede verse en el perímetro y calles del antiguo Hospital Militar de Melilla, Máximo Pagés. fue cerrado de modo definitivo en 2010. Fue un cierre lento pero inexorable. Áreas quirúrgicas y enseres fueron clausurados y repartidos, mientras el personal sanitario y administrativo se distribuía por diversos organismos administrativos.

         La historia desapareció del lugar y con ello llegó el abandono absoluto. No se culminó el derribo de los edificios y pabellones sanitarios y todo adquirió un aspecto mayor de abandono. Han pasado 5 años y la abundante vegetación y arbolado se ha adueñado de todo. El aspecto es selvático. La suciedad acumulada en la puerta es inmensa. Las fotos muestran el aumento de la selva y de la basura, entre 2014 y 2015.

          Mientras una de las zonas más emblemáticas de la ciudad y de su historia ofrece este aspecto, las autoridades que nos gobiernan, recientemente elegidas, siguen ajustando el número de altos cargos que comprondrá el gobierno de Melilla, y el volumen del sueldo a percibir. Cada vez es más alto lo uno y lo otro. Una de  las preguntas a realizar es qué ocurrirá con toda esta vegetación, si será talada de modo indiscriminado o si será conservada. El abandono de la ciudad es absoluto.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/03/31/la-desaparicion-del-hospital-militar/

Apuntes biográficos de Fidel Pagés Miravé


 

                En  memoria a Fidel Pagés Miravé

   Colaboración:     Ignacio Velázquez , médico anestesiólogo

          Faulconer en su libro “Foundations of Anesthesiology” refiriéndose a Pagés afirma: “No se encuentran apenas datos sobre la vida de este importante cirujano español”. Esta concluyente afirmación unida a imperdonables omisiones de la figura de Pagés por historiógrafos de la anestesia o de la cirugía, y a graves errores en datos sobre su vida u obra, son razones más que sobradas para reivindicar la figura  de Fidel Pagés Miravé y sus extraordinarias aportaciones al mundo de la cirugía en general y de la anestesia en particular.

Fidel Pagés Miravé nació en Huesca el 26 de enero de 1886, de familia acomodada compuesta por Juan Pagés Marqué  y Concepción Miravé Sesé. Su padre fallece cuando Fidel cuenta con siete años de edad y su madre vuelve a contraer matrimonio. Sus primeros estudios los cursa en el Instituto de Huesca, donde ingresa en 1896. Alcanza el grado de Bachiller tras superar los últimos exámenes realizados los día 15 y 17 de junio de 1901. En ese mismo año inicia los estudios de Medicina en la Universidad de Zaragoza, de la que es Rector D. Mariano Ripollés.

Obtiene el título de medicina el 12 de junio de 1908, después de siete años de estudios en los que consigue once matrículas de honor, doce sobresalientes y cuatro notables. Cinco días más tarde recibe la calificación de sobresaliente en los ejercicios de la licenciatura

Recién terminada la carrera, prepara las oposiciones al Cuerpo de Sanidad Militar, cuerpo en el que ingresa el 30 de Septiembre de 1908 con el número tres de su promoción

En agosto de 1909  es comisionado al Hospital Militar de Melilla, donde comienza a ejercer como ayudante de cirugía, para pasar destinado en diciembre de ese año a la Compañía de Sanidad, por necesidades del servicio. Como recompensa a esta abnegada labor  y a la desempeñada en el Hospital Militar se le concede la Cruz de Primera Clase del Mérito Militar con distintivo rojo y pensionalidad.

El 28 de enero de 1910 es destinado de nuevo al Hospital Militar de Carabanchel, Los reveses que sufre constantemente el ejército Español en el norte de África frente a las cabilas rifeñas, van a provocar el envío de nuevos contingentes de hombres a esa zona. Entre los oficiales que vuelven se encuentra Pagés. Es destinado al Regimiento de Infantería de San Fernando mandado por el teniente coronel Santaló y con sede en la proximidades de Melilla, en un lugar conocido con el nombre del Hipódromo. Sale de Melilla el 3 de agosto de 1911 con destino a Tarragona.

El año de 1919 va a ser uno de los  más importantes en la vida de Pagés. Funda con el doctor Ramírez de la Mata la Revista Española de Cirugía, siendo a la vez de fundadores, directores, colaboradores y críticos. El primer número aparece en el mes de enero y lleva un artículo de Pagés: “Sobre un caso de estrangulación retrógada de epiplón”.

               En marzo de 1921 publica en la revista Española de Cirugía el que sin duda va a ser el trabajo más importante de su vida, “Anestesia metamérica”. Reproducido posteriormente en la Revista de  Sanidad Militar. Como dice Morisot  “este artículo es el primero en que no sólo sienta el principio de la anestesia epidural, sino también sus aplicaciones prácticas están codificadas perfectamente·. En tal aspecto, Pagés puede ser considerado como el verdadero promotor del método”. Efectivamente Pagés realiza una descripción pormenorizada de la técnica y de los “pocos datos históricos” que presenta el original método. La descripción que hace para la localización del espacio epidural por vía lumbar, demuestra un conocimiento perfecto de la anatomía al realizarlo solo con la percepción de las estructuras anatómicas.

En el verano de 1921 sobreviene el desastre de Annual con la muerte del General Silvestre y la de miles de soldados del  Ejército Español, como consecuencia de la sublevación de los rifeños encabezados por Ab-del-krim. El lamentable incidente conlleva el envío urgente de tropas a Melilla asediada por los insurgentes. Entre los refuerzos enviados al Norte de África llegan insignes figuras de la cirugía española. Entre ellas se encuentran Bastos, Nogueras, Gómez Ulla y Pagés. Éste es destinado el cinco de septiembre como Cirujano Jefe de equipo al segundo grupo de Hospitales de Melilla, en particular al Hospital Docker.

Por esta fecha se nombra Alto Comisario de España en Marruecos y General Jefe del Ejército de Operaciones a Don Dámaso Berenguer Fuste. Este nombra Jefe de Sanidad del Territorio a Don Francisco Triviño, Coronel Médico. Con posterioridad le sucederá en el mando el Inspector Médico de Sanidad Don Federico Urquidi Allbiño.

Mediante una orden particular de la Plaza con fecha 11 de septiembre, se organizan 18 equipos de cirugía. Cada uno de ellos estará compuesto por: un cirujano jefe, un ayudante, un anestesista médico o practicante y dos enfermeros o sanitarios. Como director de los servicios de cirugía se nombra al Comandante Médico Don Mariano Gómez Ulla.

Debido a la ferocidad y virulencia de los combates aumenta enormemente el número de bajas, por lo que se decide acondicionar diversos establecimientos militares como hospitales. De esta forma se clasifican los hospitales en cuatro grupos, cada uno de ellos con sus mandos naturales bajo la dirección del Inspector Médico del Territorio. El primer grupo estaba compuesto por el Cuartel Alfonso XIII y el Pabellón Mixto de Artillería mandado por el Coronel Médico Victoriano Delgado Piris. El segundo grupo compuesto por el Hospital Docker, por el Centro Hispano-Marroquí y por el Casino Militar estaba mandado por el Coronel Médico García Julián. El tercer grupo compuesto por el cuartel de Santiago, Hospital de Cruz Roja y el grupo Escolar, mandado por Francisco Alverico Almagro. Y el cuarto grupo compuesto por el Hospital Gómez Jordana, por el Hospital Central y por la Enfermería de Indígenas mandado por el Comandante Médico Roldán.

Pagés se incorpora a su destino el 18 de septiembre. Recién incorporado se recupera de nuevo la ciudad de Nador. Con motivo de este combate se produce una enorme cantidad de heridos que afluye a los hospitales, entre los heridos se encuentra el famoso Teniente Coronel González Tablas y el Teniente Coronel Legionario Millán Astray, al que opera el día 20.

El trabajo de Pagés en el Hospital Docker es continuo e incesante, especialmente cuando suceden los combates de Tizza el 2 de octubre, el de Atlaten y Segangan los días 10 y 11 del mismo mes o el de Tizza librado el 2 de noviembre. En estos días llegó a permanecer hasta 24 horas seguidas en quirófano. Por su comportamiento es felicitado por el Jefe de Sanidad del Territorio en oficio fechado el 10 de diciembre. Pagés no solamente espera en el Hospital la llegada de heridos, sino que cuando acontece el  avance de las tropas españolas se incorpora con su equipo quirúrgico a las zonas de combate. Estableció puestos quirúrgicos en Batel, Dar Drius, y Tistutin. Como comentó posteriormente el Coronel Médico Isidro García Julián: “…considerando Pagés que la suerte de los heridos de cerebro, vientre y hemorragia depende de ser prontamente intervenidos, se adelanta con su equipo”.  Con el hecho de incorporar los equipos quirúrgicos a la misma línea de combate, Pagés se adelanta treinta años a las modernas instalaciones de los equipos Quirúrgicos avanzados de la Sanidad de Campaña.

Hay muchos testimonios de los enfermos que fueron operados por Pagés o de aquellos que mostraban la esperanza, tras caer heridos, de que fuera él quien los tratara.         Otros consiguieron sobrevivir a pesar de lo grave de sus lesiones; el Teniente Alafont de Zapadores con el cráneo atravesado por un proyectil, el Capellán López del Batallón de la Princesa con herida explosiva de hígado, el Teniente Montero del Tercio con fractura de vértebra con compresión medular o el Teniente Urzáiz con una bala que le destrozó la vejiga. En el libro diario de una Bandera del Comandante de Infantería Francisco Franco Bahamonde, contiene un párrafo que reza; “La noche es triste en  Ambar; el Comandante Fontanes está muy grave, y todos saben lo que significa una herida de vientre con el hospital tan lejos. El doctor Pagés es toda la preocupación del herido; él podría salvarle. En la Legión se siente admiración por este notable cirujano, que ha librado a tantos legionarios de la muerte”. La familia relata un último testimonio que por su curiosidad merece la pena anotarlo. En 1936 la viuda de Pagés, Berta Bergenman, contrajo segundas nupcias con un inspector de policía llamado Corrales Guerrero. Al inicio de la Guerra Civil detuvieron a toda la familia, fusilando al inspector Corrales en los primeros día de agosto. Doña Berta temiendo por la vida de sus hijos, encarcelados con ella en la “Checa” en que se convirtió el cine Europa, consiguió hablar con el Comisario Político responsable de su seguridad. Al explicarle que los hijos que ella tenía no eran de su actual matrimonio sino de su anterior marido el doctor Pagés, el Comisario Político ordenó la inmediata puesta en libertad de toda la familia. Pagés había sido el cirujano que le curó las graves heridas que sufriera en la Guerra de Africa de 1921.

Con la conquista de Nador, Seganga, y Monte Arruit, el Protectorado se pacifica parcialmente y es repatriado un gran número de tropas y oficiales. Pagés regresa de nuevo a su destino en el Hospital de Urgencias de Madrid, incorporándose el 24 de diciembre.      En agosto de 1922 asciende al empleo de comandante continuando en el Hospital Militar de urgencias desempeñando su función de cirujano.

            A finales del mismo año publica en la Revista Española de Cirugía un trabajo que sin duda es uno de los mejores de sus artículos. “Heridas abdominales de guerra, mi experiencia personal”. Y desde el punto de vista quirúrgico es su mejor trabajo. En él se compendia toda su experiencia como cirujano en los Hospitales de Melilla, con heridos en abdomen por arma de fuego. Inicia el artículo intentando dejar clara su actitud frente a este tipo de heridos, teniendo en cuenta que durante la Gran Guerra las posiciones de los cirujanos se dividían en intervencionistas y abstencionistas. Pagés cree que lo indicado es la intervención inmediata de las heridas abdominales.

Critica a Bergman por su abstencionismo: “La frase de Bergman “yo no opero moribundos”, hizo un proselitismo que seguramente ha acarreado más perjuicios que ventajas”. También hace referencia a Delorme y a MacCormak; “…el último conflicto mundial era tan contrario a la terapéutica-quirúrgica, activa en esta clase de heridas, que Mac Cormak  pudo difundir como una verdad admitida, como axiomática su célebre frase  “a herida de vientre abstención” y Delorme, en una comunicación titulada: “Consejos a los cirujanos, presentada a la Academia de Ciencias de París el 10 de agosto de 1914, insistía en la necesidad de someter a los penetrados de vientre al tratamiento incruento como más favorable para los heridos”.

La razón principal que aducían los abstencionistas era la dificultad de practicar una intervención a un paciente en franco shock. Pagés no solamente niega este razonamiento, sino que incluso indica soluciones para sacar al paciente del shock. Lo que hoy en día llamaríamos reanimación preoperatoria. Para reafirmar su actitud intervencionista presenta su propia estadística: “En resumen: cuatro abstenciones impuestas, cuatro muertos”.

         Es curioso que la estadística que presenta en los puestos quirúrgicos avanzados es superior a la que obtiene en el propio Hospital Docquer, teóricamente mejor dotado, un 70% frente a un 52%. Probablemente esta diferencia se deba a la celeridad con que se operaban los heridos que eran evacuados a los puestos avanzados, mientras que transcurrían horas si la evacuación se efectuaba sobre el Hospital.  Pagés llega a afirmar que,  en gran parte, la actitud abstencionista de muchos cirujanos se debía al miedo de enfrentarse con una estadística elevada de mortalidad.

En agosto de 1923 solicita permiso para marchar de vacaciones a Cestona. Sale de Madrid con toda su familia el 24 de agosto, dejando en imprenta el que sería su póstumo trabajo “Aspectos quirúrgico del estreñimiento”.        Antes de partir para Cestona, Pagés entrega en el Ministerio de la Guerra una instancia solicitando su pase a la situación de supernumerario dentro del Ejército; esto le sería concedido el 20 de septiembre. Según su amigo Gómez Ulla, a Pagés ya le habían sugerido con anterioridad la posibilidad de abandonar el Ejército y dedicarse por entero a su clientela, pero hasta la fecha se había resistido e incluso acudió voluntario a la guerra de África.

         El viernes 21 de septiembre Pagés decide regresar a Madrid con toda la familia. Emprende la marcha a primeras horas de la mañana con el fin de llegar en el día a su destino. A 15 kilómetros de Burgos, en el término municipal de Quintanapalla, en la llamada cuesta de “la brújula”, el vehículo derrapa y tras dar varias vueltas de campana choca contra un árbol. Como consecuencia del golpe, una hija de Pagés, Ascensión, sufre la amputación casi completa de la mano izquierda, el joven Teodomiro se fractura una clavícula y Pagés fallece, al parecer, en el acto.

      Los restos son trasladados a Madrid el día 23 por ferrocarril hasta la estación del Norte, desde allí son trasladados entre una gran multitud hasta el Cementerio de San Lorenzo donde es enterrado. La muerte de Pagés deja inacabada su obra científica y por desarrollar una prometedora carrera de cirujano. Su precoz fallecimiento, murió a la temprana edad de 36 años, y el aislamiento científico y político de España contribuyeron de una forma decidida a que la obra de Pagés no fuera divulgada ni conocida en la comunidad científica.         

      En 1926, el Ministerio de la Guerra decide cambiar el nombre de Hospital Docker por el de Capitán Médico Fidel Pagés Miravé, en agradecimiento y reconocimiento a la labor asistencial desplegada por el doctor oscense en nuestra ciudad. “Sirviendo a la Patria, enalteció la ciencia” rezaba una placa conmemorativa en honor de nuestro cirujano en el quirófano de “su” hospital.

          Ahora que se está construyendo un nuevo y excelente Centro Sanitario en el mismo lugar donde operó Pagés y donde se ubicaba el Hospital que, durante ochenta y seis años, ha llevado su nombre, sería emotivo y de justicia que este nuevo Hospital Universitario conservara el nombre de aquel que hoy ya sí es reconocido como el verdadero y auténtico pionero de la descripción de la técnica conocida como anestesia epidural.

La desaparición del Hospital Militar


           El viejo y clásico perfil del Hospital Militar de Melilla está a punto de desaparecer,  aunque como hospital  dejara de funcionar hace ya unos años. Su entrada era un vinculo a la vieja Melilla que desaparece día a día. En poco menos de dos años, un hospital moderno cubrirá las necesidades de los melillenses para todo el siglo XXI. Sin embargo, con la eliminación de esta entrada desaparecerá también una parte de nuestros recuerdos. El Hospital Militar Fidel Pagés fue fundado durante la campaña bélica del año 1909, utilizándose un modelo de pabellones conocidos como Docker y Hospitalier. Por este motivo, muchos melillenses lo seguían llamando Hospital del Docker.

   Generaciones de melillenses y soldados de todas las provincias españolas han pasado por sus dependencias a lo largo de sus cien años de historia. Una historia que está a punto de concluir fisicamente. En estos días, los ingenieros topógrafos estan procediendo a las mediciones necesarias, para proceder a su derribo y explanación. Una entrada completamente distinta, un helipuerto y otras dependencias, sustituirán a esta emblemática entrada, presidida por la Cruz de Malta, en su versión blanca sobre fondo negro, divisa que corresponde a los Hospitalarios.

       Su actual nombre, que esperemos que no desaparezca completamente, corresponde al médico militar Fidel Pagés, muerto en accidente de tráfico en 1923, que ejerciera aquí parte de su carrera y profesión. En cierta época, se le consideró como uno de los precursores de la anestesia epidural, y era una figura muy venerada por el también médico y militar, Ignacio Velázquez Rivera, ex presidente autonómico de Melilla, que también desempeñó parte de su profesión en este hospital.

         Mucha historia de Melilla, mucha vida, mucho dolor, mucha alegría y también mucha pena, quedará en la bruma de la historia y de los recuerdos, cuando esta legendaria puerta desaparezca de la faz de Melilla.