La obsesión por la posteridad


                              Placas y nombres en las calles de Melilla

           Las calles de la ciudades se llenan de placas conmemorativas que a menudo, pasados cinco años de su instalación, ya no dicen nada a quien las lee. La gloria mundana es efímera y pasa con demasiada rapidez. Los nombres destinados a pasar a la historia son pocos y además, uno no puede elegir ni la forma en que será recordado, ni siquiera si será recordado. El recuerdo no es algo que se pueda forzar.  Como dicen los árabes, cuya visión sobre la posteridad no es igual a la occidental: «Las cosas no son importantes por el tiempo que duran, sino por la huella que dejan».

          Hasta el Renacimiento nadie solía preocuparse por la posteridad. Artistas, arquitectos, escritores, no solían firmar las obras. ¿Sobrevivirán nuestras acciones a los siglos, qué diran de nosotros cuando ya no estamos, se preguntarán quienes éramos?. Todo esto no hay manera de saberlo. Como máximo, a la posteridad se lega solo el nombre, pero incluso eso resulta un  nombre ya es casi nada. Por eso, se nota constantemente en las calles la obsesión por el recuerdo, con placas conmemorativas de sucesos, inauguraciones, en donde figuran los nombres de los actores. Eso sí, en la placas hay categorías, el bronce suele ser para el César y la gloria no se comparte. En esos casos en nombre del inaugurante figura en solitario.  Luego hay otros materiales nobles, como la piedra o el marmol y en ocasiones, el César acepta compartir su gloria y admite la compañia de otro nombre. El más efímero y menos noble de los materiales es el plástico. La placas de metacrilato están destinadas a perderse, pues con el tiempo se hacen más rígidas, pierden elasticidad, se fragmentan y se rompen con facilidad. Hay placas que se instalan y cuyos nombres no significan nada desde ese mismo momento.

       Lo mejor es asociar la placa a una obra magna, con la que la garantía de inmortalidad es todavía más alta. Una gran edificación  y una gran placa es algo muy deseado por los próceres públicos en cualquier lugar del mundo.  Sin embargo, a veces esto tampoco resulta ser suficiente, aunque garantiza al menos un siglo en el recuerdo de los ciudadanos, como mínimo, del nombre solamente. Las catedrales medievales, monumentos romanos, griegos, egipcios, persas, son lugares en donde un político actual pactaría con el diablo, con tal de poner allí una placa con su nombre, sin embargo, quienes los cosntruyeron e incluso mandaron erigir, no se preocuparon de dejar sus nombres por aldo alguno.

       Las acciones heróicas proporcionan por sí mismas una gloria inmortal, son la mejor garantía, pero no están al alcance de cualquiera.  Son  la divina providencia y el destino los  que marcan y eligen a los destitnatarios de acciones de este tipo.      Ocurre también, que detrás de un nombre debe haber algo más; una vida interesante, un ejmplo de  cualidades humanas de gran calado y reconocidas por los contemporáneos, preocupación real por el prójimo, cosas que verdaderamente ayuden y mantengan el recuerdo entre la ciudadanía. Cosas que animen a preguntarse quién era tal o cual persona.

       En cualquier caso, hemos de concluir que la fortuna es muy esquiva, que el recuerdo no puede imponerse y que la gloria inmortal,  alcanza realmente a muy pocos o muy pocos lo consiguen. El resto es solo vanidad, aunque sea muy humano el deseo de trascender al tiempo.        

         Nota: Melilla cuenta con un inmortal y es Fernando Arrabal, escritor melillense y que por una cuestión de mezquindad,  no ostenta su nombre el Teatro Kusaal, como se prometió y aseguró en un principio. Hay gente que no necesita de todas las condiciones que hemos mencionado para alcanzar el recuerdos de sus conciudadanos. Hay gente que por sus propias obras y méritos, alcanza la condición de inmortal, la más deseada y ese caso es sin duda, el del melillense Fernando Arrabal.

De mayo a mayo. Un año de Alminar


                           Los cristianos dicen que en la vida humana, preside ante todo, el libre albedrío. Los sarracenos afirman, por el contrario,  que todo está determinado por Al-Lah, que nadie puede escapar a su destino. Hoy creo que ambas cosas son ciertas, que incluso actúan sin negarse la una a la otra. Cuando se nos presenta una alternativa, siempre hay dos opciones, en ese instante, a veces, tenemos la capacidad de elegir libremente, sin embargo, muchas veces, lo que nos ha llevado hasta ahí, es un camino previamente determinado en el que nuestra voluntad no ha tenido nada que ver.  Luego, al decidir entre una cosa u otra se pone en marcha una serie de fuerzas que desencadenan una serie de sucesos, en los que tampoco tenemos demasiadas opciones.
En los primeros días del mes de mayo del 2011, creé El Alminar, envuelto en una serie de sucesos que escapaban a mi control. Acababa de ser expulsado, por décima y última vez, de un Foro infausto y censor. Para esa última ocasión había escogido el nombre de Alminar. No quería que el nombre se perdiera, ni que otro se apropiara de él y le diera mal uso. Llevaba meses sin poder expresarme en ningún lado, en medio de un marasmo de censura creciente y eso que pese a mis contactos y años de colaboraciones  en la prensa, tenía ciertas puertas abiertas. Sin embargo, las dificultades eran cada vez mayores, pues había nombres y cosas que ni siquiera podían ser mencionados. Mi ritmo de producción estaban estancado ante los rigores de los filtros existentes. En periodos valle es posible publicar cosas, pero en la épocas previas a las elecciones, es casi imposible publicar información no controlada ni visada previamente.
No tenía pues alternativa. La única solución era crear un blog y empezar a caminar del modo que fuese. Dos amigos me animaron al salto, Alberto Weil y Carlos Esquembri. Les hice caso. Ese primer mes de mayo tuve 500 visitas exactas y me pareció algo cuasi milagroso. Este pasado mes de mayo he tenido 22.277 y me sigue pareciendo lo mismo. Lo veo y a duras penas puedo creerlo. Acabo de oír en TV2, en un programa en el que entrevistaban a Ana Pastor, la rigurosa periodista ante la que tiembla el PP, una frase suya que dice: «Si ofreces excelencia tendrás audiencia».  Yo no se si he ofrecido excelencia, pero he mostrado casi todo lo que podía hacer y lo mejor de mi mismo, o de lo que he sido capaz.
Inicié mi andadura perdido en la selva de los blogs, aunque desde el primer momento tuve siempre el apoyo de Uno de Melilla y de su blog «La otra Melilla». Él me dio uno de los principales consejos: «pon etiquetas en todo lo que escribas, si no, no te encontrará nadie. Hoy llevo colocadas 3700 etiquetas. Un día apareció por El Alminar Javier García Angosto, entusiasmado por una entrada mía sobre Isla de Talleres y descubrí  su blog Esto es de Película. Ambas cosas fueron determinantes para la historia del Alminar.
Luego fueron llegando los colaboradores,  los comentaristas, las visitas y el pequeño Alminar del primer mes de mayo, se ha convertido en lo que es hoy. En sus  106.000 visitas en los cinco primeros meses, frente a las 40.000 de los 7 meses de 2011. en sus 3170 comentarios almacenados. En el primer mes de mayo las visitas diarias eran 18, hoy son 700. Las cifras me sobrecogen incluso a mí, que soy el autor.

                           Mi memoria histórica

             Un día, me dediqué a recopilar todos mis nicks del Foro infausto y les hice una dedicatoria. Todavía están allí, hasta que los borren. Incluso ese post me cerraron. No me permitieron seguir recordando mi contribución a ese Foro. Con todos estos nicks fui expulsado, simplemente por opinar. Todavía hoy, sigo teniendo la entrada vetada, pero por supuesto, jamás volveré a pisar por allí.

Lepanto, melillense de plata………     1056 mensajes
Nerón, melillense……………………         269  mensajes
Hospitalario, melillense de plata….      856 mensajes
Omeya, melillense………………….           337 mensajes

  Alminar, melillense………………….         553 mensajes

  Lucas…………………….                                   16 mensajes
Toribio……………………                                    2 mensajes
Bizantino…………………                                    1 mensaje
Gárgola……………………                                    1 mensaje
kurganhill…………………                                    1 mensaje

         ¿Libre albedrío o predeterminación?. La cuestión siempre estará abierta. Las consecuencias de una decisión deben ser siempre asumidas y una vez que se ha escogido un camino, ya no se puede volver la vista atrás.  Como decían los espartanos, o se vuelve con el escudo, o sobre él. El caso es que sin todo esto, nunca hubiese llegado hasta aquí. Todo  permanece allí todavía, hasta que algún día se decidan a borrarlo por completo, pero ya está a salvo, en El Alminar, et maneat semper ( y permanecerá siempre).